viernes, 21 de febrero de 2025

La vida y obra de Cristo reflejan ese carácter que lo acercó a su destino

 


La vida y obra de Cristo reflejan ese carácter que lo acercó a su destino

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:5-8

Cuando miramos la vida y obra de nuestro Señor Jesucristo nos damos cuenta de verdades profundas que como creyentes deberíamos experimentar y vivir para alcanzar el destino glorioso que Dios ha preparado para los que le aman. Cristo nos muestra a través de su ministerio ese carácter que le permitió acercarse a su destino y cumplir su propósito aquí en la tierra.

Filipenses 2:5-8 revela tres virtudes que le permitieron a Jesús mantenerse dentro de su propósito para alcanzar su destino, estas son: despojarse de sí mismo, la humildad y la obediencia. En conjunto, estas virtudes se vieron reflejadas en el ministerio de Jesús por medio de su amor, pues cada palabra y acto así lo manifestaba, por ejemplo, el despojarse de sí mismo nos muestra cómo Jesús siendo Dios tuvo empatía con el hombre, para enseñarnos cómo amar con el Amor de Dios aun como humanos; la humildad del Señor nos lleva a ver su amor, pues no le importó nacer en un humilde pesebre siendo el dueño de todo, y aun no le importaba no tener donde recostar su cabeza con tal de cumplir con su destino para salvarnos; y su obediencia al Padre nos revela su gran amor, un amor capaz de pasar por encima de su voluntad para hacer la de Dios, a pesar de que eso lo llevaría a la cruz.

Así que hermanos, pidamos la ayuda del Espíritu Santo para desarrollar estas virtudes de Cristo en nuestras vidas, despojándonos de ese viejo hombre que está viciado, para vestirnos del nuevo, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad (Efesios 4:22-24); quitando el orgullo, sujetándonos unos a otros, revistiéndonos de humildad (1 Pedro 5:5); y sacando toda incredulidad para guardar los mandamientos de Dios permaneciendo en su amor (Juan 15:10-12). De esta forma podremos mantenernos en nuestro propósito para alcanzar nuestro destino.   Oración.

«Padre amado hoy quiero pedirte que me ayudes por medio de tu Santo Espíritu a menguar para que tu Hijo Jesucristo crezca en mí, quiero aprender de ÉL, ayúdame a despojarme de todo aquello que me impide reflejar tu amor, hazme humilde y obediente, pues mi deseo es cumplir tu propósito y alcanzar el destino que has preparado para mí. Amén

jueves, 20 de febrero de 2025

El nacimiento de Cristo fue en el momento oportuno

 


El nacimiento de Cristo fue en el momento oportuno

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.” Gálatas 4:4-7

El apóstol Pablo al convertirse en testigo del amor de Cristo, pudo entender por inspiración del Espíritu Santo, que Jesús llegó en el momento preciso, por eso escribe en su carta a la Iglesia de Galacia que Dios envió a su Hijo, cuando llegó el cumplimiento del tiempo, con la finalidad de salvar a los que creyesen en Él y con el propósito de adoptarlos como sus hijos (Gálatas 4:4-7).

Es maravilloso saber que como creyentes Dios no solo nos salvó sino que nos adoptó como sus hijos y además nos dio su Santo Espíritu el cual desde nuestro interior clama ¡Abba, Padre! Y esta expresión conlleva un significado de cercanía, de confianza, de intimidad, es similar a cuando de niños le decíamos a nuestro padre: papito, y es importante saber esto porque ahora que por la fe en Jesucristo hemos sido adoptados como hijos de Dios, podemos tener esa confianza para acercarnos a Él y decirle Papito ayúdame, creyendo lo escrito en Hebreos 4:16 “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”

El nacimiento de Cristo se dio en el momento oportuno, como dice Gálatas 4:4, de igual manera podemos tener la certeza que Dios nos enviará su ayuda también en el momento oportuno, pues así como en el Getsemaní el Padre envió un ángel para fortalecer a Jesús (Lucas 22:43), para que pudiera cumplir su propósito, igualmente Dios nos fortalecerá con su Santo Espíritu para alcanzar el propósito por el cual nos creó, como dice Efesios 3:16 “para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;”

Hermanos ahora como hijos de Dios cultivemos esa relación de intimidad que nos permita acercarnos todos los días a su presencia para hallar gracia para alcanzar nuestro propósito.   Oración.

«Padre amado, gracias por adoptarme como tu hijo, hoy me acerco al trono de tu gracia pidiendo tu ayuda para alcanzar el propósito por el cual tú me creaste, permíteme por la comunión con tu Santo Espíritu ser fortalecido en mi hombre interior. Amén.

miércoles, 19 de febrero de 2025

Cristo nos muestra lo que es vivir con propósito

 


Cristo nos muestra lo que es vivir con propósito

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8

“Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.” Lucas 22:41-44

Cuando miramos el nacimiento, obra y muerte de nuestro Señor Jesucristo podemos ver el verdadero significado de vivir una vida con propósito, la vida de Jesús fue una vida significativa pues desde su nacimiento hasta su crucifixión, todo tuvo que ver con la manifestación del amor de Dios al ejecutar el plan de salvación para la humanidad. (Romanos 5:8)

Permanecer en una relación personal de Amor con su Padre Celestial le permitió a Jesús mantenerse firme hasta el final para poder así cumplir con su propósito (Lucas 22:41-44), por eso con toda convicción durante su ministerio lo vemos decir: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. (Lucas 19:10) y también lo vemos declarar: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” (Juan 6:38)

Cuando se vive una vida con propósito se deja huella, Cristo dejó una huella para la eternidad, pues su vida de propósito lo llevó a la cruz por amor, para que el destino de todo aquel que deposite su fe en Él cambie para siempre, obteniendo vida eterna. Lo anterior lo pudo experimentar en carne propia el apóstol Pablo, por eso manifiesta en 1 Timoteo 1:15 “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” Y escribe en Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

Hermanos, sigamos el ejemplo de Jesús y cultivemos una relación personal de amor con Dios, para así hacer su voluntad y poder entonces tener vidas con propósito.   Oración

«Espíritu Santo llévame a cultivar una relación personal de amor con Dios, pues quiero seguir el ejemplo de Jesús, para así poder vivir una vida con propósito y dejar una huella de amor. Amén.

martes, 18 de febrero de 2025

En Cristo se responde la pregunta ¿De dónde vengo?

 


En Cristo se responde la pregunta ¿De dónde vengo?

“Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.” 1 Juan 1:1-3

Cristo da respuesta a la pregunta ¿De dónde vengo? pues él mismo siendo Dios se hizo hombre, para dar a conocer la imagen correcta de Dios, que había sido desdibujada por causa del pecado, para poder así restaurar el conocimiento correcto de Dios y por ende restaurar el conocimiento correcto acerca de nuestro origen.

Esta pregunta que lleva al ser humano a cuestionar su pasado y sus orígenes se responde en Cristo porque Él mismo fue quien nos creó, el apóstol Juan por revelación divina pudo entender que los hechos descritos en Génesis y que narran el origen del universo, de la vida y del hombre, tenían que ver con Cristo, por eso por inspiración del Espíritu Santo escribe refiriéndose a Jesús: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Juan 1:1-3 y luego complementa en 1 Juan 1:1-3 que él mismo era un testigo de ese Verbo encarnado.

Juan entendió que cada vez que Dios dijo que algo fuera hecho, fue hecho por su Palabra creadora, y ahí estaba el Verbo de Dios actuando, es decir, Jesucristo estaba ahí obrando en la creación. Y él escribe estas verdades para que podamos comprender por revelación del Espíritu Santo que venimos del amor creador de Dios, como dice Juan 20:31 “Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.” y como declara 1 Juan 5:13 “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.” Así que hermanos, pidamos la revelación del Espíritu Santo para tener la misma comprensión que tuvo el apóstol Juan para entender que Jesús es el creador de todo, y que de Él venimos, que Cristo es nuestro origen.   Oración.

«Espíritu Santo, llévame a comprender que en Cristo encuentro la respuesta a esa inquietante pregunta ¿De dónde vengo? Permíteme entender que puedo estar tranquilo pues soy el resultado de tu amor creador, examíname y muéstrame si tengo algún pensamiento equivocado, contrario a tu verdad, para cambiarlo por el pensamiento correcto, gracias por tu ayuda. Amén.

lunes, 17 de febrero de 2025

Una mirada correcta del pasado

 


Una mirada correcta del pasado

“David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.” 1 Samuel 17:34-37

David reconoció que Dios había estado en su pasado cuando declaró que así como Jehová lo había librado de las garras del oso y el león, también lo libraría de aquel gigante, esta visión correcta del pasado ayudó a David a incrementar su fe para creer y actuar; hoy muchos cristianos no afrontan las batallas de la vida de la misma manera y con el mismo ímpetu que David enfrentó a Goliat simplemente por tener una manera equivocada de mirar el pasado.

David vio a Dios actuar en su pasado, librándolo, nosotros como creyentes debemos ver a Cristo triunfando en la cruz; mirar a Cristo y no a nosotros mismos, nos permitirá incrementar nuestra fe para así tomar decisiones valientes frente a los desafíos de la vida. David hacía esto, él no se vio a sí mismo con sus incapacidades, él vio a Dios quien estaba con él.

David también cometió errores y pecados graves, pero cuando Dios lo confrontó, se arrepintió, tuvo un cambio de pensamiento; mientras no cambió su manera de pensar, sus huesos se envejecieron; pero al arrepentirse, y al buscar a Dios, su vida empezó a florecer nuevamente como dice el Salmo 32:3-5

Muchos cristianos hoy no pueden experimentar la vida nueva y abundante que Cristo ganó en la cruz para los creyentes, porque se encuentran enfrascados en un pasado que ya no existe, pero gracias a Cristo podemos estar seguros que en Él las heridas del pasado pueden sanar y ser transformadas para bien y los pecados ser perdonados.

Hermanos, que como David decidamos arrepentirnos, es decir, cambiar nuestra manera de pensar para alinear nuestros pensamientos a los de Dios, para así poder tener una visión correcta del pasado, y poder ver a Cristo actuando ahí a nuestro favor, dándonos una salida, mostrándonos su gran amor, para disfrutar la vida nueva que ya nos regaló.   Oración.

«Espíritu Santo permíteme tener un concepto correcto del pasado, llévame a ver a Cristo triunfando en la cruz para aumentar mi fe y así hacer tu voluntad. Amén.

domingo, 16 de febrero de 2025

La adoración nos lleva a una transformación

 


La adoración nos lleva a una transformación

“Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable. Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos. En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré. Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, y yo publicaré tu grandeza. Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia.” Salmo 145:1-7

El rey David es conocido por ser un adorador, un hombre conforme al corazón de Dios, muchos de los Salmos fueron escritos por él, por inspiración del Espíritu Santo, y en ellos podemos ver cómo su cosmovisión fue impactada por las revelaciones de Dios.

David tenía una manera correcta de ver la vida, es decir, tenía una comprensión clara del pasado: de dónde venía, de cómo fueron creadas las cosas y quién es el creador de todo, Salmos 104 y 139; también tenía claro su propósito en esta vida: porque estaba aquí en la tierra, Salmos 8 y 138; y por supuesto tenía la visión correcta del futuro: para dónde iba, Salmos 16 y 71.

Este tipo de pensamientos correctos y la forma cómo veía la vida, le ayudaron a recibir lo que Dios había preparado para él, pues el fundamento de esta manera de pensar era Cristo mismo, esto lo podemos apreciar en el Salmo 144:1-2 que dice: “Bendito sea Jehová, mi roca, quien adiestra mis manos para la batalla, y mis dedos para la guerra; misericordia mía y mi castillo, fortaleza mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; El que sujeta a mi pueblo debajo de mí.” Aquí podemos considerar que David contaba siempre con Dios, lo veía en su pasado, en su presente y en su futuro.

De David podemos aprender que cultivar una vida de adoración a Dios nos lleva a conocerlo mejor, lo cual renueva nuestra manera de pensar, y nos conduce a experimentar esa transformación que como hijos de Dios tenemos al haber recibido a Cristo, pues como dice la Palabra ahora somos nuevas criaturas. Hermanos, que al igual que David, busquemos a Dios en adoración, y al experimentar su gran amor transformador podamos decir “Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre” Salmo 145:1.   Oración.

«Señor Jesús, gracias por tu Santo Espíritu, quien me motiva a buscarte y me lleva a conocer y experimentar tu amor por medio de la adoración, gracias porque esta comunión contigo renueva mi manera de pensar y me transforma más y más a tu imagen. Amén

sábado, 15 de febrero de 2025

Daniel testigo del Amor

 


Daniel testigo del Amor

“Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido” Daniel 10:12

Daniel dejó registrado en su libro un encuentro que tuvieron sus amigos Sadrac, Mesac y Abed-nego con Cristo Pre-encarnado, un encuentro tal, que impactó hasta la vida del rey del imperio de ese tiempo, Nabucodonosor, al punto de llegar a bendecir al Dios de estos jóvenes; en este relato vemos la pre-existencia de Cristo, pero no era necesario que Cristo se presentase así para creer en Él, Daniel creía en Dios y por eso le oraba constantemente, y sus oraciones eran respondidas, por eso vemos cómo en visión pudo tener una revelación del Mesías, el Santo de los santos (Daniel 9:24-26) convirtiéndose también en testigo de su amor. (Daniel 10:11)

Daniel, quien conoció a Cristo por medio de la oración, profetizó de Él, y en su libro quedaron registrados desde los grandes imperios que se levantarían en el pasado, como el de babilonia, el medo-persa, el griego y el romano, hasta lo que pasará en el futuro con la gran tribulación, indicando también los tiempos en que llegaría el Mesías, mostrando así la fiabilidad histórica de la Biblia; pero sobretodo la inspiración divina que tiene la misma. (Daniel 2:25-45; 9:25)

Es sorprendente saber que en las Escrituras encontramos profecías dadas en el Antiguo Testamento que se han cumplido como se anunciaron. Esto debe llevarnos a creer en Cristo, pues como sabemos por la Palabra de Dios, Él maneja los hilos de la historia y pone y quita reyes. (Daniel 2:21)

Como hijos amados de Dios, gracias a Cristo, podemos tener una revelación de las escrituras, para entender lo que fue escrito en el pasado, que impacta nuestro presente y que nos da claridad del futuro. Hermanos, que como Daniel podamos disponernos a entender y humillarnos en la presencia de Dios, siendo testigos de su amor, para comprender nuestro pasado, tener propósito en nuestro presente y alcanzar esperanza para nuestro futuro.   Oración.

«Señor Jesús, hoy dispongo mi corazón para humillarme en tu presencia y entender el gran amor que has tenido conmigo, reconociendo que en cada prueba y dificultad me has acompañado, gracias porque sé que tú seguirás a mi lado como lo has hecho siempre. Amén.