El propósito del crecimiento
Todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo.
1 Juan 3:3
Segunda Pedro 3:18 ordena a los creyentes que crezcan "en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo". Su respuesta a este versículo es la acción o la inercia. Si desea crecer en Cristo, usted experimentará bendición, provecho y victoria siguiendo la senda bíblica de glorificar a Dios. Y como descubrió David, también usted sentirá alegría: "A Jehová he puesto siempre delante de mí... Se alegró por tanto mi corazón" (Sal. 16:8, 9).
El apóstol Juan resumió el objetivo del desarrollo espiritual cuando dij "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es" (1 Jn. 3:2). El proceso del crecimiento terminará el día que veamos a Jesucristo y seamos como Él. Una muestra de obediencia
Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado.
Mateo 28:20
No se puede ser discípulo sin una vida de obediencia y un deseo de seguir a Cristo como Señor. Una de las maneras más importantes de obedecer es enseñando a otros a obedecer sus mandamientos.
Respecto al Espíritu Santo, Jesús dij "Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho" (Jn. 14:26). Mediante la Palabra de Dios, el Espíritu ha puesto esa enseñanza a disposición de todos los creyentes. Y todo creyente debe someterse a ella en obediencia.
Solo un verdadero convertido obedecerá a Cristo. Solo cuando usted se presenta "a Dios como [vivo] de entre los muertos, y [vivo] miembros como instrumentos de justicia" (Ro. 6:13) muestra usted fe obediente.
miércoles, 3 de marzo de 2010
domingo, 28 de febrero de 2010
La responsabilidad ante los demás
La responsabilidad ante los demás
Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.
Hebreos 10:24
He descubierto que cuanto más cerca estoy de las personas espirituales que me rodean, tanto más fácil me resulta llevar una vida recta porque ellas me exigen responsabilidad. Si algo no anda bien en mi vida, ellas me lo señalan. Dios me ha dado una esposa y cuatro hijos ya adultos que esperan que yo ande por la senda recta. Si me aparto de ella, una de esas personas o a veces las cinco me dirán que me estoy saliendo de la línea.
Es fácil comenzar a pensar que, si se hace un esfuerzo, se puede llevar una vida espiritual sin estar en una iglesia ni tener amigos cristianos. Eso pudiera ser posible, pero usted tendrá un tiempo difícil creciendo en su fe. La responsabilidad ante los demás ejerce una presión útil hacia la santidad. Que el versículo de hoy lo guíe hacia normas espirituales más firmes. Aplicación de los principios
Crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.
Efesios 4:15
El crecimiento espiritual es sencillamente cuestión de aplicar los principios bíblicos, pero hay muchos que creen que solamente los gigantes espirituales experimentan un gran aumento de fe.
He leído acerca de místicos que se arrodillaban y oraban de ocho a diez horas, haciendo huecos en los pisos de madera. He leído acerca de Robert Murray McCheyne, que empapaba las páginas de su Biblia y la madera de su púlpito con sus lágrimas. Y he leído Power Through Prayer [Poder mediante la oración] de E. M. Bounds, quien dedicaba muchas horas a la oración. Cuando supe de esas personas, lo único que pude pensar fue que nunca alcanzaría ese nivel. Pero Dios nos usa a cada uno de nosotros de maneras distintas.
El crecimiento espiritual no es una proeza mística por un grupo selecto que está en un plano espiritual superior. Más bien, es sencillamente cuestión de glorificar a Dios confesando el pecado, confiando en Él, llevando fruto, alabándolo, obedeciendo y proclamando su Palabra, orando y guiando a otros a Cristo. Esas son las características que todo cristiano necesita a fin de crecer en la fe. Cuando se concentre en ellas, el Espíritu de Dios lo transformará a usted a la imagen de Cristo, de un nivel de gloria al siguiente.
Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.
Hebreos 10:24
He descubierto que cuanto más cerca estoy de las personas espirituales que me rodean, tanto más fácil me resulta llevar una vida recta porque ellas me exigen responsabilidad. Si algo no anda bien en mi vida, ellas me lo señalan. Dios me ha dado una esposa y cuatro hijos ya adultos que esperan que yo ande por la senda recta. Si me aparto de ella, una de esas personas o a veces las cinco me dirán que me estoy saliendo de la línea.
Es fácil comenzar a pensar que, si se hace un esfuerzo, se puede llevar una vida espiritual sin estar en una iglesia ni tener amigos cristianos. Eso pudiera ser posible, pero usted tendrá un tiempo difícil creciendo en su fe. La responsabilidad ante los demás ejerce una presión útil hacia la santidad. Que el versículo de hoy lo guíe hacia normas espirituales más firmes. Aplicación de los principios
Crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.
Efesios 4:15
El crecimiento espiritual es sencillamente cuestión de aplicar los principios bíblicos, pero hay muchos que creen que solamente los gigantes espirituales experimentan un gran aumento de fe.
He leído acerca de místicos que se arrodillaban y oraban de ocho a diez horas, haciendo huecos en los pisos de madera. He leído acerca de Robert Murray McCheyne, que empapaba las páginas de su Biblia y la madera de su púlpito con sus lágrimas. Y he leído Power Through Prayer [Poder mediante la oración] de E. M. Bounds, quien dedicaba muchas horas a la oración. Cuando supe de esas personas, lo único que pude pensar fue que nunca alcanzaría ese nivel. Pero Dios nos usa a cada uno de nosotros de maneras distintas.
El crecimiento espiritual no es una proeza mística por un grupo selecto que está en un plano espiritual superior. Más bien, es sencillamente cuestión de glorificar a Dios confesando el pecado, confiando en Él, llevando fruto, alabándolo, obedeciendo y proclamando su Palabra, orando y guiando a otros a Cristo. Esas son las características que todo cristiano necesita a fin de crecer en la fe. Cuando se concentre en ellas, el Espíritu de Dios lo transformará a usted a la imagen de Cristo, de un nivel de gloria al siguiente.
viernes, 26 de febrero de 2010
El uso de la Palabra de Dios
El uso de la Palabra de Dios
Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
Deuteronomio 6:6-7
El crecimiento espiritual no puede ocurrir sin el aprendizaje regular de la Palabra de Dios, así como el crecimiento físico no puede ocurrir sin la ingestión regular de alimentos. ¡Por eso comer es una necesidad diaria! Ir a la iglesia el domingo para oír un mensaje y luego esperar que eso sea suficiente para toda la semana es como cenar el domingo y esperar que eso lo sostenga a uno hasta el domingo siguiente. Usted necesita comer todos los días de la semana. Lo mismo puede decirse de lo espiritual: debe haber una alimentación diaria de la Palabra de Dios para el óptimo crecimiento.
Los cristianos de experiencia saben que hay incluso mayor gloria en dar la Palabra que en alimentarse de ella. Cuando usted predica la Palabra, la está cimentando en su propia vida. De esa manera, se vuelve realidad el dicho "Cuanto más se da, tanto más se tiene". He descubierto que tiendo a recordar lo que enseño a los demás, pero olvido lo que leo y nunca enseño. Así que déle prioridad a enseñar a otros lo que está aprendiendo de la Palabra de Dios cada día. Alabanza por las respuestas
Orad sin cesar. Dad gracias en todo.
1 Tesalonicenses 5:17-18
Cuando Dios contesta la oración acerca de determinada situación, tenemos el privilegio de ser parte de su obra y de alabarlo por ella. Cuando no participamos mediante la oración, perdemos la oportunidad de darle gloria.
Suponga que alguien fuera a una reunión de oración y dijera: "Ha ocurrido algo maravillos la señora a quien le he estado dando testimonio ha entregado su corazón a Cristo. Ahora es creyente y está aquí con nosotros esta noche. Gracias por orar por ella durante estos últimos meses". Las personas presentes pueden alabar al Señor, en particular quienes habían estado orando por la conversión de esa mujer.
Pero también habría algunos que, aunque dando alabanza, no se sentirían como que han participado porque no habían orado por la señora. Hay que participar en lo que Dios está haciendo para que pueda alabar con sinceridad. Requisito previo a la oración
Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
1 Juan 5:14
Orar en el nombre de Cristo es más que una fórmula. Algunos piensan que tienen que terminar toda oración con la frase "En el nombre de Cristo, amén". Pero la oración apropiada abarca mucho más que una fórmula.
¿Qué significa orar en el nombre de Cristo? En las Escrituras, el nombre de Dios incluye todo lo que Él es. Cuando Dios le dio su nombre a Moisés, le dij "Yo soy el que soy" (Éx. 3:14). De igual manera, el nombre de Jesucristo incluye todo lo que Él es. Cuando se ora en su nombre, lo que se pide tiene que ser consecuente con lo que Él es. Orar en el nombre de Cristo es orar según la voluntad de Dios.
Cuando nuestras peticiones están en conformidad con el plan soberano de Dios, Él las contestará y aumentará nuestra fe. En vez de invocar una fórmula al final de sus oraciones, tal vez pudiera decir: "Pido esto porque creo que es la voluntad de Cristo".
Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
Deuteronomio 6:6-7
El crecimiento espiritual no puede ocurrir sin el aprendizaje regular de la Palabra de Dios, así como el crecimiento físico no puede ocurrir sin la ingestión regular de alimentos. ¡Por eso comer es una necesidad diaria! Ir a la iglesia el domingo para oír un mensaje y luego esperar que eso sea suficiente para toda la semana es como cenar el domingo y esperar que eso lo sostenga a uno hasta el domingo siguiente. Usted necesita comer todos los días de la semana. Lo mismo puede decirse de lo espiritual: debe haber una alimentación diaria de la Palabra de Dios para el óptimo crecimiento.
Los cristianos de experiencia saben que hay incluso mayor gloria en dar la Palabra que en alimentarse de ella. Cuando usted predica la Palabra, la está cimentando en su propia vida. De esa manera, se vuelve realidad el dicho "Cuanto más se da, tanto más se tiene". He descubierto que tiendo a recordar lo que enseño a los demás, pero olvido lo que leo y nunca enseño. Así que déle prioridad a enseñar a otros lo que está aprendiendo de la Palabra de Dios cada día. Alabanza por las respuestas
Orad sin cesar. Dad gracias en todo.
1 Tesalonicenses 5:17-18
Cuando Dios contesta la oración acerca de determinada situación, tenemos el privilegio de ser parte de su obra y de alabarlo por ella. Cuando no participamos mediante la oración, perdemos la oportunidad de darle gloria.
Suponga que alguien fuera a una reunión de oración y dijera: "Ha ocurrido algo maravillos la señora a quien le he estado dando testimonio ha entregado su corazón a Cristo. Ahora es creyente y está aquí con nosotros esta noche. Gracias por orar por ella durante estos últimos meses". Las personas presentes pueden alabar al Señor, en particular quienes habían estado orando por la conversión de esa mujer.
Pero también habría algunos que, aunque dando alabanza, no se sentirían como que han participado porque no habían orado por la señora. Hay que participar en lo que Dios está haciendo para que pueda alabar con sinceridad. Requisito previo a la oración
Si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
1 Juan 5:14
Orar en el nombre de Cristo es más que una fórmula. Algunos piensan que tienen que terminar toda oración con la frase "En el nombre de Cristo, amén". Pero la oración apropiada abarca mucho más que una fórmula.
¿Qué significa orar en el nombre de Cristo? En las Escrituras, el nombre de Dios incluye todo lo que Él es. Cuando Dios le dio su nombre a Moisés, le dij "Yo soy el que soy" (Éx. 3:14). De igual manera, el nombre de Jesucristo incluye todo lo que Él es. Cuando se ora en su nombre, lo que se pide tiene que ser consecuente con lo que Él es. Orar en el nombre de Cristo es orar según la voluntad de Dios.
Cuando nuestras peticiones están en conformidad con el plan soberano de Dios, Él las contestará y aumentará nuestra fe. En vez de invocar una fórmula al final de sus oraciones, tal vez pudiera decir: "Pido esto porque creo que es la voluntad de Cristo".
jueves, 25 de febrero de 2010
Exodos 31
Exodos 31 -
CAPÍTULO 31
Versículos 1-11. Bezaleel y Aholiab son nombrados y dotados para la obra del tabernáculo. 12-17. La observancia del día de reposo. 18. Moisés recibe las tablas de la ley.
Vv. 1-11. Los israelitas, que habían sido albañiles y fabricantes de ladrillos en Egipto, no estaban calificados para trabajos especiales de artesanía; pero el Espíritu que dio a los apóstoles el hablar en diversas lenguas, dio milagrosamente a Bezaleel y Aholiab la habilidad que les faltaba. Cuando Dios honra a una persona siempre la acompaña con una tarea para desarrollar; ser empleado por Dios es un elevado honor. A los que Dios llame a un servicio los hallará aptos o les dará la aptitud. El Señor da dones diferentes a personas diferentes; que cada cual se ocupe de la obra correspondiente recordando diligentemente que la sabiduría de alguien, es el Señor quien la pone en el corazón para la ejecución de lo que ha ordenado.
Vv. 12-17. Ahora dio las órdenes de que se preparara un tabernáculo para el servicio de Dios. Pero no tenían que pensar que la naturaleza de la obra y la urgencia requerida, les justificara para trabajar en ella durante el día de reposo. La palabra hebrea shabath significa reposo o cesar en el trabajo. La cosa significada por el día de reposo es que queda un reposo en gloria para el pueblo de Dios; por tanto, la obligación moral por el día de reposo debe continuar hasta que el tiempo sea absorbido por la eternidad.
V. 18.La ley fue escrita en tablas de piedra para mostrar su permanencia: para denotar igualmente la dureza de nuestros corazones; es más fácil escribir sobre piedra que escribir algo bueno en la corrompida naturaleza de nuestro corazón. Fue escrita por el dedo de Dios, por su voluntad y poder. Solamente Dios puede escribir su ley en el corazón: Él da un corazón de carne; entonces, por su Espíritu, que es el dedo de Dios, escribe su voluntad en el corazón, 2 Corintios iii, 3.
CAPÍTULO 31
Versículos 1-11. Bezaleel y Aholiab son nombrados y dotados para la obra del tabernáculo. 12-17. La observancia del día de reposo. 18. Moisés recibe las tablas de la ley.
Vv. 1-11. Los israelitas, que habían sido albañiles y fabricantes de ladrillos en Egipto, no estaban calificados para trabajos especiales de artesanía; pero el Espíritu que dio a los apóstoles el hablar en diversas lenguas, dio milagrosamente a Bezaleel y Aholiab la habilidad que les faltaba. Cuando Dios honra a una persona siempre la acompaña con una tarea para desarrollar; ser empleado por Dios es un elevado honor. A los que Dios llame a un servicio los hallará aptos o les dará la aptitud. El Señor da dones diferentes a personas diferentes; que cada cual se ocupe de la obra correspondiente recordando diligentemente que la sabiduría de alguien, es el Señor quien la pone en el corazón para la ejecución de lo que ha ordenado.
Vv. 12-17. Ahora dio las órdenes de que se preparara un tabernáculo para el servicio de Dios. Pero no tenían que pensar que la naturaleza de la obra y la urgencia requerida, les justificara para trabajar en ella durante el día de reposo. La palabra hebrea shabath significa reposo o cesar en el trabajo. La cosa significada por el día de reposo es que queda un reposo en gloria para el pueblo de Dios; por tanto, la obligación moral por el día de reposo debe continuar hasta que el tiempo sea absorbido por la eternidad.
V. 18.La ley fue escrita en tablas de piedra para mostrar su permanencia: para denotar igualmente la dureza de nuestros corazones; es más fácil escribir sobre piedra que escribir algo bueno en la corrompida naturaleza de nuestro corazón. Fue escrita por el dedo de Dios, por su voluntad y poder. Solamente Dios puede escribir su ley en el corazón: Él da un corazón de carne; entonces, por su Espíritu, que es el dedo de Dios, escribe su voluntad en el corazón, 2 Corintios iii, 3.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Aspectos de la alabanza
Aspectos de la alabanza
El que sacrifica alabanza me honrará.
Salmo 50:23
¿Qué significa alabar a Dios? Según la Biblia, la alabanza incluye tres cosas:
1. Citar los atributos de Dios. Una buena razón para estudiar el Antiguo Testamento es que muestra el carácter santo de Dios, capacitándonos para alabarlo mejor.
2. Citar las obras de Dios. Los salmos están llenos de menciones de las grandes cosas que Dios ha hecho. Él dividió el Mar Rojo, sacó a su pueblo de Egipto, hizo brotar agua de una roca, alimentó a Israel en el desierto con maná del cielo y realizó muchos otros milagros espectaculares. Cuando usted alaba a Dios por todo lo que ha hecho, sus problemas palidecen en comparación con eso. El recordar lo que Dios ha hecho en el pasado lo glorifica y fortalece nuestra fe.
3. Dar gracias por los atributos y las obras de Dios. En el corazón de la alabanza está la acción de gracias. La alabanza a Dios lo glorifica. Suceda lo que suceda en nuestra vida, debemos darle gracias por todos sus atributos y todas sus obras misericordiosas. Obediencia amorosa
El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama.
Juan 14:21
Si pudiera simplificar la vida cristiana a una sola cosa, sería la obediencia. No quiero decir simplemente obediencia externa, sino un espíritu de obediencia. No es como la niñita que siguió de pie después que su padre le había dicho muchas veces que se sentara. Por último su padre le dij "Siéntate, o voy a darte una zurra". Ella se sentó pero miró hacia arriba y dij "Estoy sentada, ¡pero en mi corazón estoy de pie!" Eso es obediencia externa y desobediencia en el corazón. Un cristiano debe estar dispuesto a obedecer.
Una evidencia de madurez espiritual es amar a Dios tanto como para obedecerlo aun cuando es difícil. Dios es glorificado cuando de buena gana lo obedecemos cueste lo que cueste. Cada vez que obedecemos, crecemos espiritualmente, y cada vez que desobedecemos, retardamos nuestro crecimiento.
El que sacrifica alabanza me honrará.
Salmo 50:23
¿Qué significa alabar a Dios? Según la Biblia, la alabanza incluye tres cosas:
1. Citar los atributos de Dios. Una buena razón para estudiar el Antiguo Testamento es que muestra el carácter santo de Dios, capacitándonos para alabarlo mejor.
2. Citar las obras de Dios. Los salmos están llenos de menciones de las grandes cosas que Dios ha hecho. Él dividió el Mar Rojo, sacó a su pueblo de Egipto, hizo brotar agua de una roca, alimentó a Israel en el desierto con maná del cielo y realizó muchos otros milagros espectaculares. Cuando usted alaba a Dios por todo lo que ha hecho, sus problemas palidecen en comparación con eso. El recordar lo que Dios ha hecho en el pasado lo glorifica y fortalece nuestra fe.
3. Dar gracias por los atributos y las obras de Dios. En el corazón de la alabanza está la acción de gracias. La alabanza a Dios lo glorifica. Suceda lo que suceda en nuestra vida, debemos darle gracias por todos sus atributos y todas sus obras misericordiosas. Obediencia amorosa
El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama.
Juan 14:21
Si pudiera simplificar la vida cristiana a una sola cosa, sería la obediencia. No quiero decir simplemente obediencia externa, sino un espíritu de obediencia. No es como la niñita que siguió de pie después que su padre le había dicho muchas veces que se sentara. Por último su padre le dij "Siéntate, o voy a darte una zurra". Ella se sentó pero miró hacia arriba y dij "Estoy sentada, ¡pero en mi corazón estoy de pie!" Eso es obediencia externa y desobediencia en el corazón. Un cristiano debe estar dispuesto a obedecer.
Una evidencia de madurez espiritual es amar a Dios tanto como para obedecerlo aun cuando es difícil. Dios es glorificado cuando de buena gana lo obedecemos cueste lo que cueste. Cada vez que obedecemos, crecemos espiritualmente, y cada vez que desobedecemos, retardamos nuestro crecimiento.
martes, 23 de febrero de 2010
Mateo 19
Mateo 19 -
CAPÍTULO 19
Versículos 1, 2. Jesús entra en Judea. 3-12. La pregunta de los fariseos sobre el divorcio. 13-15. Los pequeños llevados a Jesús. 16-22. La indagatoria que hace el joven rico. 23-30. La recompensa de los seguidores de Cristo.
Vv. 1, 2.Grandes multitudes seguían a Cristo. Cuando Cristo parte, lo mejor para nosotros es seguirlo. En todas partes lo hallaban tan capaz y dispuesto a ayudar, como había sido en Galilea; dondequiera que salía el Sol de Justicia, era con salud en sus alas.
Vv. 3-12.Los fariseos deseaban sorprender a Jesús en algo que pudieran presentar como ofensa a la ley de Moisés. Los casos matrimoniales eran numerosos y, a veces, paradójicos; hecho así, no por la ley de Dios, sino por las lujurias y necedades de los hombres y, la gente suele resolver lo que quiere hacer antes de pedir consejo. Jesús replicó preguntando si no habían leído el relato de la creación, y el primer ejemplo de matrimonio; de ese modo, señala que toda desviación en esto era mala.
La mejor condición para nosotros, que debemos elegir y mantener en forma coherente, es lo mejor para nuestras almas, y es la que tienda a prepararnos y preservarnos mejor para el reino del cielo.
Cuando se abraza en realidad al evangelio, hace buenos padres y amigos fieles de los hombres; les enseña a llevar la carga y a soportar las enfermedades de aquellos con quienes están relacionados, a considerar la paz y la felicidad de ellos más que las propias. En cuanto a las personas impías, es propio que sean refrenadas por leyes para que no rompan la paz de la sociedad. Aprendemos que el estado del matrimonio debe asumirse con gran seriedad y con oración fervorosa.
Vv. 13-15.Es bueno cuando acudimos a Cristo y llevamos a nuestros hijos. Los pequeños pueden ser llevados a Cristo porque necesitan y pueden recibir bendiciones de Él, y por tener un interés en su intercesión. Nosotros no podemos sino pedir una bendición para ellos: Sólo Cristo puede mandar la bendición. Bueno para nosotros es que Cristo tenga más amor y ternura en sí que las que tiene el mejor de sus discípulos.
Aprendamos de Él a no desechar ningún alma dispuesta y bien intencionada en su búsqueda de Cristo, aunque no sean sino débiles. A los que se dan a Cristo, como parte de su compra, no los echará fuera de ninguna manera. Por tanto, no le gustan los que prohíben y tratan de dejar a fuera a los que Él ha recibido. Todos los cristianos deben llevar sus hijos al Salvador para que los bendiga con bendiciones espirituales.
Vv. 16-22.Cristo sabía que la codicia era el pecado que más fácilmente incomodaba a este joven; aunque había obtenido honestamente lo que poseía, no podía, sin embargo, separarse de ello con alegría, y así demostraba su falta de sinceridad. Las promesas de Cristo facilitan sus preceptos y hacen que su yugo sea ligero y muy consolador; pero esta promesa fue tanto un juicio de la fe del joven, como el precepto lo fue de su caridad y desprecio del mundo. Se nos requiere seguir a Cristo atendiendo debidamente sus ordenanzas, siguiendo estrictamente su patrón y sometiéndonos alegremente a sus disposiciones; y esto por amor a Él y por depender de Él. Vender todo y darlo a los pobres no servirá si no vamos a seguir a Cristo.
El evangelio es el único remedio para los pecadores perdidos. Muchos de los que se abstienen de vicios groseros son los que no atienden su obligación para con Dios. Miles de casos de desobediencia de pensamiento, palabra y obra se registran contra ellos en el libro de Dios. Así, pues, son muchos los que abandonan a Cristo por amar a este mundo presente: ellos se sienten convictos y deseosos, pero se alejan tristes, quizá temblando. Nos conviene probarnos en estos asuntos porque el Señor nos juzgará.
Vv. 23-30.Aunque Cristo habló con tanta fuerza, pocos de los que tienen riquezas confían en sus palabras. ¡Cuán pocos de los pobres no se tientan a envidiar! Pero el fervor del hombre en este asunto es como si se esforzaran por edificar un muro alto para encerrarse a sí mismos y a sus hijos lejos del cielo. Debe ser satisfactorio para los que estamos en condición baja el no estar expuestos a la tentación de una situación próspera y elevada. Si ellos viven con más dureza que el rico en este mundo, si van con mayor facilidad a un mundo mejor, no tendrán razón de quejarse.
Las palabras de Cristo muestran que cuesta mucho que un rico sea un buen cristiano y sea salvo. El camino al cielo es camino angosto para todos, y la puerta que ahí conduce, es puerta estrecha; particularmente para la gente rica. Se esperan más deberes de ellos que de los demás, y los pecados los acosan con más facilidad. Cuesta no ser fascinado por un mundo sonriente. La gente rica tiene por sobre los demás una gran cuenta que pagar por sus oportunidades. Es absolutamente imposible que un hombre que pone su corazón en sus riquezas vaya al cielo.
Cristo usó una expresión que denota una dificultad absolutamente insuperable por el poder del hombre. Nada menos que la todopoderosa gracia de Dios hará que un rico supere esta dificultad. Entonces, ¿quién podrá ser salvo? Si las riquezas estorban a la gente rica, ¿no se hallan el orgullo y las concupiscencias pecaminosas en los que no son ricos y son tan peligrosas para ellos? ¿Quién puede ser salvo? Dicen los discípulos. Nadie, dice Cristo, por ningún poder creado. El comienzo, la profesión y el perfeccionamiento de la obra de salvación depende enteramente de la omnipotencia de Dios, para el cual todas las cosas son posibles. No se trata de que la gente rica sea salva en su mundanalidad, sino que sean salvos de su mundanalidad.
Pedro dijo: Nosotros lo hemos dejado todo. ¡Ay! No era sino todo un pobre, sólo unos pocos botes y redes, pero, obsérvese cómo habla Pedro, como si hubieran sido una gran cosa. Somos demasiado capaces de dar el valor máximo a nuestros servicios y sufrimientos, nuestras pérdidas y gastos por Cristo. Sin embargo, Cristo no los reprocha porque era poco lo que habían dejado, era todo lo suyo, y tan caro para ellos como si hubiera sido más. Cristo tomó a bien que ellos lo dejaran todo para seguirlo; acepta según lo que tenga el hombre.
La promesa de nuestro Señor para los apóstoles es que cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, hará nuevas todas las cosas, y ellos se sentarán con Él en juicio contra los que serán juzgados conforme a su doctrina. Esto establece el honor, la dignidad y la autoridad del oficio y ministerio de ellos. Nuestro Señor agrega que cualquiera que haya dejado casa o posesiones o comodidades por Él y el evangelio, sería recompensado al final. Que Dios nos de fe para que nuestra esperanza descanse en esta promesa suya; entonces, estaremos dispuestos para todo servicio o sacrificio.
Nuestro Salvador, en el último versículo, elimina el error de algunos. La herencia celestial no es dada como las terrenales, sino conforme al beneplácito de Dios. No confiemos en apariencias promisorias, ni en la profesión externa. Otros pueden llegar a ser eminentes en fe y santidad, hasta donde nos toca saber.
CAPÍTULO 19
Versículos 1, 2. Jesús entra en Judea. 3-12. La pregunta de los fariseos sobre el divorcio. 13-15. Los pequeños llevados a Jesús. 16-22. La indagatoria que hace el joven rico. 23-30. La recompensa de los seguidores de Cristo.
Vv. 1, 2.Grandes multitudes seguían a Cristo. Cuando Cristo parte, lo mejor para nosotros es seguirlo. En todas partes lo hallaban tan capaz y dispuesto a ayudar, como había sido en Galilea; dondequiera que salía el Sol de Justicia, era con salud en sus alas.
Vv. 3-12.Los fariseos deseaban sorprender a Jesús en algo que pudieran presentar como ofensa a la ley de Moisés. Los casos matrimoniales eran numerosos y, a veces, paradójicos; hecho así, no por la ley de Dios, sino por las lujurias y necedades de los hombres y, la gente suele resolver lo que quiere hacer antes de pedir consejo. Jesús replicó preguntando si no habían leído el relato de la creación, y el primer ejemplo de matrimonio; de ese modo, señala que toda desviación en esto era mala.
La mejor condición para nosotros, que debemos elegir y mantener en forma coherente, es lo mejor para nuestras almas, y es la que tienda a prepararnos y preservarnos mejor para el reino del cielo.
Cuando se abraza en realidad al evangelio, hace buenos padres y amigos fieles de los hombres; les enseña a llevar la carga y a soportar las enfermedades de aquellos con quienes están relacionados, a considerar la paz y la felicidad de ellos más que las propias. En cuanto a las personas impías, es propio que sean refrenadas por leyes para que no rompan la paz de la sociedad. Aprendemos que el estado del matrimonio debe asumirse con gran seriedad y con oración fervorosa.
Vv. 13-15.Es bueno cuando acudimos a Cristo y llevamos a nuestros hijos. Los pequeños pueden ser llevados a Cristo porque necesitan y pueden recibir bendiciones de Él, y por tener un interés en su intercesión. Nosotros no podemos sino pedir una bendición para ellos: Sólo Cristo puede mandar la bendición. Bueno para nosotros es que Cristo tenga más amor y ternura en sí que las que tiene el mejor de sus discípulos.
Aprendamos de Él a no desechar ningún alma dispuesta y bien intencionada en su búsqueda de Cristo, aunque no sean sino débiles. A los que se dan a Cristo, como parte de su compra, no los echará fuera de ninguna manera. Por tanto, no le gustan los que prohíben y tratan de dejar a fuera a los que Él ha recibido. Todos los cristianos deben llevar sus hijos al Salvador para que los bendiga con bendiciones espirituales.
Vv. 16-22.Cristo sabía que la codicia era el pecado que más fácilmente incomodaba a este joven; aunque había obtenido honestamente lo que poseía, no podía, sin embargo, separarse de ello con alegría, y así demostraba su falta de sinceridad. Las promesas de Cristo facilitan sus preceptos y hacen que su yugo sea ligero y muy consolador; pero esta promesa fue tanto un juicio de la fe del joven, como el precepto lo fue de su caridad y desprecio del mundo. Se nos requiere seguir a Cristo atendiendo debidamente sus ordenanzas, siguiendo estrictamente su patrón y sometiéndonos alegremente a sus disposiciones; y esto por amor a Él y por depender de Él. Vender todo y darlo a los pobres no servirá si no vamos a seguir a Cristo.
El evangelio es el único remedio para los pecadores perdidos. Muchos de los que se abstienen de vicios groseros son los que no atienden su obligación para con Dios. Miles de casos de desobediencia de pensamiento, palabra y obra se registran contra ellos en el libro de Dios. Así, pues, son muchos los que abandonan a Cristo por amar a este mundo presente: ellos se sienten convictos y deseosos, pero se alejan tristes, quizá temblando. Nos conviene probarnos en estos asuntos porque el Señor nos juzgará.
Vv. 23-30.Aunque Cristo habló con tanta fuerza, pocos de los que tienen riquezas confían en sus palabras. ¡Cuán pocos de los pobres no se tientan a envidiar! Pero el fervor del hombre en este asunto es como si se esforzaran por edificar un muro alto para encerrarse a sí mismos y a sus hijos lejos del cielo. Debe ser satisfactorio para los que estamos en condición baja el no estar expuestos a la tentación de una situación próspera y elevada. Si ellos viven con más dureza que el rico en este mundo, si van con mayor facilidad a un mundo mejor, no tendrán razón de quejarse.
Las palabras de Cristo muestran que cuesta mucho que un rico sea un buen cristiano y sea salvo. El camino al cielo es camino angosto para todos, y la puerta que ahí conduce, es puerta estrecha; particularmente para la gente rica. Se esperan más deberes de ellos que de los demás, y los pecados los acosan con más facilidad. Cuesta no ser fascinado por un mundo sonriente. La gente rica tiene por sobre los demás una gran cuenta que pagar por sus oportunidades. Es absolutamente imposible que un hombre que pone su corazón en sus riquezas vaya al cielo.
Cristo usó una expresión que denota una dificultad absolutamente insuperable por el poder del hombre. Nada menos que la todopoderosa gracia de Dios hará que un rico supere esta dificultad. Entonces, ¿quién podrá ser salvo? Si las riquezas estorban a la gente rica, ¿no se hallan el orgullo y las concupiscencias pecaminosas en los que no son ricos y son tan peligrosas para ellos? ¿Quién puede ser salvo? Dicen los discípulos. Nadie, dice Cristo, por ningún poder creado. El comienzo, la profesión y el perfeccionamiento de la obra de salvación depende enteramente de la omnipotencia de Dios, para el cual todas las cosas son posibles. No se trata de que la gente rica sea salva en su mundanalidad, sino que sean salvos de su mundanalidad.
Pedro dijo: Nosotros lo hemos dejado todo. ¡Ay! No era sino todo un pobre, sólo unos pocos botes y redes, pero, obsérvese cómo habla Pedro, como si hubieran sido una gran cosa. Somos demasiado capaces de dar el valor máximo a nuestros servicios y sufrimientos, nuestras pérdidas y gastos por Cristo. Sin embargo, Cristo no los reprocha porque era poco lo que habían dejado, era todo lo suyo, y tan caro para ellos como si hubiera sido más. Cristo tomó a bien que ellos lo dejaran todo para seguirlo; acepta según lo que tenga el hombre.
La promesa de nuestro Señor para los apóstoles es que cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, hará nuevas todas las cosas, y ellos se sentarán con Él en juicio contra los que serán juzgados conforme a su doctrina. Esto establece el honor, la dignidad y la autoridad del oficio y ministerio de ellos. Nuestro Señor agrega que cualquiera que haya dejado casa o posesiones o comodidades por Él y el evangelio, sería recompensado al final. Que Dios nos de fe para que nuestra esperanza descanse en esta promesa suya; entonces, estaremos dispuestos para todo servicio o sacrificio.
Nuestro Salvador, en el último versículo, elimina el error de algunos. La herencia celestial no es dada como las terrenales, sino conforme al beneplácito de Dios. No confiemos en apariencias promisorias, ni en la profesión externa. Otros pueden llegar a ser eminentes en fe y santidad, hasta donde nos toca saber.
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