sábado, 12 de octubre de 2019

ESTRATEGIA


ESTRATEGIA
“Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas. Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar.”, Jueces 7:6-7
“Los pensamientos con el consejo se ordenan; y con dirección sabia se hace la guerra.”, Proverbios 20:18
Con 300 hombres Dios le dio la victoria a Gedeón sobre un ejército sorprendentemente más numeroso que el ejército de Israel (Jueces 7:12). Dios le dio instrucciones precisas a Gedeón para que seleccionara a los hombres que estaban vigilantes cuando bebían agua. Estos guerreros luchaban para Dios (Jueces 7:20) y se mantuvieron firmes (Jueces 7:21) en las instrucciones y la estrategia dada por Dios a través de su siervo.
No es por la multitud de guerreros que se gana una batalla, o por la gran fuerza que se tenga, sino por la estrategia. El cómo damos uso de las herramientas, dones y talentos que Dios dispone para enfrentar las situaciones de la vida y como nos mantenemos confiados en Él, determinará la victoria (Salmos 33:16-22).
La vida está llena de retos, situaciones difíciles y decisiones en las que tenemos que responder con sabiduría, por lo tanto, la mejor estrategia que podemos seguir para obtener victoria en todas nuestras batallas es enfrentarlas de la mano de Dios, siguiendo fielmente sus consejos y preceptos, pues están llenos de la sabiduría de lo alto, además nos muestran el camino correcto a seguir. La mejor estrategia para que todo nos salga bien, es confiar en Dios y obedecerlo, manteniéndonos firmes, siendo justos y correctos en todo. Oración.
"Señor, en ti confío para enfrentar cualquier situación que se presente en mi vida, sé que tú estás a mi favor, ayúdame a entender tus instrucciones y a seguir tu estrategia para obtener la victoria en los retos que se presentan a diario. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 11 de octubre de 2019

LA CAUSA DE TODOS LOS MALES


LA CAUSA DE TODOS LOS MALES
“porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”, 1 Timoteo 6:10
“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.”, 1 Timoteo 6:17
La gente culpa a la falta de dinero como la causa de la mayoría de sus problemas, piensan que, si tuvieran en abundancia, solucionarían todas sus dificultades.
Y esto es mentira. La causa de de todos los males es el amor al dinero. Porque hemos colocado como prioridad el dinero, y nuestra lucha diaria es por conseguir bienes materiales o muchos por la subsistencia diaria. Este círculo vicioso nos ha atrapado, y nos ha esclavizado, ha quitado el tiempo a nuestra familia y hemos descuidado nuestras relaciones personales. Sobre todo, la más importante, la relación con Dios.
Entonces, el problema no es la falta de dinero, sino la ausencia de Dios, pues Él, nos da la capacidad de trabajar para obtener dinero y también la sabiduría para administrarlo (Deuteronomio 8:18), nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. (1 Timoteo 6:17b, Eclesiastés 6:2). Es un don de Dios poder disfrutar de lo que Él nos da. (Eclesiastés 2:24).
Por esto, coloquemos como prioridad, la relación con Dios, conocerlo, amarlo y obedecerlo, porque lo demás vendrá por añadidura. Si Jesús ocupa el primer lugar en mi vida y hacemos lo que Él nos pide, Dios nos dará a su tiempo todo lo que necesitemos (Mateo 6:33), evitemos la ansiedad y la procuración por la comida o el vestido, o por cosas materiales, pues Dios sabe de antemano qué necesidad tenemos (Mateo 6:25-32).
Si Dios alimenta a el ave del cielo y hace tan hermosas a las flores, que viven tan poco tiempo, ¿no hará mucho más por nosotros? Así que, ¡Tengamos plena confianza en Dios e iniciemos una relación íntima y real con Él!  Oración.
"Señor, de ti viene toda bendición y bondad, anhelo conocerte y obedecerte, esto es todo para mí, lo único y suficiente que necesito es a ti Señor Jesús. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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jueves, 10 de octubre de 2019

QUE TU ROSTRO SE ILUMINE DESPUÉS DE HABLAR CON DIOS


QUE TU ROSTRO SE ILUMINE DESPUÉS DE HABLAR CON DIOS

“Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios.”, Éxodo 34:29
"¿Quién como el sabio? ¿y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre ilumina su rostro, y la tosquedad de su semblante se mudará.", Eclesiastés 8:1
Moisés no sabía que al hablar con Dios, su rostro se iluminaría porque la gloria de Dios lo había cubierto al estar en su presencia. Ahora que tenemos el Espíritu Santo por medio de la fe en su hijo Jesús, nuestra vida debe ser iluminada, como nos enseña la escritura “¡cómo no será con mayor gloria el ministerio del Espíritu!” (2 Corintios 3:8), ya que hemos sido justificados y limpiados, nuestra vida entera debe resplandecer. Este brillo se debe manifestar cuando demostremos la sabiduría que hay en nosotros y que viene de la Palabra de Dios. Aún nuestro semblante debe cambiar (Eclesiastés 8:1), porque Cristo, que habita en nosotros, es poder y sabiduría manifiesta de Dios que nos guía y da la fuerza necesaria para colocar en práctica su Palabra.
Pero hay un momento en el que nos llenamos de esa sabiduría para que nuestro rostro pueda resplandecer, y es en el momento de la oración cuando entregamos angustias, necesidades o adquirimos confianza y ánimo de parte de Dios.
Cuando subimos al monte espiritual a hablar con Dios, recibimos sus preceptos, reflexionamos en ellos, y entonces nuestro rostro resplandece porque su presencia está con nosotros y estamos listos para enfrentar el diario vivir. Después de que hablamos con Dios, tenemos claridad para actuar correctamente, tener la motivación correcta, el pensamiento de verdad de su Palabra, ser fortalecidos interiormente y la llenura de su Espíritu para que los deseos al pecado sean quitados o debilitados y seamos fortalecidos en el poder y la fuerza de su Espíritu.
¿Cuánto tiempo de calidad dedicamos a hablar con Dios? Así mismo, estará nuestra vida iluminada. Oración.
"Gracias mi Señor, en tu presencia hay plenitud de gozo, llenas mi vida y la haces brillar cuando me enseñas sabiduría y muestras tu poder a través de mi obediencia. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 9 de octubre de 2019

ESTEMOS FIRMES Y VEREMOS LA SALVACIÓN DE JEHOVÁ


ESTEMOS FIRMES Y VEREMOS LA SALVACIÓN DE JEHOVÁ
"Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa. Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón. Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová. Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: ¿Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto. Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.", Éxodo 14:8-14
Estar quietos, qué difícil es en estos tiempos de tanto estrés, donde todos vivimos muy ocupados, corriendo de un lado a otro. A veces toca hacer un pare y detenernos y evaluar qué estamos haciendo. Creemos que somos indispensables y que sólo nosotros podemos resolver las situaciones de la vida, pero no es así. El pueblo de Israel tuvo que aprender a través de repetidas experiencias que Dios estaba junto a ellos para ayudarlos. Dios nos ha dado ejemplos en su Palabra una y otra vez para que aprendamos a confiar en Él. Cómo sería de distinta nuestra vida espiritual si dejáramos obrar a Dios en medio de nuestras crisis y descansáramos en su fidelidad.
Piensa que mientras estamos "quietos", la obra de Dios sigue en marcha. Nuestro orgullo no nos permite entender que el Señor puede prescindir de nosotros y que tenemos que depender de Él en algunas ocasiones que parecen sin salida. Cuando el pueblo de Dios se encontró frente al mar Rojo y los egipcios estaban persiguiéndolos y los desiertos y las montañas les cerraban el paso, tuvieron que aprender esto.
Tenemos un Dios poderoso, que puede manejar cualquier problema y obrará sobrenaturalmente con maravillas que sobrepasan nuestro entendimiento. ¿Nos encontramos en este momento obligados a permanecer quietos? ¿Alguna enfermedad, alguna situación que no se resuelve, alguna decisión que no puedes tomar? Es la oportunidad de dejarlo obrar, cuando estamos quietos Dios habla a nuestra vida, estos tiempos son para enriquecerla y debemos darle gracias por la manera como la obra en nosotros. Oración.
"Te alabamos Señor en este día por la manera maravillosa que obras en nuestra vida, enséñanos a estar en quietud en tu presencia y dejar que tu obra en nosotros sea completada, hay cosas que sólo tú puedes hacer por eso necesitamos depender de ti. No permitas que ningún problema nos derrumbe, sino que nos lleves a mirar hacia arriba, porque tu estas obrando. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 8 de octubre de 2019

EXTIENDE TU MANO. PARTE 2


EXTIENDE TU MANO. PARTE 2
“Alarga su mano al pobre, Y extiende sus manos al menesteroso.”, Proverbios 31:20
Así como Dios extendió la mano para salvarnos y realizó un acto de amor a través de Cristo, también estamos llamados a extender nuestra mano al necesitado, teniendo la misma compasión que Dios tuvo con nosotros, llevándole la Palabra que llena su corazón, pero también auxiliándole en su necesidad material.
Si vemos a un hermano que no tiene ropa ni comida y solo le decimos palabras de aliento, “Dios te bendiga” pero no le damos lo que necesita, de nada sirve; lo mismo pasa con la fidelidad a Dios: de nada nos sirve decir que le somos fieles, si no hacemos nada que lo demuestre (Santiago 2:15-17), porque nuestra relación es como una cruz, vertical con Dios (amar a Dios, sobre todo) y horizontal con mi prójimo y mis hermanos (y amar al prójimo como a tu mismo). (Mateo 22:36-40)
Si tenemos bienes de este mundo y vemos a nuestros hermanos en necesidad, y cerramos el corazón, ¿cómo morará el amor de Dios en nosotros? (1 Juan 3:17). Por lo tanto, no endurezcamos nuestro corazón, sino que extendamos nuestra mano con liberalidad, tal como Cristo lo hizo con nosotros. Oración.
"Señor, con el mismo amor que colocaste en mi corazón ayúdame a servir a mi hermano, al necesitado, bendice mi vida para que no falte provisión para dar con toda liberalidad, que mi corazón no se endurezca ante la necesidad ajena. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 7 de octubre de 2019

EXTIENDE TU MANO. PARTE 1


EXTIENDE TU MANO. PARTE 1
” Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento. “, Mateo 9:10-13
Cuando andamos en pecado, Jesús no está de acuerdo con esa conducta, pero esto no quiere decir que no está dispuesto a ayudarnos, a perdonar nuestro pecado y a corregirla. Cristo no participa ni apoya nuestras acciones pecaminosas, pero anhela tener una relación de amor con nosotros, para que nos apartemos del pecado.
Esta bondad, paciencia y misericordia que Cristo nos muestra es para guiarnos al arrepentimiento (Romanos 2:4), para que no nos quedemos en el error y no suframos consecuencias terribles que marchitan nuestra vida.
Por esto vino y tendió la mano a pecadores, a los que eran rechazados en una sociedad religiosa porque no podían cumplir las obras que demandaba la ley para tener acceso a un estatus de supuesta “limpieza espiritual” o acceso a Dios mediante ritos y sacrificios.
Hoy también tiende su mano a cada uno de nosotros, para que yendo a Él tengamos la fuerza de apartarnos completamente del pecado y experimentar una vida en santidad no por rituales externos, sino por lo que el Salvador vino a salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10). Confiemos en Él, tomemos su mano y no desperdiciemos la oportunidad de tener la vida eterna. Oración.
"Señor gracias por extender tu mano hacia mí, por perdonar mis pecados y darme una nueva vida. Amén" Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 6 de octubre de 2019

SOMOS UNO EN CRISTO


SOMOS UNO EN CRISTO
” Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”, Gálatas 3:28
¿Qué es lo que causa tantas divisiones y enfrentamientos entre nosotros? Diferencias políticas, raciales, religiosas, llevadas a extremos y alimentadas por conveniencias particulares inducen a las personas a hacer daño, abuso y destrucción a su prójimo. La Biblia categoriza este tema como parte de la naturaleza pecaminosa cuando nos habla de disensiones, pleitos, y contiendas (Gálatas 5:20).
Pero andar en el Espíritu nos hace amar a los demás a pesar de las diferencias que podemos tener, por lo tanto, debemos tener convivencia y tolerancia en medio de la diferencia, también la disposición a enseñar con amabilidad y sabiduría a quienes no creen (Colosenses 4:5-6).
Porque Jesús rompió las diferencias que habían en la humanidad, haciendo que en todos los que creyeran en Él fuera derramado el mismo Espíritu, ya sea judíos o gentiles, esclavos o libres, a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu (1 Corintios 12:13).
Así que no debemos menospreciar, sentirnos más o menos que alguien, rechazar a las personas, o excluir a los demás, porque en Cristo todos somos iguales, hijos del Altísimo, una misma esperanza nos une a todos. ¿Es Cristo, el Señor de nuestra vida? Si es así, hemos sido unidos a millones de creyentes por su Espíritu, somos uno y Él es todo en nosotros. (Colosenses 3:11). Oración.
"Gracias Señor Jesús porque con tu muerte en la cruz rompiste el muro de separación que había entre nosotros y el Padre, nos hiciste miembros de un sólo pueblo Santo para que todos fuéramos uno por medio del Espíritu Santo, como tú eres uno con el Padre. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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