jueves, 19 de marzo de 2026

Comunión y santidad para vivir en el Espíritu

 Comunión y santidad para vivir en el Espíritu

"Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo." 1 Tesalonicenses 5:23

"Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad" 2 Tesalonicenses 2:13

Jesús sabía muy bien de la importancia del Espíritu Santo en la vida del creyente, por eso les dice a sus discípulos en Juan 16:7 “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.” Su importancia radica en que es Él quien nos santifica por completo, para que todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo sea guardado irreprensible para la venida de Cristo.

La santificación posicional ya es un hecho, pues hemos sido apartados para Dios en Cristo, pero la santificación experiencial es un proceso diario, en el cual el Espíritu Santo: aparta nuestro espíritu para que disfrutemos y nos relacionemos con Dios mediante la comunión; aparta nuestra alma (mente, sentimientos y voluntad) para ser transformados a la imagen de Cristo; y aparta nuestro cuerpo para esas buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Así que, mediante la santificación experiencial, es que en nuestro diario vivir, podremos experimentar esa unión con Cristo, en semejanza al matrimonio, pues ahí, por medio de la comunión del Espíritu Santo, es que nuestra mente es apartada para Dios, y el obrar del Espíritu nos lleva a renovar nuestra manera de pensar para tomar los pensamientos de Cristo; también el Espíritu aparta nuestro corazón para Dios, llevándonos a dejar a un lado el corazón de piedra que está viciado con nuestro malos deseos, sentimientos dañinos y emociones descontroladas, para tomar el nuevo corazón conforme al de Cristo, en el cual están escritos sus mandamientos, para ponerlos por obra; y finalmente el mismo Espíritu nos lleva a rendir nuestra voluntad, para que sea la voluntad de Dios la que hagamos, esto gracias al dominio propio que por su poder nos infunde. Por lo tanto hermanos, pidamos al Espíritu Santo nos santifique integralmente, para experimentar lo que es vivir en el Espíritu.  Oración.

Gracias Dios por tu Santo Espíritu, porque él aparta mi manera de pensar, mi manera de sentir y mi manera de actuar, para guardarme limpio para la venida de tu amado Hijo. Amén.