domingo, 27 de febrero de 2022

La más grande señal nos fue dada

 


La más grande señal nos fue dada

“Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡más las señales de los tiempos no podéis! La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue”. Mateo 16:1-4

Los fariseos y saduceos demandaban señales que demostraran que Jesucristo venía del cielo, y a pesar de que Cristo pudo impresionarlos con facilidad, no lo hizo; sabía que ninguna señal del cielo los podía convencer de que Él era el Mesías porque ya habían determinado en su corazón no creer.

Muchas personas hoy, como esos líderes religiosos, quieren ver milagros para creer, pero sabemos que aun eso no los convencerá, así como le pasó a Jesús en su ministerio terrenal, tantos milagros que hizo y no creyeron. Había sanado, resucitado, alimentado a multitudes y todavía demandaban señales que probaran su identidad. Muchos hoy no cambian su vida porque según ellos “Dios no les ha hecho el milagrito”, les parece poca cosa la vida, no ven las bendiciones diarias que han recibido por misericordia y el constante llamado al arrepentimiento que Dios les hace.

Aún en la misma iglesia hay cristianos que no se comprometen con Dios hasta que no les realice el milagro que tanto esperan, ¿será que todavía están esperando pruebas de la identidad de Jesús para creer?

Su obra, muerte, sepultura y resurrección fue la mayor señal de todas y no le creyeron. Recordemos Mateo 27:42 “A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él”.

Los incrédulos y carnales tienen sus pensamientos y deseos aferrados a este mundo temporal y solo quieren satisfacer la carne y no les interesa las cosas espirituales; piden una señal que no demande fe sino vista.

El Señor nos pide fe y humildad porque hay demasiadas señales de que Dios existe y nos ama, como: su creación, su palabra que está llena de milagros, la iglesia que ha militado en esta tierra dos mil años y testimonios de miles que hemos sido transformados por la gracia y el amor de Jesús.

A Jesucristo le pidieron señal, a los apóstoles también y hoy el mundo sigue reclamando señales para creer. Jesús gimió en su espíritu ante tanta incredulidad. Veamos Marcos 8:12 “Y gimiendo en su espíritu, dijo: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación”.

Dios nos llama a tener esperanza; la señal más grande sobre la tierra ya fue dada, su Hijo Jesucristo, quien vino a cumplir el plan de salvación para esta humanidad. Hoy, nuevamente, deben retumbar estas palabras de Jesús en nuestros oídos, dice Juan 20:27-29 “Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron”.

La última señal para usted, puede ser este llamado que Dios le está haciendo a través de este devocional; no dude más y venga a Cristo.    Oración.

«Amado Padre, has hablado tan claramente desde la creación del mundo, a través de los profetas y por último, por medio de tu Hijo, quien con su obra, muerte y resurrección venció las tinieblas y trajo salvación a esta humanidad pecadora. No permitas que en mi corazón haya cabida para la incredulidad, porque estamos rodeados de un mundo incrédulo que sigue demandando señales del cielo, cuando ya nos fue dada. Aumenta mi fe y mi humildad para dar testimonio de Jesucristo a los que no creen. En el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 26 de febrero de 2022

El hogar y la iglesia

 


El hogar y la iglesia

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”. Efesios 6:1-4

“Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”. Deuteronomio 6:5-9

Los fundamentos del estado y de la iglesia nacieron en la familia, esa unión sagrada que Dios instituyó desde el comienzo, creada para que no estemos solos, sino para compartir con otros. El hogar es el lugar primordial para educar; el padre, la madre, los abuelos, deben participar de la educación de los hijos.

El pasaje de Efesios dice “criadlos”, en el griego no solo es sustentar materialmente la vida de nuestros hijos, sino entrenarlos, educarlos para vivir y conducirlos a la madurez.

El Señor nos invita a la ética en el hogar; como padres, en nuestro trato hacia nuestros hijos, debemos cuidar de ser ásperos y rígidos al grado de que se llenen de ira. Aquí dice “provocar a ira” es como causar exasperación que los lleve al desánimo. Tampoco conducirnos de manera déspota y descargar nuestras frustraciones y hostilidades sobre ellos: ese trato cruel e inconsciente causa muchos problemas emocionales y genera resentimientos, rompiendo la unidad familiar.

Uno de los problemas más graves de esta época es el abuso emocional y físico de los padres sobre los hijos. Cada vez más la familia se ve fracturada por esto, dando paso a hijos rebeldes que no se someten a ninguna autoridad porque no han experimentado el amor de Dios a través de sus padres, por eso es que no ven a Dios como un Padre en el cual confiar.

Nuestra principal tarea es instruirlos y dirigirlos en el amor del Señor. Hagamos bien nuestra tarea para que ellos no la desprecien, como dice Proverbios 1:8 “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre”. Los padres o adultos a cargo de niños somos tutores, debemos tener tiempo para entrenarlos y educarlos personalmente en el temor de Dios y con amor. La disciplina va de la mano de la instrucción y de la manera que el Señor nos enseña.

Así como en la familia, la iglesia también tiene un rol de educación que debe ser integral, conduciendo a los miembros en instrucción, dirección y disciplina, según los principios de Dios, a la madurez espiritual, para que no se aparten de los caminos del Señor. Es una tarea que nos dejó el Señor Jesucristo en Mateo 28:20 “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”.   Oración.

«Amado Dios, tú amas la unidad familiar porque fue tu diseño desde el principio; instituiste la familia para que fuera un refugio de amor, de enseñanza y dirección para mis hijos y poder conducirlos por tus caminos, no permitas que descuide mi llamado como tutor y educador, porque algún día tendré que dar cuenta de mi familia. Gracias por tus principios, que son claros y me llevan a crecer como persona y a inculcar en mis hijos tu amor incondicional. En Cristo Jesús, amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 25 de febrero de 2022

El poder de ayunar y orar. Parte 2

 


El poder de ayunar y orar. Parte 2

“Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se volvía a mi seno”. Salmo 35:13

“Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes”. Esdras 8:21

La gente que ha hecho cosas para Dios, ha testificado de la necesidad de la oración y del ayuno, como herramientas poderosas para lograr lo que el Señor quiere a través de ellos. Por eso, debe volverse una disciplina en nuestra vida si queremos hacer su voluntad.

El Señor Jesús dijo en Marcos 2:20 “Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos días ayunarán”. Hablaba de los tiempos de la iglesia después de su ascensión, donde Él sería quitado de esta tierra y necesitaríamos orar, ayunar y permanecer más en comunión con el Espíritu Santo, para renovar nuestra unción y estar siempre preparados para su regreso. También para fortalecernos ante los acontecimientos que vendrán sobre este mundo antes de su Segunda Venida.

 

Hay entonces una necesidad espiritual de ayunar porque es la manera bíblica de humillarnos ante los ojos de Dios, porque el ayuno trae revelación del Espíritu Santo sobre nuestra condición espiritual, resultando en quebrantamiento, arrepentimiento y cambio. Isaías describe el ayuno como “el día en que aflige el hombre su alma”. Isaías 58:5

El ayuno es el medio crucial para un avivamiento personal, que opera en la obra interna que el Espíritu Santo hace en cada uno de nosotros de manera poderosa. 2 Timoteo 1:6-7 dice: “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.

Nos ayuda a entender mejor la palabra de Dios para que adquiera mayor significado en nuestra vida, siendo vital y práctica. Este transforma la oración en una experiencia más rica y personal, restaura la pérdida de nuestro primer amor hacía el Señor. El ayuno es un medio primordial de restauración, libera el fluir del Espíritu para hacer la obra a través de nosotros. Nos lleva a una vida más profunda en Cristo.

Humillarnos delante de Dios amplía el canal de su poder dentro de nosotros, transforma nuestra fe, nos purifica espiritualmente de egoísmo, nos somete al horno de fuego de la renunciación a los deleites de este mundo que nos separan de Él. Quita nuestras impurezas para formarnos con el carácter verdadero de Cristo. El ayuno renueva nuestro compromiso con Cristo de cumplir con la Gran Comisión reafirmando nuestra decisión de hacer la voluntad del Padre hasta el fin. ¿Qué estamos esperando para hacerlo?   Oración.

«Amado Señor Jesucristo, haz que entienda el verdadero significado del ayunar y orar para que se vuelvan un hábito en mi vida, que a través de esas poderosas herramientas espirituales aumentes mi percepción espiritual, aquietes mi mente y mis emociones, renueves mi visión y me ayudes a seguir el plan que tienes para mí. Produce entrega, quebrantamiento santo, calma interna y autocontrol en mi vida, que sea capaz de crucificar mi carne y sujetarme en espíritu, alma y cuerpo a ti. En el nombre de Jesús. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 24 de febrero de 2022

El poder de ayunar y orar. Parte 1

 


El poder de ayunar y orar. Parte 1

“Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron”. Hechos 13:2-3

“Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído”. Hechos 14:23

El ayuno era una práctica común en la iglesia primitiva, con ayuno y oración comenzaron varias iglesias en diferentes ciudades, se constituyeron líderes para supervisar la obra del Señor. El ayuno no sólo transformó a las iglesias sino a muchas personas y cambió el curso de muchas naciones.

También en el Antiguo Testamento vemos que el ayuno era una herramienta poderosa para acercarse al Señor. Recordemos el caso de la nación de Judá en 2 Crónicas 20:2-3 “Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá”. Dios manifestó su poder librando a Judá en respuesta a la oración y el ayuno que la nación hizo.

Cuando nos disponemos a ayunar y a orar en humildad y alabanza movemos el corazón de Dios a nuestro favor. Paul Cedar dice: “Satanás se ríe de nuestros esfuerzos y se burla de nuestros intentos, pero tiembla cuando ve al más débil santo de Dios arrodillado”. Hoy más que nunca la iglesia universal de Cristo debe unirse en oración y ayuno, para ser una iglesia pura y sin mancha e instrumento para la salvación de muchas personas, porque nuestra lucha no es contra carne y sangre sino contra las potestades de las tinieblas.

El regreso de Cristo está cerca, por eso la batalla para ganar almas para el reino de Dios será cada vez más intensa. Como en tiempos de Joel es un llamado al arrepentimiento y a la conversión al Señor: “Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo”. Joel 2:12-13

A pesar de la situación por la que está pasando el mundo e incluso la iglesia, Dios está brindando la oportunidad de volvernos a Él en arrepentimiento y obediencia, pero quiere que lo hagamos de todo corazón, ya que los elementos rituales son solo muestras externas de ese arrepentimiento y aunque deben estar presentes: ayuno, lloro y lamento deben hacerse con sinceridad. El señor no quiere expresiones mecánicas ni superficiales.

Los juicios en el pasado son advertencias para todos hoy, Dios es misericordioso, bueno y lento para la ira, quiere que los hombres vuelvan a sus caminos, porque le duele cómo están destruyendo sus vidas con el pecado y anhela que todos se salven. Sólo debemos acercarnos a la cruz de Cristo, nuestro Salvador, con un corazón sincero y humilde, con arrepentimiento y deseo de cambiar, esto nos asegurará su perdón, ayuda y restauración.    Oración.

«Señor Jesucristo, quiero acercarme a tu cruz con humildad, reconociendo que he pecado, rasgar mi corazón y no mis vestidos y volverme a ti con arrepentimiento, ayuno, lloro y lamento, para que transformes mi interior. Que el fuego de tu Espíritu consuma todo lo que hay en mí que no te glorifique, ni te honre. Es el tiempo de ser un instrumento santo y puro, para la salvación de este mundo que tanto te necesita. En Cristo Jesús. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 23 de febrero de 2022

Optimismo en la adversidad

 

Optimismo en la adversidad


“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado”. Salmo 27:1-3

Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. Jeremías 20:11

La actitud que asumimos frente a la adversidad determinará la manera en que reaccionemos. David supo enfrentar la adversidad con optimismo por eso dijo: “no temerá mi corazón”, “yo estaré confiado”. En medio de la crisis que podía significar la muerte para él, no se dejó derrotar por el temor. En su noche oscura ve a Dios como su luz, su salvación y su fortaleza.

La fe en Dios es la que nos permitirá controlar nuestras emociones frente a los problemas que tengamos, ya sean económicos, de trabajo, familiares, de salud, persecuciones por nuestra fe, etc. Recordemos Hebreos 13:5-6 que dice: “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”.

Debemos manifestar nuestra fe con optimismo, con tenacidad, no debemos dejar que nuestra mente se llene de pensamientos negativos porque hemos colocado nuestra vida en manos del Señor. Debemos confiar en su providencia. La palabra de Dios dice: “Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros y, por tanto, será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo; bienaventurados todos los que confían en él”. Isaías 30:18.

Que una afirmación fuerte de confianza en Dios, basada en nuestra relación personal con Él, nazca en nuestro corazón porque nos provee una triple defensa. Es nuestra luz que disipa toda oscuridad, nuestra salvación que enfatiza la habilidad de Dios para dar victoria, a pesar de las fuerzas en contra y nuestra fortaleza porque es el refugio donde podemos sentirnos seguros.    Oración.

«Señor, en estos momentos que estoy enfrentando adversidades, que me siento triste y en incertidumbre, quiero decirte como David “en el día que temo, yo en ti confío”, coloco mis ojos en ti, que eres mi luz, mi salvación y mi alto refugio, quiero esconderme bajo la sombra de tus alas, con la plena certeza de que me cuidarás. Y como dice tu palabra, tú estás conmigo como poderoso gigante, por tanto, los que me persiguen tropezarán, tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 22 de febrero de 2022

¿Qué voz escuchamos?

 


¿Qué voz escuchamos?

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis”. Juan 8:44-45

“En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis”. Deuteronomio 13:4

A veces la voz que más escuchamos es la nuestra, nuestra voz interna, es quizás bastante sutil pero muy poderosa, porque tiene el poder de moldear nuestra conciencia. Por eso lo importante aquí es comprender y permitir que sea Dios quien domine lo que nos decimos a nosotros mismos.

Si estamos en los caminos del Señor deberíamos repetirnos constantemente la verdad de su Palabra en nuestras vidas. Porque es la voz de Dios la que trae vida a nuestro espíritu y nos asegura lo que somos en Él, santos y benditos, creados a la imagen de Jesús para buenas obras, para vivir en la plenitud de su Espíritu llenos de su fruto, como dice Gálatas 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”.

Pero si nos encontramos alejados de Dios nuestra voz interna estará influenciada por el enemigo de nuestras almas, que quiere insertar las mentiras que dicta el mundo, o los malos consejos de personas que nos rodean. Algunas de esas mentiras fueron escuchadas desde nuestra infancia, nos convencieron de falsas creencias que siguen menguando todavía nuestra vida. Está voz lentamente nos llevará a la muerte.

La Biblia dice: “Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Proverbios 23:7a, en otras palabras, nuestros pensamientos se transforman en palabras y estas en acciones, porque lo que nos decimos a nosotros mismos se convierte en nuestra realidad. Si permitimos al Espíritu Santo hablar a nuestro interior nos llenará de confianza, bienestar y seremos más productivos, viviendo una vida abundante.

Pero si dejamos que la voz del enemigo nos dirija, nos conducirá a la destrucción. Como lo dijo Jesús en Juan 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. ¿Qué voz es la que más estamos escuchando?     Oración.

«Señor Jesucristo, gracias porque tu palabra es verdad y me hace libre. Permíteme meditar cada día en ella para que tu Santo Espíritu sea influenciando mi vida; que tus verdades llenas de poder hagan que mis pensamientos permanezcan alineados a lo que dices que soy. Quiero que tu voz sea más fuerte que la del mundo y la mía, para caminar en obediencia y en plenitud. En Cristo Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 21 de febrero de 2022

Poder en la debilidad

 


Poder en la debilidad

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. 2 corintios 12:9-10

“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”. Santiago 5:16

El ministerio del apóstol Pablo no fue para nada fácil, en general, compartir el evangelio de Cristo no lo es. El Señor Jesucristo siempre fue claro al decirle a sus discípulos, en Mateo 5:11 dice: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo”.

Y no sólo eso, sino también entender que somos humanos, que somos vulnerables, que tenemos debilidades que no debemos esconder, sino exponerlas delante de Dios y reconocer que sin Él no podemos superarlas. Pablo sabía que necesitaba gracia suficiente y poder en la debilidad. A veces podemos tapar nuestra debilidad por miedo, por orgullo, porque no quiero que los demás lo sepan, o por vivir de una apariencia de fortaleza, o por mostrarme más piadoso o santo delante de los demás.

Recordemos en Génesis 3:10 que dice: “Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí”. Adán y Eva tuvieron sentimientos de miedo después de pecar, cuando se sintieron fuera de la presencia de Dios, se escondieron. Dios los confronta, pero al mismo tiempo cubre su desnudez, ese es el corazón amoroso de Dios que quiere que cuando nos sintamos débiles acudamos a Él.

Todo ese miedo nos puede llevar al aislamiento y comenzamos a luchar solos, a creer que podemos salir por nosotros mismos, pero la verdad es que necesitamos al Espíritu Santo que es nuestro Ayudador y también muchas veces necesitamos aliados espirituales, como nuestros hermanos en la fe, que nos ayuden a interceder para vencer cualquiera que sea nuestra debilidad.

Pablo tenía un aguijón en su carne, que lo mortificaba y lo humillaba; y rogó a Dios tres veces para que lo quitara y la única respuesta que recibió fue: “bástate mi gracia”. Muchas veces es así para que reconozcamos la grandeza de Dios que nos rodea en nuestro estado de vulnerabilidad y nos hace depender más de Él.

Debemos acudir a Dios, o quizás a personas que lo representan como: nuestro pastor, líder, hermano en la fe, o nuestra propia familia y confesar nuestra debilidad. Ponernos vulnerables hace que se manifieste el poder de la gracia de Dios. La vulnerabilidad no sólo me conecta más con Él, sino con los demás. El rey David nos da ejemplo de esto en los salmos, siempre mostraba cuán frágil era y cuánto necesitaba del Señor. Confesar nuestras debilidades, pecado y flaquezas trae sanidad, como lo dice Santiago en el versículo de hoy.

La gracia de Dios es nuestra esperanza para ponernos en pie, porque es Dios quien nos cubre y es la única roca sobre la cual podemos pararnos sin temor a resbalarnos. El Señor nos dice a todos: “mi poder se perfecciona en la debilidad”.

Anímate a expresar aquello que te hace tan frágil, ante Dios y si es preciso, ante aquellos que pueden ayudarte en oración.   Oración.

«Señor hazme comprender cuán vulnerable soy y cuanto necesito de tu presencia y de la intercesión de otros, que mi vulnerabilidad no solo me conecte más contigo sino con los que me rodean. Quizás poder decir como Pablo: “por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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