¡Libres!
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.” Gálatas 5:16-18
“Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.” Gálatas 5:24-25
La ley, dice la Palabra de Dios, acciona o revive el pecado en nosotros, Romanos 7:9 dice “Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.” Es por esto que, cuando a una persona se le dice “no robe, no mienta, no cometa pecado o guarde los mandamientos” es como si le dijeran todo lo contrario, pues su naturaleza pecaminosa, toma ocasión por el mandamiento y produce en él o ella toda tentación o ansias para pecar.
Ahora bien, la historia para nosotros los creyentes no termina ahí en nuestra imposibilidad para hacer el bien, pues como se nos declara en Gálatas 5:24-25, los que somos de Cristo, hemos crucificado en Su cuerpo, nuestra carne con sus pasiones y deseos, Romanos 6:6 dice “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” Adicional a esto, la Escritura también nos declara que nosotros ya no estamos bajo la ley, Romanos 7:4 dice “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.”
Entonces, queridos hermanos, habiendo sido libertados del pecado y aún de la ley, ahora somos siervos de Cristo, y por tanto, como dice Romanos 7:6, ya no servimos bajo el régimen viejo de la letra, sino bajo el régimen nuevo del Espíritu. De modo que, la invitación es a que, como dice la Escritura en Gálatas 5:1, estemos firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres. Libres para amar, vivir en paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, dominio propio y en todo gozo, pues declara Gálatas 5:23, contra tales cosas: ¡no hay ley!. Oración.
Padre, qué grandiosa obra y qué precioso regalo el que me has dado. Gracias por hacerme libre de la esclavitud del pecado y por concederme tu Santo Espiritu; sé que entonces, por Jesucristo, has hecho todo en mí para que andando en el Espíritu, no satisfaga los deseos de mi carne, sino que se vea manifestado todo su fruto, amén.