sábado, 10 de octubre de 2009

videos Cristianos

mi corazón anhela mas de ti SEÑOR JESÚS

Genesis 30

Genesis 30 -

CAPÍTULO 30
Versículos 1-13. Otro relato más de la familia de Jacob. 14-24. Raquel da a luz a José. 25-43. El nuevo acuerdo de Jacob con Labán para servirle por el rebaño.

Vv. 1-13.Raquel envidiaba a su hermana: la envidia es dolerse porque el prójimo está bien; no hay pecado que sea más odioso para Dios que ese o más dañino para nuestro prójimo y nosotros mismos. Ella no consideró que Dios establece la diferencia y que en otras cosas ella tenía la ventaja. Cuidadosamente estemos vigilantes contra todos las apariciones y obras de esta pasión en nuestra mente. Que nuestro ojo no sea malo para con ninguno de nuestros consiervos porque el ojo de nuestro Amo es bueno.
Jacob amaba a Raquel y, por tanto, la reprendió por hablar mal. Las reprimendas fieles revelan un verdadero afecto. Dios puede ocupar el lugar de cualquier criatura en nosotros pero es pecado y necedad poner a una criatura en el lugar de Dios y depositar en la criatura la confianza que sólo a Él debe darse.
Jacob, convencido por Raquel, tomó a Bilha, doncella de ella, como esposa para que, conforme a las costumbres de la época, sus hijos fueran de su señora. Si su corazón no hubiera estado influido por las malas pasiones, Raquel hubiera pensado en los hijos de su hermana, más cercanos a ella y con más derecho a su cariño que los de Bilha. Pero le eran más deseables los hijos a quienes ella tenía derecho de mandar que los hijos a quienes ella tenía más razón para amar. Como ejemplo precoz de su poder sobre estos hijos, ella se complace en darles nombres que llevan en sí la marca de su rivalidad con su hermana. Véase lo que son las raíces de amargura, envidia y discordia y cuánto mal hacen entre los seres queridos.
Jacob, convencido por Lea, tomó a Zilpa, su doncella, como esposa también. Véase el poder de los celos y la rivalidad y admírese la sabiduría del designio divino, que une a un solo hombre con una sola mujer; porque Dios nos ha llamado a la paz y a la pureza.

Vv. 14-24.El deseo de ser la madre de la Simiente prometida, bueno en sí mismo, pero a menudo demasiado grande e irregular, junto con el honor de tener muchos hijos y el reproche de ser estéril, fueron algunas causas de esta inconveniente disputa entre las hermanas. La verdad parece ser que ellas estaban influidas por las promesas de Dios a Abraham a cuya posteridad se le dio la promesa de las más ricas bendiciones, y de quienes iba a venir el Mesías.

vv. 25-43.Pasados los catorce años, Jacob estaba deseoso de partir sin provisión, salvo la promesa de Dios. Pero en muchas formas, tenía un justo reclamo sobre la fortuna de Labán y era voluntad de Dios que él recibiera provisión de ella. Él refirió su causa a Dios en vez de acordar los salarios estipulados con Labán, cuyo egoísmo era muy grande. Pareciera que actuó honestamente cuando no se halló ningún ganado entre los suyos sino aquellos de los colores acordados. Labán pensó egoístamente que su ganado produciría pocos de color diferente de los suyos.
Se ha considerado que la conducta de Jacob después de este acuerdo, es un ejemplo de su política y administración. Pero ocurrió así a instancias de Dios y como señal de su poder. El Señor de una u otra manera defenderá la causa del oprimido y honrará a los que sencillamente confían en su providencia. Tampoco pudo Labán quejarse de Jacob puesto que no tenía nada más que lo que fuera libremente acordado; tampoco fue dañado, sino muy beneficiado por los servicios de Jacob. Que todas nuestras misericordias sean recibidas con acción de gracias y oración, para que viniendo de su generosidad, nos lleven a alabarle.

viernes, 9 de octubre de 2009

encuentro 2007-Perfume a tus pies/quiero enamorarme más de t

e probado y quiero mas de TU ESPÍRITU

Separados del mundo

Separados del mundo

[Moisés tuvo] por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

Hebreos 11:26

Cuanto más vivimos, tanto más acumulamos. Pero esas cosas tienden a tener menos importancia para los cristianos. Cuando llegan las pruebas a la vida y usted se esfuerza por alcanzar esas cosas terrenales, ve lo efímera que son. Las pruebas pueden separarlo a usted de las cosas terrenales cuando demuestran lo inútil que son para resolver algún problema o para dar algún alivio en tiempo de tensiones.

Moisés aprendió el valor de las pruebas aunque se había criado en la casa del Faraón como príncipe de Egipto. Como parte de la familia real, tenía la mejor educación y alcanzó la cima de la sociedad egipcia desde el punto de vista de la riqueza, la honra y la comodidad. Pero consideró los sacrificios hechos al identificarse con los propósitos de Dios "mayores riquezas... que los tesoros de los egipcios". Quitó la mirada de todas las cosas terrenales que tenía a su disposición y comenzó a preocuparse por las pruebas de su pueblo, lo que el Señor usó para separarlo de los placeres materiales. La prueba del agua

También nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.

Romanos 5:3--4

Los joyeros usan "la prueba del agua" como una de las maneras más seguras de identificar un verdadero diamante. Una piedra de imitación nunca es tan brillante como una piedra genuina, pero a veces no puede determinarse la diferencia a simple vista. Los joyeros saben que un diamante genuino puesto en el agua centellea refulgente, mientras que el brillo de la imitación es prácticamente opaco. Esa prueba hace relativamente fácil seleccionar el verdadero diamante.

A modo de analogía, encuentro que la fe de muchas personas bajo las aguas de la tristeza o la aflicción no es más que una imitación. Sin embargo, cuando un verdadero hijo de Dios está hundido en una prueba, brillará más refulgente que nunca.

jueves, 8 de octubre de 2009

Al Cordero Lealtad

esas muertes sirvieron para ganar almas para CRISTO yo doy gracias por estos hermanos que DIOS los lleno de su ESPÍRITU

Genesis 29

Genesis 29 -

CAPÍTULO 29
Versículos 1-8. Jacob llega al pozo de Harán. 9-14. Su encuentro con Raquel-Labán lo atiende. 15-30. El contrato de Jacob por Raquel-El engaño de Labán. 31-35. Los hijos de Lea.

Vv. 1-8.Jacob prosiguió alegre su viaje después de la dulce comunión que tuvo con Dios en Betel. La providencia lo llevó al campo donde tenían que abrevar los rebaños de su tío. Lo que se dice del cuidado de los pastores por sus ovejas puede recordarnos la tierna preocupación que nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, tiene por su rebaño, la iglesia; pues Él es el buen Pastor que conoce a sus ovejas y a quien ellas conocen. La piedra de la boca del pozo era para cerrarlo; el agua era escasa, no estaba ahí para que cualquiera la usara: pero los intereses particulares no nos deben impedir que nos ayudemos unos a otros. Cuando se juntaban todos los pastores con sus rebaños, entonces, juntos, como buenos vecinos, abrevaban a sus rebaños. La ley de clemencia al hablar tiene un poder obligatorio, Proverbios xxxi, 26. Jacob fue bien educado con estos extranjeros y halló que ellos eran bien educados con él.

Vv. 9-14.Vea aquí la humildad y laboriosidad de Raquel. Nadie tiene que avergonzarse del trabajo honesto y útil, ni debe impedírselo la preferencia de alguien. Cuando Jacob comprendió que ésta era su parienta, estuvo muy dispuesto a servirla.
Labán, aunque no del mejor humor, le dio la bienvenida y se dio por satisfecho con el relato que Jacob le hizo de sí mismo. Aunque evitemos estar neciamente dispuestos a creer todo lo se nos diga, debemos tener cuidado de ser suspicaces en forma poco caritativa.

Vv. 15-30.En el mes que Jacob se pasó como huésped, no estuvo ocioso. Dondequiera estemos es bueno ocuparnos en algo útil. Labán estaba deseoso de que Jacob siguiera con él. No se debe sacar ventaja de las relaciones con los subordinados; es nuestro deber recompensarlos.
Jacob hizo saber a Labán el afecto que tenía por su hija Raquel. Careciendo de bienes mundanos con los cuales dotarla, promete siete años de servicio. El amor hace cortos y fáciles los servicios largos y difíciles; de ahí que leemos del trabajo del amor, Hebreos vi, 10. Si sabemos valorar la felicidad del cielo, los sufrimientos de este tiempo presente serán como nada para nosotros. Una era de trabajo no será sino unos pocos días para los que aman a Dios y anhelan la venida de Cristo.
Jacob, que se había aprovechado de su padre, ahora es utilizado por Labán, su suegro, con un engaño parecido. De aquí, que por injusto que haya sido Labán, el Señor fue justo: ver Jueces i, 7. Aun los justos, si dan un paso en falso, así les paga Dios en la tierra. Muchos que como Jacob no son desengañados por la persona, en sus matrimonios, pronto se hallan, para su gran dolor, desencantados por el carácter. La elección de esta relación debe hacerse con buen consejo y pensamiento por ambas partes. Hay razones para creer que la excusa de Labán no era cierta. Su modo de zanjar la cuestión empeoró lo malo. Jacob se vio llevado al problema de las muchas esposas. Él no podía rechazar a Raquel porque la había desposado; mucho menos podía rechazar a Lea. Todavía no había un mandamiento expreso contra casarse con más de una esposa. Era pecado de ignorancia en los patriarcas, pero no justifica la misma costumbre actual cuando la voluntad de Dios está claramente dada a conocer por la ley divina, Levítico xviii, 18, y más plenamente desde que, por nuestro Salvador, pueden unirse solamente un hombre y una mujer, 1 Corintios vii, 2.

Vv. 31-35. Los nombres que Lea da a sus hijos expresaban su respeto y consideración tanto hacia Dios y hacia su esposo. Rubén, o Mira un hijo , con este pensamiento, Ahora mi marido me amará; Leví, o unido con la expectativa de que Esta vez mi marido se unirá conmigo. El afecto mutuo es a la vez el deber y el consuelo de la relación conyugal; y los compañeros de yugo deben considerar el agradarse uno a otro, 1 Corintios vii, 33, 34. Ella reconoce, agradecida, la bondadosa providencia de Dios al escucharla. En todo lo que nos sostenga y consuele en las aflicciones o se ocupe de nuestra liberación de ellas, es Dios quien debe ser reconocido en eso. Llamó Judá a su cuarto hijo, o alabanza diciendo, Esta vez alabaré a Jehová. De este, según la carne, es que vino Cristo. Cualquiera sea la razón de nuestro regocijo debe ser el tema de nuestra acción de gracias. Los favores frescos deben apresurarnos a alabar a Dios por los favores anteriores. Esta vez alabaré a Jehová más y mejor de lo que lo he hecho. Todas nuestras alabanzas deben centrarse en Cristo, como objeto de ellas y como Mediador de ellas. Él descendió, según la carne, de aquel cuyo nombre era “Alabanza”, y Él es nuestra alabanza. ¿Está Cristo formado en mi corazón? Esta vez alabaré a Jehová.