sábado, 12 de marzo de 2016

Fuimos llamados a una sola comunión,

Fuimos llamados a una sola comunión,
1 Corintios 1:9 «Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión de Su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.»
1 Corintios 1:12-13 «Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?»
1 Juan 1:3 «Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con Su Hijo Jesucristo.»
La comunión del Hijo de Dios es algo maravilloso y no es fácil definirla adecuadamente. La comunión no solamente incluye la unidad entre nosotros y el Dios Triuno, sino también lo que existe entre los creyentes. Además, implica el disfrute que tenemos del Dios Triuno, el disfrute que Él tiene de nosotros, y el disfrute que los creyentes tienen los unos de los otros. En esta comunión, disfrutamos al Dios Triuno, y el Dios Triuno nos disfruta a nosotros. Además, gozamos a todos los creyentes, y ellos a nosotros. ¡Qué deleite más maravilloso, universal y mutuo! Fuimos llamados a lo que la Biblia llama la comunión del Hijo de Dios. Esta comunión es universal y mutua. Su mutualidad se disfruta no sólo entre los creyentes y el Dios Triuno, sino también entre los creyentes mismos.
Puesto que se nos llamó a esta comunión, no debemos decir que somos de Pablo, de Cefas, de Apolos o de ninguna otra persona. Tampoco debemos decir que somos de determinada doctrina o de cierta práctica. Dios no nos llamó a la comunión de personas, doctrinas, ni prácticas. No fuimos llamados a la comunión de Pablo ni de ninguna otra persona; tampoco fuimos llamados a una comunión relacionada con alguna doctrina o práctica. Fuimos llamados únicamente a la comunión del Hijo de Dios, lo cual significa que se nos llamó a la realidad, a la corporificación del Dios Triuno. En esta comunión, disfrutamos al Dios Triuno: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. En ella disfrutamos también a todos los creyentes, y ellos a nosotros. Además, el Dios Triuno disfruta de nosotros y de todos los creyentes que se encuentran en cualquier lugar

viernes, 11 de marzo de 2016

Más que vencedores

Más que vencedores
Por gracia y amor de Dios Somos “más que vencedores”.
¿Qué circunstancias nos causan miedo o angustia?
Versículo Clave Jeremías 1:7-8
Quiero compartir con ustedes unos versículos en el libro de Romanos capitulo 8 ver 28-39. Leamos antes de desarrollarlo.
Versículo 28 “Conforme a su propósito son llamados”
Pablo nos da dos respuestas, o describe la misma respuesta desde dos puntos de vista. Define a los beneficiarios de esta promesa primeramente por lo que hacen para Dios, y segundo, por lo que Dios hace para ellos.
Versículos 29 “Hechos a la imagen de su Hijo”
Este versículo lo desarrollaremos más adelante
Versículo 30. Pablo nos enseña que al predicar el evangelio, Dios llama a algunos tan poderosamente que sus corazones y mentes cambian en relación a Jesús y lo abrazan en fe y amor. Es por eso que Pablo puede decir en Romanos 8:30 que “los que son llamados son justificados,” aunque la justificación viene solo por la fe el llamado de Dios produce fe; milagros abre los ojos de los ciegos para que vean que Jesús es la sabiduría y el poder de Dios.
Versículo 31 “¿Quien contra nosotros?” Parte romantica
La muerte en la cruz no solo es un acto heroico, es acción de entrega total…Esta parte del versículo me gusta mucho, en la fe que tenemos estemos donde estemos por esa gracia y amor Jesús al morir en la cruz y al entregarle nuestra vida él siempre nos protege. 1 Juan 4:4 “Hijitos vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.” Salmo 18:2
Versículo 32 “¿Cómo no nos dará en él también todas las cosas?”

jueves, 10 de marzo de 2016

La emoción de la gracia

La emoción de la gracia
Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.
Juan 1:16
¿Es la experiencia de la gracia de Dios en su vida algo emocionante? ¡Lo es para mí! Es conmovedor el solo pensar en el hecho de que Dios, por su propio plan soberano, decidió tener misericordia conmigo.
Él derramó su gracia sobre mí. Él perdonó todos mis pecados. Me dio la presencia interior del Espíritu Santo. Me dio el entendimiento de su Palabra. Me llamó al ministerio espiritual. Todos los días me da abundante comunión con los santos, y me gozo en ser parte de su pueblo redimido. Él me permite ver el mundo como la obra de sus manos. Soy su hijo, y Él me ama de una forma personal.
No hay nada mejor que recibir gracia sobre gracia. Pido a Dios que esa sea la experiencia de usted. Prioridades correctas
Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Colosenses 3:2
¿Dónde están sus prioridades? ¿Se está concentrando en las cosas de este mundo o en las cosas espirituales? ¿Si Cristo viniera mañana se estropearían los planes de usted? Lamentablemente, muchos cristianos esperan que Él no se aparezca por algún tiempo.
¡Qué comentario tan triste! Si prefiere estar en la tierra que estar en el glorioso hogar de Cristo en el cielo, entonces usted no ama su venida. Dios se aflige cuando no vivimos esperando su gloriosa presencia y estamos más interesados en las cosas efímeras de este mundo.
¿Dónde está su corazón? Es tiempo de hacer un examen minucioso de sus prioridades. Cuando verdaderamente se está agradecido por la salvación que Dios ha dado, se vive con la esperanza de la plenitud de esa salvación aun por venir. Haga suyo el deseo de Juan: "Sí, ven, Señor Jesús" (Ap. 22:20).

miércoles, 9 de marzo de 2016

Salmos 4:8

Salmos 4:8
En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque solo Tú, Jehová, me haces vivir confiado.
La organización mundial de la salud indica un estimado de 350 millones de personas en el mundo con depresión o algún desorden mental. Para darte una idea de cuánta gente es, México tiene aproximadamente 100 millones de habitantes y los Estados Unidos 300 millones. En pocas palabras, hay demasiada gente padeciendo depresión. Por otro lado, se reporta que en Estados Unidos, aproximadamente 40 millones de personas sufren con algún problema del sueño. Si bien, hay muchas causas naturales que están dentro de estos casos, seguimos teniendo un número muy alto de personas afectadas. También, me resulta increíble la cantidad de personas que, sin tener un trastorno como tal, utilizan algún tipo de ayuda para dormir. Natural o de receta médica. Todo esto nos habla de la necesidad por poder encontrar un momento de paz y quietud. Vivimos de tal forma que el dormir se está volviendo difícil. Tomamos tanta cafeína y demás productos para llenarnos de energía que, al momento en que queremos que nuestro cuerpo descanse, simplemente se vuelve imposible. Pero, a mi parecer, hay algo que va más allá de lo físico. Pienso que en la mayoría de los casos, el problema es espiritual. Estamos tan alejados de Dios que no sabemos cómo confiar en Él. Estamos tan metidos en nuestros asuntos diarios que al caer la noche no podemos dejar de pensar en ellos. ¡Cómo dormir con todo lo que está pasando! Prácticamente imposible. Sin embargo, la biblia nos da el ejemplo perfecto de cómo debe ser nuestro día a día sin importar las circunstancias: en paz me acostaré y dormiré confiado en el Señor para despertarme al día siguiente. Recuerda que este salmo es escrito por David mientras está siendo perseguido para ser asesinado. Definitivamente no la estaba pasando bien. No se encontraba en una ciudad segura y en una casa con vigilancia. Estaba en una de las peores situaciones que pudiera imaginar. Sin embargo, puede irse a dormir tranquilo. Sin necesidad de tomarse pastillas. Sin insomnio. ¿Cuántas veces te has acostado presionado? ¿Cuántas veces has tratado de frenar todo lo que pasa por tu mente que simplemente no te deja tranquilo? Respira profundo. Te ofrezco la paz y el gozo que solamente Jesucristo, el Dios Todopoderoso puede dar. La confianza en que Él te ama y tiene control de todo lo que pasa. La tranquilidad de poder entregar todas tus preocupaciones a Él. La oportunidad de vivir y llevar los problemas de una manera diferente. ¡Eso es lo que te ofrezco hoy al compartirte el evangelio! Está ahí. Listo para que lo tomes y lo hagas tuyo. Solamente te corresponde humillarte y reconocer que no puedes más y necesitas de Dios. ¿Qué vas a hacer? Te pido vuelvas a leer el versículo y lo medites.
Oración
Señor: no quiero seguir igual. No puedo seguir igual. Necesito de Ti. Necesito de tu paz. Necesito confiar en Ti pues todo lo demás se derrumba. Padre, te pido tomes mi vida y la transformes conforme a tu voluntad. Te pido pueda aprender a confiar en ti y poder dormir en paz. En el nombre de Jesucristo te lo pido. Amén.

martes, 8 de marzo de 2016

Efesios. 3.

Efesios. 3.Vv. 13-19.El apóstol parece estar más ansioso por los creyentes, no sea que se desanimen y desfallezcan por sus tribulaciones, que por lo que él mismo tenía que soportar. Pide bendiciones espirituales que son las mejores bendiciones. La fuerza del Espíritu de Dios en el hombre interior; fuerza en el alma; el poder de la fe para servir a Dios y cumplir nuestro deber. Si la ley de Cristo está escrita en nuestros corazones, y el amor de Cristo es derramado por todas partes, entonces Cristo habita en él. Donde habita su Espíritu, ahí habita Él. Desearíamos que los buenos afectos fueran fijados a nosotros. ¡Cuán deseable es tener la sensación firme del amor de Dios en Cristo en nuestras almas! -¡Con cuánta fuerza habla el apóstol del amor de Cristo! La anchura muestra su magnitud a todas las naciones y rangos; la longitud, que va de eternidad a eternidad; la profundidad, la salvación de los sumidos en las profundidades del pecado y la miseria; la altura, su elevación a la dicha y gloria celestiales. Puede decirse que están llenos con la plenitud de Dios los que reciben gracia por gracia de la plenitud de Cristo. ¿No debiera esto satisfacer al hombre? ¿Debe llenarse con mil engaños, jactándose que con esas completa su dicha?

lunes, 7 de marzo de 2016

Colosenses 3:17

Colosenses 3:17
Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de Él.
¡Qué forma tan increíble de resumir nuestro deber! Todo lo que hagas, hazlo en el nombre de Dios. No en tu nombre, no a tu antojo, no a lo que tú consideras que es lo mejor. Hazlo en el nombre de Dios, basado en su palabra, en sus principios, en sus mandamientos. Pienso en Pablo diciendo, si todavía surge algún punto o acción que no he tratado, todo lo demás resuélvanlo basado en Jesús.
Esto nos llama a un gran reto. Es la esencia del compromiso con Jesús. ¿Quieres seguir a Cristo? Entonces todo lo que hagas, hazlo en su nombre y dando gracias a Dios por medio de Él.
¿Por qué se nos complica tanto entregarnos por completo? ¿Por qué dudamos cuando escuchamos estas palabras? Dios nos pide que todo lo que hagamos lo hagamos en su nombre. ¿Por qué no hacerlo? ¿Porque nos van a criticar y señalar? ¿Porque nos cuestionarán? ¿Por necios que no queremos cambiar? ¿Qué nos detiene? Personalmente no puedo entenderlo. Dios nunca me ha fallado. Siempre que he obedecido, siempre he visto la voluntad de Dios para mi vida y ha sido de bendición el resultado. Si Dios me ama, tiene pensamientos más altos que los míos, alumbra y guía mi camino, ¿por qué no entregarme por completo, exponer mi vida a Él y comenzar una vida en la que todo, absolutamente todo lo que haga y diga sea para darle gloria? Significa cambio. Significa incertidumbre. Tal vez por estas razones nos detenemos y preferimos la estabilidad y “certidumbre” actual. Nos hemos acostumbrado a nuestra forma, a nuestra manera, a nosotros mismos. Hoy Dios nos está llamando a la acción, al movimiento, al cambio. Quiere que despertemos y entendamos que debemos ser transformados y esta transformación solamente puede darse a través de Cristo trabajando en nosotros. Por lo tanto, cada vez que hagas algo, hazlo en el nombre de Jesús. ¿Te das cuenta cómo puede llegar el cambio en tu vida a través de este proceso? A todo aquello que estás acostumbrado, lo debes poner ahora sobre la mira de Dios y el parámetro de Jesús. Analiza tus acciones, tus actitudes, tus palabras. ¿Qué encuentras en ellas? ¿Gloria a Dios o a ti?
Por último quiero hacer énfasis en nuestra boca. Dice el versículo que lo que hagamos de palabra o de obras. Nuestras palabras muchas veces pueden tener un impacto mucho mayor que nuestras obras. El reto con nuestra boca es buscar que nuestras palabras, cada una de ellas sea en el nombre de Jesús. ¿Puedes seguir enojándote y desesperándote? Sí. Lo que no debes hacer es soltar tu furia con tus palabras. Primero controla tu lengua. Piensa antes de hablar. ¿Lo que digo da gloria a Dios? ¿Qué dicen mis palabras de mí, que soy seguidor de Jesús?
Oración
Señor: te pido que me guíes para que todo lo que haga y diga sea basado en tu voluntad, sea para darte gloria, sea para reconocerte como mi Dios y mi Señor. Permite que mi vida de testimonio de que soy un seguidor tuyo. Gracias por tus bendiciones y por la comunión que puedo tener contigo. En Cristo Jesús.
Amén

domingo, 6 de marzo de 2016

Dispuestos a sufrir

Dispuestos a sufrir
Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento.
1 Pedro 4:1
Una de las bendiciones de ser cristiano es nuestra identificación con Cristo y sus privilegios resultantes. Sin embargo, para que no demos por sentado esas bendiciones, suponiendo que resultarán en que seamos amados y respetados por el mundo, Dios también permite que suframos. En realidad, el apóstol Pedro en su primera epístola muestra con toda claridad que quienes son más bendecidos en la fe sufren más.
La vida cristiana es un llamado a la gloria a través del sufrimiento. Eso es porque quienes están en Cristo están inevitablemente en pugna con su cultura y su sociedad. Todos los sistemas estimulados por Satanás están en pugna con las cosas de Cristo. El apóstol Juan dijo que una persona no puede amar a Dios y al mundo al mismo tiempo (1 Jn. 2:15). Y Santiago dij "Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios" (Stg. 4:4). Llamados a sufrir
Para [el sufrimiento] fuisteis llamados.
1 Pedro 2:21
Aunque el versículo de hoy parece indicar que se nos llama a sufrir, en realidad se refiere a la última parte del versículo 20, que dice: "Si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios". Cuando los cristianos soportan con paciencia el sufrimiento, eso agrada a Dios.
Eso no debiera sorprendernos. Al comienzo de este capítulo de Primera Pedro, el apóstol afirma que los cristianos "sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable" (v. 9). Nuestro mundo sombrío se resiente y a menudo es hostil con quienes representan al Señor Jesucristo. Ese resentimiento y esa hostilidad pueden sentirse en determinados momentos y lugares más que en otros, pero siempre está allí en cierto modo como parte del privilegio de ser suyos.