martes, 25 de febrero de 2025

¿Quién es sabio y entendido entre nosotros?

 


¿Quién es sabio y entendido entre nosotros?

“¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.” Santiago 3:13

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7

La sabiduría del mundo y la sabiduría de Dios son dos conocimientos muy diferentes. De un lado, como lo explica la Escritura en Santiago 3:14-16, 4:1-4, en la sabiduría del mundo se considera inteligente acudir a iras, celos amargos, pleitos, guerras, homicidios y toda clase de obras perversas para obtener las cosas que se desean o los resultados que se esperan. Por otro lado, y contrario a esto, la sabiduría que viene de lo alto, la sabiduría de Dios, expone en todas sus obras virtudes tales como: pureza, paciencia, amabilidad, benignidad, misericordia, imparcialidad, sinceridad, mansedumbre, y humildad (Santiago 3:17-18).

De manera que, si alguna persona dice ser sabía y entendida en el conocimiento de Dios, independientemente de la situación o circunstancia que esté viviendo o presenciando, debe a través de su manera de actuar o reaccionar, manifestar que tal conocimiento no es meramente intelectual. Es cierto que todos pasamos por momentos incómodos, de desacuerdos, diferencias, entre otras circunstancias que no son fáciles de manejar con nuestro prójimo, pero es esa la oportunidad indicada para manifestar que el que está en nosotros (el Espíritu de Cristo) es mayor que el que está en el mundo.

Por tanto, como dice el texto bíblico de hoy, resistamos al enemigo y él huirá de nosotros, en otras palabras, no nos dejemos tentar por los deseos de nuestra carne o las conductas del mundo, sino que, seamos mansos y sabios al obedecer en el poder del Espíritu Santo lo que Dios por medio de su Palabra nos enseña; de este modo, daremos ejemplo y seremos testigos de que sólo mediante la sabiduría que viene de lo alto es posible hacer y hallar verdadera justicia y paz (Santiago 3:18).  Oración.

«Padre Celestial y Santo, qué privilegio es conocer y practicar lo que por medio de tu Palabra me enseñas, pues me haces una persona sabia y sensata; sé que esto no será posible sin la dirección y fortaleza que da tu Espíritu, por lo cual te pido que cada mañana me lleves en intimidad contigo para avivar y fortalecer mi relación con Él, por Jesucristo mi Señor, amén.

lunes, 24 de febrero de 2025

Cristo le da valor a mi vida

 


Cristo le da valor a mi vida

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2:20

El apóstol Pablo al tener su encuentro con Cristo resucitado pudo hallar el propósito de su vida, que como vimos en el devocional de ayer consiste en dejar vivir a Cristo en nosotros para amar como Él lo hace, y es por eso que escribe en Gálatas 2:20 “Y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.”

Al dejar vivir a Cristo en su vida, Pablo pudo renovar su manera de pensar, cambiando su cosmovisión, lo que le permitió tener una comprensión profunda del pasado, vivir una vida con propósito, y ver un futuro con esperanza; de manera práctica lo que hizo el apóstol lo vemos reflejado en Filipenses 3:7-8 “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”

Pablo aprendió que si se despojaba de su antigua vida, Cristo supliría todo lo que le hiciera falta, como declara en Filipenses 4:19 “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Y él, pudo experimentar esta verdad en su vida, por lo cual escribió: “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.” 1 Corintios 15:10.

Pablo se dedicó a compartir de la Gracia de Cristo, la cual trajo propósito y valor a su vida, de igual manera Cristo nos da su Gracia para traer propósito y valor a nuestras vidas. Así que hermanos, como Pablo, dejemos vivir a Cristo en nosotros y compartamos de Él, para tener vidas verdaderamente valiosas.   Oración.

«Señor Jesús, mi corazón es tuyo, vive a través de mí, que cada día tu Santo Espíritu me lleve a menguar para que tú crezcas, que pueda decir no vivo yo sino Cristo vive en mí, lléname de tu Gracia para hacer tu voluntad y vivir así una vida verdaderamente valiosa. Amén.

domingo, 23 de febrero de 2025

En Cristo se responde la pregunta ¿Por qué estoy aquí en la tierra?

 


En Cristo se responde la pregunta ¿Por qué estoy aquí en la tierra?

“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” 2 Corintios 5:14-15

“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” Efesios 5:1-2

El apóstol Pablo inspirado por el Espíritu Santo une el propósito de Cristo al de nosotros al escribir en 2Corintios 5:14-15 que si Cristo murió por todos, luego todos murieron, pero que los que viven, esto es los creyentes, quienes recibimos la vida eterna por medio de la fe en Jesucristo, ya no debemos vivir para nosotros mismos sino para Cristo, y en Efesios 5:1-2 nos dice que la forma de hacerlo es siendo imitadores de Dios como hijos amados, para lo cual debemos andar en amor, de la misma manera que nuestro Salvador lo hizo.

Pero, si queremos andar en Amor, debemos cultivar una relación íntima con Jesús, para poder convertirnos así en testigos de su amor, y entonces comprender por revelación del Espíritu Santo que su propósito de darnos perdón de pecados, salvación y vida eterna, es para que conozcamos su gran amor, y aprendamos por imitación, como lo hace un bebe con sus padres, a Amar como Él, encontrando así nuestro propósito, que se resume en Amar a Dios con todo nuestro corazón, y con toda nuestra alma, y con toda nuestra mente (Mateo 22:36-42) pero también en amarnos unos a otros como Cristo nos ha amado (Juan 13:34).

El rey Salomón escribe al finalizar el libro de Eclesiastés, “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.” (Eclesiastés 12:13). Salomón por revelación del Espíritu Santo descubre el propósito del hombre, pero nosotros los creyentes, gracias a Cristo, podemos encontrar tanto la respuesta a la pregunta ¿Porque estoy aquí en la tierra? como alcanzar ese propósito por el cual estoy aquí en la tierra.

Así que hermanos dejemos que sea Cristo el que viva en nosotros, amando como Él lo hace, pues si hacemos esto estaremos logrando nuestro propósito y alcanzando nuestro destino.   Oración.

«Señor Jesús, gracias porque tu amor es suficiente, y en ese sublime amor encuentro la respuesta al propósito de mi vida, gracias porque sé que debo vivir igual que tú, amando a Dios el Padre y al prójimo como tú me has enseñado. Amén.

sábado, 22 de febrero de 2025

La muerte de Cristo nos muestra el cumplimiento de su propósito

 


La muerte de Cristo nos muestra el cumplimiento de su propósito

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8

Al mirar a Cristo podemos decir sin ninguna duda que vivió una vida con propósito, pues cumplió con el plan de salvación dispuesto por Dios para la humanidad desde el mismo momento en que el hombre pecó en el Jardín del Edén.

El plan de salvación diseñado por Dios consistía en que Cristo fuera a la cruz para ser inmolado como el cordero de la propiciación (Romanos 3:25; 1 Juan 2:2) para poder no solamente cubrir los pecados, sino quitarlos completamente, haciendo referencia a lo dicho por Dios en Génesis 3:15 y a lo enseñado por Dios en Génesis 3:21, ese mismo plan fue profetizado en el antiguo testamento en Isaías 53:1-12 y confirmado en el nuevo testamento cuando Juan el bautista por revelación del Espíritu de Dios declara “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29b)

Gracias a que Jesucristo logró vivir una vida con propósito que culminó con el cumplimiento del plan de salvación establecido por Dios, todo aquel que cree en Jesús puede volver a experimentar el amor de Dios por medio de una relación personal de amor con Él. Por eso el apóstol Pablo inspirado por el Espíritu Santo escribe en Efesios 5:2 “Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.”

Cuando miramos a Cristo y su muerte en la cruz, podemos ver el precio tan alto que pagó, pero sobre todo podemos ver su gran amor, ese amor, que como Dios manifestó en Génesis, y como hombre ejecutó en la cruz. Cristo cumplió su propósito y restauró esa relación con Dios que se había perdido por causa de nuestro pecado, así que dispongámonos y empecemos a vivir con propósito, correspondiendo así a ese gran amor expresado por Dios en Juan 3:16 y Romanos 5:8 y ejecutado por Cristo en la cruz.   Oración.

«Amado Jesús, hoy quiero agradecerte por ese gran amor que me has demostrado en la cruz, gracias porque al cumplir tu propósito me has permitido experimentar tu gran amor, y ese amor me ha transformado, ayúdame con tu Santo Espíritu a andar en Amor para alcanzar así también mi propósito de vida y corresponder a tu amor. Amén

viernes, 21 de febrero de 2025

La vida y obra de Cristo reflejan ese carácter que lo acercó a su destino

 


La vida y obra de Cristo reflejan ese carácter que lo acercó a su destino

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:5-8

Cuando miramos la vida y obra de nuestro Señor Jesucristo nos damos cuenta de verdades profundas que como creyentes deberíamos experimentar y vivir para alcanzar el destino glorioso que Dios ha preparado para los que le aman. Cristo nos muestra a través de su ministerio ese carácter que le permitió acercarse a su destino y cumplir su propósito aquí en la tierra.

Filipenses 2:5-8 revela tres virtudes que le permitieron a Jesús mantenerse dentro de su propósito para alcanzar su destino, estas son: despojarse de sí mismo, la humildad y la obediencia. En conjunto, estas virtudes se vieron reflejadas en el ministerio de Jesús por medio de su amor, pues cada palabra y acto así lo manifestaba, por ejemplo, el despojarse de sí mismo nos muestra cómo Jesús siendo Dios tuvo empatía con el hombre, para enseñarnos cómo amar con el Amor de Dios aun como humanos; la humildad del Señor nos lleva a ver su amor, pues no le importó nacer en un humilde pesebre siendo el dueño de todo, y aun no le importaba no tener donde recostar su cabeza con tal de cumplir con su destino para salvarnos; y su obediencia al Padre nos revela su gran amor, un amor capaz de pasar por encima de su voluntad para hacer la de Dios, a pesar de que eso lo llevaría a la cruz.

Así que hermanos, pidamos la ayuda del Espíritu Santo para desarrollar estas virtudes de Cristo en nuestras vidas, despojándonos de ese viejo hombre que está viciado, para vestirnos del nuevo, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad (Efesios 4:22-24); quitando el orgullo, sujetándonos unos a otros, revistiéndonos de humildad (1 Pedro 5:5); y sacando toda incredulidad para guardar los mandamientos de Dios permaneciendo en su amor (Juan 15:10-12). De esta forma podremos mantenernos en nuestro propósito para alcanzar nuestro destino.   Oración.

«Padre amado hoy quiero pedirte que me ayudes por medio de tu Santo Espíritu a menguar para que tu Hijo Jesucristo crezca en mí, quiero aprender de ÉL, ayúdame a despojarme de todo aquello que me impide reflejar tu amor, hazme humilde y obediente, pues mi deseo es cumplir tu propósito y alcanzar el destino que has preparado para mí. Amén

jueves, 20 de febrero de 2025

El nacimiento de Cristo fue en el momento oportuno

 


El nacimiento de Cristo fue en el momento oportuno

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.” Gálatas 4:4-7

El apóstol Pablo al convertirse en testigo del amor de Cristo, pudo entender por inspiración del Espíritu Santo, que Jesús llegó en el momento preciso, por eso escribe en su carta a la Iglesia de Galacia que Dios envió a su Hijo, cuando llegó el cumplimiento del tiempo, con la finalidad de salvar a los que creyesen en Él y con el propósito de adoptarlos como sus hijos (Gálatas 4:4-7).

Es maravilloso saber que como creyentes Dios no solo nos salvó sino que nos adoptó como sus hijos y además nos dio su Santo Espíritu el cual desde nuestro interior clama ¡Abba, Padre! Y esta expresión conlleva un significado de cercanía, de confianza, de intimidad, es similar a cuando de niños le decíamos a nuestro padre: papito, y es importante saber esto porque ahora que por la fe en Jesucristo hemos sido adoptados como hijos de Dios, podemos tener esa confianza para acercarnos a Él y decirle Papito ayúdame, creyendo lo escrito en Hebreos 4:16 “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”

El nacimiento de Cristo se dio en el momento oportuno, como dice Gálatas 4:4, de igual manera podemos tener la certeza que Dios nos enviará su ayuda también en el momento oportuno, pues así como en el Getsemaní el Padre envió un ángel para fortalecer a Jesús (Lucas 22:43), para que pudiera cumplir su propósito, igualmente Dios nos fortalecerá con su Santo Espíritu para alcanzar el propósito por el cual nos creó, como dice Efesios 3:16 “para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;”

Hermanos ahora como hijos de Dios cultivemos esa relación de intimidad que nos permita acercarnos todos los días a su presencia para hallar gracia para alcanzar nuestro propósito.   Oración.

«Padre amado, gracias por adoptarme como tu hijo, hoy me acerco al trono de tu gracia pidiendo tu ayuda para alcanzar el propósito por el cual tú me creaste, permíteme por la comunión con tu Santo Espíritu ser fortalecido en mi hombre interior. Amén.

miércoles, 19 de febrero de 2025

Cristo nos muestra lo que es vivir con propósito

 


Cristo nos muestra lo que es vivir con propósito

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8

“Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.” Lucas 22:41-44

Cuando miramos el nacimiento, obra y muerte de nuestro Señor Jesucristo podemos ver el verdadero significado de vivir una vida con propósito, la vida de Jesús fue una vida significativa pues desde su nacimiento hasta su crucifixión, todo tuvo que ver con la manifestación del amor de Dios al ejecutar el plan de salvación para la humanidad. (Romanos 5:8)

Permanecer en una relación personal de Amor con su Padre Celestial le permitió a Jesús mantenerse firme hasta el final para poder así cumplir con su propósito (Lucas 22:41-44), por eso con toda convicción durante su ministerio lo vemos decir: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. (Lucas 19:10) y también lo vemos declarar: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.” (Juan 6:38)

Cuando se vive una vida con propósito se deja huella, Cristo dejó una huella para la eternidad, pues su vida de propósito lo llevó a la cruz por amor, para que el destino de todo aquel que deposite su fe en Él cambie para siempre, obteniendo vida eterna. Lo anterior lo pudo experimentar en carne propia el apóstol Pablo, por eso manifiesta en 1 Timoteo 1:15 “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” Y escribe en Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

Hermanos, sigamos el ejemplo de Jesús y cultivemos una relación personal de amor con Dios, para así hacer su voluntad y poder entonces tener vidas con propósito.   Oración

«Espíritu Santo llévame a cultivar una relación personal de amor con Dios, pues quiero seguir el ejemplo de Jesús, para así poder vivir una vida con propósito y dejar una huella de amor. Amén.