martes, 9 de septiembre de 2025

Gozosos en la esperanza

 


Gozosos en la esperanza

“gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;” Romanos 12:12

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” Santiago 1:2-4

“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.” Hebreos 12:11

Tiempos de prueba y disciplina, aunque difíciles y tal vez más largos de lo que creemos resistir y soportar, finalmente terminan siendo momentos de gran crecimiento espiritual.

Hay ocasiones que de pronto sin querer o sin imaginar, quizás por las emociones o incluso por las buenas intenciones, tal como le pasó al rey Saúl, terminamos desobedeciendo al Señor y haciendo conforme nosotros pensamos que es bueno (1 Samuel 15:17-22). Sin duda, el Señor, en su eterno amor e infinita misericordia, habiéndonos adoptado como a hijos en Cristo, no nos desechará, si no mejor nos ejercitará en paciencia y obediencia.

Recordemos lo que dice Hebreos 5:8-9 acerca de Cristo “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;” y si fue necesario esto en Jesucristo quien fue perfecto, cabal y obediente en todo, ¿cuánto más en nosotros que sí somos imperfectos y desobedientes? (Hebreos 12:5-6).

Para nadie es un secreto que estos tiempos en los que somos reprendidos y disciplinados, inicialmente no nos causan agrado o gozo, pero veamos a lo que nos anima el Señor en Hebreos 12:2 “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Hermanos, que nuestra mirada, confianza y esperanza en Jesucristo, nos lleven a permanecer y esperar en este tiempo en completo gozo, con la firme certeza de que nuestro Padre que nos ama, nos ejercitará para que finalmente el fruto de su Hijo Jesucristo sea a través de nosotros manifiesto, su paciencia y obediencia para gloria de Dios Padre.   Oración.

«Padre, en tu eterno amor e infinita misericordia, no te cansas de reprendernos y disciplinarnos, gracias por esos tiempos que aun siendo tentados a desanimarnos y desmayar, Tú nos hablas y nos concedes la gracia de mirar a tu Hijo Jesucristo, quien gozoso por nuestra salvación sufrió la cruz y menospreció el oprobio; gracias porque ahora por medio de la fe, su gozo ha sido puesto en mí y en ti espero para que por el ejercicio de estos tiempos todo el fruto de tu Hijo Jesucristo sea a través de mí manifiesto, amén.

lunes, 8 de septiembre de 2025

El fruto es de la vid

 


El fruto es de la vid

“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:4-5

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:22-23

Nos preocupamos, intentamos y esforzamos mucho los cristianos por cambiar nuestra manera de pensar, sentir y hacer, pues conocemos que muchos de nuestros pensamientos, sentimientos y obras no son conforme a la voluntad de Dios. Sin embargo, pasan las semanas, los meses e incluso los años y vemos que en algunos aspectos seguimos siendo los mismos que éramos antes de conocer de Cristo o quizás observamos que nuestro caminar está lleno de altibajos, por algún tiempo parecemos cambiar, pero luego volvemos a nuestras antiguas andanzas.

Es sin duda éste, un panorama frustrante, desalentador y agotador, pero ¿por qué pasa esto? Tal vez es porque hasta ahora no hemos tenido un verdadero conocimiento y entendimiento de las buenas noticias del Señor y nos hemos pasado la vida intentando hacerlo a nuestra manera. Este mal entendimiento de la Palabra de Dios básicamente está en que creemos que debemos en nuestros propios esfuerzos parecernos a Cristo y llegar a ser como Él.

Hermanos, la reveladora verdad es que Cristo está en nosotros y nosotros en Él, así como en una planta de uvas, que vemos que ella tiene pámpanos y los pámpanos están en ella; ahora bien, los pámpanos que llevan fruto no son aquellos que son cortados o que por alguna razón ya no están en la vid, sino que, son aquellos que permanecen en la vid, preguntémonos ¿el fruto, la uva, la produjo el pámpano?, o ¿es el pámpano simplemente el medio a través del cual la vid produce su fruto?

¡Así es, queridos hermanos!, somos también nosotros simplemente medios a través de los cuales el Señor se manifiesta evidenciando Su fruto, por cuanto dice Gálatas 5:22 “El fruto del Espíritu es…”, de modo que, no es nuestro fruto, es el fruto del Espíritu de Cristo y, es solo en aquellos que permanecen con su confianza puesta en la Palabra de Cristo y por ende en la obra que Él puede hacer a través de ellos, renunciando a cualquier tipo de confianza en sí mismos y sus esfuerzos, en los que el fruto de Cristo es producido.    Oración.

«Padre, gracias por haberme puesto en Jesucristo, tu Palabra dice que por la fe nos has injertado en el buen olivo, y ahora Cristo está en mí y yo en Cristo; te alabo y te bendigo porque has dispuesto todo para que a través de mí el abundante fruto del Espíritu de tu Hijo sea llevado y tú seas glorificado, amén.

domingo, 7 de septiembre de 2025

Dar gracias

 


Dar gracias

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús” 1 Tesalonicenses 5:18

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

Dar gracias en todo porque esa es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús, es el mandato que encontramos del Señor en 1 Tesalonicenses 5:18. Es este, en primera instancia, un mandamiento un poco difícil de aceptar y mayor aún de practicar, pues no todo el tiempo o en todo momento sentimos querer dar gracias a Dios o estar agradecidos por alguna situación.

Pues bien, hemos de saber que, es esta una actitud o manifestación que se produce en nosotros única y exclusivamente cuando nuestra fe y confianza están puestas en el Señor; si leemos nueva y detenidamente 1 Tesalonicenses 5:18 encontraremos el porqué debemos siempre dar gracias en todo, y la respuesta es sencillamente porque eso que nos está ocurriendo es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús.

Reflexionemos, si nosotros verdaderamente confiamos que nuestra vida está en manos del Señor, si creemos que somos sus hijos en Cristo y además que Él es soberano para hacer o permitir en nuestra vida conforme bien le parezca, entonces ¿por qué hemos de dudar, cuestionar, renegar o quejarnos ante una situación que quizás no nos agrade o que talvez nos esté causando dolor?

Hermanos, el Señor es poderoso para hacer las cosas mucho más abundantemente de lo que nosotros pedimos o entendemos, pero solo podremos ver su propósito detrás de cada situación cuando, por esa fe que hemos recibido de Él, nuestra constante actitud es de confianza y gratitud. 1 Pedro 1:6-7 nos dice así “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,”   Oración.

«Padre Dios, gracias por esa buena y preciosa obra que tú cada día perfeccionas en mí, gracias por no dejarme como soy, como pienso y como siento, sino mejor, a través de las diversas pruebas y tribulaciones, hacer crecer en mí el pensar, el sentir y el hacer de tu Hijo Jesucristo, que me lleva a estar siempre confiado y agradecido, amén.

sábado, 6 de septiembre de 2025

Buscar y hacer la paz

 


Buscar y hacer la paz

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.” Romanos 12:18

Vemos actualmente cómo el hacer la paz, buscar la paz o estar en paz se ha convertido en un gran objetivo para los gobiernos de todo el mundo, se busca que ya no haya más guerras, más muertos por la violencia, ni más terror infundido por los diferentes grupos delincuenciales y terroristas.

Sin duda, es este, un propósito loable y de gran admiración, pero que si vemos cercanamente o más lejos de nuestro alrededor, notamos que es cada día más difícil de alcanzar. Y esto tiene todo el sentido, pues no es a través de acuerdos o recompensas ofrecidas que el ser humano puede encontrar y extender la paz.

La paz, en su definición bíblica, va mucho más allá de un estado de calma o tranquilidad, es así la paz un estado de armonía, integridad, plenitud y bienestar integral, un estado que por su puesto no lo hallamos ni en nosotros mismos ni en las circunstancias externas, puesto que el ser humano por naturaleza tiene conflictos internos y a su alrededor se encuentra con diferentes tipos de amenazas.

De manera que, solo existe una fuente de verdadera y completa paz, y esta es Dios. Dios es un Dios de paz (1 Corintios 14:33, 1 Tesalonicenses 5:23, Hebreos 13:20), y el ser humano solo puede encontrar y disfrutar de verdadera paz cuando la busca en Él. Filipenses 4:6-7 nos expone cómo cuando nosotros entregamos o encomendamos al Señor cada una de nuestras necesidades, condiciones, debilidades y limitaciones, esa paz que viene de Él y que sobrepasa todo lo que nuestra mente puede entender, guardará nuestro pensamiento y nuestro corazón en Jesús nuestro Señor. Es entonces en Jesús, quien nos puso en paz con Dios y con nuestro prójimo (Romanos 5:1, Efesios 2:14-17), que nuestra alma puede encontrar completa y verdadera paz. Por ello, querido hermano, si nuestro deseo es mantener esta paz y también hacer la paz, permitamos que sea Jesús quien mora por fe en nuestro interior, el que gobierne diariamente nuestro pensamiento y corazón (Juan 14:20).   Oración.

«Padre, gracias por esa incomparable e inagotable fuente de paz que es Jesús en nosotros; gracias porque en tu infinita misericordia y bondad hiciste posible la paz que hoy todo el mundo necesita, busca y anhela. En la unidad de tu Espíritu oramos para que seas tú a través de nosotros, revelando la verdadera fuente de paz y permitiendo que esté en todo aquel que la desee obtener, por Jesucristo, tu amado Hijo, nuestro Señor y Salvador, amén.

viernes, 5 de septiembre de 2025

Perfeccionados,

 


Perfeccionados, afirmados, fortalecidos y establecidos en Cristo

“Más el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.” 1 Pedro 5:10-11

Hay situaciones en nuestra vida que causan dolor, tristeza, llanto y otros sentimientos poco alentadores o agradables, sin duda todo ser humano en algún momento atraviesa la muerte de un ser querido, de pronto la noticia de una enfermedad o diagnóstico grave, también pasamos por crisis o momentos alteraciones en la salud diferentes circunstancias difíciles que como dice el versículo de hoy, padecemos por un poco de tiempo.

El Dios de toda gracia, que para los que tenemos nuestra fe puesta en Jesucristo como nuestro único Señor y Salvador, es nuestro Padre Celestial, nos dice que después de este corto tiempo, él mismo nos perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá; su Palabra dice: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” Isaías 43:2.

Hermanos, las tribulaciones que permite el Señor en nuestra vida tienen propósito, un propósito eterno, ese de acercarnos más a Él y de que le conozcamos íntimamente, aquel que nos lleva a experimentar su presencia y su fidelidad todos los días de nuestra vida, como cuando dice “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;” Salmos 23:4.

Entonces, indudablemente, estas situaciones y momentos de dificultad no son para nuestro mal, no son un castigo o algo que el Señor mandó para destruirnos, por el contrario, son el escenario perfecto a través del cual Él hace que nuestra mirada, confianza y dependencia esté puesta solo en Él, pues finalmente la única manera para que la vida de Cristo en nosotros crezca, se perfeccione, afirme, fortalezca y establezca, es cuando a su vez la de nosotros mengua (Juan 3:30). Menguan entonces la desesperanza, la angustia, el dolor, la incertidumbre y la frustración, y aumentan el gozo, la paz, la paciencia, la fe, la esperanza y el amor.  Oración.

«Padre, y aunque pasemos por valle de sombra de muerte, tenemos la certeza de que siempre con nosotros estás. Gracias por tan grande gracia, amor y fidelidad que en Cristo Jesús nos has manifestado, manifiestas y manifestarás, por ello y mucho más, a ti sea la gloria y la alabanza por los siglos de los siglos, amén.

jueves, 4 de septiembre de 2025

La bendición de la intimidad

 


La bendición de la intimidad

“Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste. Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte.” Éxodo 34:1-2

“Y Moisés alisó dos tablas de piedra como las primeras; y se levantó de mañana y subió al monte Sinaí, como le mandó Jehová, y llevó en su mano las dos tablas de piedra. Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová. Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación. Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.” Éxodo 34:4-8

Vemos en las citas bíblicas del día un pequeño relato de lo que fue uno de los encuentros que Moisés tuvo con el Señor, en este podemos ver que Dios le hace el llamado a presentarse delante de Él muy de mañana, y le da también unas instrucciones para lo que sería el propósito de ese encuentro; por su parte, vemos a Moisés atendiendo al llamado del Señor y haciendo tal como le había escuchado. Finalmente, lo que vemos en este maravilloso encuentro, es mucho más de lo que Moisés o cualquiera de nosotros podría pensar o esperar, pues le fue dada a este hombre la gracia del conocimiento y la revelación de Dios de manera personal, íntima y directa, el Señor mismo revelándose ante Moisés.

Ahora bien, la Palabra de Dios en 1 Corintios 2:9 dice “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.” Hermanos, el conocimiento y la revelación de Dios no viene por grandes capacidades mentales o sabiduría humana, sino que ha agradado al Señor revelarlas por su Espíritu, a aquellos que se hacen como niños, a personas dependientes totalmente de su Padre Celestial, que le busquen con gran anhelo y gozo, y que por su puesto crean y confíen en lo que de Él escuchan y reciben (1 Corintios 2:10, Mateo 18:1-5). Así que, si tú en tu vida anhelas ver y conocer de primera mano la gloria de Dios, busca un tiempo y lugar donde con Él a solas puedas estar y por su Espíritu recibe la bendición de la intimidad. Salmos 25:14 dice “La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su pacto.   Oración.

«Padre, gracias porque no es el tiempo donde te adoraban en montes y templos, es esta la hora donde los que te queremos adorar, es necesario que lo hagamos en espíritu y verdad; gracias porque es tu Espíritu que mora en mí el que me guía, me enseña y me ayuda a estar en tu presencia, contemplarte, escucharte y adorarte, por Jesucristo mi Señor y Salvador, amén.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

El propósito de nuestro diario caminar

 


El propósito de nuestro diario caminar

“Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.” Éxodo 33:12-14

Hay un deseo bien particular e importante que Dios tiene para con nosotros y es, que le conozcamos; es este un deseo tan profundo y una intención tan grande que el Señor con cada eventualidad de nuestra vida lo que busca es que le conozcamos, adicional que encontremos esa gracia en sus ojos para con nosotros y que veamos su gloria.

El Espíritu Santo a través del apóstol Pablo en Efesios 1:16-17 deja esto plasmado de la siguiente manera: “no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,”

Entonces, cada vez que en nuestra vida no veamos el camino, no encontremos dirección o simplemente haya inseguridad en nuestro corazón de modo que no nos atrevemos a dar el paso, es precisamente la oportunidad que Dios está forjando para que al igual que Moisés le supliquemos en oración y con un corazón dispuesto y humilde que por favor nos muestre cuál es su camino con el fin de poderle conocer.

Hermanos, hay una gracia que por Jesucristo, nosotros hemos hallado delante de Dios, pero que no la podremos descubrir ni experimentar si en cada día y circunstancia de nuestra vida no le buscamos reconociendo nuestra necesidad y dependencia de Él. El Señor en respuesta a la petición de su siervo Moisés le dijo: “Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.” y por Jesucristo, la presencia de Dios por medio de su Santo Espíritu en nosotros los creyentes está y dice que estará para siempre; de modo que, atendamos a este llamado y este deseo tan precioso de Dios para nosotros y disfrutemos así de todo el conocimiento y la revelación que Él, por su Espíritu, nos quiere dar en nuestro diario caminar.   Oración.

«Padre Santo, bueno, fiel, misericordioso y bondadoso, en este nuevo día que me concedes de vida, te alabo y te bendigo por lo que eres y por permitirme estar delante de ti; Señor bueno, en este momento rindiendo mi corazón delante de ti con toda fe y humildad te pido que por esa gracia que me has concedido en Jesucristo, me muestres el camino que debo andar, la decisión que debo tomar y el paso que debo dar; bendice mi vida con la gracia de poderte conocer más y más en mi diario caminar, amén.