jueves, 13 de noviembre de 2025

Cristo nos permite tener el carácter del Padre

 


Cristo nos permite tener el carácter del Padre

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Juan 1:12-13

Dios entregó las tablas que contenían los diez mandamientos a Moisés en el monte Sinaí, estos mandamientos estaban escritos por el propio dedo de Dios, indicándonos su importancia, y mostrándonos el designio que sería cumplido gracias a la obra de Cristo en la vida de cada creyente: que no fueran sólo mandamientos externos, sino que fueran parte del carácter de sus hijos, por eso es que en Ezequiel 36:26-27 Dios nos dice: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.”

Esta verdad se cumple en la vida de todo aquel que recibe a Cristo como Señor y Salvador, pues es una promesa dada por Dios para todos los creyentes, y es maravilloso porque al creer en Cristo y en su obra de amor demostrada en la cruz y al recibirlo en nuestras vidas, se nos da el privilegio de ser adoptados como hijos de Dios.

Por lo tanto por la fe en Cristo somos hechos semejantes a Él, somos identificados con Él, se nos da su Santo Espíritu y también su carácter, para que ahora esos mandamientos se vuelvan parte integral de nuestras vidas formando nuestro carácter como creyentes.

Ahora bien, por el poder de la Palabra de Dios, al estudiar el carácter de Cristo, el Espíritu Santo nos llevará a que por amor vivamos esos mandamientos que ahora están escritos en las tablas de nuestro corazón para que los pongamos por obra.

“Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.” Romanos 13:9-10. Por lo tanto hermanos, para apreciar ese cambio que trae la nueva vida en Cristo debemos comprender que es gracias a su amor que ahora tenemos un nuevo corazón que es el de Cristo latiendo en nosotros, por medio de su Santo Espíritu, quien anhela derramar su amor a través nuestro y por ende cumplir la ley amando a Dios y al prójimo.   Oración.

«Padre Dios, gracias por tu amado Hijo Jesús, mi Señor y Salvador, quien me ha dado su vida, vida que refleja tu carácter, gracias porque ahora en Cristo Jesús y por la obra de tu Santo Espíritu puedo reflejar tu amor en mi diario vivir. Amen.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Cristo cumplió la Ley, manifestando el carácter del Padre

 


Cristo cumplió la Ley, manifestando el carácter del Padre

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.” Mateo 5:17

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” Mateo 22:37-40

La Palabra de Dios testifica que Jesús nunca pecó, y así lo afirma 1 Pedro 2:22-23 «el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca»; también lo dice 1 Juan 3:5 «Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él»; y como lo declara Hebreos 4:15 «Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.»

Es maravilloso saber que nuestro Señor Jesucristo nunca pecó, por lo cual podemos afirmar que nunca transgredió la ley, pues como se nos enseña en 1 Juan 3:4 «Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.» Entonces debido a que Jesús nunca pecó, nunca transgredió la ley. Así que podemos estar seguros que la afirmación de Jesús que quedó consignada en Mateo 5:17 se cumplió a cabalidad, pues según sus propias palabras Él no había venido para abrogar la ley o los profetas, sino que había venido a cumplirlos.

Y es que al mirar y estudiar la vida de Jesús nos damos cuenta que Él cumplió la ley y los profetas, pues su vida fue una manifestación del amor de Dios, un reflejo del carácter del Padre. Jesucristo resumió toda la ley y los profetas en dos mandamientos, los que encontramos en Mateo 22:37-40, de ahí que el apóstol Pablo inspirado por el Espíritu Santo declara en Romanos 13:8-10 “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.” Por eso hermanos, ahora en Cristo podemos cumplir la ley, pues en Cristo aprendemos a vivir en amor reflejando así el carácter del Padre.    Oración.

«Señor Jesús gracias por tu amor demostrado en tu obediencia al Padre, gracias por hacer la voluntad de Dios cumpliendo esa maravillosa obra de salvación en la cruz, gracias porque tú nos muestras al Padre y nos llevas a tener su carácter. Amen.

martes, 11 de noviembre de 2025

El carácter del Padre nos permite comprender la Justicia de Dios

 


El carácter del Padre nos permite comprender la Justicia de Dios

“Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días.” Salmos 7:11

«Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.» 2 Corintios 5:21

Así como el amor es un rasgo característico del carácter del Padre, su justicia también lo es, y así como sus mandamientos nos dejan ver su amor, éstos también nos permiten conocer su justicia. El término justicia tiene varios sinónimos que nos permiten entender un poco mejor su significado, algunos son: rectitud, imparcialidad, equidad, honradez, razón, moralidad, ley; pero en cuanto a la justicia de Dios, es a través de la lupa del amor que podemos entender un poco más acerca de este rasgo del carácter de Dios.

Al referirnos a la lupa del amor, estamos hablando de apreciar la justicia de Dios teniendo presente también su carácter de amor, es decir podemos darnos cuenta, por ejemplo en los mandamientos de Dios, cómo éstos nos permiten ver los aspectos morales que deben regir al hombre, y que al estar dados como ley, deben cumplirse, pero como vimos en devocionales anteriores, estos mandatos fueron dados por amor, para que al cumplirlos el hombre refleje ese carácter de amor de Dios.

Además Romanos 7:12 dice «De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno», por eso cuando estos mandamientos son quebrantados entonces se levanta la voz de Dios defendiendo al amor, porque al infringir sus mandamientos se está ofendiendo al amor, y por lo tanto demanda justicia, por eso el Salmo 7:11 declara: “Dios es juez justo, y Dios está airado contra el impío todos los días”, pero su Santo Espíritu nos revela en Efesios 2:4-5 «Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo. ¡Por gracia sois salvos!” y aquí vemos en acción la justicia y el amor de Dios, pues es gracias a Cristo, que se satisface la justicia de Dios, y por amor, esa justicia nos es imputada a los creyentes como dice 2 Corintios 5:21 «Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.» Así que hermanos, estemos agradecidos con Dios, pues ahora en Cristo Jesús podemos cumplir los mandamientos de Dios, reflejando su amor y también su justicia.   Oración.

«Padre Dios, gracias por tu inmenso amor, ese amor eterno que en Cristo se manifestó, y que gracias a su obra de amor satisfizo tu justicia, para que al creer en Él pudiéramos ser hechos tus hijos, teniendo en nosotros también ese carácter justo y amoroso que tú tienes. Amen.

lunes, 10 de noviembre de 2025

El carácter amoroso del Padre con Israel y con la humanidad

 


El carácter amoroso del Padre con Israel y con la humanidad

“Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí; a los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios. Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba. Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida.” Oseas 11:1-4

Es maravilloso ver el carácter de amor del Padre Dios por su pueblo Israel, y muy triste observar cómo su pueblo, en muchas ocasiones no correspondió a su amor, el libro de Oseas 11:1-4 nos deja claro cuánto amor expresa Dios a su pueblo al decirle “Cuando Israel era muchacho, yo lo amé” y nos deja ver cómo los trataba como a hijos, pues enseguida declara “y de Egipto llamé a mi hijo” en contraste dice de su pueblo “Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí; a los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios”, es como si esos mandamientos de Dios, dados en el monte Sinaí, hubieran entrado por un oído y salido por el otro, “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen … No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios” fue algo que se les olvido, o peor aún, que sabiéndolo no les importó, sin embargo podemos ver ese carácter de amor de Dios cuando dice: “Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba”, no se dieron cuenta que prácticamente esos mandamientos de amor, tenían la finalidad de protegerlos para que su corazón no se desviara tras dioses que no son dioses; pero a pesar de que Dios como un buen Padre les enseñaba y los cuidaba, ellos como un hijo rebelde se alejaban.

Sin embargo, Dios con todo seguía tratando de atraerlos con amor, por eso dice “Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida.” Y eso es lo hermoso de Dios, de su carácter, que de igual forma hizo con nosotros y con la humanidad, pues su amor es tan grande que fue capaz de dar a su Hijo amado como pago por nuestros pecados para salvarnos (Juan 3:16), y atraernos con la cuerda de amor más grandiosa hacia Él: la entrega de la vida de Jesús en la cruz, así que hermanos correspondamos al amoroso carácter de Dios y dejemos que su Santo Espíritu desarrolle el carácter de Cristo en nosotros.    Oración.

«Padre Dios, gracias por tu gran amor, gracias por atraerme a ti con la cuerda de amor más maravillosa: la obra de tu hijo Jesús en la cruz, gracias por adoptarme como tu hijo, darme tu perdón, tu vida, tu identidad y un propósito para vivir, gracias por amarme. Amen.

domingo, 9 de noviembre de 2025

El amor del Padre en el Hijo, refleja el carácter de Dios

 


El amor del Padre en el Hijo, refleja el carácter de Dios

 “Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.” Mateo 17:5

“Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” Juan 15:9-10

“El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” Juan 14:21

El testimonio registrado en el libro de Mateo 17:5 cuando el Padre Celestial se revela, declarando el amor y la complacencia por su Hijo Jesús, nos muestra una vez más, ese carácter amoroso de Dios como Padre, que precisamente influyó en el carácter de su Hijo, como podemos verlo a través de los evangelios. Ahora bien, Jesús mismo confirmó ese gran amor de su Padre Dios manifestado en su vida, por eso declara en Juan 15:9 “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor” y nos indica en el versículo siguiente, precisamente lo que Dios por medio de los mandamientos de Dios se conoce el carácter del Padre, tal como dice Juan 15:10 “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” De ahí la importancia de seguir el ejemplo que nos muestra Jesús de obedecer los mandamientos de Dios.

Podemos ver entonces cómo el amor del Padre se ve reflejado en el Hijo, y se manifiesta en su carácter por medio de la obediencia a los mandatos de Dios, y precisamente esa es la invitación que nos hace Jesús al decirnos: “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.” Juan 14:21.

Hermanos, qué grandiosa revelación la que nos está dando Dios, mostrándonos que sus mandamientos son el reflejo del carácter amoroso como Padre Celestial, y la presencia de Cristo en nuestras vidas por medio de su Santo Espíritu nos lleva a obedecer sus mandamientos.   Oración.

«Padre Dios, deseo ver la manifestación de Cristo en mi vida, su expresión en mí, por eso te pido que desarrolles ese carácter de tu amado Hijo en mi vida y que por el poder de tu Santo Espíritu me lleves a obedecer por amor tus mandamientos. Amen.

sábado, 8 de noviembre de 2025

Lo que ofrece el mundo

 


Lo que ofrece el mundo

“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” 1 Juan 2:16

El mundo en la Biblia hace referencia al sistema caí­do, como consecuencia del pecado, hostil a Dios y que sigue su propia sabiduría, viviendo a la luz de su propia razón sin reconocer la Fuente de toda la verdad, vida e iluminación.

Este mundo intentará hacerte creer que necesitas satisfacer tus propios deseos, te creará necesidades que no tienes y te empujará a que te enfoques en ti mismo y no en Cristo.

El mundo caído tiene como características predominantes el orgullo y la codicia. El primero quiere llevarnos a que no reconozcamos nuestro estado y necesidad de Dios, el segundo quiere empujarnos a desear y poseer todo lo que resulta atractivo a nuestros sentidos físicos, como sucedió en el paraíso: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió, así como ella.” (Génesis 3:6).

Además del orgullo y la codicia, el mundo quiere llevarnos a una falsa religión basada en el legalismo, el ascetismo y el ritualismo como débiles sustitutos de la verdadera adoración a Dios que debe ser en Espíritu y verdad (Juan 4:23-24); estos elementos de una falsa comunicación con Dios conducen a la esclavitud de la conciencia por medio de rudimentos y tradiciones humanas (Gálatas 4:9-10).

Pero nosotros, los creyentes en Jesús, tenemos al Espíritu de Dios habitando en nosotros y donde está el Espíritu hay verdadera libertad (2 Corintios 3:17), esto incluye al mundo y sus ideologías, por eso estamos llamados a cambiar nuestra forma de pensar y a no seguir las corrientes de este mundo, viviendo santa y piadosamente, sin mancha e irreprensibles, en paz, porque el mundo y sus cosas han de ser deshechas, pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. (2 Pedro 3:11-18)    Oración.

«Padre, nada quiero de este mundo, pues lo único que llena mi vida es tu amor derramado en mi corazón por medio de Cristo, quita de mí todo mal deseo y por medio de tus promesas enséñame a disfrutar desde hoy de mi posición eterna, en Jesús. Amén.  

viernes, 7 de noviembre de 2025

¿A QUÉ SABE LA PALABRA DE DIOS?

 


¿A QUÉ SABE LA PALABRA DE DIOS?

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”, hebreos 4:12

“Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.” Colosenses 4:5-6

Cuando no hemos probado un plato delicioso, del cual nos hablan, ¿cómo vamos a conocer su verdadero sabor? O si lo hemos probado, pero hace tiempo no lo hacemos, ¿sólo nos conformaríamos con recordarlo? Por supuesto que no, queremos probarlo realmente, disfrutarlo, hasta quedar saciados.

Así mismo, lo maravilloso de la Palabra de Dios va más allá de que esté escrita en un libro; lo especial es que se revela a cada uno de nosotros por medio de nuestra vida. Cada vivencia propia en la Palabra muestra que nuestra fe es real. Cuando experimentamos lo que Dios es y Dios hace, es real en nuestra vida, nos vamos a sentir gozosos y los demás lo van a notar.

De nada sirve tener la Biblia abierta y colocada en el centro de nuestra sala. Sólo es útil si está guardada en nuestro corazón. Leerla como un rito o costumbre, o por una penitencia que busca el favor de Dios no servirá de nada. Ella funciona cuando la estudiamos profundamente y la obedecemos.

Cuando experimentamos lo que cada principio, enseñanza y promesa hace en todas las áreas de nuestra vida; cuando observamos que empezamos a tener paciencia, a tener gozo y paz, cuando nuestras relaciones con los demás empiezan a cambiar, cuando examinamos nuestro corazón y vemos que actuamos como el nuevo hombre que ha sido liberado por Cristo, entonces la Palabra se hace viva y eficaz.

Hermano, Dios quiere revelar su poder, su gloria y amor, por medio de nuestras vidas, así que nos está llamando a que volvamos a la Palabra de Dios, la escudriñemos y la coloquemos en práctica; Él anhela que la experimentemos en nosotros mismos, que probemos su sabor. Ella tiene un sabor especial y extraordinario para cada uno de nosotros.  Oración.

"Señor, que tu Palabra sea manifestada en mi vida, que cada principio que tú me enseñas se haga evidente en mi carácter, que mi fe sea la prueba más sólida de que tú existes y tu amor sea expresado a los demás por medio de mi vida. Amén.