La gloria de Dios, no la gloria del hombre.
“Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios”, Juan 12:42-43
“Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios”, 1 Samuel 15:30
La gloria de Dios es la expresión de sus atributos, su amor, su poder, su misericordia, su revelación, la expresión misma de su naturaleza en todo lo creado. (Salmo 19:1).
Todo lo creado manifiesta su gloria, pero nosotros debemos reconocer su gloria, como nos enseña Romanos 1:21-23, que incluso habla de lo que no es la gloria de Dios o el contraste con aquello que no reconoce la grandeza de Dios: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.”
La gloria que el hombre busca es impedimento para creer y para crecer: “¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?”, Juan 5:44.
Impide el accionar y crecimiento de la fe, porque toda gloria del hombre es buscar lo suyo propio (Juan 12:42-43).
Aun el Señor Jesús, no buscaba su propia gloria, sino expresar al Padre, glorificándolo en todo, como dice Juan 8:54 “Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.”,
Y aun el Espíritu Santo busca glorificar al Hijo “Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.” (Juan 16:14).
Nosotros fuimos creados para su gloria y nuestra misión es por el Espíritu glorificar al Padre, cuando el Hijo es formado en nosotros, por el poder de su Espíritu: “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.” Isaías 43:7 y Efesios 2:10 nos confirma: “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”, observemos que dice creados “en” Cristo Jesús.
Mañana miraremos cómo aplicar este conocimiento bíblico en nuestra vida diaria, mientras tanto podemos reflexionar ¿Qué cosas en nuestra vida no le dan la gloria a Dios? Oración.
«Padre, no a nosotros, sino a tu nombre es toda la gloria, que tu Hijo sea formado en mí para expresar en mi una gloria plena e inmarcesible, por el poder de tu Santo Espíritu, amén.