martes, 22 de septiembre de 2026

Es este el día que hizo el Señor

 

“Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él”. Salmos 118:24

“Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma. Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; en ti me refugio. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud”. Salmos 143:8-10

Cada nuevo día es un regalo de Dios. No importa lo que hayamos pasado ayer ni lo que puede venir mañana: hoy es el día que el Señor ha preparado especialmente para nosotros. Este versículo nos invita a reconocer que no vivimos por casualidad ni por rutina, sino por la voluntad y la misericordia de Dios.

Muchas veces, despertamos con preocupaciones, cansancio o con un corazón cargado por las situaciones diarias; pero el salmista nos recuerda que podemos elegir gozarnos y alegrarnos en medio de todo lo que nos pasa, no porque sea perfecto, sino porque Dios está presente. Su fidelidad no cambia, su amor inagotable nos sostiene y su propósito sigue en pie.

Gozarse en el día que hizo el Señor es una decisión espiritual: es mirar más allá de lo visible y confiar que si el Señor nos dio este día, también nos dará la fuerza para vivirlo con gratitud, esperanza y fe. Cada amanecer es una nueva oportunidad para ver la bondad de Dios, servirle con alegría y ser luz para otros.

“Este es el día que hizo el Señor”, también tiene un significado mesiánico, se refiere al día de fiesta que se celebraba en Jerusalén, pero también tiene un alcance mayor al día, cuando se cumplió en Cristo, el día de su entrada triunfal a la ciudad, cuando la gente gritaba “hosanna” que significa: “Sálvanos por favor”, recordemos que fue ahí donde empezó el camino hacia la cruz, que nos daría perdón y libertad.

Veamos Juan 12:13 “tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna!¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!”. Vivamos cada día anhelando el regreso de nuestro Rey Salvador.

Que cada nuevo día busquemos lo que Dios desea, y no solo es conocer su voluntad, sino que hace falta la ayuda del Espíritu Santo para poder vivirlo con rectitud, la vida de obediencia es posible por su poder.

No dejemos que el temor o la rutina nos roben el gozo, pidamos ser iluminados con el conocimiento de la voluntad de Dios, esta es la primera obra del Espíritu. El hombre bueno no pide el camino en que sea más placentero andar, sino que el Espíritu nos enseñe a hacerlo. Quienes tienen al Señor como Dios, son guiados por el Espíritu. Roguemos ser vivificados para hacer su voluntad, buscando primeramente dejar aquellos pecados que no nos dejan vivir cada día para su gloria.    Oración.

Gracias Señor por este nuevo día que has hecho para mí, porque cada mañana renuevas tu misericordia y me das la oportunidad de empezar de nuevo. Ayúdame a vivir este día con gratitud, con gozo y con fe en ti. Que nada robe mi paz, y que pueda ver tu mano en cada situación. Enséñame a alegrarme no por mis circunstancias, sino porque tú estás conmigo, en el Nombre de Jesús, amén.   



lunes, 21 de septiembre de 2026

Solo Cristo salva

 Solo Cristo salva

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. Filipenses 2:9-11

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. 1 Timoteo 2:5

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. Hechos 4:12

El apóstol Pedro con estas palabras en el libro de Hechos, enfatiza a los dirigentes de Israel que la salvación sólo está en Jesús, y exalta al Señor como la única esperanza de la humanidad. Cuando dice: “Y en ningún otro hay salvación”, ese “otro” viene del griego “heteros” y denota una distinción, una exclusividad sin otras alternativas u opciones, Jesús es el único Camino de salvación.

El llamamiento a llevar el evangelio a las naciones se funda sobre las siguientes premisas: 1) que la humanidad sin Cristo está perdida; 2) No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos; es decir, que no hay ninguna otra autoridad, ninguna otra personalidad, ningún otro sistema o filosofía que pueda rescatar el alma humana. Estar “en Cristo” es la única manera de entrar en la nueva creación y recibir la salvación eterna prometida por Dios, recordamos 2 Corintios 5:17 que dice: “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”, lo que nos reafirma que estamos “en Cristo”.

Muchas personas reaccionan negativamente al hecho de que no hay otro nombre en que podamos ser salvos. Jesús mismo en Juan 14:6 dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Si Dios designó a Jesús como el Salvador del mundo, ningún otro puede ser su igual. La salvación solo viene por Jesucristo quién dio su vida como ofrenda por los pecados del mundo. Ningún otro pudo morir por los pecados de la humanidad; ningún otro vino a la tierra como el Hijo unigénito de Dios; ningún otro resucitó de la muerte. Debemos entonces enfocarnos en Jesús, a quien Dios ofreció para que todo aquel que en Él cree, no se pierda y tenga vida eterna, Juan 3:16 ¡Hoy demos gloria a su Nombre.    Oración.

Gracias Señor Jesús por ser el único mediador entre Dios y nosotros, por darme la salvación por medio de tu obra redentora, sin necesidad de otros intermediarios, méritos propios o rituales religiosos. Cristo eres suficiente, porque tu sacrificio en la cruz fue perfecto y completo, no necesito repetirlo, ni complementarlo con obras porque ya todo fue consumado por ti. Por eso quiero exaltar tu poderoso Nombre, amén.     



domingo, 20 de septiembre de 2026

El Señor ve todo con perfecta claridad

 El Señor ve todo con perfecta claridad

“Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz”. Salmos 139:11-12

Dios tiene un conocimiento perfecto de nosotros y todos nuestros pensamientos y acciones están abiertos ante Él, Salmos 139:1-4,7-8. Dios sabe todas las cosas, es omnisciente y está en todos lados porque es omnipresente, son verdades reconocidas por todos, pero rara vez creídas correctamente por la humanidad. Dios nos hará entender y nos enseñará el camino que debemos andar, llevará cuenta de cada paso bueno y cada paso malo que damos. Dondequiera que vayamos, estamos bajo el ojo y la mano de Dios, Salmos 32:8. Él todo lo escudriña, por eso estos versículos nos recuerdan una verdad poderosa: nada queda oculto delante de Dios.

Aun cuando nuestra vida parece estar envuelta en tinieblas, cuando la confusión, el dolor, el miedo nos hacen caminar sin rumbo, Él lo ve todo con claridad perfecta. Para el Señor, no hay diferencia entre la noche y el día, porque su Presencia ilumina aun los rincones más oscuros de nuestro interior. Por eso cuando pecamos y atravesamos momentos de tristeza profunda, pensamos que Él se ha alejado de nosotros, pero el salmista nos asegura que Él nunca nos deja. Él está con nosotros, aunque no lo percibamos. Su luz no solo revela lo oculto, sino que trae consuelo, guía y esperanza. Donde nosotros vemos sombras Él ve oportunidades para mostrarnos su gracia.

Ninguna oscuridad es demasiado densa para el Señor, Él puede transformar las noches más oscuras de nuestra vida en días de paz, y cambiar nuestra incertidumbre por confianza. Por eso es el momento de entregarle todas aquellas cosas que han apagado al Espíritu Santo en nosotros y permitirle que avive nuevamente el fuego de su Presencia y nos ilumine nuevamente con su amor y poder, 1 Tesalonicenses 5:19

No podemos ver a Dios, pero Él puede vernos. No podemos escapar de su alcance. Ningún velo puede taparnos de Dios; el creyente no puede ser quitado de la presencia consoladora y sostenedora del Dios Omnipotente. Ninguna circunstancia externa puede separarnos de su amor, Romanos 8:38-39 afirma: “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.

Saber que Dios es omnipresente y omnisciente, debe llenarnos de la seguridad de que Él nos ve, nos ama y nos conoce.   Oración.

Señor Jesús, gracias porque aún en medio de la oscuridad tú me ves y me sostienes, ilumina mis pasos con tu Santa Palabra, llena mis pensamientos de tu paz y ayúdame a confiar que tu Presencia me acompaña siempre. Sé que siempre estás conmigo, esto me da seguridad y refugio, amén.    



sábado, 19 de septiembre de 2026

Todo pasará porque Él lo ha prometido

 Todo pasará porque Él lo ha prometido

“Mis huidas tú has contado; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿no están ellas en tu libro?” Salmos 56:8

“Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre”. Salmos 30:11-12

Estos versículos nos hacen pensar que las pruebas pesadas y continuas por las cuales pasamos, deben enseñarnos a ser pacientes y a esperar la respuesta del Señor, en su tiempo. A menudo sucede lo contrario, somos tentados a estar tristes y desesperados, debemos aprender a colocar nuestras emociones bajo el control del Espíritu Santo.

David nos recuerda que hay un tiempo para el duelo, un tiempo para llorar, pero nos consuela diciendo que el Señor sabe de nuestras penas y nuestros dolores. Que tiene una botella y un libro para las lágrimas de su pueblo, para las lágrimas por sus pecados y las lágrimas de sus aflicciones.

Aun en nuestra tristeza más profunda, ¡Dios se interesa por nosotros! Jesús nos recordó un poco más acerca de cuánto nos comprende Dios: conoce la cantidad de cabellos que hay en nuestra cabeza, Mateo 10:30 nos dice: “Pues aún vuestros cabellos están todos contados”. Esto nos muestra su Soberanía y su Omnipotencia sobre nuestras vidas, para que no tambaleemos entre la fe y el temor. Cuando nos sintamos desalentados y pensemos que nadie nos comprende recordemos que Dios conoce todos los problemas y ve cada una de nuestras lágrimas.

Cada tristeza que sentimos, cada momento de dolor está guardado en los cielos esperando la acción divina. Él lleva un registro de todas tus tristezas, pero también promete que convertirá nuestra tristeza en alegría y nuestro luto en danza.

Los salmos hablan a menudo de libros que Dios guarda. Aquí Dios registra todos los sufrimientos, Salmos 56:8. En Salmos 69:28 dice que anota a los justos en un libro: “Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos entre los justos”. En Salmos 139:16 expresa que todos los detalles de nuestra vida fueron escritos en un libro: “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”. En Salmos 87: 6 dice: “Jehová contará al inscribir a los pueblos: Este nació allí”. Como podemos ver el Señor no olvida ningún detalle de nuestra vida.

Confiemos en su Palabra y en sus promesas para que nos animemos unos a otros con estas palabras, el sufrimiento no durará para siempre. Isaias 25:8 afirma: “Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho” y Apocalipsis 7:17 “porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos”. Todo pasará porque Él lo ha prometido en Apocalipsis 21:4 dice: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”.    Oración.

Gracias Señor, por hacer que broten manantiales de vida a mi alma, tu conoces mi dolor más profundo, tú sabes cuántas lágrimas he derramado delante de tu Presencia, pero también, gracias por que me consuelas con tus promesas, sé que cambiarás mi lamento en danza, que convertirás mi tristeza en alegría. Por eso te alabaré por siempre, Amén.  



viernes, 18 de septiembre de 2026

El impacto del Amor de Dios

 El impacto del Amor de Dios

"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras." Jeremías 17:9-10

La Palabra de Dios es clara al afirmar que el corazón del ser humano es “engañoso y perverso”. ¿Cuál es la razón? Mateo 15:19 nos lo aclara: “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Como cualquier otro pecado, estos nacen en nuestro interior. Jesús nos enseña y confirma en Mateo 5:19 que el hombre, después de la caída, quedó con una naturaleza pecaminosa que lo impulsa constantemente a pecar.

Lo triste es que, a pesar de esta advertencia divina, con frecuencia optamos por confiar en nuestro propio corazón. Frases como “sigue tu corazón, él te mostrará el camino” o “no importa lo que te digan, lo importante es seguir tu corazón” han calado hondo en nuestra sociedad, y han terminado influenciando nuestra toma de decisiones, al punto de actuar solamente por un sentir, un presentimiento o un impulso.

Sin embargo, el deseo de Dios es que nuestra confianza esté depositada plenamente en Él, y no en nuestro corazón, tal como se revela en Jeremías 17:7-8: “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”

Como hijos de Dios, tenemos la promesa de dar fruto siempre, pues hemos sido plantados en Cristo, junto a las corrientes de las aguas del Espíritu Santo: su Amor y su Palabra, que por medio de la comunión del Espíritu Santo nos permiten llevar el fruto del Espíritu descrito por el apóstol Pablo en Gálatas 5:22-23.

Así que, hermanos, si la voz de nuestro corazón intenta llevarnos por caminos equivocados, más bien creámosle a Dios, pues Él conoce nuestro interior mucho mejor que nosotros mismos, como lo afirma Jeremías 17:9-10. Pidámosle sabiduría para permitir que el nuevo corazón que hemos recibido, junto con el amor de Dios derramado en nosotros, impacten nuestra forma de sentir para negarnos a nosotros mismos, y ser capaces de tomar decisiones dirigidas por el Espíritu, y no por la naturaleza pecaminosa de la carne.    Oración.

Padre Dios, que el amor de tu Amado Hijo toque mis fibras más íntimas impactando mi manera de sentir, llevándome a morir a mí mismo, para que viva Cristo en mí. Amén. 



jueves, 17 de septiembre de 2026

Dios usa lo que tenemos para su gloria

 Dios usa lo que tenemos para su gloria

“Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. Él le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano”. Éxodo 4:1-4

Cuando el Señor llama a Moisés, él no dijo: “amén, heme aquí”, sino que intentó dar una excusa para no obedecerlo. Dios solo le pregunta: “¿Qué tienes en tu mano?” Moises le contesta al Señor que tiene una vara. Era un palo que no tenía ningún poder, era un objeto de madera que se usaba para el pastoreo de ovejas. Así que esa vara representa el proceso que Moises había vivido. Pero Dios le muestra a Moisés que lo que ya tiene es suficiente para poder cumplir la misión que le había encomendado, liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto y sería el instrumento para Él manifestar su poder y su gloria.

Hay momentos en la vida donde podemos sentir o pensar que no tenemos nada para ofrecerle a Dios. Siempre nuestra oración está enfocada en lo que no tenemos, en lo que nos falta. Pero para el Señor no es así, Él comienza a usarnos con lo que tenemos a la mano. Y quizás, a veces es lo que ya hemos vivido, nuestra experiencia de vida, que Dios permite y que no sabemos por qué, pero que por su Espíritu, nos revela que es para manifestar su gloria en nuestra vida a partir de ahí.

Moises había estado pastoreando ovejas por muchos años, tal vez no era el oficio que de joven como príncipe de Egipto había soñado, tal vez no era el lugar donde quería estar, pero ese objeto era con lo que iba a manifestar autoridad, a mostrarle al pueblo lo que Dios le había hablado. La vara no era algo especial, pero Dios la usó para glorificarse, para mostrar su Señorío. Fue el instrumento de poder que usó a través de Moisés. Así que no era la vara, era la obediencia, era el proceso. Y he aquí la pregunta para cada uno de nosotros: ¿qué tenemos hoy a la mano? ¿qué nos ha entregado Dios? De pronto un talento, un don, o tal vez algo cotidiano, tal vez nuestro trabajo o lo que hemos estado recibiendo a través de todo este tiempo de la Palabra de Dios, o quizás una experiencia que marcó nuestra vida.

El Señor quiere que le creamos, puede ser una pequeña medida de fe, pero es suficiente para un Dios grande. Como dice Mateo 17:20 “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que, si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible”.

Tenemos las promesas de Dios, tenemos las armas espirituales: la oración, el ayuno, la Palabra. Quizás a veces nuestra oración es nuestro único recurso, pero Él empieza con eso, porque toda oración tiene el poder de cambiar situaciones. El Señor puede transformar lo natural en lo sobrenatural como lo hizo con Moisés, cuando usó su fe. Esto nos habla que la obediencia y la rendición a Él, es la clave para activar las bendiciones, para mover el poder sobrenatural de Dios, para ver los grandes milagros y las grandes manifestaciones. Pensemos que lo que hoy tenemos a la mano puede cambiar nuestro destino, nuestra familia o nuestra nación, tan solo si obedecemos y lo usamos para la gloria de Dios.   Oración.

Señor no es lo que yo pueda hacer, es lo que tú puedes hacer a través de mí. Hoy decido confiar en ti, aunque no entienda el proceso, aunque no vea la respuesta a mi necesidad. Aunque esté sin fuerzas y no sepa qué hacer. Quiero obedecerte y que me uses para tu gloria con lo que tengo, con lo que tú me has dado para hacer tu voluntad, En el Nombre de Jesús, amén.  



miércoles, 16 de septiembre de 2026

Paciencia, benignidad y bondad otras características de Cristo

 Paciencia, benignidad y bondad otras características de Cristo

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” 2 Pedro 3:9

“¿O menospreciais las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” Romanos 2:4

“Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” Tito 3:4-5

Las siguientes definiciones de paciencia, benignidad y bondad, nos ayudarán a entender mejor el mensaje de hoy: la paciencia es la disposición de Dios para dar a las personas la oportunidad de arrepentirse, ofreciendo gracia en lugar de juicio inmediato; la benignidad es la disposición interna de ser amable, compasivo y de tener un corazón predispuesto al bien; mientras que la bondad es la manifestación externa de esa disposición a través de acciones concretas y generosas; de esta manera la benignidad es el sentir, la bondad es el hacer.

Estas tres características del fruto del Espíritu, reflejan tres cualidades del carácter de Cristo, las cuales trabajan en conjunto con la finalidad de llevar a cabo el plan de salvación de Dios dispuesto para el hombre: primero mostrándonos la paciencia de Dios, dejándonos ver su deseo de que ningún hombre perezca, sino más bien que como resultado de esta paciencia que muestra el amor de Dios sean llevados a un arrepentimiento, es decir a un cambio de pensamiento para que puedan comprender por la revelación del Espíritu Santo las riquezas de la benignidad del Señor, es decir su profundo deseo de ser compasivo y misericordioso para guiar al hombre al arrepentimiento para el perdón de sus pecados, con la finalidad de llevarlo a disfrutar de la bondad de nuestro Salvador demostrada en la cruz, para que por medio de la fe en Cristo, al arrepentirnos y aceptarlo como nuestro Dios y Salvador personal, seamos regenerados y renovados por su Espíritu.

De igual manera, estas características del fruto del Espíritu, están disponibles para nosotros los creyentes, para que al igual que Cristo, seamos instrumentos de salvación, para que cuando las personas vean en nosotros estas cualidades del carácter de Cristo, también sean llevados al arrepentimiento y puedan experimentar el deseo de Dios de salvarlos, y puedan vivir la salvación que trae Cristo Jesús.    Oración.

«Espíritu Santo, desarrolla en mí la paciencia, la benignidad y la bondad de Cristo, pues mi deseo es ser un instrumento de amor para la salvación del mundo. Amen.