Orden en los pensamientos
“Los pensamientos con el consejo se ordenan”; Proverbios 20:18a
En el devocional de ayer, el Señor nos hablaba sobre la necesidad de tener prudencia a la hora de hablar. En medio de esa reflexión, nos enseñaba que parte del problema radica en que no ponemos en orden nuestros pensamientos antes de hablar. Incluso, la falta de orden en nuestra mente influye en la toma de decisiones, pues cuando nuestros pensamientos están llenos de caos y carecemos de la claridad que solo proviene de Dios, podemos actuar precipitadamente, tal como lo declara Proverbios 20:25 “Lazo es al hombre hacer apresuradamente voto de consagración, Y después de hacerlo, reflexionar”.
Cuando actuamos impulsivamente, tendemos a arrepentirnos por no habernos detenido a reflexionar y a poner en orden nuestras ideas. La Biblia declara que aquellos que actúan guiados por pensamientos fuera de control terminan poniéndose lazos; es decir, asumiendo obligaciones y compromisos que no pueden cumplir. Por ello, Proverbios 13:16a nos advierte que las personas sabias piensan antes de actuar, mientras que las necias y orgullosas no lo hacen.
Esto fue precisamente lo que le sucedió al rey Saúl. El profeta Samuel le había dicho que debía esperar hasta su regreso para indicarle lo que debía hacer. Sin embargo, al ver que Samuel tardaba en llegar y que el pueblo comenzaba a desertar, Saúl permitió que pensamientos de temor y desesperación llenaran su mente. En lugar de detenerse a ordenar sus pensamientos y confiar en la palabra que había recibido de Dios, actuó impulsivamente y terminó cometiendo una gran necedad: desobedecer al Señor (1 Samuel 13:8-14).
Hermanos, tú y yo hemos sido llamados a escuchar la voz de Dios, prestar atención a su enseñanza y obedecerla. Su Palabra afirma que su consejo nos conducirá al bienestar, mientras que el nuestro, que está fundamentado en el orgullo, nos llevará a la calamidad (Jeremías 29:11, Proverbios 14:12). La pregunta es: ¿qué consejo escucharás hoy? El Señor nos exhorta a escuchar y seguir su consejo, el único que nos conduce a la vida (Deuteronomio 30:15-19). Oración.
Padre, te ruego que me corrijas cuantas veces sea necesario, pues reconozco que en ocasiones, he sido necio y he actuado impulsivamente, sin detenerme a buscar tu dirección ni a consultarte si mi manera de pensar está de acuerdo con tu voluntad. Amén.