miércoles, 18 de octubre de 2017

Sal 59:1-17


Sal 59:1-17

59.7, 8 Los hombres viles maldicen a Dios como si no pudiera escucharlos ni responderles. Pero Dios se ríe de ellos. Los impíos actúan como si Dios no pudiera verlos y castigarlos. Pero Dios observa con paciencia hasta el día en el que sus acciones se levanten para acusarlos. Los que somos creyentes debemos tener cuidado y no seguir esas mismas prácticas necias como lo hacen los malvados. Debemos recordar que Dios escucha y ve todo lo que hacemos.

59.10 A David lo perseguían los que convirtieron su amor en celos y por lo tanto querían matarlo. Sus amigos de confianza, e incluso su hijo, se volvieron en su contra. ¡Qué amor tan voluble! Sin embargo, David sabía que el amor de Dios hacia él era inalterable. "Jehová es bueno; para siempre es su misericordia" (100.5). La misericordia de Dios hacia todos los que confían en El también es tan permanente como la que tuvo con David. Cuando el amor de otros se acabe o nos desilusione, podemos descansar en el amor inalterable de Dios. 

martes, 17 de octubre de 2017

EL PECADO


EL PECADO

Pasaje clave: 1º Juan 1:9.

El pecado es cualquier transgresión al carácter santo de Dios. La esencia del pecado es la independencia de Dios y la rebeldía a su Palabra. “Hago lo que siento”. “Hago lo que quiero”. “Vivo como quiero”.

2. Lo que Hace el Pecado.

. El pecado destruye la vida espiritual (1º Juan 1:6).

. Perdemos la comunión con los hermanos. Cuando hay pecado no hay comunión.  Hay peleas, divisiones, discusiones. Vemos todo mal y cuestionamos todo.

. Nos sentimos lejos del amor de Dios. “No siento el amor de Dios”. “No valgo nada”. “Oro y no pasa nada”. “A mi Dios no me oye”. “En la iglesia siempre es lo mismo”. Si pecamos y amamos al mundo (la forma de pensar y actuar de esta sociedad) perderemos la experiencia del amor de Dios.

. Se produce una atadura espiritual (1º Juan 3:8-10). El pecado pide más pecado. Corta tu fruto espiritual, tu vida de oración, el gozo y la paz y lentamente todo se va perdiendo. Alejarte de Dios te resulta natural. Volver a él te resulta muy difícil.

3. Cuatro Modelos Negativos Al Tratar con el Pecado.

Consideremos los siguientes cuatro modelos negativos al tratar con el pecado:

A. El Modelo de David (Salmos 32:3-4). David procuró esconder su pecado. Cuando ocultamos nuestros pecados sufrimos. El pecado tiene el poder de enfermarnos con amarguras, depresiones, angustias y aun físicamente. Si te callas y te encierras en ti mismo, nunca serás perdonado y restaurado. Nuestro silencio le da lugar a Satanás para mantenernos esclavizados.

B. El Modelo de Adán y Eva (Gn.3:12-13). Ambos buscaron culpables y se culparon entre ellos como evasiva para no reconocer su pecado. ¿A quién culpas cada vez que pecas? ¿A tus padres, a tus hijos, a tu pareja? ¿A Dios ¿Al diablo?

Pecamos porque elegimos pecar. Pecar es una decisión personal. Sin embargo, no estamos obligados a pecar, porque hemos sido librados del poder del pecado (Ro.6:17-18 y 2° Co.3:17). Siempre que culpamos a otros nos engañamos a nosotros mismos y empeoramos las cosas.

C. El Modelo de Saúl (1° S.13:8-13). El rey Saúl trato de buscarle explicaciones a su pecado. Buscaba justificarse delante de Dios. “Que Samuel no llega”. “Que los hombres tienen miedo”. “Que me quedo sin soldados”. “Que el enemigo se acerca”.

Nosotros actuamos muy parecidos a él. “Pequé porque no me quedó otra opción”. “En nuestro país son todos corruptos ¿qué problema hay que yo también robe un poco?”. “Tenemos sexo prematrimonial porque nos amamos”. “La homosexualidad está bien porque cada uno tiene derecho a ser como quiera”. “Engaño a mi esposa porque ella no muestra ningún interés sexual”.

Dios no cambia y el pecado tampoco, aunque cambien las culturas y tratemos de demostrar (o convencernos a nosotros mismos) que no es “tan malo” lo que hicimos.

D. El Modelo de Judas (Mt.27:3-10). ¿Qué hace Judas? En vez de enfrentar el problema de su pecado, escapa de él por medio del suicidio. Sin llegar a ese extremo son muchos los “escapismos” a los que solemos recurrir para “no pensar” en lo que hicimos y no sentirnos culpables. Consumir drogas, alcohol, ansiolíticos. Escapar escuchando música, teniendo sexo, trabajando compulsivamente. Llenarnos de actividades para “no escuchar” las acusaciones interiores. Etc.

¡Nada de esto sirve para solucionar el problema del pecado!

4. Solo Existe Una Solución: El Modelo de Dios.

¿Qué necesitamos hacer según Prov.28:13 y 1º Juan 1:9 para solucionar realmente el problema del pecado?

. Confesar: Es reconocer que pecamos y declararle a Dios cuál es el pecado.

La confesión debe ser pecado por pecado, en voz alta y a Cristo. Tenemos que decirle toda la verdad a Dios y declarar que su sangre limpia de todo pecado.

. Renunciar: Es tomar la firme decisión de no seguir andando por el camino del mal. Me aparto totalmente. Renuncio. Digo “basta con esto, ya no tiene más parte en mi vida”.

La señal de la renuncia es confesárselo primero a Dios y después a un hermano maduro y espiritual para que ore por mi vida desatando cualquier tipo de atadura espiritual (Stg.5:16). 

lunes, 16 de octubre de 2017

Romanos. 13:


Este capítulo Bíblico deberíamos leerlo cada día hasta que se hiciera rema en nuestros corazones. Romanos. 13:1 So métase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Rom 13:2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

Rom 13:3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;

Rom 13:4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.

Rom 13:5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.

Rom 13:6 Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.

Rom 13:7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que, impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. (A)

Rom 13:8 No debáis a nadie nada, sino el amaro unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

Rom 13:9 Porque: No adulterarás, (B) no matarás, (C) no hurtarás, (D) no dirás falso testimonio, (E) no codiciarás, (F) y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (G)

Rom 13:10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Rom 13:11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.

Rom 13:12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.

Rom 13:13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,

Rom 13:14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

domingo, 15 de octubre de 2017

Abigail. Ejemplo de Mujer. 1 Samuel 25.




Abigail. Ejemplo de Mujer. 1 Samuel 25.

Abigail tenía cualidades que no solo deberían ser solo de una mujer. Las cualidades que veremos en ella también sería muy bueno que las pudieran tener los hombres ya que esto haría que en el mundo se viviera mejor y en felicidad.

Ella era muy hermosa y muy inteligente, pero estaba casada con hombre llamado Nabal que significa. Tonto o necio. V 3 “Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb.” Podría decirse que esto era como la historia de la bella y la bestia o mejor dicho la bella y el monstruo.

Nabal era un hombre imprudente y que tenía una muy mala actitud ante los demás. V 10 “Y Nabal respondió a los jóvenes enviados por David, y dijo: ¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus señores.”

Las formas de ser de Nabal le ocasionaron muchos problemas entre ellos el más grande su mala actitud estaba a punto de llevarlo a su propia destrucción. V 21-22 “Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por bien.  25:22 Así haga Dios a los enemigos de David y aun les añada, que, de aquí a mañana, de todo lo que fuere suyo no he de dejar con vida ni un varón.”

Nabal era una persona con la cual nadie quería estar, ni siquiera se podía hablar con él. Lo más triste es que en este mundo todavía hay muchas personas como él.  V 17 “Ahora, pues, reflexiona y ve lo que has de hacer, porque el mal está ya resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa; pues él es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle.”

Que cosas hacían de Abigail una Mujer especial.

1. Era emprendedora Luchaba por lo que tenía y por lo que quería. V 18 “Entonces Abigail tomó luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo en asnos”

2. No se deja intimidar. Esto no quiere decir que no debe tener miedo más bien significa que sabe controlar sus emociones. V 20 “Y montando un asno, descendió por una parte secreta del monte; y he aquí David y sus hombres venían frente a ella, y ella les salió al encuentro.”

3. Es humilde y sabe honrar. V 23 “Y cuando Abigail vio a David, se bajó prontamente del asno, y postrándose sobre su rostro delante de David, se inclinó a tierra;”

4. Sabe pedir. Muchas personas piensan que con exigencias pueden lograr lo que desean, ya no piden el favor ni a dios ni a los demás. V 24 “y se echó a sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; más te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva.”

5. Asume responsabilidades y cuida lo que tiene. V 25 “No haga caso ahora mi señor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. Él se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú enviaste.”

6. Habla con sabiduría. V 26 “Ahora pues, señor mío, vive Jehová, y vive tu alma, que Jehová te ha impedido el venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor.”

7. Es generosa y detallista. V 27-28 “Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los hombres que siguen a mi señor.  25:28 Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días.”

8. Logra cosas con argumentos. V 30-31 “Y acontecerá que cuando Jehová haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe sobre Israel, 25:31 entonces, señor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo. Guárdese, pues, mi señor, y cuando Jehová haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva” los argumentos y los razonamientos de una mujer sabia logra lo que la fuerza no puede. V 33-34 “Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano. 25:34 Porque vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que, si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, de aquí a mañana no le hubiera quedado con vida a Nabal ni un varón.”

9. Sabe cuándo hablar y cuando callar. V 36 “Y Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual ella no le declaró cosa alguna hasta el día siguiente.” una mujer sabia espera el momento oportuno para decir lo que tiene que decir. V 37 “Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra.”

Abigail por ser mujer podríamos decir que es ejemplo para las mujeres, pero por su forma de actuar también podríamos decir que es ejemplo para todo ser humano, sea hombre o sea mujer. Solo personas con la actitud de Abigail pueden transformar el mundo en un verdadero paraíso. 

sábado, 14 de octubre de 2017

Filipenses 1:6-8


Filipenses 1:6-8

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Es justo que yo piense así de todos ustedes porque los llevo en el corazón; pues, ya sea que me encuentre preso o defendiendo y confirmando el evangelio, todos ustedes participan conmigo de la gracia que Dios me ha dado. Dios es testigo de cuánto los quiero a todos con el entrañable amor de Cristo Jesús.

Cuando leemos en la Biblia que la iglesia es un solo cuerpo, lo podemos entender con estos versículos que escriben Pablo y Timoteo. Si estoy en gozo, en prisión o en cualquier otra circunstancia, todos ustedes participan conmigo de la gracia que Dios me ha dado pues somos un mismo cuerpo. Esto es lo que Pablo está diciendo. Todos somos hermanos en la fe. Todos estamos aquí para motivarnos y amarnos en el amor de Cristo Jesús. Ahora, hay un detalle sumamente importante: el amor que nos tenemos entre hermanos debe provenir del amor de Dios. No de nosotros pues este amor no es duradero y cuando vienen las pruebas y los conflictos, normalmente desaparece. Pero el amor que Dios nos da permanece sin importar lo que estemos atravesando. Es sumamente probable que como hombres fallemos. Yo te voy a fallar. Probablemente tu pastor te pueda fallar y tú le vas a fallar a alguien más. Por eso es de gran importancia que tu amor hacia los hermanos en la fe esté basado en Cristo y no en nuestro comportamiento. Pongamos la mirada en Jehová y así como Él nos perdona y ama sin restricción, amemos y perdonemos a nuestros hermanos. Aprendamos a ser un solo cuerpo. A gozarnos y a entristecernos junto con ellos. Pensemos menos en nosotros y más en nuestro prójimo.

Por otro lado, es sumamente importante entender quién da el crecimiento espiritual. Dios. Cada uno de nosotros tenemos distintas “velocidades”. Algunos crecen muy rápido y otros pareciera que van caminando. Ninguno crece a la misma velocidad que el otro. Como humanos, nos encanta poner patrones y pensar que todo debe ser igual. Tenemos una educación que nos motiva a pensar así. Pero con Dios las cosas son distintas. Podemos tener un joven de 18 años enseñarles a sus padres lo que es seguir al Señor. De igual forma, dos personas que reciben a Cristo el mismo día, tendrán un crecimiento distinto. Lo que sabemos es esto: que el Señor, quien comenzó la obra en nuestros corazones, es quien se encarga de irla perfeccionando. Va a depender de nuestra rebeldía, de nuestros deseos de obedecer, nuestras ganas de entregarnos y sobre todo nuestra voluntad para servir. No critiques. No juzgues. No somos nadie para hacerlo. Si un hermano lleva tiempo asistiendo a la iglesia y no ves frutos, mejor ora por él y entiende que el Señor quiere seguir perfeccionando su obra. Tristemente he escuchado personas que señalan y piensan que, por llevar tiempo acudiendo a la iglesia, la gente debería actuar de tal o cual manera. Esto no funciona así. Habremos unos más necios que otros. habremos unos más orgullosos que otros. habremos unos con más prejuicios que otros. En fin, hay tanto que tenemos en nuestro corazón que debe ser cambiado que solamente el Señor, quien comenzó la obra, puede terminarla hasta la perfección. Seamos un cuerpo y busquemos crecer juntos respetando la “velocidad” de cada uno. Amémonos. Gocémonos en Cristo. Dejemos que Él siga trabajando en nosotros y aprendamos a servirle en todo lo que hagamos.

Oración

Padre: te pido perdón por mis pecados. Te pido perdón porque no amo a mi prójimo o a mis hermanos en la fe con Tu amor. Quiero que tu amor abunde en mi vida y pueda llevarlo a los demás. Quiero que mi vida sea testimonio de cuánto nos amas y cuánto podemos ser transformados al obedecerte. Gracias por darle dirección y sentido a mis pasos. En Cristo Jesús. Amén 

viernes, 13 de octubre de 2017


1 Juan 1:8-10

Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. Si afirmamos que no hemos hecho pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros.

Muchas personas tienen la idea (errónea) que deben “cambiar” para poder acercarse a Dios. Piensan que no son bien recibidos tal cual y como están y por ello no tienen comunión con Él. Además, hay aquellos que simplemente no les gusta el principio de reconocer que han pecado. En otras palabras, ¿por qué aceptar que estoy mal? Los entiendo. No es fácil aceptarlo. Y, por último, tristemente tenemos a aquellos que ya  tienen comunión con Dios y por esta razón creen que todo lo que hacen está “bien” y los demás son los que están mal. ¿Ya te identificaste? Para los primeros, les tengo una gran noticia: Dios te ama tal cual eres el día de hoy. Leíste bien. Dios te ama tal y como estás y eres. Él vino a rescatar a los enfermos. Vino por el desamparado. Vino por el perdido. Vino por ti. Cristo convivió con aquellas personas que eran expulsadas de las ciudades. Y no solo eso, las tocaba y abrazaba. Así hoy, el Señor quiere abrazarte y consolarte. Ven a Él. Pide perdón. No importa lo que hayas hecho. La muerte de Jesús cubre absolutamente todo. El mensaje de Juan nos dice que Dios es fiel para perdonarnos y limpiarnos cuando confesamos nuestros pecados. No lo pienses más. Confiésate ante Dios. No necesitas a otra persona. Tú solo. Dile a Dios que estás arrepentido.

El segundo grupo de personas resulta más triste su historia. A nosotros nos corresponde orar por ellos. Si tú te encuentras en esa categoría, debes saber que las reglas no las ponemos nosotros sino Dios. No se trata que estés o no de acuerdo. Dios es soberano y está por encima de ti y de mí. Nuestra naturaleza es caída. El pecado habita en nosotros y no podemos hacer nada más que reconocerlo y acudir a Cristo para ser perdonados. Sé que difícil aceptarlo. Sé que tienes muchas dudas. Te recomiendo que abras tu entendimiento. Baja tu guardia y escucha de la palabra de Dios para que sea Él quien hable a tu corazón.

Por último, están aquellos que no han comprendido el mensaje. Juan nos dice: si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos. El hecho de aceptar a Cristo no quiere decir que nos hemos convertido en una especie de ser “perfecto”. ¡Seguimos teniendo la misma naturaleza pecaminosa! ¿Entonces por qué la biblia habla de nacer de nuevo? Se refiere al nacimiento espiritual y no carnal.

Cada uno de nosotros somos pecadores. No somos perfectos y nunca lo seremos. Lo que sí puedes ser es una persona que busca constantemente ser transformado por Dios y dejar atrás todo aquello que no le agrada. Puedes ser una persona que anuncia el evangelio de Cristo como lo hizo Juan en esta carta. Puedes decirle a la gente que Dios quiere perdonar a todos aquellos que confesamos nuestros pecados. Puedes anunciar que no necesitamos ser “buenos” para recibir este perdón. Puedes trabajar día a día para que el Espíritu tome control de cada área de tu vida y tu carne se vuelva menos importante. Recuerda, no somos perfectos. Pero tampoco practicamos el pecado Debemos ser humildes y reconocer nuestra necesidad de Dios. Así como lo hizo Juan, ¡anuncia el mensaje!

Oración

Padre: yo quiero recibir tu perdón. Confieso que soy pecador. Confieso que no soy digno de presentarme ante Ti. Hoy aprendí que me amas y me perdonas y te pido que así sea en mi vida. Reconozco mi necesidad de Ti. Reconozco que Tú eres Dios y tu hijo murió por mí. Limpia mi vida y permite que nazca de nuevo y seas Tú quien guíe mis pasos. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén 

jueves, 12 de octubre de 2017

Pregunta: "¿Creó Dios el mal?"


Pregunta: "¿Creó Dios el mal?"

Respuesta: De principio parecería que si Dios creó todas las cosas, entonces el mal debe haber sido creado por Dios. Sin embargo, aquí tenemos una suposición que necesita ser aclarada. El mal no es una “cosa” como una roca o la electricidad. ¡No puedes tener una jarra de mal! Más bien, el mal es algo que ocurre, como el correr. El mal no existe por sí mismo – realmente es la carencia en una cosa buena. Por ejemplo, los hoyos son reales, pero ellos solo existen en algo más. Llamamos a un hoyo la falta de tierra, pero no puede ser separado de la tierra. Cuando Dios hizo la creación, es verdad que todo lo que existía era bueno. Una de las cosas buenas que Dios hizo fueron criaturas con la libertad de elegir el bien. Para hacer una elección real, Dios tuvo que permitir algo más que el bien para elegir. Así que Dios permitió a estos seres libres, tanto ángeles como humanos, elegir entre el bien y la ausencia de éste (el mal). Cuando existe una mala relación entre dos cosas buenas, le llamamos “el mal”, pero eso no lo convierte en una “cosa” que haya requerido la creación de Dios.

Tal vez la siguiente ilustración nos ayude. Si le preguntara a una persona común “¿existe el frío?” – su respuesta sería que sí. Sin embargo, esto es incorrecto. El frío no existe. El frío es la ausencia de calor. Similarmente, la oscuridad no existe, ésta es la consecuencia de la falta de luz. Igualmente, el mal es la ausencia del bien, o mejor dicho, el mal es la ausencia de Dios. Dios no creó el mal, sino que más bien solo permitió la ausencia del bien.

Miremos el ejemplo de Job en los capítulos 1 y 2 del libro de Job. Satanás quería destruir a Job, y Dios le permitió a Satanás hacer lo que quisiera, excepto matar a Job. Dios permitió que esto sucediera para probarle a Satanás que Job era justo, porque amaba a Dios, y no porque Dios lo haya bendecido en gran manera. Dios es soberano y tiene control absoluto de cualquier cosa que sucede. Satanás no puede hacer nada, sin el “permiso” de Dios. Dios no creó el mal, pero Él lo permite. Si Dios no permitiera la posibilidad del mal, tanto ángeles como humanos servirían a Dios por obligación y no por decisión. Dios no quiso crear “robots” que simplemente hicieran lo que Él quería que hicieran mediante su “programación”. Dios permitió la posibilidad del mal, para que podamos tener genuinamente la libertad de elegir si queremos servirle o no.

Concluyentemente, no hay una respuesta a estas preguntas que podamos comprender plenamente. Nosotros como seres humanos finitos, jamás podremos entender a un Dios infinito (Romanos 11:33-34). Algunas veces pensamos que entendemos el por qué Dios está haciendo algo, solo para descubrir más tarde que era por diferentes propósitos de los que originalmente pensamos. Dios ve las cosas desde una perspectiva eterna. Nosotros miramos las cosas desde una perspectiva terrenal. ¿Por qué puso Dios al hombre en la tierra, sabiendo que Adán y Eva pecarían y traerían con ello el mal, la muerte y el sufrimiento para toda la raza humana? ¿Por qué Él no solamente nos creó y nos dejó en el Cielo donde seríamos perfectos y no tendríamos sufrimientos? La mejor respuesta que se me ocurre es que Dios no quería una raza de robots sin libre albedrío. Dios tuvo que permitir la posibilidad del mal para nosotros, para hacer una verdadera decisión de adorar o no a Dios. Si nunca hubiéramos sufrido y experimentado el mal, ¿realmente apreciaríamos cuán maravilloso es el Cielo? Dios no creó el mal, pero Él lo permite. Si no lo hubiera permitido, estaríamos adorando a Dios por obligación y no por la libre elección de nuestra voluntad. Lucifer que quiere decir Luz bella fue uno de los Arcángel de más rango que Dios creo y se sublevó contra Dios queriendo ser igual a Dios y persuadió a una tercera parte de los Ángeles caídos. Dios no los creo para que se enaltecieran y querer ser como El. Y desde entonces comenzó el mal. Dios lo savia. Sí. Pero Dios ha creado a los Ángeles y a la humanidad con libre Albedrio. Cuando Dios creo al Hombre entonces empezó a obrar el mal atreves de Satanás con la misma rebelión que el tubo de querer ser igual a Dios y conseguido engañar a Adán y Eva desobedeciendo a Dios. Entonces satanás tomo dominio del Hombre igual que hizo con la tercera parte de ángeles que le siguieron en la rebelión contra Dios. Lo savia Dios que Adán y Eva les iba a desobedecer Sí. Pero no era la voluntad de Dios de que desobedecieran. Entonces el Hombre estaba ya bajo la influencia de satanás y de los Ángeles caído llamados demonios y empezó el Hombre hacer el mal cada vez más y más y a darle las espaldas a Dios. Lo savia Dios que sería así Sí. Era la voluntad de Dios NO.