sábado, 10 de febrero de 2018
viernes, 9 de febrero de 2018
Conviértete en un cristiano de clase mundial
Conviértete en un cristiano de clase mundial
(Jesús) les dijo: “Vayan por todo el mundo y anuncien
Las buenas nuevas a toda criatura”.
Marcos 16:15
Envíanos al mundo con las nuevas de tu poder
Salvador y tu plan eterno para la humanidad.
Salmos 67:2 (LB)
La Gran Comisión es tu comisión.
Tienes que tomar una decisión: ser un cristiano de clase
mundial o un cristiano mundano.
Los cristianos mundanos ven a Dios esencialmente como una
satisfacción personal. Son salvos, pero orientados hacia sí mismos. Les gusta
asistir a conciertos y seminarios enriquecedores, pero nunca los encontrarás en
conferencias misioneras porque no les interesa.
Sus oraciones se enfocan en sus propias necesidades,
bendiciones y alegrías. Es una fe tipo “yo primero”, se preguntan: ¿Cómo puede
Dios hacer mi vida más cómoda? Quieren usar a Dios para sus propósitos más que
ser usados para el propósito de Él.
En contraste, los cristianos comprometidos fueron salvados y
creados para una misión. Están ansiosos por recibir una asignación particular y
se emocionan con el privilegio de ser usados por Dios. Los verdaderos
cristianos son las únicas personas que viven a plenitud en este planeta. Su
gozo, su confianza y entusiasmo son contagiosos porque saben que hacen una
diferencia. Se levantan cada mañana esperando que Dios trabaje a través de
ellos en nuevas formas. ¿Qué clase de cristiano quieres ser?
Dios te invita a participar en la causa más grande, más
extensa, más diversa y más importante en la historia: su reino.
La historia es su historia. Él está levantando su familia
para la eternidad, nada importa más ni durará tanto. Sabemos, de acuerdo con el
libro del Apocalipsis, que la misión global de Dios será alcanzada. Algún día
la Gran Comisión será el Gran Cumplimiento. En el cielo una enorme multitud de
“toda raza, tribu, nación y lengua”, se reunirá un día delante de Jesucristo
para adorarlo. Involucrarte como cristiano comprometido te permitirá
experimentar anticipadamente un poco de lo que será el cielo.
Cuando Jesús les dijo a sus seguidores que “fueran por todo
el mundo y dijeran a cada uno las buenas nuevas”, esa pequeña banda de pobres
discípulos del medio Oriente quedó abrumada. ¿Se supone que tendrían que
caminar o montar sobre animales de lento andar? Eso era todo lo que tenían como
medio de transporte; no había barcos trasatlánticos, así que había barreras
reales para salir al mundo entero. Hoy tenemos aviones, barcos, trenes,
autobuses y automóviles; después de todo es un mundo pequeño y cada día se
reduce más. Puedes volar de un océano a otro en cuestión de horas y estar de
regreso a casa, si es necesario, al día siguiente. Las oportunidades para el
cristiano común y corriente de involucrarse en misiones internacionales a corto
plazo son ahora literalmente infinitas. Cada rincón del mundo te está
esperando, simplemente tienes que investigar en una agencia de viajes. Por lo
tanto, no tenemos ninguna excusa para no difundir las buenas nuevas.
Ahora, con la Internet, el mundo se ha hecho aún más pequeño.
Además de los teléfonos y los faxes, cualquier creyente con acceso a la
Internet puede comunicarse en persona virtualmente con cualquiera en cualquier
país del mundo. ¡El mundo completo está en la punta de tus dedos!
Aun muchos pueblos remotos reciben correos electrónicos, de
manera que ahora puedes tener conversaciones “e-evangelísticas” (de e-mail, en
inglés; el prefijo e indica que se usa en términos electrónicos) con personas
del otro lado del mundo, ¡sin salir de casa! Nunca en la historia fue más fácil
cumplir tu comisión de ir al mundo entero.
Las grandes barreras ya no son las distancias, el costo o el
transporte; la única barrera es la manera en que pensamos. Para ser un
cristiano comprometido debes hacer algunos cambios mentales. Tus perspectivas y
actitudes deben cambiar.
CÓMO PENSAR COMO UN VERDADERO CRISTIANO
Deja de pensar en ti mismo y piensa en otros. La Biblia dice:
“No sean niños en su modo de pensar: Sean... adultos en su modo de pensar”.
Este es el primer paso para convertirte en un cristiano de clase mundial. Los
niños sólo piensan en sí mismos; cuando crecen piensan en otros. Dios nos
manda: “Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por
los intereses de los demás”.
Por supuesto, este cambio es difícil porque somos absorbentes
por naturaleza y casi toda la propaganda nos anima a pensar en nosotros mismos.
La única forma de cambiar este paradigma es dependiendo, momento tras momento,
de Dios. Afortunadamente Él no nos deja luchar por nuestra propia cuenta. “Dios
nos ha dado su Espíritu. Por eso es que no pensamos de la misma manera que las
personas de este mundo piensan”.
Empieza a pedirle al Espíritu Santo que te ayude a pensar en
las necesidades espirituales de los no creyentes en cualquier momento que
hables con ellos. Con la práctica puedes desarrollar el hábito de pronunciar en
silencio “oraciones de aliento” para aquellos que encuentras. Dile: “Padre,
ayúdame a entender lo que le está impidiendo a esta persona que te conozca”.
Tú me es descubrir dónde se encuentran otros en su
peregrinaje espiritual y hacer lo necesario para atraerlos un paso más cerca
del conocimiento de Cristo. Puedes aprender cómo hacerlo adoptando el
pensamiento de Pablo, que dijo: “Procura agradar a todos en todo. No busco mis
propios intereses sino los de los demás, para que sean salvos”.
Cambia de perspectiva local a global. Dios es un Dios global.
Siempre ha tenido cuidado del mundo entero. “De tal manera amó Dios al mundo”.
Desde el principio Él quiso a los miembros de la familia de cada nación que
creó. La Biblia afirma: “De un solo hombre hizo todas las naciones para que
habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia y las
fronteras de sus territorios. Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y,
aunque sea a tientas, lo encuentren. En verdad, Él no está lejos de ninguno de
nosotros”.
Ya la mayoría en el mundo piensa de una manera global. Todos
los grandes medios de comunicación y los grupos corporativos son
multinacionales. Nuestras vidas se entretejen cada vez más con otros de distintas
naciones a medida que compartimos la moda, el entretenimiento, la música, los
deportes y aún la comida rápida.
Quizás la mayoría de la ropa que vistes y mucho de lo que
comiste hoy se produjo en otro país. Estamos más conectados con ellos de lo que
pensamos. Estos son días emocionantes para vivir.
Hoy hay más cristianos que nunca antes en la tierra. Pablo
estaba en lo correcto: “Este evangelio está dando fruto y creciendo en todo el
mundo, como también ha sucedido entre”.
El primer paso para comenzar a pensar globalmente es orar por
países específicas. Los cristianos comprometidos oran por el mundo. Consigue un
globo o mapamundi y ora por las naciones por su nombre. La Biblia dice:
“Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines
de la tierra!”.
La oración es la herramienta más importante para tu misión en
el mundo. Las personas tal vez rehúsen nuestro amor y rechacen nuestro mensaje,
pero no pueden hacer nada contra nuestras oraciones. Igual que un misil
transcontinental, puedes apuntar con una oración al corazón de una persona
estés a tres metros o a miles de kilómetros de distancia.
¿Por qué deberías orar? La Biblia nos dice que debemos orar
por oportunidades para testificar, por valor para hablar, por aquellos que
creerán, por la rápida difusión del mensaje, y por más trabajadores. Las
oraciones te brindan compañerismo con otros alrededor del mundo.
También debes orar por los misioneros y cada uno de los que
participan en la cosecha global. Pablo les dijo a sus compañeros de oración:
“Mientras tanto, ustedes nos ayudan orando por nosotros”. Si quieres
sugerencias para orar inteligentemente por el mundo y por los cristianos visita
nuestra dirección cibernética www. Purposedrivenlife.com.
Otra forma de desarrollar un pensamiento global es leyendo y
viendo las noticias con los “Ojos de la Gran Comisión”. Dondequiera que haya
cambios o conflictos, puedes estar seguro de que Dios los usará para atraer a
la gente a Él. La gente es más receptiva a Dios cuando sufre tensión o vive
períodos de transición. Por cuanto el porcentaje de cambios se mantiene
aumentando en nuestro mundo, muchas más personas están dispuestas a escuchar
ahora más que nunca las buenas nuevas.
La mejor forma de tener un pensamiento global es enrolarse en
un proyecto misionero breve a otro país. No hay sustituto para ello. Una
experiencia real en la vida de otra cultura es irremplazable.- Deja de analizar
y discutir tu misión, ¡cúmplela! Te reto a que desciendas a lo más profundo. En
Hechos 1:8 Jesús nos dio el patrón para nuestra participación: “Serán mis
testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines
de la tierra”. Sus discípulos fueron llamados a alcanzar a su comunidad
(Jerusalén), a su país (Judea), a otras culturas (Samaria), y a las otras
naciones (los confines de la tierra). Observa que nuestra comisión es
simultánea, no secuencial. Puesto que no todas las personas tienen el don
misionero, cada cristiano es llamado a unirse en misión a esos cuatro grupos en
alguna forma. ¿Eres un cristiano de los descritos en hechos 1:8?
Ponte una meta y participa en un proyecto misionero. Te pido
encarecidamente que ahorres y hagas cualquier cosa para que participes en un
viaje misionero breve en el exterior tan pronto como te sea posible. Casi todas
las agencias misioneras pueden ayudarte a lograrlo, ello hará que tu corazón
crezca, tu visión se amplíe, tu fe aumente, tu compasión se profundice y,
además, rebosarás de gozo como nunca lo has sentido. Esto podría marcar un
cambio radical en tu vida.
Fórjate una perspectiva eterna. Para sacar el mayor provecho
a tu vida terrena debes mantener una perspectiva eterna. Eso te impedirá
concentrarte en asuntos menores y te ayudará a distinguir entre lo que es
urgente y lo que es trascendente. Pablo dijo: “Así que no nos fijamos en lo
visible sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo
que no se ve es eterno”.
Muchas de las cosas en las que nosotros gastamos nuestras
energías no tendrán importancia en un año y por consiguiente mucho menos en la
eternidad. No cambies tu vida por cosas temporales. Jesús dijo: “Cualquiera que
se deja distraer del plan que tengo para él no es apto para el reino de Dios”.
Pablo advirtió a “los que disfrutan de las cosas de este
mundo, (que vivieran en él) como si no disfrutaran de ellas; porque este mundo,
en su forma actual, está por desaparecer”.
¿Qué obstáculo estás permitiendo que se levante en el camino
de tu misión? ¿Qué te impide ser un cristiano comprometido? Sea lo que sea,
quítalo de delante de ti. “Por eso, nosotros, teniendo a nuestro alrededor
tantas personas que han demostrado su fe, dejemos a un lado todo lo que nos
estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que
tenemos por delante”.
Jesús nos dijo que: “Almacenáramos nuestros tesoros en el
cielo”. Pero, ¿cómo hacerlo? En unas de las declaraciones más mal entendidas de
Jesús, Él dijo: “Por eso les digo que se valgan de las riquezas mundanas para
ganar amigos, a fin de que cuando éstas se acaben haya quienes los reciban a
ustedes en las viviendas eternas”. Jesús no quiso decir que “compráramos”
amigos con dinero, lo que quiso decir es que debes usar el dinero que Dios te
da para traer gente a los pies de Cristo. Ellos entonces serán tus amigos por
la eternidad y te darán la bienvenida cuando llegues al cielo. Esta es la mejor
inversión financiera que puedes hacer.
Tal vez has escuchado la expresión: “No puedes llevar nada
contigo”, pero la Biblia dice que puedes enviarlo anticipadamente, invirtiendo
en personas que vayan al cielo. La Biblia afirma que así “atesorarán para sí un
seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera”.
Deja las excusas y piensa en formas creativas para cumplir tu
comisión. Si estás dispuesto, siempre hay maneras de hacerlo, hay agencias que
te ayudarán. He aquí algunas excusas comunes:
§ “Sólo hablo mi idioma”. Esta es una ventaja, millones de
personas quieren aprender tu idioma y están ansiosos por practicarlo.
§ “No tengo nada que ofrecer”. Sí, sí tienes. Cada habilidad
y experiencia tuya puede ser usada en algún lugar.
§ “Estoy muy viejo (o muy joven)”. La mayoría de las agencias
tienen proyectos a corto plazo para cada edad.
Ya fuera Sara, que afirmó que era muy vieja para ser usada
por Dios o Jeremías que alegó ser muy joven, Dios rechazó sus excusas. Él les
dijo: “No digas: “Soy muy joven”, porque vas a ir adondequiera que yo te envíe,
y vas a decir todo lo que yo te ordene. No le temas a nadie que yo estoy
contigo para librarte”.
Quizás has creído que necesitas un “llamado” especial de Dios
y has esperado por algún sentimiento o experiencia sobrenatural. Pero Dios ya
ha declarado su llamado repetidas veces. Todos somos llamados para cumplir los
cinco propósitos de Dios en nuestras vidas: para adorar, para entablar
compañerismo, para crecer igual a Cristo, para servir, y para cumplir una
misión con Dios en el mundo. Él no quiere usar sólo a algunos de su pueblo,
quiere usarlos a todos. Por eso somos llamados a participar en la misión
asignada por Dios. Él desea que su iglesia completa lleve el evangelio entero a
todo el mundo.
Muchos cristianos se pierden el plan de Dios para sus vidas
porque nunca le han preguntado si quiere que sirvan como misioneros en alguna
parte. Si es por temor o ignorancia, en todo caso han cerrado automáticamente
sus mentes a la posibilidad de servir como misioneros en localidades
multiculturales. Si estás tentado a decir no, debes revisar todas las
posibilidades y modalidades disponibles (te sorprenderás), orar seriamente y
preguntarle a Dios qué es lo que quiere de ti en los años venideros.
No te imaginas los miles de misioneros que se necesitan con
urgencia en este momento crítico de la historia, donde innumerables puertas se
están abriendo como nunca antes se había visto.
Si quieres parecerte a Jesús, debes tener un corazón que
anhele alcanzar al mundo entero. No puedes sentirte satisfecho sólo con que tu
familia y tus amigos conozcan a Cristo. Hay más de seis mil millones de
personas en la tierra, y el Señor quiere encontrar a todos sus hijos perdidos.
Jesús dijo: “El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su
vida por mi causa y por el evangelio, la salvará”.
La Gran Comisión es tu comisión, y hacer tu parte es el
secreto para vivir una vida significativa.
DÍA TREINTA Y OCHO
PENSANDO EN MI PROPÓSITO
Punto de reflexión: La Gran Comisión es mi comisión.
Versículo para recordar: “Envíanos al mundo con las nuevas de
tu poder salvador y tu plan eterno para la humanidad”. Salmo 67:2 (BAD).
Pregunta para considerar: ¿Qué pasos puedo dar para enrolarme
en una experiencia misionera breve el próximo año?
jueves, 8 de febrero de 2018
Comparte el mensaje de tu vida
Comparte el mensaje de tu vida
Quienes creen en el Hijo de Dios,
Tienen el testimonio de Dios en ellos.
1º Juan 5:10a (PAR)
Sus vidas han proclamado la Palabra del Señor...
Las nuevas de su fe en Dios han salido.
No es necesario que digamos nada más,
Ustedes son el mensaje.
1º Tesalonicenses 1:8 (PAR)
Dios te ha dado un mensaje de vida para compartir.
Cuando te conviertes en creyente, también llegas a ser un
mensajero de Dios. Él quiere hablarle al mundo por medio de ti. Pablo dijo:
“Hablamos la verdad ante Dios, como mensajeros de Dios”.
Puedes pensar que no tienes nada que compartir y por eso es
que el diablo trata de mantenerte en silencio. Tienes un sinnúmero de
experiencias que Dios quiere que uses para traer a otros a su familia. La
Biblia dice: “Quienes creen en el Hijo de Dios tienen el testimonio de Dios en
ellos”. Tu mensaje de vida consta de cuatro partes:
§ Tu testimonio: la historia de cómo comenzaste una relación
con Jesús.
§ Tus lecciones de vida: las lecciones más importantes que
Dios te ha enseñado.
§ Tus pasiones divinas: las obras para las cuales Dios te ha
moldeado y que más te importan.
§ Las buenas nuevas: el mensaje de salvación.
Tu mensaje de vida incluye tu testimonio. Tu testimonio es la
historia de cómo Cristo marcó una diferencia en tu vida. Pedro nos dice que
fuimos escogidos por Dios “para hacer su trabajo y hablar de Él, decirles a
otros de la diferencia entre la noche y el día que Él hizo para ti”.
Esta es la esencia del testimonio; compartir tus experiencias
personales con respecto al Señor. En una corte no se espera que el testigo
discuta el caso, prueba la verdad o presione el veredicto; ese es el trabajo de
los abogados. Los testigos simplemente relatan lo que les pasó o lo que vieron.
Jesús dijo: “Serás mi testigo”; no dijo: “Serás mi abogado”.
Él quiere que compartas su historia con otros. Compartir tu
testimonio es parte esencial de tu misión en la tierra, ya que es único. No hay
otra historia como la tuya, sólo tú puedes compartirla. Si no hablas de ella,
se habrá perdido para siempre. Puede que no seas un erudito en Biblia, sin
embargo eres la autoridad en tu vida y es difícil argüir con una experiencia
personal. En realidad, tu testimonio personal es más eficaz que un sermón,
porque los no creyentes ven a los pastores como vendedores profesionales; pero
verte como un “cliente satisfecho”, les da más seguridad a ellos y más
credibilidad a ti.
Las historias personales también son más fáciles de relatar
que los principios, y a las personas les gusta oírlas. Captan nuestra atención
y las recordamos por más tiempo. Los no creyentes quizás pierdan el interés si
citas a los teólogos más reconocidos, pero sienten una curiosidad natural
acerca de las experiencias que ellos nunca han tenido. Compartir historias
construye un puente relacional que Jesús puede cruzar, de tu corazón al de
otros.
Otro valor que tiene el testimonio es que supera las defensas
intelectuales. Muchas personas que no aceptan la autoridad de la Biblia
escucharán una historia personal humilde. Pablo usó su testimonio en seis
ocasiones diferentes para compartir el evangelio en vez de citar las
escrituras.
La Biblia dice: “Estén siempre preparados para responder a
todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con
gentileza y respeto”. La mejor manera de “estar listos” es escribiendo tu
testimonio y memorizando los puntos principales. Divídelo en cuatro partes:
1. Cómo era mi vida antes de conocer a Jesús.
2. Cómo supe que necesitaba a Jesús.
3. Cómo rendí mi vida a Jesús.
4. La diferencia que Jesús ha hecho en mi vida.
Por supuesto, tienes muchos otros testimonios aparte de tu
historia de salvación. Tienes una para cada experiencia en la que dios te ha
ayudado. Debes hacer una lista de todos los problemas, circunstancias y crisis
que Dios te ha permitido pasar. Sé una persona sensible y usa la historia con
la que tu amigo no creyente se identifique mejor. Diferentes situaciones llaman
a distintos testimonios.
Tu mensaje incluye tus lecciones de vida. La segunda parte de
tu mensaje son las verdades que Dios te ha enseñado en tus experiencias con Él.
Lecciones e ideas que has aprendido acerca de Dios, las relaciones, los
problemas las tentaciones y otros aspectos de la vida. El salmista oró:
“Enséñame, Señor, a seguir tus decretos, y los cumpliré hasta el fin”.
Desafortunadamente, nunca aprendemos lo suficiente de lo que nos pasa. Por
parte de los israelitas, la Biblia dice: “Muchas veces Dios los libró, pero
ellos, empeñados en su rebeldía, se hundieron en la maldad”. Quizás hayas
conocido personas iguales a éstas. Sin embargo, aunque es sabio aprender de
nuestra experiencia, es más sabio aprender de las experiencias de otros. No hay
suficiente tiempo para aprender todo en la vida probando y equivocándonos.
Debemos aprender de las lecciones que da la vida a unos y a otros. La Biblia
dice: “Para quien sabe apreciarla, una sabia reprensión vale tanto como una
joya de oro muy fino”.
§ Escribe las lecciones importantes que has aprendido de la
vida, de manera que puedas compartirlas con otros. Debemos estar agradecidos
con Salomón porque nos dio los libros Proverbios y Eclesiastés, los cuales
están llenos de lecciones prácticas de la vida. Imagínate cuántas frustraciones
innecesarias podríamos haber evitado si hubiéramos aprendido de las lecciones
de otros. Las personas maduras desarrollan el hábito de tomar las lecciones de
las experiencias de cada día. Te animo a que hagas una lista de todas las
lecciones de tu vida. Realmente no piensas en ellas hasta que no las escribes.
Aquí hay unas cuantas preguntas para darle un empujoncito a tu memoria y
decidas comenzar: ¿Qué me ha enseñado Dios acerca del fracaso?
§ ¿Qué me ha enseñado Dios respecto a la carencia de dinero?
§ ¿Qué me ha enseñado Dios en cuanto al dolor, el pesar y la
depresión?
§ ¿Qué me ha enseñado Dios a través de la espera?
§ ¿qué me ha enseñado Dios con la enfermedad?
§ ¿Qué me ha enseñado Dios respecto a la desilusión?
§ ¿Qué he aprendido de mi familia, mi iglesia, mis
relaciones, mi grupo pequeño y mis críticos?
Tu mensaje de vida incluye expresar tus pasiones divinas.
Dios es un Dios apasionado. Ama con pasión algunas cosas y odia apasionadamente
otras. Como has crecido cerca de Él, Él mismo te dará pasión por lo que quiere
profundamente, de manera que puedas ser su portavoz en el mundo. Puede ser una
pasión acerca de un problema, un propósito, un principio o un grupo de
personas. En cualquier caso, te sentirás obligado a hablar acerca de ellos y
hacer una diferencia en lo que puedas.
No puedes dejar de hablar continuamente de lo que más
quieres. Jesús dijo: “El corazón del hombre determina su hablar”. Tenemos dos
ejemplos: David, que dijo: “Mi celo por Dios y su obra arden dentro de mí”. Y
Jeremías dijo: “Tu mensaje quema mi corazón y mis huesos, no puedo quedarme en
silencio”.
Dios les da a algunas personas una pasión divina para
defender alguna causa. A menudo es un problema que personalmente
experimentaros, como por ejemplo: abuso, adicción, infertilidad, depresión,
enfermedad, u otra dificultad. Algunas veces Dios les da a las personas una
pasión para hablarles a un grupo de otros que no pueden hablar por sí mismos,
como: los niños abortados, perseguidos, pobres, arrestados, maltratados, y a
quienes les ha sido negada la justicia. La Biblia está llena de mandatos para defender
a los indefensos.
A veces, Dios le da pasión a las personas para fomentar su
reino. Él puede darte una pasión divina para comenzar nuevas iglesias,
fortalecer familias, financiar traducciones de la Biblia o entrenar líderes.
Puede que te dé una pasión divina para alcanzar a un grupo de personas en
particular con el evangelio: hombres de negocios, jóvenes, estudiantes
extranjeros, madres solteras o quienes practican un deporte o afición en
particular. Si le preguntas a Dios, Él cargará tu corazón por un país
específico o grupo étnico que desesperadamente necesitan un testimonio
cristiano fuerte.
Dios nos da pasiones diferentes, de manera que cada cosa que
quiera hacer en el mundo se haga. No esperes que todo el mundo tenga tu misma
pasión. En vez de ello, debemos escuchar y evaluar cada uno de los mensajes de
la vida porque nadie puede decirlo todo. Nunca subestimes la pasión divina de
alguien. La Biblia dice: “Está bien mostrar interés, con tal de que ese interés
sea bien intencionado y constante”.
Tu mensaje de vida incluye las “Buenas Nuevas”. ¿Cuáles son
las buenas nuevas” “Las buenas noticias nos dicen que dios nos acepta por la fe
y sólo por la fe”. “Esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo
consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el
mensaje de la reconciliación”.
Las buenas nuevas significan que cuando confiamos en la
gracia de Dios para salvarnos por medio de lo que Jesús hizo, nuestros pecados
son perdonados; tenemos un propósito para vivir y nos es prometido un hogar
futuro en el cielo.
Hay cientos de libros estupendos acerca de cómo difundir las
buenas nuevas. Puedo proveer una lista de libros que me han ayudado
particularmente. Pero todo el entrenamiento del mundo no es suficiente para motivarte
a testificar de Cristo hasta que hagas tuyas las convicciones cubiertas en los
capítulos anteriores. Lo más importante es que debes aprender a amar a las
personas extraviadas como Dios lo hace. Él no crearía a una persona si no la
amara. Para Él todos somos importantes. Cuando Jesús extendió sus brazos en la
cruz, estaba diciendo: “¡Así es como te amo!” La Biblia dice: “El amor de
Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos”. En
cualquier momento que sientas apatía con tu misión en el mundo, invierte algo
de tiempo reflexionando acerca de lo que Jesús hizo por ti en la cruz. Nos
deben importar los no creyentes ya que a dios le preocupan. El amor no da
alternativas. La Biblia dice: “En el amor no hay temor; sino que el amor
perfecto echa fuera el temor”. Un padre correría dentro de un edificio en
llamas para salvar a su niño porque su amor es más grande que su temor. Si
temes compartir las buenas nuevas con las personas cercanas a ti, pídele a Dios
que llene tu corazón con su amor por ellos.
La Biblia dice: “No es que el Señor se tarde en cumplir su
promesa, como algunos suponen, sino que tiene paciencia con ustedes, pues no
quiere que nadie muera, sino que todos se vuelvan a Dios”. Tan pronto como
conozcas a una persona que no conoce a Cristo, debes orar por ella, servirle en
amor y compartirle las buenas nuevas. Tan pronto como sepas que hay una persona
en tu comunidad que no pertenece a la familia de Dios, tu iglesia deberá
alcanzarla. Si ésta no lo hace, es como se le dijera al mundo: “Puedes irte al
infierno”.
¿Qué estás dispuesto a hacer para que las personas que
conoces vayan al cielo? ¿Las invitas a la iglesia? ¿Compartes tu historia? ¿Le
das un libro? ¿Los invitas a comer? ¿Oras por ellas cada día hasta que sean
salvos? Tu campo misionero está muy cerca de ti. No pierdas las oportunidades
que Dios te da. La Escritura afirma: “Compórtense sabiamente con los que no
creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno”.
¿Estará alguien en el cielo gracias a ti? Habrá alguien en el
cielo que te diga: “Quiero darte las gracias. Estoy aquí porque te preocupaste
lo suficiente para compartirme las buenas nuevas”. Imagínate qué gozo tendrás
al saludar en el cielo a alguien a quien ayudaste a llegar ahí. La salvación
eterna de un alma es más importante que cualquier otra cosa que logres en la
vida. Sólo las personas durarán para siempre.
En este libro has aprendido los cinco propósitos de Dios para
tu vida en la tierra: él te creó para hacerte un miembro de su familia, un modelo
de su carácter, un magnificador de su gloria, un ministro de su gracia y un
mensajero de sus buenas nuevas a otros. De esos cinco propósitos, el quinto
sólo puede cumplirse en la tierra. Los otros cuatro los seguirás haciendo en la
eternidad de alguna manera. Por eso es que la difusión de las buenas nuevas es
tan importante; sólo tienes un tiempo breve para compartir tu mensaje de vida y
cumplir tu misión.
DÍA TREINTA Y SIETE
PENSANDO EN MI PROPÓSITO
Punto de reflexión: Dios quiere decirle algo al mundo a
través de ti.
Versículo para recordar: “Estén siempre preparados para
responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero
háganlo con gentileza y respeto”. 1º Pedro 3:15b-16 (NVI).
Pregunta para considerar: Reflexionando en mi historia
personal, ¿a quién quiere Dios que se la cuente?
miércoles, 7 de febrero de 2018
FUISTE HECHO PARA UNA MISIÓN
PROPÓSITO Nº 5
FUISTE HECHO PARA UNA MISIÓN
El Fruto de la justicia es árbol de vida,
Y el que gana almas es sabio. Proverbios 11:30 (PAR)
Hecho para una misión
"Así como me diste una misión en el mundo,
También yo se las di a ellos”. Juan 17:18 (PAR)
“Lo más importante es que culmine mi misión,
La obra que el Señor me encomendó”. Hechos 20:24 (PAR)
Fuiste hecho para una misión.
Dios está trabajando en el mundo, quiere que te unas a Él.
Esto es lo que él llama tu misión. Dios quiere que te tengas un ministerio en
el cuerpo de Cristo y una misión en el mundo.
Tu ministerio es tu servicio a los creyentes, y tu misión es
el servicio a los no creyentes. Cumplir tu misión en el mundo es el quinto
propósito de Dios para tu vida.
Tu vida misionera es compartida y es específica. Parte de
esto es la responsabilidad que compartes con cada cristiano; la otra parte es
una asignación única para ti. Trataremos ambos aspectos en los capítulos
siguientes.
Nuestra palabra misión proviene del latín “enviar”. Ser
cristiano implica ser un enviado como un representante de Jesucristo. Jesús
dijo “Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes”.
Jesús claramente entendió su vida misionera en la tierra. A
la edad de doce años dijo: “Debo estar en los negocios de mi Padre”, y veintiún
años más tarde, muriendo en la cruz, dijo: “Consumado es”. Como “apoya-libros”,
estas dos afirmaciones enmarcan una vida con propósito, bien vivida. Jesús
completó la misión que el Padre le dio.
La misión que Jesús cumplió mientras estaba en la tierra
ahora es nuestra porque conformamos el cuerpo de Cristo. Lo que Él hizo en su
cuerpo físico nosotros lo continuaremos como cuerpo espiritual: la iglesia. ¿Cuál
es esa misión? ¡Traer personas a Dios! La Biblia dice: “Cristo nos cambió de
ser enemigos en sus amigos y nos dio la tarea de hacer a otros sus amigos
también”.
Dios quiere redimir a los seres humanos de las manos de
Satanás y reconciliarlos con él de manera que podamos cumplir los cinco
propósitos: amarlo a él, ser parte de su familia, ser igual a él, servirle a Él
y contarle a otros acerca de Él. Una vez que le pertenecemos, Dios nos usa para
alcanzar a otros. Nos salva y nos envía afuera. La Biblia dice: “Nosotros hemos
sido enviados para hablar de Cristo”. Somos los mensajeros del amor de Dios y
sus propósitos para el mundo.
LA IMPORTANCIA DE TU MISIÓN
Cumplir tu misión en la tierra es una parte esencial de la
gloria de Dios. La Biblia nos ofrece razones de por qué tu misión es tan
importante.
Tu misión es una continuación de la misión de Jesús en la
tierra. Como sus seguidores, debemos continuar lo que él comenzó- Jesús nos
llamó no sólo a venir a Él sino a ir por Él. Tu misión es tan importante que
Jesús la repitió cinco veces, de cinco maneras realmente diferentes, en cinco
libros diferentes en la Biblia. Es como si dijera: “¡Realmente quiero que hagas
esto!” Estudia esas cinco comisiones de Jesús y aprenderás los detalles de tu
misión en la tierra, cuándo, dónde, por qué y cómo.
En la Gran Comisión Jesús dijo: “Vayan y hagan discípulos de
todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y
les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo”. Esta
comisión fue asignada a cada seguidor de Cristo, no a pastores o a misioneros
solamente, esta es tu comisión de parte del Señor y no es optativa.
Estas palabras de Jesús no fueron la Gran Sugerencia. Si eres
parte de la familia de Dios tu misión es obligatoria y si la ignoras eres
desobediente.
Puede que hayas estado inconsciente de que Dios te da una
responsabilidad con los no creyentes que te rodean. La Biblia dice: “Si tú no
le hablas al malvado ni le haces ver su mala conducta, para que siga viviendo,
ese malvado morirá por causa de su pecado, pero yo te pediré cuentas de su
muerte”. Quizás tú eres el único cristiano que esas personas conozcan y tu
misión es hablarles de Jesús.
Tu misión es un privilegio maravilloso. Aunque es una gran
responsabilidad también es un honor increíble ser usado por Dios. Pablo dijo:
“Dios nos ha dado el privilegio de motivar a cada uno a venir hacia su favor y
ser reconciliados en Él”. Ti misión involucra dos grandes privilegios: trabajar
con Dios y representarlo. Estamos asociados con Él en la construcción de su
reino. Pablo nos llamó “colaboradores” y dijo: “Estamos trabajando juntos con
Dios”.
Jesús nos aseguró nuestra salvación, nos puso en su familia,
nos dio su Espíritu y nos hizo sus agentes en el mundo. ¡Qué privilegio! La
Biblia dice: “Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a
ustedes por medio de nosotros: “En nombre de Cristo les rogamos que se
reconcilien con Dios””.
Decirle a otros cómo pueden obtener la vida eterna es lo
mejor que puedes hacer por ellos. Si tu vecino tiene cáncer o SIDA y sabes cuál
es la cura, sería un crimen que retuvieras esa información que le salvaría la
vida. Peor aún es mantener en secreto el camino del perdón, el propósito, la
paz y la vida eterna. Tenemos las buenas nuevas y compartirlas es el acto de
bondad más grande que puedes mostrarle a cualquiera. Uno de los problemas en la
vida de los cristianos es que se olvidan cómo se sentían: sin esperanzas y sin
Cristo. Debemos recordar que no importa cuán contentas o exitosas aparenten ser
las personas, sin Cristo están perdidos y listos para la separación eterna de
dios. La Biblia dice: “Jesús es el único que puede salvar a las personas”. Todos
necesitamos a Jesús.
Tu misión tiene un significado eterno. Esto impactará el
destino eterno de otras personas, así que es más importante que cualquier
trabajo, logro o meta que encontrarás durante tu vida en la tierra. Las
consecuencias de tu misión son para siempre; las de tu trabajo no. Ninguna otra
cosa podrás hacer que importe tanto como ayudar a las personas a establecer una
relación con Dios. Esta es la urgencia de nuestra misión. Jesús dijo: “Mientras
sea de día, tenemos que llevar a cabo la obra del que me envió. Viene la noche
cuando nadie puede trabajar”. El reloj está marcando la hora en tu vida
misionera; así que no demores. ¡Inicia tu misión de alcanzar a otros ya!
Tendremos toda la eternidad para celebrar con los que llevemos a Jesús, pero
tenemos el tiempo contado para alcanzarlos.
Esto no significa que debes dejar tu trabajo y comenzar a ser
un evangelista a tiempo completo. Dios quiere que compartas las buenas nuevas
donde estés. Como estudiante, madre, maestra de preescolar, vendedor, gerente o
cualquier actividad que hagas debes seguir mirando continuamente por las
personas que Dios pone en tu camino para que puedas difundir el evangelio.
Tu misión da significado a tu vida. William James dijo: “El
mejor uso de la vida es emplearla en algo que sobreviva”. La verdad es que sólo
el reino de Dios perdurará, todo lo demás finalmente desaparecerá. Por eso
debemos vivir con propósitos que regulen vidas, vidas comprometidas con la
adoración, el compañerismo, el crecimiento espiritual, los ministerios y el
cumplimiento de nuestra misión en la tierra. ¡Los resultados de esas
actividades son para siempre!
Si fallas en cumplir la misión que Dios te asignó en la
tierra, entonces has desperdiciado la vida que Dios te dio. Pablo dice: “Mi
vida carece de valor para mí mismo, con tal de que termine mi carrera y lleve a
cabo el servicio que me ha encomendado el Señor Jesús, que es el de dar
testimonio del evangelio de la gracia de Dios”. Aunque hay muchas personas en
este planeta, sólo tú o lo que Dios ha hecho por medio de medio de ti podrá
alcanzar a quienes viven cerca de ti. Si sólo una persona va al cielo por tu
causa, tu vida habrá hecho una diferencia por la eternidad. Comienza a observar
alrededor de tu campo misionero particular y ora: “Dios, ¿A quién has puesto en
mi vida para que le hable de Jesús?”
La conclusión del tiempo de Dios en la historia está
vinculada con la terminación de nuestra comisión. Hoy existe un interés
creciente en la Segunda Venida de Cristo y el fin del mundo. ¿Cuándo ocurrirá?
Poco antes de que Jesús ascendiera al cielo los discípulos le hicieron la misma
pregunta, y Él respondió lo que era bastante obvio. Les dijo: “No les toca a
ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del
Padre. Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y
serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los
confines de la tierra”.
Cuando los discípulos quisieron hablar de profecía, Jesús
rápidamente cambió la conversación a evangelismo. Él quería que se concentraran
en su misión en el mundo. Así que les dijo en esencia: “Los detalles de mi
regreso no son de su incumbencia. Lo que les incumbe es la misión que les he
dado. ¡Enfóquense en eso!”.
Especular sobre el cronometraje exacto del regreso de Cristo
es en vano, porque Jesús dijo: “Nadie conoce el día y la hora, ni aun los
ángeles en el cielo, ni el Hijo sino sólo el Padre”. Dado que Jesús afirmó que
no conocía el día ni la hora, ¿por qué tratas de imaginarla? Lo que hay que
saber es que Jesús no vendrá hasta que cada una de las personas que Dios quiere
que oigan las buenas nuevas las hayan oído. Jesús dijo: “Las buenas nuevas
acerca del reino de Dios serán predicadas en todo el mundo, a cada nación.
Entonces el fin vendrá”. Si quieres que Jesús vuelva pronto, enfócate en
cumplir tu misión y no en la profecía. Es fácil distraerte y apartarte de tu
misión, porque Satanás prefiere que hagas cualquier cosa en lugar de compartir
tu fe. Él dejará que pierdas tiempo en todo tipo de cosas, aun buenas, de
manera que no tomes a ninguno contigo para llevarlo al cielo. Pero en el
momento en que tomes en serio tu misión, espera que el diablo vierta contra ti
todo tipo de distracciones y artimañas. Cuando esto suceda, recuerda las
palabras de Jesús: “Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado
es apto para el reino de Dios”.
EL COSTO DE CUMPLIR TU MISIÓN
Para cumplir tu misión debes abandonar tus planes y aceptar
los de Dios para tu vida. No sólo puedes “añadirlas” a todas las cosas que te
gusta hacer con tu vida, debes decir como Jesús: “Padre... Yo quiero tu
voluntad, no la mía”. Rinde tus derechos, expectativas, sueños, planes y
ambiciones para Él. Deja de invocar oraciones egoístas como: “Dios, bendice lo
que quiero hacer”. Ora así: “¡Dios, ayúdame a hacer lo que tú bendices!” Dale
un papel en blanco a Dios con tu nombre firmado al final, y dile que te escriba
los detalles. La Biblia dice: “Ofrézcanse completamente a Dios, cada parte de
ustedes... para que sean herramientas en las manos de Dios, y sean usados para
sus buenos propósitos”.
Si te comprometes a cumplir tu misión en la vida sin importar
el costo, experimentarás la bendición de Dios en maneras que pocas personas en
toda su vida han disfrutado. No hay casi nada que Dios no haría por un hombre o
una mujer comprometidos a servir en el reino de Dios. Jesús prometió: “(Dios)
te dará todo lo que necesitas día a día si vives para Él y haces del reino de
Dios tu interés primordial”.
UNO MÁS PARA CRISTO
Mi padre fue ministro por más de cincuenta años, sirviendo la
mayoría del tiempo en pequeñas iglesias rurales. Era un simple predicador, pero
era un hombre con una misión. Su actividad favorita era llevar equipos de
voluntarios al extranjero para construirles templos a congregaciones pequeñas.
En el transcurso de su vida, mi papá construyó más de ciento cincuenta iglesias
alrededor del mundo.
En 1999 mi padre murió de cáncer. La última semana de su vida
la enfermedad lo mantuvo despierto en un estado parcialmente consciente cerca
de veinticuatro horas al día. Como soñaba, hablaba en voz alta lo que había
visto. Sentado a su lado, aprendí mucho acerca de él con sólo oír sus sueños.
Él revivió cada uno de los proyectos de construcción de las iglesias que llevó
a cabo, uno tras otro.
Una noche cercana a su final, mientras mi esposa, mi sobrina
y yo estábamos a su lado, de repente papá comenzó a moverse y a tratar de salir
de la cama. Por supuesto, estaba muy débil y mi esposa insistió en que debía
quedarse acostado. Pero él persistía en tratar de levantarse de la cama, así
que mi esposa finalmente le preguntó: “Jimmy, ¿Qué estás tratando de hacer?” Él
comentó: “¡Voy a salvar a uno más para Cristo!” “¡Voy a salvar uno más para
Cristo!”, “¡Voy a salvar uno más para Cristo!” Y comenzó a repetir la frase una
y otra vez.
Durante una hora, pronunció la frase tal vez unas cien veces.
“¡Voy a salvar otro más para Jesús!” Yo estaba sentado en su cama con lágrimas
en mis mejillas, bajé mi cabeza para darle gracias a Dios por la fe de mi
padre. En aquel momento papá me tocó y puso su mano frágil en mi cabeza y dijo,
como una orden: “¡Salva a uno más para Jesús! ¡Salva a uno más para Cristo!”.
DÍA TREINTA Y SEIS
PENSANDO EN MI PROPÓSITO
Punto de reflexión: Fui hecho para una misión.
Versículo para recordar: “Vayan y hagan discípulos de todas
las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les
aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo”. Mateo 28:19-20
(NVI).
Pregunta para considerar: ¿Qué temores me detienen para
cumplir la misión de Dios y poder terminarla? ¿Qué me detiene para hablarles a
otros de las buenas nuevas? Quiero hacer de esto el tema del resto de mi vida.
Así que te invito a considerarlo como algo especial para tu vida, porque nada
hará mayor diferencia en la eternidad. Si quieres ser usado por Dios, debes
tener cuidado de lo que Dios cuida, y lo que Él más atiende es la redención de
las personas que hizo. ¡Él quiere hallar a sus hijos perdidos! Nada le importa
más; la cruz lo comprueba. Oro que siempre veas dónde puedes alcanzar a “uno
más para Cristo” de modo que cuando estés delante de Dios, un día, puedas
decir: “¡Misión cumplida!”.
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