jueves, 12 de diciembre de 2019

Escucha a Jesús y echa la red en su nombre


Escucha a Jesús y echa la red en su nombre “Aconteció que, estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apa
rtase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red”, Lucas 5:1-5
La fe viene cuando se oye la palabra de Dios, cuando se tiene un anhelo profundo por oír la voz de Dios. La Biblia dice que la gente se amontonaba para oír las enseñanzas de Jesús. Ellos anhelaban la palabra del Señor. El salmista dice: “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca”, Salmos 119:103.
Genesaret, significa: “Jardín de riquezas”, “Jardín del príncipe”, y esto es lo que ellos allí encontrarían: a Jesucristo, el Hijo de Dios, enseñando las riquezas de la revelación del reino de Dios. Jesús está enseñando en todo lugar, en todo momento, en toda circunstancia, a través de sus sermones y su ejemplo, pero en aquellos días, así como hoy, no siempre estamos dispuestos a aprender. Fácilmente las circunstancias adversas nos afligen, y nos perdemos de grandes enseñanzas. Por eso, muchas veces superamos la dificultad por su misericordia, pero sin aprender la enseñanza contenida en la prueba.
Jesús les enseña desde la dificultad, veamos: “ellos lavaban sus redes” y “nada habían pescado”, había desánimo, decepción, y fatiga. Les enseñaba desde su lugar de trabajo: la barca. Así hace con nosotros, nos sigue enseñando, ya que Él nunca dejará de ser nuestro Maestro; pero debemos tener un corazón dispuesto a aprender, manso y humilde.
Tengamos presente que la fe es una prueba de confianza donde el discípulo deposita su corazón en las palabras de su Maestro. Pedro venía de pescar toda la noche, las redes estaban ya lavadas y Jesús le ordena volver a pescar. Jesús era Maestro de las Escrituras y no pescador, sin embargo, Pedro le dice: “en tu palabra echaré la red”.
Hermano, la obediencia debe imponerse sobre la razón, pues el razonamiento es un obstáculo para los milagros, y así como Pedro en dicha ocasión, obedezcamos a pesar de las adversidades. Oración.
Señor Jesucristo, muchas veces he sido como aquellos pescadores que han trabajado mucho sin lograr nada, pues no estabas dentro de mis planes. Hoy te doy gracias por haber llegado a mi vida y hablado a mi corazón; yo escuché tu voz y mi vida se transformó para bien, he vivido nuevas experiencias contigo, y llenaste mi red a rebosar. Gracias Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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miércoles, 11 de diciembre de 2019

El propósito de Dios es bendición


El propósito de Dios es bendición

“He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía”, Génesis 28:15-16
Recordando la historia, Jacob viene huyendo de su hermano Esaú, quien quería matarlo, porque Jacob le había robado la bendición de la primogenitura a Esaú. Pero Dios le muestra a Jacob que Él es su protector y proveedor, y aunque estaba solo en tierra extraña y lejana, Él no lo abandonaría. Dios no abandona sus propósitos, pues con Abraham había hecho un pacto, el cual confirmó a su hijo Isaac y ahora a su nieto Jacob, y Dios le dice: “Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente”, Gén 28:13-14. No hay nada que pueda detener los propósitos del Señor.
Muchas veces los creyentes ignoramos la presencia de Dios y sus designios; así como le pasó a Jacob cuando dijo: “Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía”. El Señor lo ha dicho una y otra vez en su Palabra, que no nos dejará, ni nos desamparará, que estará con nosotros todos los días de nuestra vida hasta que él haya cumplido su propósito en nuestra vida.
Hermano, nuestro corazón puede descansar en la fidelidad y el poder de Dios; pues por su eterno e incondicional amor siempre lucha a nuestro favor, Dios no nos soltará hasta terminar la buena obra que inició en nosotros según su buena, perfecta y agradable voluntad. Oración.
Amado Dios, tú has prometido que me guardarás por donde quiera que yo vaya, que cumplirás tu propósito en mí; y he creído en tu Palabra, he descansado en tu fidelidad, pues tú eres mi escudo, mi fortaleza y mi alto refugio. Señor, te doy gracias por estar presente en mi vida, por ser mi protección y mi provisión. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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martes, 10 de diciembre de 2019

Enamórate de Dios


Enamórate de Dios
“Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y a tu prójimo como a ti mismo”
  Anhelas estar cerca de Dios pero te sientes lejos, algo le falta a tu relación con Dios, es porque que hace falta enamorarse de Dios.
El estar enamorado trae consigo acciones, la necesidad de estar cerca del ser amado, de agradarle, hay alegría y satisfacción de poder compartirlo todo.
El amor de Dios es lo más constante que existe, a Él no le hace falta enamorarse de ti, porque él siempre está amando, su amor es eterno. La necesidad de enamorarse está en ti, en corresponder a tanto amor, en cultivar esa relación con Él, en tener un acercamiento real, íntimo y personal.
Es necesario llegar a conocer íntimamente a Dios para poder experimentar su amor, desear realmente su compañía, dejarse envolver en su presencia, olvidando todo lo que sucede alrededor, tener tiempo de calidad con Él, Buscad a Jehová y su poder, buscad su rostro continuamente.
Dios sigue estando ahí, su amor por ti no cambia. Él aún espera cada día ese encuentro contigo, a veces la soledad o esos extraños sentimientos de que algo falta es solo la necesidad de estar cerca de Él, es tu corazón que lo anhela.
Enamorarte de Dios, más que sentimientos, es una serie de acciones que alimentan tu relación con Él, estar interesado en hacer su voluntad, cumplir lo que Él desea, en buscarlo cada instante, mostrar agradecimiento, compartir tus sueños y una comunicación constante.
Tan grande es el amor de Dios, que a pesar de los errores que cometemos permanece intacto, pero no podemos olvidarnos de corresponderlo, de cuidarlo, de hacer todo lo posible por mantenerlo en nosotros, que las circunstancias no te alejen, más bien sean oportunidades para demostrarle que confías y esperas en Él, aprovecha cada uno de tus días para demostrarle cuanto lo amas. Oración,
Amado Dios eres todo para mí, gracias por brindarme un amor puro, sin reservas, Dios eres mi esperanza, mi alegría, mi fortaleza, gracias por las cosas grandes que has hecho y harás en mi vida. Deseo con todo mi corazón acercarme más a ti, depender de ti cada día de mi vida, te entrego mi corazón, mi alma y todo mi ser. Te amo Señor Jesucristo. Ame. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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lunes, 9 de diciembre de 2019

Verdaderos Adoradores


Verdaderos Adoradores
“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”, Juan 4:23
Dios busca verdaderos adoradores, pues fuimos creados para adorarle. Dice La Biblia: “Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”. (Isaías 43:7). Es maravilloso saber que fuimos creados para sus propósitos y es nuestro amor hacia Él que nos lleva a exaltar su nombre, a contemplar la hermosura de su santidad, a adorarlo en espíritu y en verdad. Pero el verdadero amor a Dios requiere entrega sin reservas, Jesús dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mateo 22:37), este es un amor apasionado por Él, un amor que disfruta de su intimidad y lo secreto de Dios.
Adorar a Dios también implica sometimiento y obediencia, pues no son solo palabras dulces y afables que broten de los labios, sino de un corazón cautivado por su Palabra, donde ha conocido a Dios con todos sus atributos, su carácter y obra. Es entonces cuando nos rendimos y nos deleitamos en contemplar su gloria.
El motivo más sublime para adorar al Padre, es la entrega de su Unigénito Hijo para que muriera en la cruz y nos abriera la puerta al cielo; esto debe estar arraigado en nuestro corazón y ser la razón de la adoración.
Hermano, si queremos ser verdaderos adoradores tenemos que dejar de pensar en nosotros mismos para concentrar toda nuestra atención en Dios, pues Él es la razón de nuestra vida y ahora es el momento para adorarlo. Oración.
Amado Dios, he grabado tus dichos en mi corazón, pues tu Palabra ha cautivado mi ser, por eso me gozo y regocijo alabándote y adorándote. Rindo mi vida ante ti en adoración, al contemplar la hermosura de tu santidad, tu majestuosidad y tu gran amor. Te amo Señor con todo mi corazón y mi alma. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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domingo, 8 de diciembre de 2019

Vestíos con paciencia y esperad en Dios


Vestíos con paciencia y esperad en Dios
“Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.”, Salmo 40:1-3
¿Qué hizo David para que el Soberano Dios se inclinara a él y lo escuchara? Sencillamente esperar con paciencia; pero esa paciencia implica absoluta confianza en Dios. Las circunstancias en las que se encontraba David eran de extrema angustia, tal que lo llama “el pozo de la desesperación”, pues David era asediado por el Rey Saúl a causa de su celo enfermizo contra él y aun su propio hijo lo quería matar, pero David esperó pacientemente la respuesta de Jehová y en estos tiempos de prueba experimento la ayuda de Dios.
Ahora, en este tiempo no es fácil esperar y ser paciente, pues vivimos en un mundo acelerado y todo lo queremos al instante; por tanto, tenemos que aprender a ser pacientes. La Biblia dice: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia” (Colosenses 3:12)
Hermanos mantengámonos constantes en la oración, postrados delante de Dios, hasta que Él atienda nuestro clamor, nos saque del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso, de la cisterna oscura y del valle de la sombra de muerte, y nos ponga sobre la peña, en lugar alto, en lugar seguro. El Señor Jesucristo es esa roca, es esa piedra, esa seguridad. Por tanto, abramos nuestro corazón para que Él more en nosotros y haya en nuestra boca un cántico nuevo de alabanza a nuestro Dios. Oración.
Padre Amado, cuántas circunstancias me han llevado a desesperarme, a sentirme agobiado a punto de desmayar, pero tú ahí estabas para inclinar tu oído a mi clamor, extenderme tu mano, sacarme del pozo de la desesperación y del lodo del pecado. Gracias porque me pusiste sobre la roca firme que es Cristo, y enderezaste mis pasos. Gracias Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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sábado, 7 de diciembre de 2019

Venid y volvámonos a Jehová


Venid y volvámonos a Jehová
“Y la castigaré por los días en que incensaba a los baales, y se adornaba de sus zarcillos y de sus joyeles, y se iba tras sus amantes y se olvidaba de mí, dice Jehová. Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. […]; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, […] En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali. Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres. En aquel tiempo haré para ti pacto con las bestias del campo, con las aves del cielo y con las serpientes de la tierra; y quitaré de la tierra arco y espada y guerra, y te haré dormir segura. Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.”, Oseas 2:13-20. Oración.
Padre Amoroso, perdóname por tanta infidelidad contigo, pues hoy puedo ver la ternura de tu amor, la inquebrantable naturaleza de un amor que espera, que sufre, que anhela y es eterno. Señor, hoy entiendo que solo tú tienes respuesta para mí, solo tu poder puede suplir mi necesidad, solo tu amor puede llenar mi sediento y vacío corazón. Ayúdame a volver a ti y restáurame por medio de tu gracia. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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viernes, 6 de diciembre de 2019

Con mi voz clamaré a Jehová


Con mi voz clamaré a Jehová

“Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a Jehová misericordia. Delante de él expondré mi queja; delante de él manifestaré mi angustia. Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo. Mira a mi diestra y observa, pues no hay quien me quiera conocer; no tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida. Clamé a ti, oh Jehová; dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes. Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido. Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo”, Salmo 142:1-6
David luego de escapar de la espada de Saúl, huyó a la cueva de Adulam, éste fue el lugar de refugio para vivir como fugitivo. Adulam significa refugio, pero la cueva no iba a ser el refugio de David, pues Dios mismo quería ser el refugio de David en este tiempo de angustia y soledad.
La cueva estaba cerca del lugar donde David había derrotado a Goliat, donde tuvo la gran victoria sobre los filisteos; se detiene ahora allí mismo, huye como un criminal, y desde allí compone el Salmo 142, en el cual describe el desánimo de su corazón y expone su queja y manifiesta su quebranto.
En la cueva, Jehová lo fortaleció y le preparó para lo que tenía que continuar. David ora a Dios con un corazón contrito y humillado, él dice: “Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece. Él enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad.” (Salmo 57:2-3). Y continúa alabando a Dios con todo su corazón.
Con frecuencia pensamos que primeramente tenemos que salir de nuestra cueva para luego glorificar a Dios. No importa cuáles sean nuestras angustias y circunstancias, desde allí alabemos y glorifiquemos a Dios, Él conoce nuestra senda, y Él cumplirá su propósito en nosotros como lo hizo con David, lo ungió y lo constituyó en rey de Israel. Oración.
Amado Dios, he buscado refugios equivocados en medio de mi aflicción y quebranto, pero ahora vengo a ti, consciente de mi necesidad, y clamo a ti oh Jehová, tú eres mi esperanza, tú eres mi castillo y mi porción en la tierra de los vivientes. Escucha mi voz con que a ti clamo y llena mi vida de tu presencia. Te amo Señor, amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
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