miércoles, 13 de abril de 2011

Cómo vivir en un mundo adverso


Cómo vivir en un mundo adverso

Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

1 Pedro 2:12

Tal vez no lo haya comprendido antes, pero vivir como cristiano en este mundo es como ser extranjero sin hogar ni ciudadanía permanente. El apóstol Pedro se refirió a los creyentes como "extranjeros y peregrinos" (1 P. 2:11). Usted debe considerarse un ciudadano temporal y abstenerse de participar en la maldad del mundo.

Esa es una perspectiva importante que debe mantenerse mientras aumenta la hostilidad hacia el cristianismo en nuestra sociedad. Muchos incrédulos consideran la inmoralidad como un estilo de vida alternativo y creen que el hombre puede resolver sus problemas de la manera que le parezca.

Para vivir en tal sociedad, tiene que armarse de una confianza en el poder de la justicia a fin de triunfar sobre la persecución y el sufrimiento. Durante tiempos de hostilidad, usted debe tener confianza y no quedar atrapado en la confusión.

martes, 12 de abril de 2011

Vencedores en el sufrimiento


Vencedores en el sufrimiento

Ellos [han vencido a Satanás] por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Apocalipsis 12:11

Los cristianos somos extranjeros y peregrinos en el mundo, librando la guerra contra los deseos de la carne y siendo calumniados y perseguidos. Como resultado, debemos esperar que suframos en el nombre del que padeció toda clase de sufrimientos por nosotros (1 P. 2:11-25). El propósito principal del mensaje de Pedro es recordarnos la necesidad del sufrimiento. Cuando en medio del sufrimiento pecamos en pensamiento, palabra u obra al vengarnos, perdemos nuestra victoria y dañamos nuestro testimonio.

Según el versículo de hoy, se vencen los insultos, las persecuciones y las acusaciones de Satanás con la sangre del Cordero, nuestro Salvador. Ese es el poder de Dios. Usted es vencedor cuando no pierde su testimonio al vengarse en tiempos de persecución, y cuando usted no transige, aun a riesgo de morir. ¿Está dispuesto a mantenerse firme en el sufrimiento?

lunes, 11 de abril de 2011

Cristo nuestro pastor


Cristo nuestro pastor

Vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

1 Pedro 2:25

El versículo de hoy es una alusión de Pedro a Isaías 53:6, que dice: "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros". Si el Señor hubiera provisto un sacrificio por el pecado, nunca nos habría podido llevar a su redil.

La tarea de un pastor es cuidar ovejas. El término griego para "Pastor" en 1 Pedro 2:25, junto con la palabra traducida como "Obispo", describe las responsabilidades de los ancianos (cp. 1 P. 5:2). Jesucristo cuida, vigila y guía a su rebaño. Él dij "El buen pastor su vida da por las ovejas" (Jn. 10:11). Eso es precisamente lo que hizo para llevarnos a sí mismo.

domingo, 10 de abril de 2011

La transformación


La transformación

Así también nosotros andemos en vida nueva.

Romanos 6:4

El propósito del sacrificio expiatorio de Cristo fue que "nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia" (1 P. 2:24). Pedro no dice que Cristo murió para que pudiéramos ir al cielo, tener paz o experimentar el amor. Él murió para efectuar una transformación: Hacer santos de pecadores. La obra expiatoria de Cristo permite que una persona se aparte del pecado y que entre en una nueva forma de vida: Una vida de justicia.

El apóstol Pablo dij "Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado" (Ro. 6:6). Hemos muerto al pecado, de modo que ya no tiene poder sobre nosotros. Primera Pedro 2:24 repite ese pensamient nuestra identificación con Cristo en su muerte es un abandono del pecado y una nueva dirección en la vida.

sábado, 9 de abril de 2011

El peso de nuestro castigo


El peso de nuestro castigo

Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos.

Hebreos 9:28

Cuando el apóstol Pedro dijo que Cristo "llevó" nuestros pecados (1 P. 2:24), empleó un término que significa "llevar una carga muy pesada". Eso es el pecado. Es tan pesado que Romanos 8:22 dice: "Toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto" bajo su peso. Solo Jesucristo pudo quitarnos semejante peso.

Cuando Cristo "llevó nuestros pecados", llevó el castigo de nuestros pecados. Él sufrió la muerte física y espiritual. Cuando Jesús clamó en la cruz "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mt. 27:46), el suyo fue el grito de muerte espiritual. Ese era el castigo de llevar nuestros pecados.

viernes, 8 de abril de 2011

Nuestro sustituto


Nuestro sustituto

Llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

1 Pedro 2:24

La muerte expiatoria de Jesucristo es una verdad fundamental de la fe cristiana. La redención, la justificación, la reconciliación, la eliminación del pecado y la propiciación son todos resultados de la obra expiatoria de Cristo.

El apóstol Pablo también destacó esa obra cuando dijo que Dios "al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" (2 Co. 5:21), y que "Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición" (Gá. 3:13).

Algunos sostienen que es inmoral enseñar que Dios tomó forma humana y llevó los pecados de hombres y mujeres en su lugar. Dicen que es injusto transferir el castigo del pecado de un culpable a un inocente. Pero eso no es lo que sucedió. Cristo tomó voluntariamente nuestro pecado y llevó su castigo. Si no hubiera estado dispuesto a tomar nuestro pecado y aceptar su castigo, como pecadores nosotros hubiéramos llevado el castigo del pecado en el infierno para siempre. La obra de Cristo en la cruz no fue injusta; ¡fue el amor de Dios puesto en práctica!

jueves, 7 de abril de 2011

Vindicados


Vindicados

Señor, no les tomes en cuenta este pecado.

Hechos 7:60

Vivimos en una época en la que el cristianismo se ha vuelto cada vez más impopular con la sociedad secular. La defensa de la verdad de las Escrituras y del mensaje del evangelio pudiera pronto volverse intolerable. Eso resultará en el trato injusto de los cristianos.

La posibilidad de semejante trato debe llevarnos a pasajes como 1 Pedro 2:21-25. Allí aprendemos que, al igual que nuestro Señor, debemos andar por la senda del sufrimiento para alcanzar la gloria de recompensa y exaltación en el futuro. Esa comprensión de seguro llevó a Esteban a poner su mirada en Jesucristo en gloria y a pedirle a Dios que perdonara a quienes lo asesinaban (Hch. 7:54-60). Se encomendó a Dios, sabiendo que Él lo vindicaría. Si usted hace lo mismo, Dios también lo vindicará.