domingo, 21 de abril de 2024

La gracia triunfa sobre el juicio

 

La gracia triunfa sobre el juicio


“Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”. Juan 8: 3-11

Los fariseos y escribas frustrados porque no tenían nada en contra de Jesús para acusarlo y así poder juzgarlo, le llevan a una mujer sorprendida en adulterio. Según la ley, ellos decían que Moisés los mandó a apedrear a los adúlteros, miremos Deuteronomio 22:22: “Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel”. La pregunta es ¿por qué sólo llevaron a la mujer para enjuiciarla?

El caso es que era una trampa; esperaban confundir a Jesús con respecto a la respuesta que diera a su pregunta: “tú pues, ¿qué dices?”; si Él decía apedréenla, lo acusarían de matarla, porque no era juez y si la defendía lo tacharían de condescendiente con la inmoralidad sexual. La verdad es que eran unos hipócritas astutos tentando al Señor, y aunque los escuchó y le insistían preguntándole, se agacho a escribir con su dedo en la arena, aparentemente ignorándolos.

Finalmente se enderezó y les dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”, en otras palabras: “aquel cuya conciencia le absuelva de cualquier pecado, arroje la primera piedra…” Fueron sorprendidos por su inteligencia, ahora el objeto de acusación se volvió hacia ellos y Jesús se inclinó nuevamente a escribir en tierra, era evidente que estaba dándole a los acusadores una oportunidad para irse sin que Él los viera y evitar así su vergüenza. Jesús hizo que fueran redargüidos en su conciencia, y fueron saliendo uno tras otro. La trampa para Jesús se volvió en su contra, quedaron expuestos ellos mismos a la vergüenza pública, lo que querían hacer con la mujer.

Es muy fácil caer en la tentación de juzgar a otros, antes de mirarnos a nosotros mismos, como nos recuerda Lucas 6:41 ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?”

Jesús tiene todo el derecho de juzgar porque es Dios, sin embargo, Jesús restaura la vida de esa mujer cuando le dice: “¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más”. ¡Qué ternura y gracia inimitables!, con ese acto de amor inagotable esa mujer fue traída a la convicción de pecado, a la admiración por el que la liberó de él y a ese llamamiento a empezar una vida nueva.

Este es un momento para pensar un poco antes de lanzar una piedra contra alguien, deberíamos reconocer nuestras propias faltas y mirar a aquellos que están perdidos en el mundo con más compasión y misericordia. Santiago 2:13 dice: “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”.

El Señor no nos dejó un mensaje en la arena, lo hizo en la cruz, no lo escribió con su dedo sino con su sangre preciosa que derramó por cada uno de nosotros para declararnos “justos”. Esa es la gracia triunfando sobre el juicio. Alguna vez nos hemos preguntado ¿cómo reacciona Jesús frente a nuestro pecado?, sé qué cómo con esa mujer, nos diría: “tampoco yo te condeno, vete y no vuelvas a pecar” Oración.

«Amado Jesús, tu gracia me envuelve de manera incontenible ante tu inagotable amor. Al leer tu Palabra y ver tu misericordia sobre mi vida, te doy gracias, porque derramaste tu preciosa sangre en una cruz para darme perdón de pecados, libertad y una nueva vida. Lléname de tu Santo Espíritu para abundar en gracia, en misericordia y compasión por los demás, porque no soy quién para juzgar a otros. En el nombre de Jesús, amén.

sábado, 20 de abril de 2024

Preparando a otros para la obra

 


Preparando a otros para la obra

“Llamó entonces David a Salomón su hijo, y le mandó que edificase casa a Jehová Dios de Israel. Y dijo David a Salomón: Hijo mío, en mi corazón tuve el edificar templo al nombre de Jehová mi Dios. Mas vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Tú has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras; no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. He aquí te nacerá un hijo, el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor; por tanto, su nombre será Salomón, y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días. Él edificará casa a mi nombre, y él me será a mí por hijo, y yo le seré por padre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre. Ahora pues, hijo mío, Jehová esté contigo, y seas prosperado, y edifiques casa a Jehová tu Dios, como él ha dicho de ti”. 1 Crónicas 22:6-11

Qué bueno es edificar la vida de otras personas y volverlas discípulos de Cristo. Estamos llamados a hacerlo, como dice Mateo 28:19 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”. Es necesario, porque otros tendrán que continuar la obra que nosotros hemos empezado, por eso, nunca debemos sentirnos desanimados cuando otras personas tienen el privilegio de hacer algo dentro del ministerio que nosotros hemos hecho ya; por el contrario, siempre doy gracias a Dios por mis mentores espirituales, por el que plantó la semilla del evangelio en mí, pero también el que la regó con perseverancia, los que me enseñaron la Palabra de Dios, me exhortaron y corrigieron, porque gracias a ellos, Dios me ha dado el crecimiento para colaborar con Él en la expansión del evangelio, donde quiera que he ido.

Debemos sentirnos privilegiados de poder dejar un legado, lo digo porque, como pastor y siervo de Dios, es una honra ver como no solamente dentro del ministerio donde el Señor me ha colocado, están siguiendo los pasos de Jesús, con sus habilidades y dones sirviendo donde Dios los ha puesto. No debemos ser egoístas, entre más envejecemos debemos recordar que Jesús nos ha dado la orden de hacer discípulos, y es una gran bendición ver replicadas sus enseñanzas en otros.

David fue un ejemplo de esto, cuando oró por su hijo y por todos aquellos que iban a ayudarle a edificar el Templo para Dios, los animó diciéndoles en 1 Crónicas 22:19 “Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar a Jehová vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario de Jehová Dios, para traer el arca del pacto de Jehová, y los utensilios consagrados a Dios, a la casa edificada al nombre de Jehová”.

Hay que animar y bendecir los esfuerzos de aquellos que nos sucederán en el ministerio para que Dios les de sabiduría, mantengan la visión dada por la revelación de su Palabra, sigan entusiasmados en amar y servir al Señor, para que todo lo que hagan sea prosperado y El Señor será fiel en honrarlos.

Jesús sabía que su ministerio era corto, pues venía a cumplir la misión de entregar su vida por nosotros; por eso su mayor esfuerzo fue ganando, edificando y enviando a aquellos para que continuaran la extensión de su reino hasta lo último de la tierra; un día les dijo: “De cierto, de cierto os digo, que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará”, Juan 12:24-26

Ese legado de Jesús nos alcanzó a nosotros, recibimos perdón, salvación y vida eterna, por lo que ellos hicieron para el Señor. Hoy te animo a servir a Dios, sabiendo que ningún trabajo para Él es en vano. Toma tu arado y no desistas; y recuerda que uno es el que siembra, otro el que riega, pero Dios es el que da el crecimiento. El Señor del universo nos tiene para grandes cosas. ¡Anímate a hacer discípulos, son tu legado!    Oración.

«Amado Padre, en el nombre de Jesús oro por todos aquellos que han sido escogidos, edificados y formados dentro de la congregación donde nos has puesto; anímalos a coger el arado y seguir sembrando la semilla del evangelio, a seguir regándola con la edificación y discipulado, para que puedan ser enviados a extender el reino de los cielos donde tú quieres; dales amor, sabiduría, prudencia, fuerza y valentía para cumplir con tu llamado. Amén.

viernes, 19 de abril de 2024

Atentos a la Verdad

 

Atentos a la Verdad


“Zarpando, pues, de Troas, vinimos con rumbo directo a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis; y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días. Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos”. Hechos 16:11-15

Esta es una de las mujeres que aparecen en la Biblia de las que poco se sabe. Pero lo que se conoce de ella, es que provenía de una región que producía bronce, latón, telas de púrpura. La Palabra dice que ella negociaba con esas telas y se presume que era una mujer acomodada económicamente, pero también que era una mujer que buscaba de Dios. En este caso Pablo estaba predicando el evangelio a unas mujeres que se reunían a orar a las orillas de un río. Aquí podemos ver un corazón dispuesto a escuchar la Palabra de Dios y a adorar a Dios. Lo importante aquí es que no interesa el lugar, Dios está buscando personas que le adoren, como la mujer samaritana, veamos Juan 4:21 “Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre”.

Cuando escuchamos la Palabra de Dios esta produce fe, y cuando hay fe podemos abrir el corazón a Dios, Romanos 10:17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. El corazón de Lidia fue abierto por el Señor para que estuviese atenta a lo que Pablo decía, lo que demuestra que la inclinación del corazón hacia la verdad no se origina en la voluntad del hombre. La primera disposición de inclinarse hacia el evangelio es una obra de gracia. Lidia no sólo abrió su corazón a Jesús, sino las puertas de su casa, fue generosa y compartió con alegría lo que tenía. Pablo vio en Lidia la gracia de Dios y desde ese momento en que el evangelio fue predicado con tanta sencillez, se empezaron a cosechar las primicias de Europa para Cristo. Lidia usó también sus recursos para ayudar a fundar la iglesia de Filipos, ella no solo entendió la gracia de Dios, sino que la puso en práctica.

¿Estamos como Lidia atentos a la verdad? Esta mujer, no solo estuvo dispuesta a escuchar el mensaje, sino que lo llevó a su hogar, trajo la luz de Cristo a su casa, y fueron bautizados ella y su familia. Luego ayudó a extender el reino de los cielos en esa región. Eso es lo que debemos hacer cuando conocemos a Jesús, debemos llevar primeramente el evangelio a nuestra familia y luego al lugar donde Dios nos quiera llevar.

¡Qué hermosa fe y qué generosidad!, Lidia estuvo dispuesta a atender las necesidades de estos misioneros Pablo y sus acompañantes, con hospitalidad; algo que muchos hemos olvidado en estos tiempos. Qué bueno es poder ayudar a otros y más a los hermanos en la fe. Recordemos lo que dice Romanos 12:13 “compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad” y Hebreos 13:2 “No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”.

Pidamos al Señor que disponga el corazón de nuestra familia y de los que nos rodean para que escuchen el evangelio. Solo el Señor puede abrir sus corazones para que lo reciban y crean en su Palabra. Oración.

«Señor, dame un corazón como el de Lidia, que anhele adorarte y escuchar tu voz cada día, quiero ser un reflejo de tu gracia, quiero entrar a tu presencia y darte gracias por la persona que un día me compartió el mensaje de salvación, escucharla me llevó a tener fe y a abrir las puertas de mi corazón a ti. Oro por los misioneros en el mundo para que sean revestidos de tu verdad, amor y gracia para alcanzar a los perdidos. En el nombre de Jesús, amén.

jueves, 18 de abril de 2024

Glorifiquemos a Dios con nuestra vida

 

Glorifiquemos a Dios con nuestra vida


Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. 1 Corintios 6:20

“Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”. Apocalipsis 4:11

Debemos dar gloria a Dios en cada momento y con cada aspecto de nuestra vida, fuimos creados para darle gloria y honra, y fuimos comprados por el precio de la sangre preciosa de Cristo para glorificarlo con nuestro cuerpo y nuestro espíritu los cuales le pertenecen a Dios. A veces pensamos que solo debemos glorificar a Dios cuando nos congregamos, o cantamos en nuestra iglesia, pero la verdad es que somos templo del Espíritu Santo y estamos llamados a darle gloria a Dios con nuestra vida, nuestra manera de pensar, de hablar y de comportarnos.

Fuimos creados para su gloria así lo dice Isaías 43:7 “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice”. Nuestro valor y motivos para enorgullecernos no está en nuestras posesiones, o títulos, o en nuestro círculo de amigos o en nuestros logros, son en la gracia infinita de Dios, pues todas las bendiciones provienen de Dios y es por su amor y cuidado que Él se glorifica en nuestras vidas. Sin Cristo no somos nadie. Todo lo que somos y tenemos es por la grandeza, poder y habilidad de nuestro Dios, por eso, las oportunidades que se nos presentan son para darle la gloria a Dios.

Preguntémonos ¿cómo podemos glorificar a Dios hoy? Meditando en su Palabra, reflexionando en su poder, tomando decisiones sabias que nos acerquen a Él, alabando a Jesús y agradeciéndole por su fidelidad. Si hay algo que nos impida acercarnos a Dios, seamos sinceros con Él y pidámosle que nos muestre qué debemos dejar o cambiar.

Recordemos lo que Pablo le decía a los Corintios para que llevaran una vida limpia y santa que glorificara a Dios: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna”, 1 Corintios 6:12. El Señor nos ha dado la capacidad por medio del Espíritu Santo para discernir lo justo y correcto para nuestra vida, escuchemos su voz que nos guía cada día para hacerlo.

Pensemos en lo grande y poderoso que es Dios con nosotros y mientras lo hacemos reflexionemos sobre lo que vamos a hacer o los pasos que vamos a seguir para glorificarlo hoy. “Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz. Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho”, Deuteronomio 10:16-17

Es tiempo de cambiar para que toda nuestra vida sea un acto de adoración a Él, y recuerda que no estamos solos porque tenemos al Espíritu Santo en nosotros “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.”

“Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”  Oración.

«Amado Dios, tú eres santo y digno de toda alabanza y adoración. Me creaste para alabarte, muéstrame cómo adorarte con todo mi ser; quiero hacerlo con cada pensamiento, palabra, intención y acción, quiero ser un sacrificio vivo y santo agradable a ti, por eso, deja que toda mi vida te honre y te traiga gloria. En el nombre de Jesús, amén.

miércoles, 17 de abril de 2024

Visión espiritual

 


Visión espiritual

“Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo”. 2 Reyes 6:16-17

“librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados”. Hechos 26:17-18

La lección que Eliseo le enseñó a su siervo Giezi fue que para creer lo imposible, primero debería ver lo invisible. La oración es la clave para discernir las estratagemas del adversario y también la clave para superar nuestros miedos. Muchas cosas pueden estar impidiendo que tengamos una clara visión espiritual, el miedo, la desesperación, el orgullo, la obstinación, la incredulidad pueden traernos ceguera espiritual. Eliseo oró: “Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea”; para que Giezi pudiera ver con los ojos de la fe la guardia invisible de ángeles que los estaba rodeando y defendiendo. Los ojos de la fe ven la realidad de la presencia y protección divinas que quitan todo temor, toda incertidumbre, la fe revela que Dios hace más por nosotros de lo que nos podemos dar cuenta.

Cuando nos enfrentemos a cosas que sean infranqueables, recordemos que los recursos espirituales están ahí aun cuando no podamos verlos, miremos a través de los ojos de la fe, para que veamos a Dios obrando en nuestra vida. A veces el problema es nuestra pobre visión espiritual y no el poder de Dios. Eliseo personifica la confianza que nace de una fe genuina cuando dependemos de Dios y de su infinito poder. Como dice Pablo en Romanos 8:31 “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”. Cuando Dios está de nuestro lado, nada ni nadie podrá permanecer en nuestra contra.

Pablo recibió un mandato de Jesús en su conversión, había sido escogido para abrir los ojos a los gentiles para que se convirtieran de las tinieblas a la luz, pero para poder hacerlo primero tenía que abrir sus propios ojos, no solo los físicos que habían quedado temporalmente ciegos por la visión del resplandor de Jesús resucitado, sino también sus ojos espirituales que, a pesar del mucho conocimiento de las Escrituras, todavía permanecían en oscuridad espiritual, por su orgullo e incredulidad.

Satanás el dios de este siglo, ciega el entendimiento de las personas para engañarlas, así dice 2 Corintios 4:4 “en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios”. Pero Dios es el que ilumina y abre nuestros ojos espirituales para darnos una visión clara de su soberanía y de su poder y así, vencer cualquier impedimento que tengamos. El Espíritu Santo nos quiere hablar y nos quiere usar para establecer su reino aquí, porque cada uno de nosotros tiene el potencial de ser usados por Dios, por eso, así como Eliseo pidamos que el Señor abra los ojos de la iglesia, de esta generación, para que entendamos el propósito por el cual nos ha escogido y hablemos sin temor, sin avergonzarnos del evangelio.

Que la Palabra de Dios nos de la sabiduría para no ser conquistados por Babilonia, por las ideologías de este mundo, que están dañando el corazón de muchos y los han puesto a dudar de la realidad de Dios. Por eso, no permitamos que ninguna potestad de las tinieblas impida que la Palabra de Dios sea implantada en nuestros corazones y si recibimos la visión espiritual por el Espíritu Santo, nada podrá detenernos para hacer la voluntad de Dios.   Oración.

«Señor derrama en esta mañana espíritu de revelación, conocimiento y sabiduría sobre mi vida para que pueda entender tu Palabra, saber tus misterios, poder caminar con tu Espíritu Santo, comprender tu amor inagotable. Quiero inclinarme delante de ti y reconocer que a veces he ignorado tu Palabra y me he alejado de tu dirección queriendo hacer las cosas en mis propias fuerzas. Quiero que abras mis ojos a tu visión e igualmente quiero abrir los ojos de aquellos que andan en tinieblas para que se conviertan a la luz de tu evangelio. En Cristo Jesús, amén.

martes, 16 de abril de 2024

Dios está contigo

 


Dios está contigo

Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido”. 1 corintios 2:9-12

Empecemos esta reflexión recordando la promesa cumplida en Jesucristo: Mateo 1:23 “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”.

El Dios que creó el universo está con nosotros, Juan 1:3 “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. Es una verdad que no podemos tomar a la ligera. Es una promesa maravillosa para experimentar a Dios con nosotros por medio de su Espíritu Santo.

El Espíritu de Dios se unió a nuestro espíritu en el momento de nuestra conversión, 1 Corintios 6:17 dice: “pero el que se une al Señor, un espíritu es con él”; y Romanos 8:9 nos asevera: “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”.

Sólo podemos entender las verdades espirituales con la ayuda del Espíritu Santo, porque Él nos da la sabiduría para discernirlas, es por gracia que entendemos lo que se nos ha concedido,1 Corintios 2:12. Por lo tanto, es un privilegio saber que el Espíritu Santo vive en nosotros, que el Señor está muy cerca porque está en nuestro corazón, es una razón para cederle el control total de cada área de nuestra vida y nos llene de su plenitud y de su fruto.

Dios está dentro de nosotros de una manera real, es la promesa que Jesús dijo: “que no nos dejaría huérfanos, sino que estaría en nosotros por medio de su Espíritu”, y lo cumplió. Además, el Espíritu nos guía a toda la verdad, nos enseña y no da discernimiento para entender la sabiduría secreta de Dios: “antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”.

El Espíritu Santo, en primer lugar, conoce lo que ningún ser humano podría conocer, la mente y los pensamientos de Dios. Él todo lo examina aun las profundidades de Dios. En segundo lugar, el Espíritu Santo revela, no se guarda el conocimiento de Dios, sino que lo da a aquellos en quien mora, por eso, dice que “no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia se nos ha concedido”.

En tercer lugar, el Espíritu Santo inspira a cada creyente para transmitir el evangelio a los demás, como decía Pablo en 1 Corintios 2:4 “y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder”. No enseñamos ni predicamos con palabras humanas sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresemos verdades espirituales. Y en cuarto lugar el Espíritu Santo ilumina, podemos comprender la mente del Señor porque tenemos la mente de Cristo 1 Corintios 2:16 y así, entender su plan y sus propósitos para cada uno de nosotros.

Hermanos, lo más maravilloso que le puede pasar al ser humano es recibir al Espíritu Santo.   Oración.

«Señor, gracias por la asombrosa verdad de que tu Espíritu Santo mora en mí, para enseñarme la sabiduría divina, para revelar, inspirar e iluminar mi vida con las verdades espirituales. Tú, me conoces perfectamente, sabes todo lo que hay en mi interior, ayúdame a ser cada día más como tú, santo y puro y a glorificar tu nombre con todo lo que haga, diga y piense, en el nombre de Jesús, amén.

lunes, 15 de abril de 2024

El Dios todo suficiente

 

El Dios todo suficiente


“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya”. Salmo 91:1-6

“Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación”. Salmos 91: 14-16

La confianza en Dios es lo opuesto al miedo, por eso, quién permanece al abrigo del Altísimo, y se acoge bajo la sombra del Omnipotente puede sentirse seguro.

Omnipotente, es un atributo y un nombre de Dios que viene del hebreo, “shadday” y se traduce como “el Todopoderoso”, este nombre figura cerca de 50 veces en el Antiguo Testamento y fue el nombre con que los patriarcas conocieron a Dios, refiriéndose a Él como el Dios poderoso, inconquistable, grande y fuerte.

Todos estos adjetivos nos muestran la sempiterna naturaleza de nuestro Padre Dios en la cual podemos confiar. “Shadday” está compuesto de la partícula “shed” (quién o cual) y “day” (suficiente), por lo tanto, Shadday es el “Dios todo-suficiente”, eternamente capaz de ser todo lo que nosotros necesitamos.

El salmista aquí manifiesta su total confianza en el Señor en tiempos de peligro y desafío frente a los poderes del maligno. Enfatiza una profunda comunión íntima y personal con Dios cuando le dice al Señor: “Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quién confío”, Salmos 91:2. La respuesta a todos nuestros temores es una relación estrecha con Dios.

Debemos apropiarnos de todas las promesas de este salmo y encontraremos refugio y protección en Dios en todo tiempo, contra toda tentación y ataque de Satanás, Salmos 91:11-12 nos dice que Dios envía ángeles para cuidar de nosotros.

En la última porción del salmo 91:14-16, Dios mismo habla recalcando su promesa de protección personal. De nuevo prioriza nuestra relación personal con Él: “Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre”. Esta promesa incluye liberación, ponernos en alto por encima de las circunstancias, la respuesta a nuestras oraciones, su Presencia en tiempos de angustia, ver su gloria en nuestra vida, saciarnos de larga vida y mostrarnos su salvación.

Es el mismo llamado de Jesús a que permanezcamos en una relación estrecha con Él, Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.

Moisés fue protegido por la mano de Dios mientras le mostraba su gloria para que no muriera, veamos Éxodo 33:21-22 “Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado”. Ahora Jesús es la roca en la cual podemos refugiarnos y contemplar la gloria de Dios, porque derribó toda barrera que nos separaba del Padre.

En los momentos de mayor oscuridad, siempre nos esconderá en el hueco de la peña para protegernos y liberarnos. Dios resucitó a Jesús de entre los muertos y al hacerlo nos liberó del miedo a la muerte y al futuro, precisamente por esto es que debemos estar dispuestos a dejar nuestra seguridad completamente en sus manos.

Queda claro, que aquellos que amamos al Señor, seremos rescatados de las tribulaciones y el Señor estará con nosotros en medio de las dificultades, esto es lo que marca la diferencia cuando confiamos en Jesús y reconocemos su poderoso nombre.    Oración.

«Señor, gracias por estar conmigo en los momentos de angustia, eres mi refugio y fortaleza, bajo tus alas me siento seguro. En ti confío porque eres el Todopoderoso, el Dios todo suficiente, no hay nada que sea difícil para ti, eres quién me llena de esperanza hacia el futuro y quita todo temor de mi corazón. Tomo tus promesas y descanso en tu verdad, porque tu Palabra es luz en medio de las tormentas de mi vida. Gracias por cuidarme y fortalecerme en mi peregrinar por este mundo, en el nombre de Jesús, amén.