miércoles, 22 de marzo de 2017

David, un varón conforme al corazón de Dios

David, un varón conforme al corazón de Dios
Texto clave: “He hallado a David, hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.” Hechos 13:22
No siempre encontramos en la Biblia a Dios alabando características de sus siervos. Hay algunos casos como por ejemplo, el de Moisés, un hombre realmente manso, o Jeremías que lloraba el dolor de su pueblo, jóvenes como Daniel y sus amigos, dispuestos a dar su vida por su fe. Por alguna razón la mayoría de nosotros preferiríamos más bien ser como David.
Según el texto clave de Hechos, David fue considerado varón conforme al corazón de Dios por una causa bien clara: “quien hará todo lo que yo quiero”. Erróneamente me preguntaba cómo podía ser David conforme al corazón de Dios y haber cometido pecado tan grande como el adulterio, crimen organizado y aquel pecado del censar al pueblo. Pero lo que Dios está destacando como bueno en este verso no son los pecados de David, sino la obra de David. David hizo todo lo que Dios le mandó a hacer.
En este aspecto sí podemos tratar de ser como David, si podemos hacer todo lo que Dios quiere que hagamos. La escritura dice “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Muchos utilizan este versículo para justificar sus malas obras y cometer toda clase de libertinaje. Pero si analizamos los orígenes de esta escritura encontraremos que se refiere a que todo lo que Dios espera que hagamos lo podemos hacer en Cristo, que nos fortalece; se refiere a la capacidad que Dios nos da para hacer su obra.
David, no solamente hizo lo que Dios le dijo que hiciera, sino que aún propuso en su corazón hacer más de lo que Dios le pidió. Si leemos lo relacionado con la construcción del templo en 2 Samuel 7 y en 1era Crónicas 29 desde el verso 3 en adelante; leemos como a David se le negó la construcción del templo y el 

martes, 21 de marzo de 2017

Sigan progresando

Sigan progresando
Por lo demás, hermanos, les rogamos y animamos en el Señor Jesús a que cada día su comportamiento sea más y más agradable a Dios, que es como debe ser, de acuerdo con lo que han aprendido de nosotros. - 1 Tesalonicenses 4:1 (4:1-7)
Cuando el apóstol Pablo dice: “… su comportamiento sea más y más agradable a Dios”, nos está dando la idea de que necesitamos progresar en la vida cristiana. Hay, incluso, una versión de la Biblia que traduce:  “Sigan progresando en el modo de vivir que agrada a Dios” (NVI).
El progreso es una gran cosa. Si no fuera por él, hoy seguiríamos cocinando sobre el fuego a leña o carbón, seguiríamos transportándonos a lomo de caballo o de burro, y saldríamos cada día a cazar y a pescar para conseguir la comida. El progreso hizo mucho por nosotros, incluso que hoy nos podamos comunicar en forma instantánea con nuestros amigos y familiares en todas partes del mundo por medio de internet. Pero el progreso trajo consigo también mucha contaminación: nuestros desechos contaminan las aguas, los gases que eliminan los automóviles y las fábricas contaminan el aire que respiramos, y la pornografía contamina nuestra mente y nuestro espíritu. Con el progreso viene también más pecado.
El progreso en la vida cristiana es el único que no contamina, y el progreso en la fe no tiene límites, ¡llega hasta el cielo! Si en algo debemos insistir en no quedarnos estancados es en practicar y en crecer más y más en el comportamiento que agrada a Dios. Crecer en nuestro comportamiento cristiano alaba a Dios, y acerca a otros a la salvación que el Señor Jesús logró para todo el mundo.

Gracias, Padre, porque tu amor no contamina. Ayúdanos a crecer en la gracia, y a ejercitarnos en las buenas obras. En el nombre de Jesús. Amén.

lunes, 20 de marzo de 2017

Salmos 2:1-5

Salmos 2:1-5
¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos? Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra Él y contra su ungido. Y dicen: ¡Hagamos pedazos sus cadenas! ¡Librémonos de su yugo! El rey de los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos. En su enojo los reprende, en su furor los intimida.
Como he escrito en otras ocasiones, en la actualidad estamos viviendo una amenaza única a nuestra comunión con Dios. No son ataques como los que vivieron en los tiempos de Daniel o los discípulos de Jesús. Es uno más sutil y probablemente más certero. ¿Cuál es? Se llama Tolerancia. ¿Cómo? Sí. Tolerancia. Aunque parece irónico, la tolerancia que se promueve hoy en día, la pluralidad junto con la inclusión son muy distantes de lo que realmente significan. ¿A qué me refiero? El día de ayer escuché un dato sorprendente: El director de una empresa fue despedido porque años antes de su puesto, apoyó económicamente una campaña que buscaba frenar la legalización del matrimonio homosexual. ¿Cuál es el problema? Te preguntarás. El problema viene cuando una corte de justicia indica que uno puede tener la religión, creencia y pensamiento que uno quiere, pero no puede mantenerse firme ante sus principios si van en contra de lo que ellos quieren. ¿Lo puedes ver? La tolerancia es para aquellos que están de un lado en específico. ¡No es para todos! ¿Quieres tolerancia? Pues tienes que aceptar lo que te dicen porque si no, te has vuelto intolerante. ¿Quieres mantenerte firme en los principios del Señor? Ya no puedes participar en el grupo de la tolerancia. Ahora, no puedo omitir la cantidad de errores que se han cometido en “el nombre de Dios”. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con un grupo u otro sino con Cristo y su sacrificio para que podamos ser reconciliados con Dios Padre. Cuando la biblia es clara, nosotros no podemos ni debemos omitirla ni pensar que podemos “ajustarla” a los tiempos de hoy. Y ¿qué tiene que ver todo esto con el pasaje de hoy? Te voy a pedir que lo vuelvas a leer con mucho detenimiento. Como humanos, somos soberbios. Queremos rechazar a Dios y seguir nuestro camino. La tolerancia que hoy nos promueven, es una muestra perfecta de una sublevación y conspiración contra una verdadera comunión con Dios. Queremos pensar que no estamos mal y que no necesitamos de Él. Quieren hacernos pensar que mantenerse firme y fiel está mal. ¿Sabes? Sin Él estamos perdidos. ¿Sabes? Es necesario que tomes una decisión y decidas de qué lado quieres estar. Del lado de la tolerancia o del lado del Señor. El pasaje de hoy nos enseña claramente que es mejor estar del lado de Jehová. no te desanimes por lo que veas a tu alrededor. Él tiene el control. Él sigue gobernando y nada se mueve sin su autorización. Las naciones podrán revolcarse y el mundo parecerá que no le necesita, pero tú y yo debemos estar convencidos que mantenernos firmes en Él y en sus principios, será la mejor decisión que podamos tomar.
Oración

Padre: te pido perdón por mis pecados y por mi soberbia que me hace pensar que no te necesito. Te pido perdón por mi falta de entrega y por dejarme seducir por este mundo. Hoy entiendo que estar de tu lado es lo mejor y que solamente buscas llenarme de tu amor y prosperarme. Guíame Señor y fortalece mis pasos para mantenerme fiel y firme en Ti. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén

domingo, 19 de marzo de 2017

“Tu amor inagotable durará para siempre; tu fidelidad es tan perdurable como los cielos.” Salmo 89:2

Hay un límite para el amor humano. Se desgasta. Se seca.

Por eso tienes que tener el amor de Dios en todas tus relaciones, si estas van a persistir. El amor de Dios nunca se desgasta. El amor de Dios es paciente, persistente y perseverante.

¿No es una buena noticia saber que Dios nunca se da por vencido contigo? No importa lo que hagas, Su amor nunca se rinde. Es lo suficientemente amplio como para incluir a todo el mundo, y es lo suficientemente largo, como para durar para siempre.

Dios nunca te amará más de lo que Él ahora mismo te ama. Pero tampoco te amará menos de lo que te ama ahora mismo.

Él te ama en tus días buenos. Él te ama en tus días malos. Su amor no está condicionado por tu respuesta. Dios es amor, y Su amor se da libremente. No puede ser ganado, y no es merecido.


Acepta Su amor y adóralo, sabiendo que Su amor es suficiente para durar por siempre: “Espero que puedan comprender, como corresponde a todo el pueblo de Dios, cuán ancho, cuán largo y cuán profundo es su amor. Es mi deseo que experimenten el amor de Cristo, aun cuando es demasiado grande para comprenderlo todo.”  (Efesios 3:18-19

sábado, 18 de marzo de 2017

. (Efesios 4:17)





 
Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente. (Efesios 4:17)


En los primeros versículos del capítulo cuatro de Efesios, el apóstol ha estado refiriéndose a la naturaleza de la iglesia y el papel que tiene que representar cada cristiano respecto a su funcionamiento y crecimiento. Pero ahora, al llegar al versículo 17, se vuelve hacia el cristiano en relación al mundo incrédulo. Aunque este relato fue escrito hace casi dos mil años, es imposible leerlo reflexivamente sin darnos cuenta de que el mundo hoy es exactamente lo mismo y la reacción del cristiano frente a él debe de ser la misma.

Él nos dice: “Vosotros (los cristianos) no podéis seguir viviendo como lo hacen los gentiles, en cuanto a lo vano de su manera de pensar”. Pablo está diciendo: “El lugar en el que empezar a vivir como un cristiano es reconocer que es preciso que piense usted de una manera diferente a como lo hace el mundo”. No comienza con acciones, sino con lo que se refiere a la vida del pensamiento, con la mente, declarando que la manera de pensar del mundo es vacía. Esta es la apelación vital que hace a los cristianos: “Vosotros no debéis de pensar igual que lo hacen las personas mundanas; no debéis de adoptar la filosofía del mundo respecto a la manera de vivir ni seguir el sistema de valores del mundo”. ¿Por qué? “Porque la persona mundana”, sigue diciendo, “vive de una manera vana, con una mente vacía”.

La palabra vanidad significa “falto de propósito o de lo que es apropiado”, además de insubstancial. Si esto es verdad, puede usted darse cuenta de por qué existe semejante división fundamental entre el cristianismo y el mundo, y por qué el Señor Jesús marcó una línea distintiva de demarcación entre el mundo y el cristiano en lo que se refiere a la manera de pensar, la dirección y el destino. Es por ello que las Escrituras nos dicen que el cristiano no puede amar al mundo y al Padre al mismo tiempo (1 Juan 2:15). Existe una diferencia fundamental entre los dos, y es debido a ello que “la amistad del mundo”, según palabras de Santiago, “es enemistad contra Dios” (Santiago 4:4).

Las personas caídas se precian de su habilidad para razonar. Consideramos esto la más elevada función de la humanidad, y nos sentimos muy orgullosos de la capacidad humana para descubrir conocimientos y para reunir varios detalles del conocimiento con el fin de producir diferentes cosas prácticas. Nos referimos con orgullo a la perfección tecnológica de nuestros desarrollos modernos, a los conocimientos mediante los cuales la ciencia ha aprovechado las fuerzas de la naturaleza para ponerlas al servicio de la humanidad. Los humanos ensalzan su razón, pero a los ojos de Dios el razonamiento humano resulta vacío y vano.

Pero fíjese usted cómo el apóstol hace que los cristianos se encuentren cara a cara con un tema fundamental. Una de dos: o Dios tiene la razón o la tiene el mundo; no pueden tenerla los dos. Es preciso que los cristianos escojan sobre qué base van a vivir sus vidas. Aquellos que decidan seguir a Cristo deberán estar dispuestos a cambiar su manera de pensar. Cuando se convierte usted en cristiano, este es el primer concepto con el que se enfrenta. Debe estar dispuesto a cambiar toda su perspectiva fundamental para que sea drásticamente alterada. El cristianismo no es sencillamente un cambio en las acciones exteriores, ni alcanzar un nivel moral o ético un poco más elevado. El cristianismo es un cambio revolucionario de gobierno que produce como resultado el cambio radical del comportamiento.

Señor, cambia mi manera de pensar, porque el crecimiento y el cambio comienzan ahí. Enséñame a pensar no de acuerdo con mis propios instintos humanos, sino con la verdad tal y como la revela Tu Palabra.




Aplicación a la vida

El mundo se enorgullece en lo que se refiere a incrementar sus conocimientos aparte de Dios. Puesto que el razonamiento humano aparte de Dios es vacío y vano, ¿necesitamos nosotros cambiar nuestra perspectiva respecto a la vida?

viernes, 17 de marzo de 2017

Hebreos 5:7-10

Hebreos 5:7-10
En los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su reverente sumisión. Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer; y consumada su perfección, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen, y Dios lo nombró sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.
Mateo 26:39 es el versículo donde encontramos a Jesús pidiendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero sino como tú. ¡Esta es la oración perfecta! Es el momento crítico en el que una persona se rinde por completo ante Dios y pone su vida entera a disposición de su voluntad por encima de la propia. ¡Eso es obediencia! Y la obediencia siempre es recompensada. Jesús se le nombró sumo sacerdote y en Él fue fundada la salvación eterna para todos los que le reconocemos y obedecemos.
Lo que el pasaje de hebreos nos está describiendo es la vida (o lucha) diaria de una persona que realmente ama al Señor. Leíste bien. Todos aquellos que siguen pensando que aman a Dios pero no se rinden ante Él, la biblia nos dice que no pertenecen a Él. En cambio, aquellos que sabemos lo que es caminar en nuestros propios pasos y no queremos dar un solo paso sin estar convencidos que es su voluntad, oramos constantemente como Jesús lo hizo. Le decimos al Señor nuestros deseos. Le abrimos nuestro corazón y le decimos nuestros miedos. Le decimos todo aquello que nos motiva y sobre todo, terminamos diciéndole que no queremos que se haga nuestra voluntad sino la suya porque estamos convencidos que sus planes son mejores que los nuestros. ¿Nuestra recompensa? Vida plena. Paz. Gozo. No porque todo se resuelve y se acabaron los problemas. ¡Por supuesto que no! A Cristo lo crucificaron ¿cierto? Si realmente esperáramos que todo se volviera color de rosa ¿qué tipo de esperanza nos da Jesús si murió de la forma más cruel? La plenitud y la paz llegan con el conocimiento de que estamos haciendo la voluntad del Padre. Te lo repito: la plenitud no llega cuando ganas más dinero; cuando se resuelven tus problemas; cuando encuentras pareja o cualquier otra cosa. Hay personas que pierden familiares y siguen firmes en el Señor. El ser querido ya no puede regresar sin embargo su paz y su plenitud no están fundadas en esa persona sino en Jehová. ¿Puedes ver lo profundo de este mensaje? Mientras tanto ¿dónde estás tú? Como seguidores de Cristo no podemos estar viviendo doble vida. Si bien, es una lucha constante donde nos tropezamos y estamos lejos de ser perfectos, nuestro corazón y nuestra mente están puestos en el objetivo principal de seguir los pasos de Jesús aprendiendo a negarnos a nosotros mismos para que Él crezca. Día a día. Oración tras oración. Aferrándonos a su palabra y confiando en sus promesas. No dejando pasar un instante separados de Él.
Oración

Señor: hay muchas cosas que no entiendo sin embargo, quiero entregarte mi vida y rendirme por completo. Sé que me amas y quieres lo mejor para mí. Hoy entiendo que debo obedecerte y ponerte por encima de mi propia vida. Así sea mi Dios. Aquí estoy, con mi corazón humillado para escucharte hablar y dirigir mis pasos. En Cristo Jesús. Amén.

jueves, 16 de marzo de 2017

Toda autoridad

Toda autoridad
Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Mateo 28:18
Antes de que Cristo presentara la Gran Comisión, de hacer "discípulos a todas las naciones", había establecido su autoridad divina para darla. De otro modo, habría parecido imposible de cumplir la orden.
Mientras los discípulos siguieron a Jesús durante tres años y medio, aprendieron mucho de su autoridad. Les mostró que tenía autoridad sobre la enfermedad (Mt. 4:23) y la muerte (Jn. 11:43-44). Él les dio a sus discípulos el mismo poder que Él tenía para vencer a la enfermedad y a los demonios (Mt. 10:1). Estableció que tenía la autoridad de perdonar pecados (Mt. 9:6) y de juzgar a todos los hombres (Jn. 5:25-29). Y probó que tenía la autoridad de dar su vida y volver a tomarla (Jn. 10:18).
La sumisión a esa absoluta autoridad de Cristo no es una opción; es su obligación suprema. Una alternativa
No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente.
Romanos 1:16
Antes de que Dios enviara a su Hijo a la tierra, el plan de Dios era salvar al mundo por medio de Israel; pero Israel fue incrédulo. Se describe su incredulidad en una parábola acerca de un rey que preparó una fiesta de bodas para su hijo y llamó a los convidados (Israel). Cuando los invitados no quisieron ir, algunos por indiferencia y otros por enemistad, el rey dijo a sus siervos: "Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis" (Mt. 22:9). Jesús empleó esa parábola para describir a los israelitas apóstatas, que rechazaron a su Mesías y se perdieron la fiesta planificada para ellos.

Entonces Dios hizo la invitación a otro grup los gentiles. Dios escogió a un pequeño grupo de personas reunidas en un monte de Galilea y a otro grupo de discípulos en Jerusalén para evangelizar al mundo perdido. Por medio de ellos haría la obra que la nación de Israel se había negado a hacer, y a nosotros se nos llama a continuar esa obra.