lunes, 29 de septiembre de 2025

Somos casa espiritual

 


Somos casa espiritual

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,” Efesios 4:11-12

Como se nos enseña a través de 1 Corintios 12, el Espíritu Santo reparte de sus diversos dones a cada miembro del cuerpo de Cristo, es decir, a su iglesia, por ende vemos que las actividades o funciones de cada persona varían según el don o dones que reciba; existe don de sabiduría, ciencia, fe, sanidades, milagros, profecía, discernimiento de espíritu, diversos géneros de lenguas, interpretación de lenguas, liderazgo, servicio, enseñanza, exhortación, contribución y misericordia (1 Corintios 12:4-11, Romanos 12:6-8).

Ahora bien, el Espíritu Santo a través de la Palabra también nos enseña que si bien estos dones son dados de manera individual, son para edificación y servicio del cuerpo de Cristo, 1 Pedro 4:10 dice “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.”

Hermanos, la Palabra en 1 Pedro 2:5 nos llama a que seamos edificados como una casa espiritual, para que como dice Efesios 2:21-22, seamos un templo santo en el Señor donde more su Espíritu. De manera que, la gran revelación que el Señor nos está otorgando es precisamente la importancia de la unidad entre nosotros los creyentes, pues si vemos la analogía con un templo físico, este no tiene forma ni propósito, sino hasta que los ladrillos se unen y entonces formen un templo.

Nos edificamos como casa espiritual cuando cada uno según el don que ha recibido lo pone al servicio de los demás, e indudablemente este servicio es llevado a cabo, como dice Hebreos 10:25, no dejando de congregarnos. Queridos hermanos, hemos sido puestos en un mismo cuerpo por un mismo Espíritu, lo que nos indica que para crecer, mantenernos fortalecidos y ser edificados como casa espiritual es necesario que nos mantengamos unidos, orando los unos por los otros y estando pendientes los unos de los otros (Efesios 4:16, 6:18, 1 Corintios 12:25-26).     Oración.

«Padre, gracias por la revelación que nos concedes en tu Palabra acerca de la vital importancia que son nuestros hermanos en Cristo; te pedimos que por tu Espíritu que mora en cada uno de nosotros, nos permitas, a pesar de las diferencias, mantenernos unidos y reunidos, y en amor edificándonos para ser tu templo santo en Jesucristo, amén.

domingo, 28 de septiembre de 2025

Actuar con Dios

 


Actuar con Dios

“Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, el que ha hecho esta grande salvación en Israel? No será así. Vive Jehová, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo libró de morir a Jonatán.” 1 Samuel 14:45

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5

Actuar con Dios es lo que hace la diferencia en el servicio o trabajo de los creyentes; equivocadamente solemos pensar que debemos esforzarnos para hacer las cosas para Dios y que sean de agrado para Él, pero esto está incorrecto en el sentido de que nosotros solos o en nuestras propias capacidades realmente nada podemos hacer, pues es justamente lo que el Señor Jesús nos revela en la cita bíblica del día.

Si nosotros verdaderamente queremos agradar y glorificar al Padre, debemos hacer conforme a la voluntad de Él, Juan 15:7-8 dice “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.” Y actuamos conforme a la voluntad de Él cuando permanecemos en Cristo y su Palabra, pues permaneciendo así pedimos según la voluntad del Padre, y nos es concedido finalmente ese fruto para la gloria de Dios a través de Jesucristo.

Actuar con Dios es reconocer que nosotros en nuestras fuerzas o sabiduría nada podemos hacer, tener claro al igual que el apóstol Pablo, que nunca somos nosotros, sino siempre la gracia de Dios con nosotros; La Palabra en 1 Pedro 4:11 dice “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.” Y el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo en 1 Corintios 15:10, declara: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes bien he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.”

Hermanos, de ahora en adelante, tengámonos por servidores de Cristo, dejando a un lado la autosuficiencia y confianza en nosotros mismos y mejor, si algo queremos hacer para la gloria de Dios, siempre dependamos y permanezcamos en Jesucristo nuestro Señor.    Oración.

«Padre, en este momento te doy toda la gloria, la honra y la alabanza, pues eres Tú el único digno y merecedor; gracias Señor, por enseñarme que tan solo soy un instrumento en tus manos y que eres Tú quien siempre haces todas las cosas y obtienes la victoria. Te alabo y te bendigo en Jesucristo, amén.

sábado, 27 de septiembre de 2025

Tenemos un Padre proveedor

 


Tenemos un Padre proveedor

“Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.” Mateo 11:27

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” Mateo 7:7-11

Cuando el Padre nos es revelado por Jesucristo, uno de los efectos en nuestra alma, es decir, en nuestros pensamientos, sentimientos y voluntad, es la confianza, libertad y seguridad para pedirle a nuestro Papá, así como cuando éramos niños y todo se lo pedíamos a nuestros papás, pues entendíamos que eran ellos nuestros proveedores de todo. Es precisamente tener la seguridad de que si algo pedimos se nos responderá, no siempre recibiendo lo que pedimos, pero sí teniendo una respuesta a nuestra necesidad o inquietud.

Tener la revelación de un Padre Celestial, es tener la seguridad de que nunca estamos o estaremos solos ni desamparados, tal como lo expresa Salmos 27:10 diciendo “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá.” Es recibir para nuestra vida, como un ancla firme y segura, aquella promesa declarada en el Salmo 121, donde se nos dice que el Señor nos guardará de día y de noche, que es Él, nuestro socorro, nuestra sombra y nuestro guardador, que así mismo Él guardará nuestra alma, nos guardará de todo mal y guardará nuestra salida y nuestra entrada por siempre.

Hermanos, cuando vemos y conocemos al Hijo, nos es revelado el Padre; esta es una relación que solo por Jesucristo se nos puede conceder. Por ello, nuestra diligencia y esmero diario, ha de ser permanecer en el Hijo, pues cuando por el Espíritu percibamos la presencia permanente de Cristo en nosotros, el cielo se abrirá y recibiremos todo el amor con que el Padre ama a su Hijo, por cuanto en nosotros, Él lo ve. Colosenses 3:11 dice “donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircunciso, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.” Y Jesús en Juan 17:26 declara “Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.”   Oración.

«Padre, sé que tu amor, la gracia de tu Hijo y la comunión de tu Espíritu, me permiten hoy y todos los días conocer y experimentar cada regalo y cada promesa que en tu Palabra nos has dejado; te alabamos y bendecimos en tu Hijo y la comunión de tu Espíritu, amén.

viernes, 26 de septiembre de 2025

La sangre del pacto eterno

 


La sangre del pacto eterno

“Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Hebreos 13:20-21

El pacto eterno descrito en Hebreos 8:10-12 dice así “Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo; Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.”

Ahora bien, la sangre que fue derramada para que este pacto entrara en vigencia o se hiciera efectivo, no es precisamente la de un toro o macho cabrio como lo era en el antiguo pacto, sino mejor, la preciosa sangre de Jesucristo mismo, Hebreos 9:12 hablando de Él dice “y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”

Como vemos, en este nuevo y eterno Pacto quienes intervienen para que se lleve a cabo es Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo (Hebreos 9:14); sin embargo, si alguna persona quiere ser beneficiaria de éste, todo lo que tiene que hacer es creer, tener fe en lo que la Palabra de Dios está revelando de Jesucristo y su obra de eterna redención y santificación, pues Hebreos 10:38 revela “Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma.” Y Romanos 1:17 expone “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.”

Hermanos, la sangre del pacto eterno, nos ha concedido valiosas y preciosas promesas, Oración.

«Padre, gracias por el Espíritu Santo que has enviado a morar en mí; gracias, oh Dios, porque sin Él que es quien conoce y escudriña todo de ti, jamás yo podría ver ni entender lo que por mí en Jesucristo has hecho y me has concedido. Gracias Padre, Hijo y Espíritu Santo, amén.

jueves, 25 de septiembre de 2025

Fuerza y agilidad

 


Fuerza y agilidad

“Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar” Habacuc 3:19

“Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas; Quien adiestra mis manos para la batalla, Para entesar con mis brazos el arco de bronce” Salmos 18:33-34

“Dios es el que me ciñe de fuerza, Y quien despeja mi camino” 2 Samuel 22:33

Es increíblemente común en nuestra vida vernos abrumados ante situaciones complejas, muchas veces sumergirnos en los afanes de la vida, el trabajo, las obligaciones, la economía, los retos entre otras. Pero, ¿cuál debe ser nuestro entendimiento cuando tenemos estos inconvenientes?

La Palabra de Dios hoy, nos habla acerca de ciervas o gacelas que pueden subirse a una montaña rocosa, escalar y pasar sobre terrenos resbaladizos realmente difíciles de recorrer, pero lo hacen con agilidad, seguridad y total confianza, como si no fuera nada complejo o como si estuvieran en la pradera.

Tenemos desafíos diarios que ponen a prueba nuestras capacidades y sentimos que no podemos, que no damos más, pero allí es donde nuestra suficiencia no debe depender de nosotros mismos, sino de Dios, tal como se expone en 2 Corintios 3:5 diciendo “no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios”.

Hermanos, descansar, esperar y confiar ante toda situación en nuestro Dios y su promesa para nosotros, creyendo que de Él viene nuestra fortaleza y es Él quien nos da la competencia, es quien hará que finalmente en todo salgamos victoriosos. Hemos de confiar que Él va delante de nosotros, abriendo y preparando el camino, y que así mismo obra en nosotros concediéndonos la sabiduría, la agilidad y la destreza que necesitamos en cada día de nuestra vida, para que aun en las montañas más altas, rocosas y peligrosas seamos como esas ciervas o gacelas. Oración.

«Padre, gracias porque siempre eres fiel. Cuando pasamos por días difíciles y restantes, Tú nos das nuevas fuerzas, Tú eres nuestra fortaleza; gracias por hacer nuestros pies como de ciervas y darnos la sabiduría y destreza para andar aún en las montañas más altas y rocosas, amén.

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Multiplica la gracia y la paz en tu vida


Multiplica la gracia y la paz en tu vida

 “Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.” 2 Pedro 1:2

La gracia que es la bondad o el favor inmerecido de Dios, junto con su paz que no es solamente una ausencia de conflictos, sino más bien, un estado de armonía, seguridad, prosperidad y bienestar integral, dice la Palabra que pueden multiplicarse en nuestra vida por medio del conocimiento de Dios y de nuestro Salvador.

Muchas veces solo por desconocimiento o ignorancia de la Palabra de Dios vivimos llenos de preocupaciones, culpas, incertidumbres y desesperanza; sin embargo, lo que Dios quiere es que vivamos siempre confiados, libres, seguros y en paz independiente de las épocas o las circunstancias.

Vemos en el caso de Daniel, registrado en el capítulo 6 de ese libro, que este joven a pesar de estar en una situación límite, expuesto a la muerte en un foso lleno de leones, siempre estuvo confiado y tranquilo, pues el conocimiento del Dios a quien servía y su comunión constante con Él, le llevaron a una seguridad tal, que él confiaba plenamente en el favor que recibiría del Señor y aun en esa situación su corazón se llenó de una paz sobrenatural.

Hermanos, tenemos la oportunidad cada día de multiplicar la gracia y la paz de Dios en nuestra vida, para ello debemos crecer en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor; el Espíritu Santo que en nosotros está es nuestro maestro, Él nos revelará, enseñará y recordará toda la gracia que inmerecidamente, por Jesucristo, Dios nos ha concedido y así mismo por su Espíritu, el Señor en toda situación guardará nuestro corazón y pensamiento en Jesucristo con su paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:6-7, Gálatas 5:22).   Oración.

«Padre, gracias por toda la paz y la gracia que hoy me permites disfrutar, gracias porque es por esa revelación que continuamente me das de ti y de tu Hijo por tu Espíritu, amén.


domingo, 21 de septiembre de 2025

Deléitate en Dios

 


Deléitate en Dios

“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.” Salmo 37:4

“Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás a Dios tu rostro” Job 22:26

El deleite con Dios comienza cuando arrepentidos de nuestros malos caminos, buscamos su rostro, buscamos su misericordia y volvemos en amistad con Él; cuando oímos su voz y ponemos sus palabras en nuestro corazón y las cumplimos; cuando nos rendimos delante de su presencia y sujetamos a su voluntad nuestro corazón y nuestra vida para honrarle y glorificarle en todos los tiempos, momentos y circunstancias, y esto solo es posible viviendo en el Espíritu, porque Dios es Espíritu. “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.” (Romanos 8:5)

Cuando vivimos en el Espíritu y nos deleitamos en Dios, Él concede los deseos de nuestro corazón y no niega las peticiones de nuestros labios. (Salmo 21:2) Porque cercano está a todos los que le invocan, a los que le invocan de veras, cumple el deseo de los que le temen, oye el clamor de ellos y los salva, guarda a todos los que le aman y destruye a todos los impíos. (Salmo 145:18-20)

En estos momentos angustiosos del mundo, nada mejor, que buscar ese alto refugio, esa torre fuerte, ese Dios incomparable que nos ama con un amor que supera nuestro propio entendimiento y deleitarnos en Él, andando en sus caminos, obedeciendo su voz y apropiándonos de su promesa que nos dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” (Mateo 7:7-8) Encontraremos en su cumplimiento esa paz, consuelo, esperanza, esa mano poderosa, creadora de los cielos, de la tierra, de la mar y de las fuentes de las aguas, que nunca nos soltará, aunque estemos atravesando por valle de sombra de muerte. (Salmos 23:4).  Oración.

«Padre, Señor y Dios mío, el anhelo más grande de mi corazón es que real y verdaderamente seas para mi ser y para mi vida; mi Señor, mi Dios, mi Rey y mi todo, de modo que me deleite en ti, adorando, alabando, bendiciendo, exaltando tu santo nombre, obedeciendo la voz de tu palabra y honrando y glorificando tu nombre en todos los tiempos, en todos los momentos y en todas las circunstancias de esta vida, que tú me permitas vivir. Amén.