domingo, 15 de febrero de 2026

Vigilantes

 Vigilantes

«Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.» Marcos 13:34-37

El Señor Jesús nos habla en el evangelio de Marcos sobre la gran tarea que nos ha encomendado: ir por todo el mundo a predicar las buenas nuevas de Jesús (Marcos 16:15), además nos exhorta a no descuidar dicha labor que nos ha encomendado pues conoce que el adormecimiento, por ejemplo, puede producir en nosotros una falta en el cumplimiento de esta tarea, por eso es importante que analicemos cuáles pueden ser las posibles causas que generan ésto:

La pereza: Al hombre que es perezoso todo trabajo le causa un tipo de cansancio anticipado, pues el sólo hecho de pensar en que tiene que trabajar para lograr un objetivo en particular lo termina cansando antes de tiempo, lo que hace que tire la toalla antes de haber empezado a trabajar. La Biblia nos muestra que aquella persona es consciente de que tiene un trabajo, una meta por alcanzar, pero la pereza lo lleva a permanecer estancado y dormitando (Proverbios 13:4).

El desánimo y el cansancio: El evangelizar, discipular, incluso el realizar cualquier otra labor en nuestras fuerzas, puede causar desánimo y cansancio, y es que debemos reconocer que el tratar con personas no es tarea fácil, pues al ser tan diferentes en la manera de pensar, sentir y actuar, puede llevarnos al desánimo al no poder ver los resultados que esperamos, en el tiempo que deseamos.

Como vemos, todos estos impedimentos surgen en la carne, y aquí el Señor quiere volver a recalcarnos que para poder cumplir con esta tarea que nos ha encomendado se necesita que Cristo sea quien viva en nosotros (Gálatas 2:20), pues sólo cuando ésto ocurre por medio de la fe en Él, toda carga o trabajo se vuelve liviano, resulta fácil de llevar y se puede cumplir sin desmayar.

Hermanos, la Palabra de Dios es clara, el Señor nos ha dado autoridad para ir a evangelizar y para poder cumplir esta tarea debemos recordar que no estamos solos pues Dios nos ha dado Su Espíritu Santo quien será el encargado de hablar a otros y testificar de la obra de Cristo, Él será quien enseñe, confronte y redarguya a todo aquel que escuche el evangelio. La promesa de Dios para nosotros es que con Su ayuda y guía esta obra no la haremos por un tiempo sino que nos llevará a que sea constante pues Él es el único que nos permitirá estar en todo momento vigilantes. Lo que a ti y a mí nos resta hacer es estar prestos, solícitos y dispuestos a dejarnos usar como instrumentos en las manos de Dios.  Oración.

«Padre, me has encomendado una tarea muy grande, sé que si miro mis capacidades concluiré que no las tengo y que deberías elegir a alguien más, pero cuando dejo de enfocarme en mi para creer en la verdad de Tu Palabra, Tu Espíritu Santo me lleva a ver a Cristo viviendo en mí, a entender que es Él quien me guiará y cumplirá aquel mandato que me has enseñado. Señor, dispongo mi vida a Tu servicio y te pido que no me permitas desmayar. Amén.