martes, 7 de julio de 2009

Numeros 12 Dios reprende la murmuración de Aarón y María.


Vv. 10-16.La nube se apartó, y María se puso leprosa. Cuando Dios se va, llega el mal: no esperéis el bien cuando Dios se va. La inmunda lengua de ella, como dice el obispo Hall, fue justamente castigada con rostro inmundo.
Aarón, como sacerdote, era el juez de la lepra. Él no podía declararla leprosa sin temblar, sabiendo que él mismo era igualmente culpable. Pero si ella fue de esa manera castigada por hablar contra Moisés, ¿qué va a ser de quienes pecan contra Cristo? Aarón, que se unió a su hermana para hablar contra Moisés, se ve forzado por sí mismo y su hermana, a suplicar y hablar con altura de aquel a quien habían tan recientemente culpado. Quienes pisotean a los santos y siervos de Dios, un día se alegrarán de ser parte de su séquito. Bueno es cuando la reprensión produce confesión de pecado y arrepentimiento. Tales ofensores, aunque derrotados y deshonrados, serán perdonados.
Moisés hizo evidente que él perdonaba la injuria infligida. Debemos conformarnos a esta pauta de Moisés y a la de nuestro Salvador que dijo: “Padre, perdónalos”.
Se da una razón para el alejamiento de María del campamento por siete días, porque de esa manera ella debía aceptar el castigo de su pecado. Cuando estamos bajo la señal del desagrado de Dios por el pecado, nos corresponde aceptar la vergüenza. Esto obstaculizó el avance del pueblo en su marcha hacia Canaán. Muchas cosas se nos oponen, pero nada nos estorba tanto en el camino al cielo como el pecado.

lunes, 6 de julio de 2009

Juan 2


Juan 2 -

CAPÍTULO 2
Versículos 1-11. El milagro en Caná. 12-22. Cristo expulsa del templo a los compradores y los vendedores. 23-25. Muchos creen en Cristo.

Vv. 1-11.Es muy deseable que cuando haya un matrimonio Cristo lo reconozca y lo bendiga. Los que quieran tener a Cristo consigo en su matrimonio deben invitarlo por medio de la oración y Él vendrá. Mientras estamos en este mundo nos hallamos, a veces, en aprietos aun cuando creemos estar en abundancia. Había una necesidad en la fiesta de bodas. Los que son dados a preocuparse por las cosas del mundo deben esperar problemas y contar con el desencanto. Cuando hablamos a Cristo debemos exponer con humildad nuestro caso ante Él y, luego, encomendarnos a Él para que haga como le plazca.
No hubo falta de respeto en la respuesta de Cristo a su madre. Usó la misma palabra cuando le habló con afecto desde la cruz, pero es testimonio presente contra la idolatría de las épocas posteriores que rinde honores indebidos a su madre.
Su hora llega cuando no sabemos qué hacer. La tardanza de la misericordia no es una negación de las oraciones. Los que esperan los favores de Cristo deben obedecer sus órdenes con prontitud. El camino del deber es el camino a la misericordia, y no hay que objetar los métodos de Cristo.
El primero de los milagros de Moisés fue convertir agua en sangre, Exodo vii, 20; el principio de los milagros de Cristo fue convertir agua en vino, lo cual puede recordarnos la diferencia que hay entre la ley de Moisés y el evangelio de Cristo. Él demuestra que beneficia con consuelos de la creación a todos los creyentes verdaderos y que a ellos los convierte en verdadero consuelo. Las obras de Cristo son todas para bien. ¿Ha convertido tu agua en vino, te dio conocimiento y gracia? Es para aprovecharlo; por tanto, saca ahora y úsalo. Era el mejor vino. Las obras de Cristo se recomiendan por sí mismas aun ante quienes no conocen a su Autor. Lo que es producido por milagro siempre ha sido lo mejor de su clase. Aunque con esto Cristo permite el uso correcto del vino, no anula en lo más mínimo su advertencia de que nuestros corazones, en ningún momento, se carguen con glotonería ni embriaguez, Lucas 21, 34. Aunque no tenemos que ser melindrosos para festejar con nuestras amistades en ocasiones apropiadas, de todos modos, toda reunión social debe realizarse de tal modo que podamos invitar a reunise con nosotros al Redentor, si ahora estuviera en la tierra; toda liviandad, lujuria y exceso le ofenden.

domingo, 5 de julio de 2009

Si fuéramos cuidadosos para actuar bajo la dirección y el poder del Espíritu


Si fuéramos cuidadosos para actuar bajo la dirección y el poder del Espíritu bendito, aunque no fuésemos liberados de los estímulos y de la oposición de la naturaleza corrupta que queda en nosotros, esta no tendría dominio sobre nosotros. Los creyentes están metidos en un conflicto en que desean sinceramente esa gracia que puede alcanzar la victoria plena y rápida. Los que desean entregarse a la dirección del Espíritu Santo no están bajo la ley como pacto de obras, ni expuestos a su espantosa maldición. Su odio por el pecado, y su búsqueda de la santidad, muestran que tienen una parte en la salvación del evangelio.
Las obras de la carne son muchas y manifiestas. Esos pecados excluirán del cielo a los hombres. Pero, ¡cuánta gente que se dice cristiana vive así y dicen que esperan el cielo! -Se enumeran los frutos del Espíritu, o de la naturaleza renovada, que tenemos que hacer. Y así como el apóstol había nombrado principalmente las obras de la carne, no sólo dañinas para los mismos hombres, sino que tienden a hacerlos mutuamente nocivos, así aquí el apóstol nota principalmente los frutos del Espíritu, que tienden a hacer mutuamente agradables a los cristianos, como asimismo a hacerlos felices. Los frutos del Espíritu muestran evidentemente que ellos son guiados por el Espíritu.
La descripción de las obras de la carne y de los frutos del Espíritu nos dice qué debemos evitar y resistir y qué debemos desear y cultivar; y este es el afán y empresa sinceros de todos los cristianos reales. El pecado no reina ahora en sus cuerpos mortales, de modo que le obedezcan, Romanos vi, 12, pues ellos procuran destruirlo. Cristo nunca reconocerá a los que se rinden a ser siervos del pecado. Y no basta con que cesemos de hacer el mal sino que debemos aprender a hacer el bien. Nuestra conversación siempre deberá corresponder al principio que nos guía y nos gobierna, Romanos viii, 5. Debemos dedicarnos con fervor a mortificar las obras del cuerpo y a caminar en la vida nueva sin desear la vanagloria ni desear indebidamente la estima y el aplauso de los hombres, sin provocarse ni envidiarse mutuamente, sino buscando llevar esos buenos frutos con mayor abundancia, que son, a través de Jesucristo, para la alabanza y la gloria de Dios.

sábado, 4 de julio de 2009

Honor y Bendición


Honor y Bendición
Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Éxodo 20:12
Generalmente se considera que la costumbre de ponerse de pie durante el coro "Aleluya" del Mesías de Handel empezó con el rey Jorge II de Inglaterra. Cuando el rey se puso de pie, todos en el salón se pusieron de pie.
La costumbre de mostrar respeto a las autoridades, las mujeres, los ancianos, los padres, y otros, está desapareciendo muy rápido en las culturas modernas. En las culturas antiguas el no mostrar debido respeto podía impactar seriamente la duración de la vida de uno. El quinto de los Diez Mandamientos promete larga vida en la tierra prometida a los israelitas que honraban a sus padres.
Los teólogos se refieren a esta ley como "la ley de la obediencia filial," y la violación de esta ley podía llevar a la muerte del hijo rebelde. Los hijos de toda edad tienen una responsabilidad bíblica de honrar a sus padres de maneras apropiadas, y pueden esperar la bendición de Dios por su "obediencia filial."
Honrar a los padres de uno se traduce en "el temor del SEÑOR" (Proverbios 1:7) al honrar a nuestro Padre celestial.

viernes, 3 de julio de 2009

Reprenda el pecado


Reprenda el pecado

No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.
Efesios 5:11
En vez de hacer lo que hacen las personas del mundo, debemos reprender su maldad. Se nos pudiera llamar la CIA espiritual: nuestro trabajo es reprender las fechorías de las tinieblas. Nuestro instrumento es la Palabra de Dios: "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" (2 Ti. 3:16, cursivas añadidas). Nuestra vida y nuestras palabras deben reprender el mal.
A veces por la manera en la que usted vive puede reprender el mal en la vida de las personas. ¿Alguna vez ha caminado hacia personas que saben que usted es cristiano y que da la casualidad que están en medio de una conversación indecente? ¿Cambian de pronto de conversación? Cuando algunos incrédulos con quienes yo jugaba golf se enteraban de que yo era pastor, sus palabras y actitudes cambiaban de inmediato.
También Dios nos ha dado la misión de reprender verbalmente el mal del mundo. Debemos diagnosticarlo, confrontarlo y después dar la solución. El pecado es un cáncer que debe extirparse. No se ayuda a nadie con pasar por alto su pecado. Las personas deben reconocer su pecado antes de que puedan ver su necesidad de un Salvador. ¡Despierte!

Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.
Efesios 5:14
El versículo de hoy cita lo que el profeta Isaías dijo en Isaías 60:1: "Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti". Ese versículo era la esperanza del Mesías, y la interpretación de Pablo es una reflexión de lo que Cristo ha hecho.
Muchos comentaristas bíblicos creen que Efesios 5:14 es un verso de un himno de resurrección cantado por la iglesia primitiva. Lo ven como una invitación; una presentación del evangelio. El pecador es el que duerme, y la invitación es a que despierte y resucite. El Salvador es Cristo, que alumbrará la vida.
Al igual que Rip Van Winkle, los hombres y las mujeres están durmiendo a través del tiempo; un tiempo de gracia. Cuando despierten, será demasiado tarde. Por eso Pablo los exhorta, como debemos exhortarlos nosotros, a que despierten y se levanten de los muertos.

jueves, 2 de julio de 2009


MusicPlaylist
Music Playlist at MixPod.com

Huya de la cueva


Huya de la cueva

Andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va.
Juan 12:35
Cuando un cristiano peca y participa en las obras de las tinieblas, es como si hubiera tenido una recaída.
Imagínese que está perdido en una cueva. Cuando trata de encontrar la salida, solo se adentra cada vez más en el laberinto de túneles. Pronto está en el vientre de la tierra. Está asustado. Le late con fuerza el corazón. Tiene los ojos bien abiertos, pero lo único que ve es una oscuridad agobiante. Anda a tiendas durante horas, y las horas se convierten en un día, y luego otro día. Toda esperanza parece perdida. De repente, a cierta distancia, se ve una lucecita. Usted se mueve hacia ella, tratando de no caer en un hoyo profundo. ¡Al fin la luz comienza a ampliarse y usted se encuentra en una abertura de la cueva! Con la fuerza que le queda reanuda su viaje hacia la luz del día. Descubre entonces una libertad como nunca la había concebido como posible. Sin embargo, poco después de escapar piensa que había varias cosas de las que disfrutaba en la cueva. De modo que regresa. ¡Cuán insensato! Pero eso es lo que hace un cristiano cuando va tras las obras de las tinieblas. La prueba está en la luz

Comprobando lo que es agradable al Señor.
Efesios 5:10
El gozo de un cristiano es ser ejemplo vivo de la verdad de Dios; ser un ejemplo viviente de lo que es agradable a Él.
Cuando estuve en Damasco, descubrí que las tiendas no tienen ventanas. Si quiere comprar algo, tiene que sacarlo a la calle y levantarlo a la luz para detectar cualquier defecto. De igual manera, la única forma de evaluar nuestra vida es exponer toda conducta, toda decisión y todo motivo ante la luz de Cristo y de su Palabra.
Cuando voy al aeropuerto y paso mis maletas por las cámaras que ven lo que hay dentro, nunca me preocupa lo que vea el policía. No tengo nada que ocultar. No llevo armas ni bombas. Así debemos ser como cristianos. No debe importarnos que la luz revele lo que somos porque ella solo ha de comprobar la veracidad de nuestra identidad. Debemos estar dispuestos a exponer nuestra vida ante la luz para que pruebe que somos luz.