domingo, 18 de enero de 2026

Instrumento escogido

 Instrumento escogido

“El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;” Hechos 9:15.

“Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda;”, Romanos 4:4.

El obrero cobra una deuda de su trabajo, pero el que no obra, sino que cree, le es contado por justicia. ¿Qué relación tiene esto con ser usados como instrumentos?

El obrar de Dios depende, exclusivamente, de que no obremos. Para garantizar que la obra sea divina y no humana. Así como la guitarra no puede dar armonía ni melodía por sí misma, nosotros no podemos hacer un servicio verdadero si no es Cristo el que obra.

Tenemos un gran problema con nuestras capacidades, cuando no se doblegan a Dios, cuando pensamos que somos nosotros, y nos confiamos, porque podemos hablar, cantar o ejecutar cualquier destreza, pero al mismo Pablo, lleno de conocimiento y preparación intelectual, el Señor le dice: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).

De la misma manera, Pablo reitera que no es su sabiduría humana, ni su conocimiento intelectual, él solo se dispone a expresar a Cristo, cuando dice: “Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.” (1 Corintios 2:2), para que sea Dios el que nos use como su templo, y el sea el que edifique, pues en vano edifican los edificadores si el Señor no edifica la casa. (Salmos 127:1)

Hebreos 13:20-21, resume de manera contundente, el obrar del Señor y nuestro papel en el servicio: “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.”

Según el pasaje anterior, ¿quien nos hace aptos en toda buena obra?, ¿Quién es el que produce el obrar en nosotros para que hagamos lo que es agradable delante de él?, ¿y para quién es la gloria?, para Jesucristo sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.   Oración.

«Padre, me has justificado por medio de la fe en tu Hijo, para que todo el obrar sea tuyo, y por el poder de tu Espíritu ahora yo anuncie tu amor a toda la humanidad, hazme apto y obra en mí Señor, para hacer tu voluntad, cuando exprese la vida de Cristo en mi. Amén.