lunes, 23 de diciembre de 2024

Limpieza física

 


Limpieza física

“sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.” Juan 13:3-5

“Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” Juan 13:12-15

Según dice la Palabra de Dios, nosotros los creyentes por la fe en Jesús y en su Palabra, ya hemos sido limpiados completamente, su sangre nos limpia de todo pecado y el obedecer su Palabra mediante el Espíritu purifica nuestras almas (1 Juan 1:7, 1 Pedro 1:22). Pero, suele pasar que así como cuando caminamos físicamente se ensucian nuestros pies, de manera espiritual también nos puede suceder.

Espiritualmente, ensuciar nuestros pies se trata básicamente al hecho de equivocarnos o cometer errores en nuestra manera de ser; ejemplo, si alguna persona es grosera con nosotros, nuestra respuesta suele ser, según dice Dios que debemos hacer, es decir, practicando la humildad, la mansedumbre y el dominio propio para no responder igual o peor (1 Pedro 2:15-16); sin embargo, puede llegar el día que por algún motivo no respondamos de manera sabia, sino de manera necia, quizás con ira, gritería, maledicencia u otros, y entonces ensuciemos nuestros pies. Ahora bien, ¿qué es lo siguiente que debemos hacer?

Bueno, existen dos posibles escenarios, o eres el de los pies sucios o eres quien observó cómo uno de tus hermanos se los ensució. En el caso de ser tú el observador, lo que el Señor nos enseñó y también ejemplo nos dio, fue a que aprendiéramos a lavarnos los pies los unos a los otros; de manera que, nuestro actuar ante esto, no es precisamente criticar o condenar al otro, sino mejor, perdonarlo, restaurarlo y levantarlo, es decir, limpiarlo; la Palabra de Dios en Gálatas 6:1 nos dice “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.”

Finalmente, si has sido tú el que ensució sus pies, con toda la confianza y seguridad al saber que Jesús se entregó por ti para lavarte, purificarte y santificarte, acércate hasta Él y en un momento de intimidad y confesión permite que al igual que a sus discípulos en aquel tiempo, a ti también te lave tus pies.   Oración.

«Señor, al igual que Pedro en aquel tiempo, me escandalizo de solo pensar que tú quieras lavar mis pies, sin embargo, medito y sé que no solo ya has lavado mis pies, sino también todo mi ser; te alabo y te bendigo, Dios; recibe toda mi gratitud y adoración por tan grande ejemplo y amor, amén.

domingo, 22 de diciembre de 2024

Limpieza mental

 


Limpieza mental

“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.” Salmos 19:12

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8

Mencionamos en el devocional anterior que, unas emociones negativas persistentes en nuestro corazón pueden afectar otras áreas de nuestra vida, incluido el funcionamiento integral de nuestro cuerpo. Sin embargo, es importante que conozcamos también el impacto que generan nuestros pensamientos a nuestras emociones, y de ahí la importancia de una limpieza mental.

Es innegable el hecho de que a nuestra mente llegan muchos pensamientos; realmente es una función natural de nuestro cerebro el pensar de manera continua e ininterrumpida. Nuestra mente es la encargada de procesar diferentes estímulos, entre ellos las emociones, entonces, si por algún motivo experimentamos por ejemplo un disgusto, enojo o preocupación, nuestro cerebro lo que va a hacer es seguir persistiendo en ello con el objetivo de procesarlo hasta que finalmente lo hayamos superado y simplemente lo dejemos pasar dando cabida así a otros temas o experiencias.

De manera que, evidentemente el problema está cuando nosotros, por malos, inadecuados o incorrectos pensamientos, seguimos alimentando esa negativa emoción, pasando así los días y no logrando soltar o superar aquello que debió ser tan solo algo pasajero.

Así que, una mente limpia y sana es aquella que persevera en los pensamientos de Dios, es decir, en todo aquello que esté lleno de virtud y que esté alineado con la Palabra de Dios; Isaías 26:3 dice “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.” Hermanos, delante de nosotros siempre tenemos dos caminos, o elegimos persistir en nuestro propio razonamiento y llenar nuestro corazón de resentimiento, amargura, frustración, dolor y todo lo que nos hace mal, o permitimos que la Palabra de Dios juzgue y alumbre nuestros pensamientos; indudablemente nuestra mejor opción siempre será confiar y esperar en los pensamientos perfectos, puros y ciertos de nuestro Dios que nos da la esperanza y seguridad de que lo que en sus manos está siempre resultará para nosotros en paz y bienestar (Filipenses 4:6-7, Jeremías 29:11)     Oración.

«Padre Dios, en esta mañana quiero entregarte mi mente y corazón, pues he sufrido las consecuencias de pensar, sentir y obrar basado en mi propia sabiduría e inteligencia. Quiero hoy tomar un camino mejor, tomando la decisión de escuchar y seguir tu voz; sé que eres un Dios digno de confiar y que me guiarás por sendas que llenarán mi vida de amor, gozo, paz y todo tipo de bien, por tu amado Hijo Jesucristo y su Espíritu, amén.

sábado, 21 de diciembre de 2024

Limpieza emocional

 


Limpieza emocional

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.” Salmos 51:10

“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;” 1 Pedro 1:22

Las emociones, de manera particular, son aquellas sensaciones o reacciones que tenemos como respuesta a algo que vemos, escuchamos, recibimos, probamos u olemos, es decir, a todo aquello que experimentamos a través de nuestros sentidos; ahora bien, algunas de estas emociones cuando persisten por mucho tiempo en nuestra mente y corazón suelen no aportar positivamente o beneficiar otras áreas de nuestra vida, como por ejemplo, el área espiritual, nuestro mismo cuerpo o también nuestras relaciones interpersonales. Y es por esto, la necesidad de una limpieza emocional.

Hermano, el enojo convertido en amargura, la culpa que te lleva a la condenación, la tristeza convertida en depresión, la preocupación que te produce angustia, el susto que te genera miedo o temor, el descontento o insatisfacción que te lleva a envidiar o juzgar a otro y tantas otras emociones desbordadas y prolongadas son las que hoy el Señor te está invitando para que las saques de tu vida y te des la oportunidad de vivir una vida plena y con propósito.

Recuerda que decisiones como perdonar setenta veces siete, olvidar el daño que el otro nos causó, orar por él o ella y en general por toda emoción negativa, así como elegir amar a nuestro prójimo en respuesta al amor que hemos recibido de Dios y no por los cualidades o defectos de la otra persona, son las grandes convicciones y decisiones que nos llevaran a ser liberados y limpiados de todo tipo de emoción que hoy nos está perturbando el corazón. Te invito para que dispongas un tiempo de comunión e intimidad con Dios y permitas que su Santo Espíritu que está en ti y la verdad de su Palabra, te den la fortaleza y sabiduría que necesitas para ser la persona libre, sana, plena y feliz que el Señor quiere que tú seas.    Oración.

«Padre Dios, gracias Señor por amarme tanto y anhelar para mí, un corazón conforme al tuyo; gracias por tu Palabra que renueva mi manera de pensar y por tu Espíritu quien me lleva a sentir y obrar de acuerdo con tu voluntad; sé que de tu mano obedeciendo tus mandatos mi alma será purificada y seré ese fiel reflejo de tu amor, por Jesucristo mi Señor, amén.

viernes, 20 de diciembre de 2024

Limpieza espiritual

 


Limpieza espiritual

“pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:7-9

Sin lugar a duda, todos en algún momento y de alguna manera cometemos pecado, por cierto, la Escritura, con respecto a esto en 1 Juan 1:10 nos dice, que si decimos que no tenemos pecado, hacemos mentiroso a Dios y su palabra no está en nosotros. De manera que, el problema no está en que cometamos pecado, sino más bien, que nos quedemos en él, y por lo tanto nos mantengamos sucios y apartados de nuestro Padre Dios.

La Palabra de Dios en Isaías 1:18 dice “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” En lugar de nuestros pensamientos humanos que nos incitan a alejarnos de Dios porque hemos pecado, están los altos y grandes pensamientos de Dios que nos dicen que lo busquemos mientras Él puede ser hallado, que nos pongamos a cuentas, es decir, que reconozcamos y confesemos nuestra maldad y nuestro pecado, puesto que dice, será fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.

Hermanos, la sangre preciosa de Jesucristo, el Hijo de Dios, que fue derramada en su totalidad en la cruz del calvario, es todo lo que Dios demanda para que nuestros pecados sean emblanquecidos; realmente, en la presente era, el único sacrificio que Dios acepta para perdonar pecados y no tenerlos en cuenta, es el sacrificio de Jesucristo, el cual se realizó una vez y para siempre, siendo así el único medio para hacernos perfectos (Hebreos 10:12-17). De manera que, hoy la invitación es para que confíes en Dios que es fiel y en su Palabra, que es verdad, no nos dejemos engañar o perturbar por pensamientos que son contrarios a la voluntad de Dios, y mejor, dispongámonos con un corazón contrito y humillado a entrar a la presencia de Dios por medio de la sangre de Jesucristo, para recibir de Él la limpieza y purificación que hoy tanto necesitamos.

No olvides que la última sección de este devocional es la alabanza, así que, reprodúcela y no te pierdas ese momento de intimidad y adoración.    Oración.

«Amado Padre Dios, que el privilegio de escuchar el verdadero evangelio, la palabra de gracia, y poderlo entender, me lleven de manera sincera y confiada a dejar todos aquellos pensamientos y obras que son contrarios a tu voluntad y que no me permiten disfrutar de una vida plena y en libertad, por Jesucristo, tu amado Hijo, amén.

jueves, 19 de diciembre de 2024

Las experiencias amargas

 


Las experiencias amargas

“E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.” Éxodo 15:22-27

Camino a las fuentes de aguas, es decir, a la bendición del Señor, podemos pasar por las aguas de Mara, las aguas amargas.

En nuestro caminar diario e íntimo con Dios, hay muchos puertos, llámese metas o propósitos a los cuales el Señor nos quiere llevar, e independientemente de la bendición que estemos pidiendo, creyendo en nuestro corazón que el Señor nos la dará porque es conforme a su voluntad (1 Juan 5:14-15), en el camino o proceso viviremos experiencias que serán complejas.

Un nivel más alto en nuestra relación abundancia de sabiduría, crecimiento de fe, un mejor ingreso económico, la obtención de un bien material o inmaterial, sea medio de transporte, lugar de residencia, título académico o profesional, y cualquier bendición que el Señor nos quiera dar, puede estar marcada por situaciones en las cuales el Señor nos prueba, pero sobre todo, nos edifica y enseña. El pueblo de Israel, liderado por Moisés, camino a la tierra prometida, fue primero pasado por el desierto tres días sin encontrar agua para beber, llegando luego hasta Mara, donde había aguas, pero inicialmente no pudieron de ellas beber, porque estaban amargas; sin embargo, después de que clamó Moisés a Jehová, supo lo que tenía que hacer. Echar un árbol en las aguas era todo lo necesario para que esas aguas se endulzaran. Y ahí, en ese lugar de prueba, el Señor les habló, enseñándoles su Palabra y exhortándolos a que la guardaran; una vez sucedido esto, llegaron a las anheladas fuentes de aguas.

Hermanos, el momento de prueba donde el Señor afirma nuestro carácter, es tan solo una pequeña parada en nuestro camino, que aunque inicialmente la percibamos amarga, la verdad es que, manteniéndonos en oración y dependencia del Señor, veremos cómo fácilmente es endulzada, pues el árbol de nuestra fe, nos hará entender que todo hace parte del plan y la voluntad de Dios en aras de llevarnos hasta nuestra anhelada bendición; hemos de entender que tenemos muchas ideas y prácticas que no son correctas y que Dios, antes de llevarnos a otro puerto, lo que hace es detenernos para corregirnos y enseñarnos lo correcto, pues solo así estaremos verdaderamente preparados para proseguir y llegar a disfrutar de las muchas y dulces aguas.   Oración.

«Padre, qué precioso, confortador y esperanzador es saber que aun las experiencias amargas hacen parte de tu voluntad para formarnos y guiarnos hasta las más dulces y abundantes aguas. Gracias por tener mi vida en tu mano, y por no desampararnos ante nuestras faltas o debilidades. ¡Cuán bello y bueno eres Dios! Amén.

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Voto o promesa a Dios


Voto o promesa a Dios

“E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.” Génesis 28:20-22

La Palabra de Dios en Eclesiastés 5:4-5 dice “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.” Realmente para nosotros, decir que le vamos a hacer una promesa a Dios porque tenemos la capacidad de cumplirla, a cambio de algo que le estamos pidiendo o deseando, es en verdad una apresurada insensatez.

El contexto del voto que Jacob le hace a Dios, es un sueño que él tuvo donde Dios le hace una promesa diciéndole que lo va a bendecir junto con su descendencia y que va a estar con él en el viaje que Jacob estaba emprendiendo, y le dice “Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente. He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.” Génesis 28:14-15. Y entonces Jacob, creyendo en lo que había escuchado de Dios, y en señal de agradecimiento, lo que hace es buscar la manera de poder retribuir o corresponderle a Dios por tal bendición, pues lo que le promete que le daría, no lo podría hacer si el Señor primero no le proveyera.

En efecto, la bendición que Dios prometió a Abraham, Isaac y Jacob se cumplió, llegando a ser benditas en su simiente que es Jesucristo, todas las familias de la tierra “Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,” Efesios 3:14-15. Para que así, todos los que hoy creemos en Jesús como nuestro Señor y Salvador, recibamos todas las promesas de Dios escritas en su Palabra, una de ellas y quizás la más importante es la que se encuentra registrada en Gálatas 3:14 que dice “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.” El Espíritu, la persona que nos unge y empodera para que en su fuerza prometamos y cumplamos a Dios, serle fiel y corresponderle a su inagotable amor, guardando su Palabra y haciendo su voluntad.    Oración.

«Padre, lo más comprometedor que yo te puedo ofrecer, es el anhelo de mi corazón por agradarte y serte fiel en todo, pues sé que es tu voluntad que permanezca en ti y guarde tu Palabra, porque para ello me has enviado a tu Espíritu Santo; así que, confió en ti que a través de Él obrarás lo que quieres para mí, por Jesucristo mi Señor y Salvador, amén.


martes, 17 de diciembre de 2024

Junto a ti

 


Junto a ti

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20

¿Cuántas veces al día y a la semana, el Señor toca a nuestra puerta y no le abrimos?

Son muchas las maneras en la que el Señor lo hace, pero por nuestra falta de sensibilidad y nuestra carnalidad, no logramos percibir su voz y atender a su llamado. Un servicio en tu congregación local, un devocional llegando a tu celular, un dolor o enfermedad, una angustia o necesidad, una bendición o alegría, un nuevo día. Todos estos son medios o motivos que el Señor dispone en nuestra vida para que vayamos a Él; estos son los toques que el Señor hace a la puerta de nuestro corazón para que escuchemos y abramos la puerta.

Más que un servicio o invitación a tu iglesia, lo que el Señor te está dando es una oportunidad para estar en un tiempo de intimidad con Él; ahora bien, más que este devocional llegando a tu celular es una herramienta que el Señor te está proveyendo para que profundices en su conocimiento, aumentes tu fe y así lo puedas ver; más que un dolor o enfermedad, lo que el Señor está poniendo delante de ti, es un medio para que percibas y experimentes su gloria tocándote, restaurándote y sanándote; más que una tribulación, angustia o necesidad, lo que a tu vida está llegando es un motivo para que corras a los brazos de tu Padre Celestial y permitas que su Paz que sobrepasa todo entendimiento guarde tu corazón y tu pensamiento; más que una bendición o alegría, lo que Dios te está manifestando es su fidelidad, su amor y su gracia, para que así con toda plenitud y seguridad le glorifiques en medio de tu comunidad; finalmente, más que un nuevo día, lo que el Señor está haciendo es renovando su misericordia para ti, diciendo al oído, hoy es una nueva oportunidad para empezar y de mi mano caminar.

Que bello y misericordioso es nuestro Padre Dios, a Él toda la gloria, la honra y la alabanza, porque siendo tan grande y majestuoso, se fija en cada uno de nosotros, queriendo estar y permanecer, anhelando darnos vida plena y eterna, pues recordemos su Palabra que dice “Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre” Salmos 16:11. Así que, no te niegues al llamado de tu Dios, no te pierdas la oportunidad de con Él estar.  Oración.

«Señor, cuan grande honor me haces al llamarme junto a ti, son muchas las maneras en la que lo haces; gracias por persistir conmigo y no rendirte; gracias por amarme de tal manera que siempre estás y nunca te vas, te bendigo y te doy gracias, oh Dios, amén.