lunes, 24 de enero de 2022

Predestinados para ser conforme a Cristo

 


Predestinados para ser conforme a Cristo

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. Romanos 8:29

“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”. Efesios 4:13

Existe un plan innegable que Dios tiene con cada uno de sus hijos y es el que lleguemos a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, es decir, a ser personas con su carácter, que lleguemos a la plenitud de ser como Él es; es un hecho que no se puede dudar, pero sobre todo que se puede lograr, y podemos preguntarnos ¿cómo puede ser esto posible, si a diferencia de Cristo, yo tengo pecado?

Pues bien, dice la Palabra de Dios en Gálatas 4:6 “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!”

El mismo Espíritu que por nuestra fe en Jesucristo nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte, porque lo que era imposible para nosotros por nuestra debilidad, Dios enviando a Jesús en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en el cuerpo de Cristo (Romanos 8:3). Así que, si Cristo está en nosotros por medio de su Espíritu, nuestro cuerpo es declarado muerto para cometer pecado, pero nuestro espíritu vive para que obremos como Cristo, de manera justa y santa (Romanos 8:10).

Es decir que, nuestra realidad debe ser conforme a la verdad, si Dios dice que por su Espíritu podemos hacer morir las obras pecaminosas que nos piden nuestros malos deseos, es porque así debe ser, esa es la manera en que debemos vivir, “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis”.

Así que hermanos, la invitación es a que, por medio de la fe, del conocimiento de Dios y de su Hijo Jesucristo, todos lleguemos a manifestar en nosotros el carácter y la madurez espiritual de Cristo; para esto, claramente, debemos pasar más tiempo con Él, conociendo cada uno de sus hechos y sus palabras, y pidiendo al Espíritu Santo que nos ayude a practicarlas.   Oración.

«Poderoso Dios, tienes planes maravillosos de bendición con el propósito de manifestar tu gloria en nosotros; te alabamos y bendecimos porque en Cristo nos has predestinado para ser como tu Hijo, personas de fe y testimonio, justos y bondadosos; pedimos, como lo dice tu Palabra, que por medio de tu Espíritu nos ayudes a vivir para ti, declarándonos muertos al pecado, pero vivos para Dios, en Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 23 de enero de 2022

Sacrificio aceptable y verdadero

 

Sacrificio aceptable y verdadero


“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. Salmos 51:17

A menudo fallamos, le fallamos a Dios por cometer pecado, y estamos tan alejados de Él que pensamos y queremos agradarle con sacrificios y obras que muestren externamente que tenemos un corazón que obedece a Dios. Buscamos aparentar o engañar a los demás y finalmente no conseguimos más que autoengañarnos. Creemos que las obras buenas que hagamos compensarán nuestro pecado, lo cual es completamente falso, porque como dice la Palabra de Dios hoy, Él no quiere y no acepta otro sacrificio por el perdón de pecados, que no sea un espíritu quebrantado y un corazón arrepentido y humillado delante de Él. Aún como creyentes en Cristo, que sabemos que el Señor pagó por todos nuestros pecados, debemos arrepentirnos y confesarlos conforme dice 1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”.

El Señor siempre estará dispuesto a escucharnos y en Cristo Jesús perdonarnos, pero nosotros también debemos ir siempre a su presencia, reconociendo nuestra necesidad de Él e incapacidad de poder hacer algo más que nuestra humillación en oración, para poder encontrar su perdón y la comunión con Dios, pues claramente dice la Palabra en Mateo 5:3 “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Así que, si has fallado, si has pecado y de verdad estás arrepentido, no necesitas más que ir a tu cuarto, cerrar tu puerta y humillarte delante de Dios; tu Padre que te ve en secreto y conoce tu corazón te recompensará en público, te dará el perdón y la paz que tanto necesitas, y sin duda, tomará el control de tu situación para que se resuelva conforme a su buena, agradable y perfecta voluntad, la cual podrás encontrar y entender si tomas el hábito de escucharlo a Él, dice su Palabra “De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira”. (Salmos 119:104).   Oración.

«Señor, te doy gracias por tu Palabra, pero te pido me des la voluntad para decidir creer totalmente en ella y que así se borren de mis pensamientos y de mi corazón los dichos y las costumbres erróneas aprendidas de otros hombres; que tu Santo Espíritu, que, por gracia mora en mí, me guíe a toda verdad y me ayude a vivir de acuerdo con tu voluntad, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 22 de enero de 2022

¿Amamos a Dios?

 


¿Amamos a Dios?

“Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”. Juan 14:23

Aunque experimentar la presencia de Dios en nuestra vida debería ser parte de nuestro día a día, a menudo no es así, por lo general los afanes de la familia, el trabajo o el estudio, nos roban el tiempo con Dios y sin quererlo terminamos tomando decisiones y haciendo todo de manera individual, sin consultarle a Dios, y resulta que al poco tiempo por las consecuencias evidenciadas nos damos cuenta de que estamos caminando sin la dirección de Dios. Pero lo delicado de esto es que estamos dejando ver que en realidad no amamos a Dios.

El versículo de hoy nos dice que si nosotros amamos a Dios guardaremos su Palabra, entonces si en nuestro día a día no disponemos el tiempo para leer y meditar en lo que nos quiere decir Dios en cada momento y para cada situación, es porque en realidad estamos viendo a Dios como nuestra última opción, como el Dios que apaga nuestros incendios. No somos conscientes y no tenemos la voluntad para ceder el control de nuestra vida a Dios, sino hasta que se presente la más grave consecuencia o sintamos que todo se sale de nuestro control. Y esto es un error muy grande que estamos cometiendo, porque a pesar de que Dios tenga misericordia, escuche nuestro clamor e intervenga en la situación, sin duda vamos a tener que enfrentar las secuelas de nuestras propias y equivocadas decisiones.

Así que, hermanos, la invitación es para que amemos a Dios verdaderamente, que lo conozcamos por medio de su Palabra y aprendamos a tener una relación sincera con Él; si nosotros escudriñamos las escrituras nos vamos a encontrar con un Dios que por amor nos adoptó como sus hijos, nos cuida y bendice. Dios no es un ser lejano, Él ha decidido morar en cada creyente por medio de su Espíritu Santo para guiarnos al conocimiento de su verdad y así revelarnos su buena voluntad. El secreto para la bendición lo encontramos en su dirección (Salmos 25:12-13).  Oración.

«Amado Dios, cuántas veces me he alejado, he hecho lo malo por no escucharte. Te pido perdón porque conociendo tu voluntad he sido desobediente y me he apartado de tu verdad. Te ruego Señor en el nombre de Jesús que borres mi pecado y maldad y crees en mí un corazón limpio que te ame y se deleite en tus mandamientos, para gloria de tu Santo nombre, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 21 de enero de 2022

Ser y hacer discípulos

 


Ser y hacer discípulos

«Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;» Juan 8:31

«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén». Mateo 28:19-20

Como discípulos de Cristo, conocedores y hacedores de su Palabra, se nos ha encargado una gran misión: hacer discípulos para el Señor en todas las naciones; esta tarea se trata de enseñarle a las personas la Palabra de Dios con el propósito de que conozcan al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; este conocimiento debe ser espiritual más que intelectual, pues los debe llevar a ser imitadores de Dios, a ser santos como Dios es santo y a reflejar a Cristo en sus vidas por medio del Espíritu Santo que mora en cada creyente.

Ahora bien, este tipo de discípulos que nosotros estamos llamados a hacer, primero se debe evidenciar en nosotros, porque para ‘hacer’ primero se tiene que ‘ser’. Para nosotros poder enseñar la palabra de Dios, primero debemos estudiarla y para impartir una enseñanza real y con autoridad, lo ideal es que primero la hayamos vivido; en la carta a los Hechos de los Apóstoles podemos notar cómo el escritor dice que había escrito las cosas que Jesús había comenzado a ‘hacer’ y a ‘enseñar’ (Hechos 1:1), y en Marcos 1:22 podemos leer lo siguiente “Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas”. Quiere decir, que las personas que escuchaban las enseñanzas de Jesús, notaban que lo que Él enseñaba lo practicaba y no era como los escribas que sus actos eran contrarios a sus dichos.

Así las cosas, la clave para nosotros poder ser verdaderos discípulos de Cristo y hacer discípulos como Él lo hacía, está en conocer, aceptar y declarar la siguiente verdad en nosotros: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2:20). Es decir, conocer, aceptar y vivir, que nuestro viejo hombre con tendencia al pecado murió con Cristo y ahora hay uno nuevo que vive para la gloria de Dios como Cristo; esto solo es posible si le cedemos el control de nuestra vida al Espíritu Santo permitiendo que sea Jesús a través de su Espíritu el que viva y se refleje en nosotros.

¿Y tú, ya eres discípulo de Cristo, y mejor aún ya haces discípulos para Cristo?   Oración.

«Padre Celestial, que el Espíritu de tu Hijo que mora en mí y el cual me permite llamarte Padre, sea el que haga morir en mí las obras que no vienen de ti, para que pueda vivir bajo tu dirección y propósito; te pido la gracia para reflejar a Cristo en mi vida y para enseñar tu Palabra con toda diligencia y autoridad, en el nombre de Jesucristo tu Hijo, amén.     Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 20 de enero de 2022

Manifestar nuestra luz

 

Manifestar nuestra luz


“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. Mateo 5:14-16

Llena de mucho gozo escuchar que somos la luz del mundo, pues es una bendición que tengamos en nuestro corazón a aquel que es la verdadera luz del mundo y que ha llenado nuestra vida con su luz. Pero es a la vez una gran responsabilidad porque como lo dice nuestro Señor Jesús, una luz no se enciende para esconderla, sino que se pone en un lugar donde pueda alumbrar a todos los que la necesitan.

Sin duda, cada persona que está a nuestro alrededor necesita la luz de Cristo y es una gran responsabilidad porque nosotros somos, a través de Cristo, esa luz que los debe alumbrar; y la forma de hacerlo es con nuestras acciones y actitudes del día a día. La manera en la cual enfrentamos cada situación de la vida, es una oportunidad para que alumbremos la vida de los demás.

Cuando nosotros manifestamos un correcto y justo actuar en cada área y con cada persona que nos encontremos, estaremos mostrando que nosotros estamos irradiados por la luz de Cristo, y se cumplirá el propósito por el cual hemos sido hechos luz, que es, que todo aquel que nos observe, reconozca y glorifique a Dios por su gran poder y amor. Pues el amor es la esencia de nuestro Dios.

El Señor Jesús nos ha dicho que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos y que andemos en amor como Él nos amó, pues esa es la clave para ser luz, así estaremos mostrando que somos hijos de luz. Cuando nosotros actuamos con el mismo amor con el que nos ha amado Dios, nos será posible practicar esas buenas obras que no perjudiquen a los demás, sino que les sea ejemplo de bondad, justicia y verdad (Efesios 5:8-9). Finalmente, este correcto actuar, que viene como fruto de Cristo en nosotros, será la luz que alumbre a los demás y que los lleve a querer tener, así como nosotros, la luz de la vida en sus vidas para gloria de Dios Padre.   Oración.

«Señor, nos has dado tu hermosa palabra y a la vez la gran responsabilidad de ser la luz del mundo, has irradiado con tu luz nuestra vida y ahora quieres que la llevemos a los demás con una buena conducta que refleje que Tú estás en nosotros; danos la gracia para poderte manifestar a través de nuestro día a día para que todos te glorifiquen por nuestras buenas y justas acciones, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 19 de enero de 2022

Alcanzando las promesas

 

Alcanzando las promesas


“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Hebreos 12:1-2

Las promesas de Dios son tan hermosas y poderosas que muchas veces nos cuesta creer que las recibiremos, vemos tan lejos la posibilidad que se cumplan en nuestra vida que decidimos mejor ignorarlas y no tomarlas, pensamos que eso que leemos en la Biblia que Dios ha hecho, fue solo en el tiempo de antes y en personas que Dios seleccionaba porque eran buenas o perfectas. Lo cual no es cierto, pero damos lugar a este tipo de pensamientos, justamente por nuestra ignorancia de las Escrituras y por la falta de una relación real y sincera con Dios.

Cuando nosotros pensemos en Dios, debemos hacerlo de acuerdo a lo que está escrito, porque justamente esas personas, usadas por la gracia de Dios, fueron inspiradas por el Espíritu Santo para escribir. El evangelio de Juan 20:31 nos dice: “Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre”. Es decir que, el propósito por el cual se escribió la Biblia es para que hoy en día nosotros tuviéramos la certeza de que Dios existe, que envió a su Hijo por amor a nosotros y que tuviéramos fe en Él, porque creyendo es la única manera en la que podremos experimentar esa vida abundante y en victoria que Dios nos promete y que nosotros anhelamos.

Debemos entender que es por Cristo, por quien nosotros tenemos acceso y derecho a esas promesas, Él soportó el sufrimiento y pagó el precio de nuestra bendición; por esto el pasaje bíblico de hoy nos anima a que vivamos nuestra vida con los ojos puestos en Jesús, el cual le creyó a Dios, sufrió en la cruz y ahora está experimentando el gozo del cumplimiento de la promesa de Dios, estando a su derecha. Tenemos a nuestra vista gran cantidad de testigos de la fidelidad de Dios; así que, es nuestra decisión seguir manteniendo ideas falsas en nuestro corazón u optar por conocer, aprender y tener fe en la verdad de su Palabra.   Oración.

«Padre, que tu amor derramado en mí y el que me manifiestas cada mañana y en cada momento, nunca lo rechace o lo ignore, porque tengo claro que es tu amor en mí el que me permitirá perseverar en ti y en el servicio a ti hasta el fin, con la certeza de que cumplirás tu Palabra y tus promesas; y yo quiero ser parte de aquellos que por la fe y la paciencia heredan tus preciosas promesas; así que, te ruego que sea tu Santo Espíritu ayudándome y guiándome, en Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 18 de enero de 2022

Manifestar nuestra fe

 


Manifestar nuestra fe

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. Hebreos 11:7

Contrario a lo que quizás muchos piensan acerca de la fe, esta no es solo palabras, no es teoría, algo irreal o que no se pueda manifestar; si nosotros leemos atentamente la definición de fe, que nos da la Palabra de Dios en hebreos 11:1, la cual dice “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Podemos notar que se nos habla de una posición de seguridad y confianza en algo que, aunque todavía no vemos y estamos esperando, lo aguardamos con total certeza y convicción, creyendo que indefectiblemente llegará.

Es justamente esta posición y actitud la que encontramos cuando leemos acerca del obrar de Noé (antes del diluvio), pues nuestro antepasado creyó realmente cuando fue advertido por Dios de cosas que aún no se habían visto en la tierra, y acerca de lo cual el Señor le dio instrucciones muy precisas para que hiciera, entonces, Noé por fe y con temor (obediencia) se dispuso a hacer lo que se le había indicado, se preparó para cuando ocurriera lo que Dios le había anticipado.

Lo anterior, es precisamente de lo que hoy Dios nos está diciendo que tomemos ejemplo, porque nuestra fe se debe manifestar, si realmente creemos en lo que nos dice Dios, es decir, si creemos en su Palabra, eso se debe evidenciar en nuestro pensar, pero, sobre todo, en nuestro actuar.

El Señor quiere hijos seguros y confiados, que caminen por la vida con la certeza de que Él cumplirá cada palabra y cada promesa que nos ha dicho; que, a pesar de la espera, en eso que no vemos, siempre nos mantengamos pacientes y expectantes, confiando en que el Señor es fiel y misericordioso, por lo cual nos cumplirá y no tardará; y que entonces se pueda ver manifestada nuestra fe por medio de cada decisión que tomemos y cada obra que realicemos.   Oración.

«Padre, en este día estoy enormemente agradecido, porque sin merecerlo, te has manifestado en mi vida y familia, de una forma que solo Tú puedes hacer; gracias por permitirnos ver la fidelidad de tu Palabra y lo maravilloso de tu bondad; gracias por revelarte a nosotros y darnos fe, te pedimos que cada día nos la aumentes para que nuestro caminar manifieste en todo momento tu verdad, en Cristo Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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