martes, 7 de abril de 2009

El peso de nuestro castigo


El peso de nuestro castigo

Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos.

Hebreos 9:28

Cuando el apóstol Pedro dijo que Cristo "llevó" nuestros pecados (1 P. 2:24), empleó un término que significa "llevar una carga muy pesada". Eso es el pecado. Es tan pesado que Romanos 8:22 dice: "Toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto" bajo su peso. Solo Jesucristo pudo quitarnos semejante peso.

Cuando Cristo "llevó nuestros pecados", llevó el castigo de nuestros pecados. Él sufrió la muerte física y espiritual. Cuando Jesús clamó en la cruz "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mt. 27:46), el suyo fue el grito de muerte espiritual. Ese era el castigo de llevar nuestros pecados.La transformación

Así también nosotros andemos en vida nueva.

Romanos 6:4

El propósito del sacrificio expiatorio de Cristo fue que "nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia" (1 P. 2:24). Pedro no dice que Cristo murió para que pudiéramos ir al cielo, tener paz o experimentar el amor. Él murió para efectuar una transformación: Hacer santos de pecadores. La obra expiatoria de Cristo permite que una persona se aparte del pecado y que entre en una nueva forma de vida: Una vida de justicia.

El apóstol Pablo dij "Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado" (Ro. 6:6). Hemos muerto al pecado, de modo que ya no tiene poder sobre nosotros. Primera Pedro 2:24 repite ese pensamient nuestra identificación con Cristo en su muerte es un abandono del pecado y una nueva dirección en la vida.

lunes, 6 de abril de 2009

Renuevame - Marcos Witt

a llegado el momento de adorarle. A nuestro SEÑOR JESÚS

Dagón derribado ante el arca


1 Samuel 5 -

CAPÍTULO V
Versículos 1-5. Dagón derribado ante el arca. 6-12. Los filisteos derrotados.

Vv. 1-5.Nótese el triunfo del arca sobre Dagón. Ciertamente así caerá el reino de Satanás delante del reino de Cristo, el error ante la verdad, lo profano ante lo piadoso y la corrupción ante la gracia, en el corazón del fiel. Cuando el interés por la religión parecen a punto de hundirse, aun entonces podemos confiar en que vendrá el día de su triunfo. Cuando Cristo, el Arca verdadera del pacto, entra realmente en el corazón del hombre caído, que indudablemente es templo de Satanás, todos los ídolos caen, todo esfuerzo para ponerlos de nuevo en pie será vano, el pecado será abandonado, y se hará restitución de toda ganancia injusta; el Señor reclamará el trono y tomará posesión de él. Pero el orgullo, el amor propio y las concupiscencias del mundo, aunque destronados y crucificados, aún persisten dentro de nosotros, como el trono de Dagón. Velemos y oremos que no puedan prevalecer. Procuremos destruirlas por completo.

Vv. 6-12.La mano del Señor pesó mucho sobre los filisteos; no sólo los convenció de su necedad; también castigó severamente su insolencia. Pero ellos no renunciaron a Dagón y, en lugar de buscar la misericordia de Dios, desearon librarse del arca. Cuando los corazones carnales despiertan ante la realidad del juicio de Dios, prefieren alejar a Dios de ellos, si eso fuera posible, antes que entrar en pacto, tener comunión con Él y buscarlo como amigo de ellos. Pero sus artimañas para eludir los juicios divinos sólo logran acrecentarlos. Quienes luchan contra la voluntad de Dios pronto se cansarán.

domingo, 5 de abril de 2009

temprano yo te buscare(marcos witt)

TENEMOS SE DE TI SEÑOR JESUS

Vindicados


Vindicados

Señor, no les tomes en cuenta este pecado.

Hechos 7:60

Vivimos en una época en la que el cristianismo se ha vuelto cada vez más impopular con la sociedad secular. La defensa de la verdad de las Escrituras y del mensaje del evangelio pudiera pronto volverse intolerable. Eso resultará en el trato injusto de los cristianos.

La posibilidad de semejante trato debe llevarnos a pasajes como 1 Pedro 2:21--25. Allí aprendemos que, al igual que nuestro Señor, debemos andar por la senda del sufrimiento para alcanzar la gloria de recompensa y exaltación en el futuro. Esa comprensión de seguro llevó a Esteban a poner su mirada en Jesucristo en gloria y a pedirle a Dios que perdonara a quienes lo asesinaban (Hch. 7:54--60). Se encomendó a Dios, sabiendo que Él lo vindicaría. Si usted hace lo mismo, Dios también lo vindicará.

sábado, 4 de abril de 2009

El llamamiento que se hace según el propósito de la gracia divina



CAPÍTULO 3.
Versículos 1-10. La palabra del Señor revelada a Samuel por primera vez. 11-18. Dios habla a Samuel de la destrucción de la casa de Elí. 19-21. Samuel es establecido para ser profeta.

Vv. 1-10.El llamamiento que se hace según el propósito de la gracia divina es eficaz; será repetido hasta que así sea, hasta que respondamos al llamado. Al darse cuenta que era la voz de Dios lo que Samuel había oído, Elí le instruye acerca de lo que debía decir. Aunque era una desgracia para Elí, porque el llamado de Dios iba dirigido a Samuel, le enseñó a contestar. De esa manera, el anciano debe hacer lo mejor y lo más que pueda para ayudar y mejorar a los más jóvenes que van surgiendo. No dejemos nunca de enseñar a los que vienen detrás de nosotros, aunque ellos pronto sean preferidos en nuestro lugar, Juan i, 30. Las buenas palabras deben ser puestas oportunamente en la boca de los niños, para que estén preparados para aprender cosas divinas y ser educados para tenerlas en consideración.

Vv. 11-18.Cuán gran cantidad de culpa y corrupción hay en nosotros, acerca de lo que podemos decir: ¡es la iniquidad que nuestro corazón sabe; nosotros mismos estamos conscientes de ella! Los que no reprimen los pecados del prójimo, cuando pueden, se hacen partícipes de la culpa y les será cargada por unirse a ella.
En su notable respuesta a esta espantosa sentencia, Elí reconoce que el Señor tenía el derecho a hacer lo que bien le pareciera, estando seguro de que nada malo haría. La mansedumbre, la paciencia y la humildad contenidas en esas palabras demuestran que él está verdaderamente arrepentido; él aceptó el castigo de su pecado.

Vv. 19-21.Todo incremento de sabiduría y gracia se debe a la presencia de Dios junto a nosotros. Dios repetirá bondadosamente sus visitas a quienes las reciben bien. La temprana piedad será la honra más grande de la juventud. Dios honrará a los que le honran.
Que la gente joven considere la piedad de Samuel y de él aprendan a acordarse de su Creador en los días de su juventud. Los niños pequeños pueden ser religiosos. Samuel es la prueba de que agrada al Señor que los niños le escuchen y esperen en Él. Samuel es un patrón de todos los temperamentos amables que son el ornamento más esplendoroso de la juventud y fuente segura de dicha.

viernes, 3 de abril de 2009

El cántico de gratitud de Ana


1 Samuel 2 -

CAPÍTULO 2
Versículos 1-10. El cántico de gratitud de Ana. 11-26. La maldad de los hijos de Elí-El ministerio de Samuel. 27-36. La profecía contra la familia de Elí.
Vv. 1-10. El corazón de Ana se regocijaba, no en Samuel, sino en el Señor. Ella mira más allá de la dádiva y alaba al Dador. Se regocija en la salvación del Señor y en la expectativa de su venida, la de Aquel que es toda la salvación de Su pueblo.
Los fuertes pronto son debilitados y los débiles pronto son fortalecidos, cuando a Dios le place ¿Somos pobres? Dios nos hizo pobres, lo cual es una buena razón para que estemos contentos, y aceptemos nuestra condición. ¿Somos ricos? Dios nos hizo ricos, lo cual es una buena razón para que estemos agradecidos, le sirvamos jubilosamente y hagamos el bien con la abundancia que Él nos da. Él no respeta la sabiduría del hombre ni sus supuestas excelencias sino que elige a quienes el mundo considera necios, y les enseña a sentir su culpa y a valorar su salvación preciosa y gratuita.
Esta profecía mira al reino de Cristo, ese reino de gracia del cual Ana habla, luego de haber hablado largamente del reino de la providencia. Y aquí es la primera vez que nos encontramos con el título Mesias o su Ungido. Los súbditos del reino de Cristo estarán a salvo y sus enemigos serán destruidos, pues el Ungido, el Señor Cristo, es capaz de salvar y destruir.

Vv. 11-26.Por estar consagrado al Señor de manera especial, Samuel fue desde niño empleado en el santuario para los servicios que era capaz de realizar. Como hizo esto con una santa disposición mental, fue llamado a ministrar al Señor. Recibió una bendición del Señor. Él capacita a los jóvenes que sirven a Dios lo mejor que pueden, para que mejoren y le sirvan mejor.
Elí evitaba los problemas y el esfuerzo, cosa que lo llevó a educar mal a sus hijos y no usó la autoridad paternal para restringirlos y corregirlos cuando eran niños. Hacía la vista gorda ante los abusos del servicio del santuario hasta que se le volvió costumbre, lo que condujo a abominaciones; sus hijos, que debieron ser ejemplo de lo que era bueno a quienes estaban dedicados al servicio del santuario, los llevaban a la maldad. La ofensa alcanzaba aun a la ofrenda de los sacrificios por los pecados, ¡que eran un tipo de la expiación hecha por el Salvador! Los pecados contra el remedio, la expiación misma, son los más peligrosos, porque pisotean la sangre del pacto.
La reprensión de Elí era demasiado suave y amable. En general, nadie más abandonado que los hijos degenerados de las personas santas cuando rompen todos los frenos.

Vv. 27-36.Quienes permiten que sus hijos anden en todo camino malo sin usar su autoridad para refrenarlos y castigarlos, en realidad los honran a ellos más que a Dios. Que el ejemplo de Elí anime a los padres a luchar fervientemente contra los primeros indicios de maldad, y a educar a sus hijos en la disciplina y amonestación del Señor.
En medio de la condena sentenciada contra la casa de Elí, se promete misericordia a Israel. La obra de Dios nunca caerá al suelo por falta de manos para ejecutarla.
Cristo es el Sumo Sacerdote misericordioso y fiel a quien Dios levantó cuando el sacerdocio levítico fue depuesto, y es quien en todas las cosas hizo la voluntad de su Padre y para quien Dios edificará una casa segura, cimentada sobre una roca de modo que el infierno no pueda prevalecer contra ella.