Por Gracia tenemos mente nueva para vivir en el Espíritu
"No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:2
"Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo." 1 Corintios 2:16
Tal como consideramos en devocionales anteriores, Dios ha provisto todo lo necesario para que nosotros los creyentes podamos vivir en el Espíritu, experimentando la vida abundante que Jesús prometió. Sin embargo, en nuestro día a día, a menudo vemos cómo las obras de la carne se interponen en nuestro caminar cristiano, y terminamos frustrados al no ver fruto. Muchas veces el problema radica en que, después de creer en Cristo y recibir su gracia para salvación, continuamos viviendo en nuestras propias fuerzas, dejando la gracia de lado, queriendo cambiar malos hábitos, acciones, pensamientos e incluso deseos. Podemos esforzarnos y obtener resultados por un tiempo, solo para luego terminar desanimados.
El apóstol Pablo, quien experimentó todo esto, por inspiración del Espíritu Santo, nos muestra la manera correcta de disfrutar de esa nueva vida que recibimos por gracia al creer en la obra redentora de Cristo. Si queremos ver una transformación en nuestra vida, debemos empezar creyendo lo que dice Romanos 12:2 para no conformarnos a los pensamientos, la cultura ni la filosofía de este mundo, sino que por el obrar del Espíritu Santo podamos experimentar la renovación de nuestra manera de pensar para así comprobar la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta,
También debemos saber que por gracia se nos ha dado la mente de Cristo (1 Corintios 2:16) por lo tanto, podemos tener una renovación de nuestro entendimiento, ya que con esta nueva mente, que es espiritual, logramos entender las cosas del Espíritu para así poder vivir en el Espíritu, lo cual es imposible para nuestra mente natural como dice 1 Corintios 2:14: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
Así que, hermanos, conociendo estas verdades, no tratemos de empezar por el final, cambiando conductas, sino, pidamos a Dios que su Santo Espíritu renueve nuestra manera de pensar, cambiando nuestros pensamientos por los suyos. Solo así podremos experimentar esa transformación que ya fue hecha gracias a la obra de Cristo en la cruz. Oración
Padre Dios, gracias por la mente de Cristo que me has dado y por el obrar de tu Santo Espíritu, quien me revela tus pensamientos para renovar mi manera de pensar. Amén.
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