domingo, 23 de noviembre de 2025

El Espiritu Santo ordena, llena y trae propósito

 


El Espiritu  Santo ordena, llena y trae propósito

 “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.” Génesis 1:2

“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” Romanos 8:26

Lamentablemente hoy en día muchos cristianos viven vidas caóticas, sin propósito y sin sentido, cuando realmente deberían estar experimentando el reino de Dios aquí en la tierra, disfrutando de la nueva vida que Cristo ganó en la cruz; el problema en muchos casos, radica en la falta de carácter que como creyentes deberían tener. De ahí la importancia de desarrollar el carácter de Cristo en nuestras vidas.

Y es por eso que el día de hoy, nos quiere recordar que cada uno de sus hijos, los que hemos creído en Jesucristo y en su obra redentora, tenemos dentro de nosotros al Espíritu Santo, tal y como lo declara 1 Corintios 6:19 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”

Además quiere animarnos, pues su Santo Espíritu es experto en ordenar lo que se encuentra en caos, llenar lo que está vacío y traer luz donde hay tinieblas, así que darle un sentido y un propósito a la vida; eso es lo que podemos apreciar en el inicio de la creación, pues en Génesis 1:2 se nos revela ese caos, ese vacío y esas tinieblas iniciales; pero es maravilloso ver la obra creadora de Dios, ver al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo actuando, para dar forma a una buena creación, descrita en los versículos siguientes del libro de Génesis.

Y esto mismo es lo que ahora Dios quiere hacer en nuestras vidas, pues el Espíritu Santo quiere traer orden por medio de la Palabra de Dios, enseñándonos y recordándonos todo lo que Jesús ha dicho, pues de esta manera, podremos por medio de la oración, en la comunión del Espíritu, seguir el ejemplo de Jesús, para llegar a hablar y actuar solamente de acuerdo a sus enseñanzas, es más, el mismo Espíritu, nos ayuda en nuestra debilidad, intercediendo a Dios por nosotros con gemidos indecibles. Por eso hermanos, pidamos al Espíritu Santo, nos ayude a desarrollar el carácter de Cristo en nuestras vidas, para que así podamos vivir vidas significativas que agraden a Dios.  Oración.

«Espíritu Santo, te pido que desarrolles en mí el carácter de Cristo pues quiero orden en esas áreas de mi vida que aún se encuentran desorganizadas, tu llenura en todo vacío de mi ser y propósito en mi diario vivir. Amen.

sábado, 22 de noviembre de 2025

No nos dejemos arrastrar por el error

 


No nos dejemos arrastrar por el error

«Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.», 2 Pedro 2:1

«Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo. Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas. Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.», Judas 1: 3,4,12,13,16

«Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.», Mateo 7:15

Por esa doctrina de salvación tan grande que hemos recibido del Señor, pidamos el poder para contender por ella eficazmente, como hicieron los apóstoles, con valor, paciencia y sufrimiento, oponiéndose a aquellos que la corrompen y la depravan; los que sin ser notados se infiltran y cambian la verdad, los que con atrevimiento toman la exhortación a pecar como un juego porque la gracia de Dios sobreabunda y creen que no necesitan el perdón de Dios, pecando deliberadamente y endureciendo su corazón amparados por la magnitud y plenitud de la gracia del evangelio, no buscan el arrepentimiento.

La epístola de Judas contiene una de las descripciones más claras de los apóstatas, son comparados con «nubes sin agua», afirman ser mensajeros celestiales poseedores de un conocimiento y poder superior, otros «visten de ovejas», son más sutiles exhibiendo una belleza superficial de forma y propósito, pero niegan al Señor. Al no tener principios absolutos de la verdad de la Palabra de Dios, cambian continuamente su posición, por eso, Judas dice que son llevados continuamente de acá para allá por los vientos.

El Señor nos hace una advertencia a través de esta epístola, ya que estamos en los últimos tiempos y muchos de los que predican el evangelio caerán en esto, desvirtuando la Palabra de Dios. El Señor nos llama a edificarnos, a conocer su Palabra, a conservar la fe y el amor de Dios en estos tiempos. Él dice en Mateo 24:12 «y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará». Es tiempo de despertar y comenzar a afirmarnos en su verdad, para que no seamos arrastrados por el error.   Oración.

«Señor, gracias por la verdad de tu Palabra, por trasladarnos de las tinieblas a tu luz, del pecado a Cristo, de la vanidad a la seriedad, de la inmundicia a la santidad, gracias por tu obra de gracia en nuestras almas, nos llamaste del mundo para ponernos sobre él, para llevarnos a cosas más elevadas y mejores, invisibles y eternas. Amén.

viernes, 21 de noviembre de 2025

Renovación mental para desarrollar el carácter de Cristo por el Espíritu Santo

 


Renovación mental para desarrollar el carácter de Cristo por el Espíritu Santo

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:2

Cuando indagamos por la definición de carácter nos encontramos que este es el conjunto de rasgos y cualidades psíquicas y afectivas que definen la manera de ser y actuar de una persona o colectivo. También se refiere a la firmeza y energía de una persona. El carácter se desarrolla a lo largo de la vida y está influenciado tanto por la predisposición hereditaria (temperamento) como por el ambiente y las experiencias.

Pero para verlo en el caso de Dios, no podemos definir su carácter como un rasgo de cualidades psíquicas y afectivas pues la esencia Divina no está en el alma sino en el Espíritu. Y el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, son Dios, un solo Dios verdadero y a la vez tres personas distintas, con pensamientos, sentimientos y voluntad, por lo cual su carácter está definido por su propia esencia y atributos divinos en vez de por el ambiente y las experiencias.

De esta manera, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo presentan el mismo carácter, pues los tres tienen los mismos atributos divinos, que se manifiestan de manera particular de acuerdo al obrar de cada quien. Por eso al ver a la trinidad en esa unión perfecta, podemos ver al Espíritu Santo hacer lo mismo que hacía Jesús: no hablar por su propia cuenta sino hablar y hacer todo lo que el Padre y el Hijo le han enviado a hacer, tal y como dice Juan 16:13-15 “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.”

Y ese ejemplo que nos da Jesús de hablar y hacer lo que el Padre le ha dicho, y que nos muestra también el Espíritu Santo, es clave para desarrollar el carácter de Cristo en nuestras vidas, pues a medida que vamos cambiando y renovando nuestros pensamientos por los pensamientos de Dios, a través de la mente de Cristo, nuestra manera de hablar y actuar va a ser transformada tal y como lo declara Romanos 12:2. Así que hermanos, pidamos a Dios que lo que hablemos y hagamos sea lo que su Santo Espíritu nos enseñe y nos recuerde.    Oración.

«Espíritu Santo, gracias por enseñarme la importancia de renovar mi manera de pensar, gracias por llevarme a conocer los pensamientos de Dios, e impulsarme, al igual que lo hacía Cristo, a hablar y actuar solo lo que me revelas del Padre y del Hijo. Amen.

jueves, 20 de noviembre de 2025

Por la gracia de Dios podemos desarrollar el carácter de Cristo

 


Por la gracia de Dios podemos desarrollar el carácter de Cristo

“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.» 1 Corintios 15:10

El apóstol Pablo pudo experimentar en su vida el poder de la gracia de Dios, por lo cual logró manifestar “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy”, y es que la gracia de Dios, ese regalo inmerecido dado a la humanidad mediante Jesucristo, quien se entregó como sacrificio para pagar el precio que demandaban nuestros pecados, no solo tiene el poder de salvar mediante la fe a todo aquel que cree en Jesucristo, sino que es capaz de transformar al creyente enseñándole a vivir de manera diferente como lo revela Tito 2:11-14 “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”

Pablo es testimonio de ese cambio que trae la gracia de Dios, pues pasó de ser un perseguidor de cristianos, donde sus obras manifestaban odio, resentimiento y crueldad, llevando a hombres y mujeres a la cárcel por su creencia en Jesús como el Señor y Salvador, y aun consintiendo la muerte de los mismos, como pasó con Esteban (Hechos 8:1-3), hasta llegar a ser un ferviente servidor de Cristo, mostrando por medio de su servicio a los santos, su amor por el Señor, llegando a exteriorizar esas buenas obras que Dios había preparado de antemano para que anduviese en ellas, como lo dice Hechos 9:15 “El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel”

Como podemos ver en la vida de Pablo, la gracia de Dios obró en él, llevándolo a tener el carácter de Cristo, al punto de declarar en 1 Corintios 11:1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” Y en Filipenses 3:17 “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.” Así que hermanos, pidamos a Dios que su gracia nos baste y que su poder se perfeccione en nuestra debilidad, llevándonos a desarrollar el carácter de su Hijo Jesús, para que al igual que Pablo sirvamos en amor.   Oración.

«Señor Jesús, por tu gracia y amor soy una nueva creación, tú me has hecho nuevo, ahora vives en mí, ayúdame para que tu gracia se perfeccione en mi debilidad, y pueda ver tu perfecta voluntad manifestándose en mi vida expresando el carácter de Cristo. Amen.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Nuestra meta: desarrollar el carácter de Cristo

 


Nuestra meta: desarrollar el carácter de Cristo

 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2:10

“No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.» Romanos 13:8

Desarrollar el carácter de Cristo en nuestras vidas, debería ser una meta que anhelemos alcanzar, pues su carácter refleja: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza, características del fruto del Espíritu Santo, que sin lugar a dudas nos llevarán a experimentar la nueva vida que Cristo ganó para nosotros en la cruz.

El Espíritu Santo quien ahora habita en cada uno de nosotros los creyentes, nos ayuda continuamente a desarrollar el carácter del Hijo de Dios, enseñándonos y guiándonos a una vida que tenga coherencia, comenzando desde nuestra creencia, pasando por nuestra forma de expresarnos, hasta llegar a nuestra manera de actuar.

Ahora bien, debemos aclarar que esa coherencia que se ve manifestada gracias al carácter de Cristo en nosotros, empieza desde el interior, y no desde el exterior, es decir, que las obras que se manifiestan de acuerdo a nuestra manera de actuar, son el resultado de nuestra fe y nuestra relación con Dios, quien por medio de la comunión del Espíritu Santo, nos impulsa, colocando en nosotros el querer como el hacer, pues ambas cosas son importantes como declara Santiago 2:14-17 “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.”

Por lo tanto hermanos, pidamos a Dios, nos permita tener una fe que obre por amor como se nos enseña en Gálatas 5:6 “porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.” Para que de esta manera se muestren en nuestras vidas esas buenas obras que Dios ha dispuesto para que andemos en ellas, permitiendo que su amor se refleje en nosotros y nos lleve a la misma vida coherente de Cristo Jesús.    Oración.

«Padre Dios, te pido que tu Santo Espíritu desarrolle el carácter de tu amado Hijo en mí, que produzca tanto el querer como el hacer de Cristo en mi vida, llevándome a tener una vida donde mi creencia se convierta en vivencia gracias a tu amor. Amen

martes, 18 de noviembre de 2025

El carácter del Hijo en el creyente


El carácter del Hijo en el creyente

«Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.» Juan 15:13

“Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.” Juan 15:15

“En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.” 1 Juan 3:16

En la vida de Jesús, podemos ver muchas característica que resaltan: entre ellas está su coherencia, coherencia que nos permite apreciar precisamente el carácter de Jesús como Hijo, pues Jesús hablaba lo que escuchaba del Padre y hacia lo que veía del Padre, y esa coherencia es la misma que el Espíritu Santo quiere desarrollar en nuestras vidas, enseñándonos todas las cosas y recordándonos las palabras de Jesús, para que podamos reflejarlo, pues es necesario que lo que predicamos sea coherente con lo que practicamos, es necesario que haya coherencia entre nuestra creencia y nuestra vivencia, que lo que digamos sea congruente con lo que realizamos.

El hablar y el actuar de Jesús mostraban coherencia, lo cual nos manifiesta su carácter, por ejemplo Él les dijo a sus discípulos que nadie tenía un mayor amor que el poner su vida por sus amigos (Juan 15:13), y también les dejó claro que Él los consideraba sus amigos (Juan 15:15), para al final demostrarles con hechos, lo que decía con sus palabras, pues su amor por ellos fue demostrado en la cruz (1 Juan 3:16); y no solo por ellos, que eran sus amigos, sino también por sus enemigos, pues gracias a la obra en la cruz, toda la humanidad, que por causa del pecado se constituía enemiga de Dios, tuvo la oportunidad (para quienes creen en Jesús) que fuera reconciliada con Dios (Romanos 5:8-10).

Por eso en esa coherencia que caracteriza a Jesús, nos pide hacer lo mismo que él hizo: amar también a los enemigos. Por lo tanto, dejemos vivir a Cristo en nosotros, para también tener coherencia, y así cuando predicamos amar al prójimo podamos amar tanto a los amigos, como también a los que no lo son. Hermanos, los creyentes somos cartas abiertas, por medio de las cuales las personas pueden ver a Cristo, de ahí la importancia que al igual que Jesús nuestras vidas expresen coherencia, para decir y hacer lo que Cristo nos ha enseñado por medio de su Espíritu manifestando el carácter del Hijo en nuestras vidas.    Oración.

«Señor Jesús desarrolla tu carácter en mi vida, quiero ser coherente, que mi fe se vea reflejada en mi manera de vivir, que tu amor se manifieste en mi manera de hablar pero también en mi actuar, que cuando me vean, en realidad te vean a ti. Amen.


lunes, 17 de noviembre de 2025

La misericordia, otra característica de Cristo

 


La misericordia, otra característica de Cristo

“Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia” Salmos 103:8

“Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.” Lucas 6:36

En las sagradas escrituras encontramos muchos pasajes que nos hablan de la misericordia de Dios, uno de ellos es el Salmo 103:8 donde el salmista resalta este atributo maravilloso de Dios, gracias al cual nosotros como pecadores no recibimos lo que merecen nuestros actos, en cambio podemos ver y experimentar el perdón de Dios al arrepentirnos.

Cuando estudiamos la vida de Jesús, podemos ver en Él, el mismo carácter de su Padre Dios, por lo cual nos pide en Lucas 6:36 que seamos misericordiosos así como nuestro Padre Dios es misericordioso, invitándonos de esta manera a no pagar mal por mal, a no mirar la paja en el ojo del hermano, sino más bien en amor: a perdonar, a bendecir y no maldecir.

Cuando Jesús nos pide algo, Él mismo nos da ejemplo y nos enseña cómo hacerlo, así, en el caso de la misericordia, podemos ver una demostración hermosa en el relato que encontramos en Juan 8:1-11, en esta historia los escribas y fariseos traen a Jesús, a una mujer sorprendida en adulterio, y le dicen que la ley de Moisés ordena apedrearla; pero en un acto de amor y justicia único, el Señor, después de que todos se han ido, pues sus conciencias los acusaban de pecado, muestra su misericordia con dicha mujer al decirle “¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.” De esta manera la misericordia triunfó sobre el juicio como lo dice Santiago 2:13 “Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio”, pero es necesario aclarar que Jesús no pasó por encima de la ley, sino que él mismo llevaría el pago del pecado de aquella mujer en la cruz, tal y como dice Efesios 2:4-5 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)”

Si vemos bien, aquella mujer estaba sentenciada a muerte, la ley era clara, sus obras hablaban por sí solas, pero en un acto de amor Jesús le mostró misericordia y le ofreció perdón, y una nueva oportunidad de vida al decirle “Ni yo te condeno; vete, y no peques más”. Hermanos, eso mismo es lo que debemos aprender: misericordia que obra por amor.  Oración.

«Señor Jesús, enséñame a ser misericordioso como tú, que en mi trato con mis semejantes pueda dar de tu amor y tu perdón. Amen.