lunes, 17 de junio de 2019

PADRE NUESTRO


PADRE NUESTRO
“Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”, Lucas 11:2
Cuando Cristo le enseñó a sus discípulos a orar les dijo que se dirigieran a Dios como Padre. Este es el título supremo de Dios pues encierra todo su carácter. Y nuestra posición suprema es que somos sus hijos. Todos fuimos adoptados espiritualmente por Dios cuando creímos en Jesús. Juan 1:12-13 dice: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”.
Saber esto debe afectar nuestra vida y nuestra relación personal con Dios. Una relación correcta con Dios es que entendamos que es nuestro Padre y nosotros sus hijos y eso nos hace herederos de todas sus promesas. Nos escogió y adoptó no por ser los mejores, sino porque nos amó desde el principio.
No somos hijos de Dios porque nos comportamos como tales, sino porque Dios pagó el trámite legal de adopción en la cruz del calvario, cuando Jesús derramó su sangre por nosotros. El Padre nos hizo legalmente hijos con todos los derechos, somos herederos y no hicimos nada para merecerlo. Fuimos aceptados por medio de Jesús. Efesios 1:6 “para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”.
Se aprende a ser hijo estando con Él, porque aprendemos su manera de pensar, hablar y actuar. Entre más permanezcamos a su lado más nos comportaremos como hijos de Dios. No podemos pretender comportarnos como hijos de Dios si no lo conocemos ni mantenemos una íntima comunión con Él.
Con su muerte Jesús cambió nuestra posición de huérfanos, porque todos estábamos destituidos de la gloria de Dios por causa del pecado. Nos abrió el camino a la presencia del Padre y así, cambiar nuestra condición enseñándonos a comportarnos como hijos a través de una vida en obediencia.
En Romanos 4:11 dice: “Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia”. Aquí se nos habla de Abraham, que fue considerado justo antes de ser circuncidado. Recordemos que la circuncisión era una señal visible y externa para el pueblo judío, de que ellos eran hijos de Dios, pero Abraham primero fue aceptado por su fe y luego empezó a dar pasos en ella. Es el padre de todos los creyentes independientemente de la circuncisión, ya que nos hacemos hijos de Dios no por señales externas, sino por nuestra fe en Jesucristo. Primero somos hijos y luego debemos empezar a comportarnos como tales.
En este mes donde celebramos el día del Padre mostremos nuestra gratitud a Dios, por habernos hecho sus hijos por la fe y aceptarnos aun antes de que comencemos a comportarnos como cristianos. Qué maravilloso amor de nuestro Padre, que nos ama con amor eterno y nos ha dado su Palabra y su Santo Espíritu para que aprendamos a ser hijos.          Oración.
"Te amo Padre y te doy gracias por haberme adoptado en tu familia, porque por la fe en Jesucristo me hiciste tu hijo y me aceptaste como soy. Enséñame a caminar de tu mano y aprender de ti para ser un verdadero hijo que demuestre realmente lo que soy en ti. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de imagenes de flores plantas y arboles

domingo, 16 de junio de 2019


DIOS OBRA A SU MANERA
“estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”, Filipenses 1:6
“Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado. Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: ¿Lávate, y serás limpio? El entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio”, 2 Reyes 5:11-14
Una de las promesas más alentadoras del Señor es esta. Dios empieza su obra en nosotros desde el momento en que le conocemos, trabaja silenciosamente y lo hace a su manera, pues sus propósitos son eternos. Quizás no lo entendamos y no lo visualizamos en este momento, porque Dios ve más allá de nuestro presente. De pronto nos desanimamos al ver que las cosas no cambian como quisiéramos y vemos que nuestra naturaleza de pecado batalla cada día con el anhelo de ser mejores para el Señor, es allí donde intentamos ayudar a Dios a resolver las situaciones de la vida y nos equivocamos.
Tenemos que entender que su obra de gracia será perfeccionada totalmente hasta el día de Jesucristo en su manifestación gloriosa. Debemos estar seguros y confiados en lo que ha prometido, Él perfeccionará y completará su obra en cada uno de nosotros. Mientras esperamos su regreso nos corresponde caminar en fe, en obediencia y santidad a pesar de nuestras flaquezas. Dios quiere corazones dispuestos, que se dejen moldear por su Espíritu, que dependan cada día de Él para poder hacer su voluntad. Por eso Jesús decía en Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.
Su método es el correcto. Pensemos un poco en Naamán, que para ser transformado y limpiado tuvo que hacer las cosas a la manera de Dios y no como él creía, tuvo que sumergirse siete veces en el Jordán para dejar ahí su orgullo, su autoridad, su autosuficiencia, su desconfianza, su desobediencia, su enfermedad y hasta su enojo por tener que hacer las cosas como el profeta le pidió. Y es que a veces somos iguales, siempre razonamos cuando Dios nos pide actuar conforme a su voluntad, de acuerdo con sus principios y manifestaciones sobrenaturales. Dudamos porque no entendemos que sus caminos y pensamientos son mejores que los nuestros. Hoy el Señor nos hace un llamado a rendir nuestra voluntad a Él, a creer en su Palabra y hacer conforme a ella.
Sumerjámonos cada día en su presencia para que cambie nuestro corazón y pueda operar la sanidad que necesitamos interiormente. Dejémoslo obrar a su manera, mientras vivamos en comunión con Él.  Oración.
"Amado Dios, gracias por tu amor incondicional, por amarme a pesar de lo que soy, gracias por la buena obra que estás haciendo en mí, quiero sumergirme cada día en tu presencia para que me sanes, me transformes y me santifiques. Espero con anhelo sincero el día de tu manifestación gloriosa, donde esta naturaleza terrenal será totalmente perfeccionada para ti. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de Imagenes de acantilados

sábado, 15 de junio de 2019

JESÚS SACIA NUESTRA HAMBRE Y SED DE JUSTICIA


JESÚS SACIA NUESTRA HAMBRE Y SED DE JUSTICIA
“Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”, Juan 19:28-30
“Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad; Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, Por la verdad de tu salvación, escúchame. Sácame del lodo, y no sea yo sumergido; Sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas. No me anegue la corriente de las aguas, Ni me trague el abismo, Ni el pozo cierre sobre mí su boca. Respóndeme Jehová, porque benigna es tu misericordia; Mírame conforme a la multitud de tus piedades. No escondas de tu siervo tu rostro, Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme. Acércate a mi alma, redímela; Líbrame a causa de mis enemigos. Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio; Delante de ti están todos mis adversarios. El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; Y consoladores, y ninguno hallé. Me pusieron además hiel por comida, Y en mi sed me dieron a beber vinagre.”, Salmo 69: 13-21
Las palabras del salmista en el versículo 21 y que más tarde fueron pronunciadas por el Señor Jesús en la cruz, hacen suponer que el salmista está compartiendo en el espíritu el sentimiento de abandono que el Señor Jesús le expresaría a su Padre durante su suplicio; donde su naturaleza humana quedó a merced del mundo, pues en el momento en que Él cargó con todas nuestras faltas también experimentó el dolor de la humanidad que permanecía esclava del pecado y de esta manera se compadeció de nuestra condición y cumplió el propósito para el cual había sido enviado.
Cuando nosotros tenemos un problema que consideramos grave, llegamos a experimentar ese sentimiento de abandono extremo, no percibimos la presencia de Dios, porque el dolor opaca nuestra esperanza y sólo puede ser superado con la certeza de que Él ha derramado su amor y compasión sobre nosotros por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Para que nuestra hambre y sed de justicia no se conforme a lo que el mundo ofrece (hiel y vinagre) busquemos calmarla en Aquel que puede hacer que de nuestro desierto interior broten manantiales de agua viva para esperanza nuestra y de quienes nos rodean, incluso de los que nos han hecho mal y de quienes hemos esperado lo que sólo Dios puede darnos. Sólo Dios puede calmar mi hambre y mi sed de justicia.
Declaramos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo que descansamos en su amor y que en Él está nuestra justicia, porque todas nuestras fatigas y angustias las llevó a la cruz.  Oración.
"Padre Dios, aquí ante tu presencia traemos nuestro sufrimiento, dolor y angustia; ya no soportamos tanta injusticia a nuestro alrededor, pues lo que el mundo ofrece no es más que fruto de maldad. Declaramos que toda necesidad de nuestro hogar es satisfecha porque sólo en ti tenemos puesta toda nuestra confianza y toda nuestra esperanza. Gracias por saciar nuestra hambre y sed de justicia. Te oramos en el nombre del Señor Jesucristo y en el poder y la unción de tu Santo Espíritu. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de Imagenes de pueblos en acantilados

viernes, 14 de junio de 2019

DIOS EL ESTÁ DE MI LADO


DIOS EL ESTÁ DE MI LADO
“Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel”, Éxodo. 1:12
En esta época del Antiguo Testamento, José, el hijo de Jacob, había muerto y se levantó un nuevo rey en Egipto que no conoció a José. El pueblo de Israel se había multiplicado y eran numerosos y fuertes en extremo. El rey egipcio los sometió a trabajos pesados, haciendo ladrillo y edificando ciudades. Sin embargo “cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban”, y así sucedía en varias ocasiones de la historia del pueblo de Dios.
La Biblia dice: “Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros” (1 Pedro 4:14). Así pasó cuando la iglesia del primer siglo fue intensamente perseguida, sin embargo, logró impactar el mundo, pues la unción de Dios era mayor, manifestándose en milagros, prodigios y señales sobrenaturales. Jesús dijo: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”.
La frase “de manera que los egipcios temían a los hijos de Israel”, nos señala que el respaldo sobrenatural de Dios sobre su pueblo, generaba temor en sus enemigos, pues Dios actuaba poderosamente para cumplir lo que había prometido: “no temas descender a Egipto, porque allí haré de ti una gran nación” (Génesis 46.3). Dios hará su voluntad por encima de todo.
Los planes de Dios con sus hijos son grandes y majestuosos. Sin embargo, el enemigo del pueblo de Dios intenta por diversos medios obstaculizar los propósitos del cielo, pero Dios se arremanga su brazo a nuestro favor, y definitivamente lo que Él se ha propuesto se cumple.
El Salmista decía: “Dios cumplirá su propósito en mí”. Por eso, avanza, camina, no te desalientes, sigue su Palabra y se cumplirá el plan divino diseñado en el cielo para ti.     Oración.
"Señor, hoy no sufro tanta persecución humana por profesar mi fe, pero hay una perversa persecución maligna a través de medios de comunicación y redes sociales, por eso te ruego me guardes de todo mal y peligro, cúbreme con tu sangre preciosa y rodéame de tu favor, pues quiero permanecer irreprensible para ti. Gracias Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de imagenes de aguilas volando

jueves, 13 de junio de 2019

CIELOS ABIERTOS PARA MÍ


CIELOS ABIERTOS PARA MÍ
“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo y en el trono, uno sentado”, Apocalipsis 4:1
El apóstol Juan fue transportado al cielo en forma sobrenatural, con el fin de recibir una revelación acerca de sucesos futuros y miró la puerta que da acceso a Dios, por medio de Jesucristo. Cuando Juan entró por la puerta del Cielo vio el trono que simboliza la soberanía y la autoridad absoluta de Dios.
En tiempos anteriores, hombres usados por Dios tuvieron el privilegio de mirar en visión los cielos abiertos; dice la Biblia: "Los cielos se abrieron y vi visiones de Dios" (Ezequiel 1:1), manifestando su soberanía y su verdad a los que le buscan, luego, cuando Jesús fue bautizado por Juan, Jesús vio los cielos abiertos, y al Espíritu descender sobre Él. Esto muestra que cuando una persona abre su corazón y su alma a las cosas de arriba, el Espíritu de Dios desciende a su encuentro. Jesús le anunció a Natanael: “Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre (Juan 1:51). El profeta Isaías también dice: “vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. (Is.6:1-3).
Ahora, la adoración genuina de un corazón en santidad provoca la apertura del cielo sobre la tierra y las bendiciones hasta que sobreabunden, la adoración nos lleva al trono de Dios y prepara el ambiente para que su presencia se manifieste. Y es cierto que algún día los cielos se abrirán para mostrar la gloria de Cristo; y ese día traerá un fuego de gozo a los que le hayan aceptado y obedecido, y un temor indescriptible a los que le hayan rechazado.
Dios está buscando adoradores, corazones con hambre de Dios, con un apasionado deseo de conocerle, y Él responderá manifestándose en la intimidad de tu adoración, Él te hablará, los cielos se abrirán y el Espíritu Santo vendrá sobre ti, conocerás los secretos y diseños de Dios y entenderás con mayor plenitud el precio que Jesús pagó por ti.  Oración.
"Señor, quisiera tener las palabras más hermosas y sublimes, el lenguaje celestial en mis labios para decirte que eres digno de recibir gloria, honra y honor. Quiero expresarte todo mi amor y gratitud, porque has abierto cielos al paso de mi caminar, he visto tu bondad aquí en la tierra de los vivientes. Gracias Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de imagenes de halcones

miércoles, 12 de junio de 2019

MI RAZONAMIENTO ESTÁ EN TI SEÑOR


MI RAZONAMIENTO ESTÁ EN TI SEÑOR
“Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”, 2 Corintios 10:5
Dios dio la mente al hombre con la que podemos crear nuestros propios pensamientos y nuestros propios razonamientos, y cuántos han sido para logros muy útiles, loables y científicos, pero por nuestra naturaleza pecaminosa siempre se ha desviado el razonamiento no acorde con la voluntad de Dios.
Encontramos que en hebreo la palabra mente es “Leb”: el corazón, los sentimientos, la voluntad, el intelecto, el centro; y aparece por primera vez en Génesis 6:5, “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio (intención, propósito) era de ellos de continuo solamente hacia el mal”. El corazón es el centro del ser humano, donde reside la voluntad que nos lleva a tomar nuestras propias decisiones sean buenas o sean malas.
El hombre busca a Dios a través de sus propios raciocinios, pero “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jeremías 17: 9-10), por tanto, si bien con nuestra mente obtenemos el conocimiento, sólo con nuestro espíritu tendremos comunión con Dios, pues es allí donde el Espíritu Santo nos revela las verdades y secretos de Dios.
El hombre que vive bajo su razonamiento y no ha aceptado a Cristo y su Palabra en su corazón, la Biblia lo llama hombre natural y dice: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Corintios 2:14).
Hermano nos corresponde derribar todo argumento que se levante en nuestra mente en contra del conocimiento de Dios y someter todo pensamiento a la obediencia de Cristo, según su Palabra. Esto requiere fe para actuar en la dimensión espiritual.  Oración.
"Amado Dios, perdona la altivez de mi corazón, perdona mi manera de razonar apartada de ti, pero hoy abro y someto mi mente al conocimiento tuyo, enséñame tus estatutos y mandatos para transformar mi vida, y que nada interrumpa mi comunión contigo, quiero cumplir paso a paso el plan que tú tienes para mí, hazme sensible a la guía de tu Santo Espíritu. Te amo Señor. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de Imagenes de rios

martes, 11 de junio de 2019

NADA HAY ENCUBIERTO, SED SINCERO


NADA HAY ENCUBIERTO, SED SINCERO
  “En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, [Jesús] comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas”, Lucas 12:1-3
Muchas veces actuamos erróneamente pensando en que nadie nos ve, pero si quedamos en descubierto esto avergüenza, el Señor dice que “nada hay encubierto, que no haya de descubrirse” y además todo lo que hablemos con fingimiento y mentira en cualquier momento seremos afrentados. Vemos cómo Jesús tachó de hipócritas a los fariseos porque aparentaron ser piadosos.
Son graves las consecuencias de actuar y hablar con mentiras, pues es una de las abominaciones de Dios, la Biblia dice: “Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: […], la lengua mentirosa, […], el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos” (Proverbios 6:16-19)
¿Quién no ha sido víctima de un engaño y de mentiras, y que no haya dolido en lo profundo del alma el sentirse defraudado? Por eso es difícil volver a confiar en las personas, por tanto no hagamos a otros lo que no nos gusta que nos hagan. La Biblia dice: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Mateo 7:12)
Decir la verdad a veces cuesta trabajo; nos engañamos llamando a las pequeñas mentiras “mentiras piadosas”, obviamente ésta se tiene que sostener con otra mentira y así nos llevará a otra más. Otra falsedad es mostrar o aparentar lo que realmente no somos y por eso se ha escuchado la frase: “no era como yo pensaba” lo que lleva a vivir muchas desilusiones.
La sinceridad es un valor que debemos cultivar para ser dignos de confianza, y que debe caracterizarnos como creyentes, siendo coherentes en lo que pensamos, hablamos y actuamos. Esta norma se debe convertir en una forma de vida, una manera de ser confiables en todo lugar y circunstancia; recordemos que Dios ama la verdad en lo íntimo. Dios busca nuestra sinceridad, que reconozcamos lo que somos, Él puede sanar un corazón sin importar lo enfermo y pecaminoso que esté, restaurándonos, dándonos de su gracia, su perdón y su amor.
Hermano, “acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (Hebreos 10:22)            Oración.
"Amado Dios, me propongo con firmeza delante de ti, desechar toda mentira y en tu presencia impregnarme de la virtud de la sinceridad. Quiero tener un corazón recto y veraz, pues nada hay oculto a tus ojos, por tanto, caminaré en rectitud y verdad. Mis actitudes las someto a la prueba de la verdad, seré sincero contigo, conmigo mismo y con todos los demás. Te amo Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
Resultado de imagen de imagenes de pavo real