martes, 24 de enero de 2017

Colosenses 3:5-6

Colosenses 3:5-6
Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatría. Por estas cosas viene el castigo de Dios.
Cada día que pasa se aumenta otro granito de arena a la tolerancia y al respeto de lo que hacen los demás. Pareciera algo bueno, de hecho, si fuera equilibrado lo sería, pero el problema radica en que no lo es. La tolerancia se ha enfocado en personas que realizan actos que van en contra de la Palabra de Dios mientras que la intolerancia se ha enfocado a aquellos que queremos seguirla fielmente.
Me gusta que la Biblia siempre sea el parámetro a seguir. No cambia ni se transforma. No se le agrega ni se le quita. Los principios de nuestro creador están plasmados para que nosotros los sigamos. Habrá gente que no le guste y dirá que es una exageración, que nos limita de ser quien realmente somos e incluso que es retrógrado. Creer y seguir a Jesús es lo mejor que puedes hacer. Como seguidor de Jesús, trato de compartir y principalmente desmentir todos los mitos que rondan en las personas. Si sigues a Jesús: no puedes divertirte, eres un esclavo al tener que obedecer todos los mandamientos, limitas tu visión y entendimiento de otros temas, te pierdes de muchas cosas que debes vivir y así sigue y sigue la lista. Yo pregunto: ¿qué me pierdo si dejo atrás la inmoralidad sexual, la impureza, los malos deseos y la avaricia? ¿Dónde me convierto en un esclavo o borrego por seguir estos principios? ¿Que no me estoy liberando al dejar de hacerlo? Ni siquiera tengo que tocar el tema del castigo de Dios para entender que estas acciones no traen ningún bien a mi vida. ¿Será mejor tu matrimonio si dejas tu inmoralidad sexual y bajas pasiones? ¿Tu vida familiar o social mejora si frenas tus malos deseos y de avaricia que tanto te carcomen?
¿Dónde está el problema de seguir los principios de Jesús? ¿Por qué hacemos caso a lo que escuchamos y no ponemos más atención a lo que la Biblia dice?
El seguir a Jesús significa compromiso. Entrega. Disciplina. Si Él pide algo, tú y yo lo hacemos. Hoy quiero que entiendas que sus mandamientos y principios son por tu bien. Son edificantes y no destructivos. Si el versículo nos dice que debemos morir a nuestros malos hábitos, ¡hagámoslo! No traerá nada bueno el quererlos mantener presentes en nuestra vida. ¿Qué de bueno trae la inmoralidad sexual? Nada. No seas un borrego y medita lo que haces y lo que piensas. Analiza lo que la Biblia dice y date cuenta que es por amor y no por odio que Dios nos da estos mandamientos. ¿Qué te está frenando para obedecer? Si Dios lo pide, ¡hazlo!
Oración
Señor: a veces me cuesta trabajo obedecerte y quiero pedirte perdón. Entiendo que al no obedecerte yo soy el primer perjudicado. Gracias por enseñarme que el mundo me confunde y que en realidad tus principios son edificantes y no destructivos. Te pido que hagas morir todo lo terrenal que hay en mí, que me liberes de todo aquello que me ata y no me deja seguirte plenamente. Te lo pido en el nombre de Jesús.

Amén

lunes, 23 de enero de 2017

Gálatas 6:17-18

Gálatas 6:17-18
De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús. Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.
Cada uno de nosotros tiene distintos recuerdos o experiencias que les podemos llamar cicatrices que nuestras decisiones nos han dejado. Buenas o malas. Cada una tuvo su consecuencia. Cada una dejó su marca. Pablo nos está diciendo que su cuerpo tiene todas las marcas (cicatrices) de lo que Dios ha hecho en su vida. Cada vez que veía una cicatriz en su cuerpo podía recordar mientras fue azotado en prisión o cuando fue golpeado mientras predicaba a Cristo. Le servían para recordar constantemente la dirección que su vida debe tomar. Le ayudaban a no desviarse. Le motivaban a no desesperarse. Le animaban a seguir amando y atravesar injusticias entendiendo que no pertenecemos a este mundo.
¿Qué cicatrices tienes? ¿Qué has aprendido de lo que has hecho?
La vida carnal y espiritual nos han dejado muchas cicatrices que debemos aprender a recordar y poner atención con la intención de continuar haciendo lo que trae bendición y edifica mientras que al mismo tiempo recordar los errores que hemos cometido y las consecuencias que tuvimos que atravesar por su causa. Pablo dice: déjenme tranquilo, ya he atravesado mucho y es tiempo de descansar. Sus cicatrices incluían toda una vida. Desde su feroz persecución a la iglesia de Cristo, su presencia mientras asesinaban a los seguidores, su afán por destrozar cada célula que se organizaba en nombre de Jesús, así como su encuentro con Cristo camino a Damasco. Su reconciliación. Su arrepentimiento. Su entrega. Su conversión a servidor. Su encarcelamiento. Su testimonio frente a gobernadores y emperadores. Finalmente llegó un día donde el Señor lo llamó. Pero cada etapa dejó marcas en él y así dejan marcas en nosotros. Reflexiona un poco en tu vida. Lo que hiciste hace años. Lo que haces ahora. Hacia dónde te diriges con las decisiones que hoy estás tomando. No se trata de sentirse mal por aquellos errores que hemos cometido. Al contrario, Dios nos ofrece su perdón y reconciliación. Tampoco se trata de omitir lo que ha pasado y solamente ver hacia el frente. Es un balance en el cual, puedes ser honesto y sincero. Puedes reconocer que pudiste haber tomado mejores decisiones o simplemente te das cuenta que hoy el Señor te ha rescatado de situaciones que jamás imaginaste poder salir. Sea como sea, es muy importante meditar y reflexionar sobre nuestro pasado, presente y futuro. Insisto, el Señor perdona a los que se han arrepentido. No sigas arrastrando tus errores del pasado. Simplemente utilízalos para no caer en situaciones similares nuevamente. Ahora, el versículo nos dice que Pablo tenía las marcas del Señor Jesús en su vida y concluye deseando que la gracia del Señor sea con cada uno de nosotros. ¿Por qué? Porque independientemente de lo que estemos viviendo, la gracia del Señor es lo que debe guiarte para seguir día a día. La gracia que Cristo nos ofrece es maravillosa y por ello Pablo concluye desando que nosotros, en lo individual, podamos experimentarla. Te animo a que así sea en tu vida. Que la gracia guíe tus decisiones. Que la gracia apacigüe tu ira. Que la gracia ponga perdón en tu corazón. Que la gracia sustituya al odio y al rencor.
Oración

Padre: te pido perdón por mis pecados. Sé que he tomado malas decisiones y quiero reconciliarme contigo. Te pido que pueda aprender de mis errores y pueda seguir tu camino con más fidelidad y entrega. Guíame. Renuévame. Heme aquí para servirte. Te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén

domingo, 22 de enero de 2017

Amor ágape

El mundo está herido, maltratado, necesitado, confundido,
perdido, etc. razón por la cual Dios dice: “Porque de tal manera
amé al mundo que di a mi Hijo unigénito para que todo aquel
que en El crea no se pierda sino que tenga vida eterna”. En otras
palabras, lo que el mundo necesita es amor. Pero no cualquier
amor, sino el amor Divino. El cual es una actitud especial
benevolente de Dios, que lleva a acciones benevolentes.
Esa es la misma cualidad que Él quiere perfeccionada en
sus hijos ya que es a través de ellos que Él da Su amor a otros. El
amor ágape es el pilar más grande sobre el cual se edifica la vida

cristiana. Dios es amor (1 Juan 4:8

sábado, 21 de enero de 2017

1 Juan 2:9-11

1 Juan 2:9-11
El que afirma que está en la luz, pero odia a su hermano, todavía está en la oscuridad. El que ama a su hermano permanece en la luz, y no hay nada en su vida que lo haga tropezar. Pero el que odia a su hermano está en la oscuridad y en ella vive, y no sabe a dónde va porque la oscuridad no lo deja ver.
No dejo de sorprenderme cuando estudio la biblia. Pasajes como este me recuerdan lo firme que es Dios y cuánto tratamos de “doblar” su palabra. Me explico mejor. Claramente el pasaje nos dice que debemos amar a nuestro hermano. No hay excepciones. No nos pide amor al que nos cae bien. No nos pide amor para aquellos que son agradables. No. Nos pide amor para todos. Pero a nosotros nos gusta, o se nos facilita, acomodar la palabra a nuestra manera. ¿Cómo amar a esta persona? ¡No puedo! Y como consideramos “imposible” la tarea que Dios nos pide, simplemente eliminamos ese mandamiento o lo “doblamos” a nuestra forma. ¿Lo estás entendiendo? Mientras tanto, la palabra de Dios sigue siendo la misma. ¡No ha cambiado en nada! Lo único que cambió fue nuestra entrega y compromiso. Ahora, nosotros decidimos a quién amamos y a quién no. Yo entiendo que es difícil. Yo entiendo que hay muchas cosas que están pasando por tu mente. Incluso podrás decir que yo no he vivido lo que tú y por eso es fácil decir lo que estoy diciendo. ¿Sabes? Tienes razón. ¡Definitivamente no sé lo que pasa contigo! No conozco tu situación ni tengo experiencia en algo similar. Pero no soy yo quien te pide que ames a tu hermano. ¡Te lo pide Dios! No soy yo quien te está diciendo que al odiar a alguien estás fuera de la voluntad de Dios. Es la biblia la que pone los parámetros y no nosotros. Por eso cuando alguien dice: “qué exagerado” o “eso ya es mucho”, realmente resulta triste. Quiere decir que no están entendiendo lo que Dios les está mostrando. Quiere decir que están jugando con Dios. Hoy si te creo, mañana no. Hoy vengo por tu ayuda. Mañana hago mi voluntad. ¡Esta no es la comunión que Dios quiere contigo! Él quiere entrega total. Él quiere compromiso total. ¡Deja de engañarte! Es tiempo de ser honesto y dejar la hipocresía a un lado. La biblia nos divide en dos grupos: los que permanecen en la luz (y aman a su hermano) y aquellos que están en tinieblas (y odian a su hermano). ¿De qué lado estás?
¿Qué hago para amar a mi hermano? te preguntarás. Muy sencillo. Pedir a Dios para que ponga amor en tu corazón. Tienes que desprenderte de tu orgullo. Tienes que perdonar. Tienes que dejar de decidir tú y poner a Dios en el trono de tu vida. Ora sin cesar. Cada instante que el odio o la duda se apoderen de ti. Pide al Señor que llene tu corazón de amor para con cada persona que convives día a día y en especial para aquellas con quienes no quieres cruzar una sola palabra. ¿Te sientes desesperado? El Salmo 4:1 dice: Responde a mi clamor, Dios mío y defensor mío. Dame alivio cuando esté angustiado, apiádate de mí y escucha mi oración. ¡Acude a Dios! ¡Clama a Él! ¡Llora con Él! Dile lo que hay en tu corazón y pide que te renueve. No dejes pasar más tiempo. Tú serás el primero en beneficiarse.
Oración

Dios Padre: te pido perdón por mi hipocresía. He estado jugando a seguirte y creando mi propia religión. Hoy en tu palabra aprendí que solamente puedo estar contigo o en tu contra. Yo escojo estar contigo mi Dios. Perdona mis pecados y guíame en todo momento. Llena mi corazón de amor hacia mi hermano y quita todo aquello que estorbe y que no promueva tu amor. En el nombre de Jesús te lo pido. Amén

viernes, 20 de enero de 2017

Aplicación de los principios

Aplicación de los principios
Crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo.
Efesios 4:15
El crecimiento espiritual es sencillamente cuestión de aplicar los principios bíblicos, pero hay muchos que creen que solamente los gigantes espirituales experimentan un gran aumento de fe.
He leído acerca de místicos que se arrodillaban y oraban de ocho a diez horas, haciendo huecos en los pisos de madera. He leído acerca de Robert Murray McCheyne, que empapaba las páginas de su Biblia y la madera de su púlpito con sus lágrimas. Y he leído Power Through Prayer [Poder mediante la oración] de E. M. Bounds, quien dedicaba muchas horas a la oración. Cuando supe de esas personas, lo único que pude pensar fue que nunca alcanzaría ese nivel. Pero Dios nos usa a cada uno de nosotros de maneras distintas.
El crecimiento espiritual no es una proeza mística por un grupo selecto que está en un plano espiritual superior. Más bien, es sencillamente cuestión de glorificar a Dios confesando el pecado, confiando en Él, llevando fruto, alabándolo, obedeciendo y proclamando su Palabra, orando y guiando a otros a Cristo. Esas son las características que todo cristiano necesita a fin de crecer en la fe. Cuando se concentre en ellas, el Espíritu de Dios lo transformará a usted a la imagen de Cristo, de un nivel de gloria al siguiente. La responsabilidad ante los demás
Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.
Hebreos 10:24
He descubierto que cuanto más cerca estoy de las personas espirituales que me rodean, tanto más fácil me resulta llevar una vida recta porque ellas me exigen responsabilidad. Si algo no anda bien en mi vida, ellas me lo señalan. Si me aparto de ella, una de esas personas me dirán que me estoy saliendo de la línea.

Es fácil comenzar a pensar que, si se hace un esfuerzo, se puede llevar una vida espiritual sin estar en una iglesia ni tener amigos cristianos. Eso pudiera ser posible, pero usted tendrá un tiempo difícil creciendo en su fe. La responsabilidad ante los demás ejerce una presión útil hacia la santidad. Que el versículo de hoy lo guíe hacia normas espirituales más firmes.

jueves, 19 de enero de 2017

Ninguna Otra Cosa Funciona Solo La Palabra de Dios

Ninguna Otra Cosa Funciona Solo La Palabra de Dios
“JESÚS SE MANIFESTÓ OTRA VEZ A SUS DISCÍPULOS JUNTO AL MAR” (Juan 21:1)
Los discípulos, pescadores veteranos, estuvieron faenando toda la noche sin coger nada. Todos sabemos cómo se siente uno en esas circunstancias ¿verdad? A la mañana siguiente Jesús se presentó en la orilla y les dijo: “Echad la red a la derecha de la barca y hallaréis” (Juan 21:6). Al hacerlo, cogieron tantos peces que se les rompieron las redes. Este relato nos enseña tres cosas de Jesús:
1) Normalmente Lo encuentras al límite de tus fuerzas.
Mientras pienses que lo puedes hacer solo, Él te dejará que lo intentes. Y mientras te siga dando resultado lo que en otras ocasiones te ha funcionado, no vas a acudir a Él para pedir ayuda. Sólo cuando ya se te han acabado las opciones, descubres que: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho el Señor” (Zacarías 4:6) 2) Nunca se aparta de ti Su mirada.
“Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa, pero los discípulos no sabían que era Jesús”. (Juan 21:4). Ellos no podían verlo, pero él sí podía verlos. A pesar de tu agitación emocional, tu decepción de aquellos en quienes confiabas y la inutilidad de tus propios esfuerzos, nunca estás fuera de su cuidado ni de su alcance.
3) Te invita a que vengas y comas.

Sólo lo reconocieron después de darles de comer y pasar tiempo con ellos. En ese momento se disiparon sus dudas, se renovó su fe y se llenaron de fuerza para ir y hacer Su obra. ¡Es volver a los principios fundamentales! Las respuestas que buscas y la fortaleza que necesitas sólo se pueden encontrar cuando te alimentas de la Palabra de Dios y estás en comunión con Él en oración. En resumidas cuentas: ninguna otra cosa funciona.

miércoles, 18 de enero de 2017

Resumen y aplicación

Resumen y aplicación
1. El arrepentimiento es una "media vuelta" en nuestras actitudes y acciones. 2. Necesitamos ver las cosas como las ve Dios.
3. Obras muertas son aquellas que no han sido iniciadas por Dios y, por tanto, están desprovistas de la vida de Dios.
4. Necesitamos que el fundamento de arrepentimiento de las obras muertas sea establecido en nuestra vida para poder seguir hacia la madurez
en Dios.
5. Como discípulos de Jesús no tenemos excusa por hacer obras muertas, porque tenemos el don del Espíritu Santo viviendo dentro de nosotros.
6. Debemos seguir el ejemplo de Jesús que no hizo obras muertas porque solamente hizo lo que su Padre en el cielo le mostró que hiciera.
7. Dios quiere que seamos discípulos maduros de Jesús, no bebés espirituales.