Vivir en el Espíritu
"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor." 2 Corintios 3:18
"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí." Gálatas 2:20
Durante este mes, hemos emprendido un maravilloso recorrido por las Escrituras para comprender lo que significa vivir en el Espíritu. Dios, a través de su Palabra, nos ha revelado que como creyentes poseemos todo lo necesario para disfrutar de esta nueva vida espiritual que hemos recibido gracias a la obra consumada de Cristo en la cruz. Para este fin, se nos ha concedido la Gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo, como dice 2 Corintios 13:14.
Recordemos que hemos sido dotados de la mente de Cristo, un nuevo corazón y un nuevo espíritu, donde residen los pensamientos de Dios, el sentir de Cristo y, en esencia, la vida de nuestro Salvador, lo cual nos capacita para tomar decisiones espirituales por medio de la fe que obra por el amor, y que nos dirigen directamente a hacer la voluntad de Dios. Todo esto es la máxima expresión del inmenso amor de Dios, un amor eterno que se ha comprometido a completar la buena obra que inició en nosotros desde el día en que Cristo vino a morar en nuestro corazón, tal como lo afirma Filipenses 1:6 “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.”
Por lo tanto, hermanos, correspondamos a este amor inagotable, aprovechando la comunión del Espíritu para que, al igual que el discípulo amado, vayamos al seno de Dios, como se describe en Juan 13:25: “Él entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?” Es precisamente ahí, en la comunión del Espíritu Santo, donde al contemplar a nuestro Dios, seremos transformados en su misma imagen, tal como declara 2 Corintios 3:18. Y entonces, podremos expresar con convicción, al igual que el apóstol Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20). De esta manera, seremos capaces de compartir su amor de forma efectiva y tangible, dando el abundante fruto de su Espíritu, como se nos enseña en Gálatas 5:22-23: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Esto es vivir en el Espíritu. Oración.
Padre Dios, gracias por tu Santo Espíritu, quien me transforma a la imagen de Cristo, y me lleva a dar su fruto para poder vivir en el Espíritu. Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario