domingo, 16 de febrero de 2025

La adoración nos lleva a una transformación

 


La adoración nos lleva a una transformación

“Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable. Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos. En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré. Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, y yo publicaré tu grandeza. Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia.” Salmo 145:1-7

El rey David es conocido por ser un adorador, un hombre conforme al corazón de Dios, muchos de los Salmos fueron escritos por él, por inspiración del Espíritu Santo, y en ellos podemos ver cómo su cosmovisión fue impactada por las revelaciones de Dios.

David tenía una manera correcta de ver la vida, es decir, tenía una comprensión clara del pasado: de dónde venía, de cómo fueron creadas las cosas y quién es el creador de todo, Salmos 104 y 139; también tenía claro su propósito en esta vida: porque estaba aquí en la tierra, Salmos 8 y 138; y por supuesto tenía la visión correcta del futuro: para dónde iba, Salmos 16 y 71.

Este tipo de pensamientos correctos y la forma cómo veía la vida, le ayudaron a recibir lo que Dios había preparado para él, pues el fundamento de esta manera de pensar era Cristo mismo, esto lo podemos apreciar en el Salmo 144:1-2 que dice: “Bendito sea Jehová, mi roca, quien adiestra mis manos para la batalla, y mis dedos para la guerra; misericordia mía y mi castillo, fortaleza mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; El que sujeta a mi pueblo debajo de mí.” Aquí podemos considerar que David contaba siempre con Dios, lo veía en su pasado, en su presente y en su futuro.

De David podemos aprender que cultivar una vida de adoración a Dios nos lleva a conocerlo mejor, lo cual renueva nuestra manera de pensar, y nos conduce a experimentar esa transformación que como hijos de Dios tenemos al haber recibido a Cristo, pues como dice la Palabra ahora somos nuevas criaturas. Hermanos, que al igual que David, busquemos a Dios en adoración, y al experimentar su gran amor transformador podamos decir “Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre” Salmo 145:1.   Oración.

«Señor Jesús, gracias por tu Santo Espíritu, quien me motiva a buscarte y me lleva a conocer y experimentar tu amor por medio de la adoración, gracias porque esta comunión contigo renueva mi manera de pensar y me transforma más y más a tu imagen. Amén

sábado, 15 de febrero de 2025

Daniel testigo del Amor

 


Daniel testigo del Amor

“Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido” Daniel 10:12

Daniel dejó registrado en su libro un encuentro que tuvieron sus amigos Sadrac, Mesac y Abed-nego con Cristo Pre-encarnado, un encuentro tal, que impactó hasta la vida del rey del imperio de ese tiempo, Nabucodonosor, al punto de llegar a bendecir al Dios de estos jóvenes; en este relato vemos la pre-existencia de Cristo, pero no era necesario que Cristo se presentase así para creer en Él, Daniel creía en Dios y por eso le oraba constantemente, y sus oraciones eran respondidas, por eso vemos cómo en visión pudo tener una revelación del Mesías, el Santo de los santos (Daniel 9:24-26) convirtiéndose también en testigo de su amor. (Daniel 10:11)

Daniel, quien conoció a Cristo por medio de la oración, profetizó de Él, y en su libro quedaron registrados desde los grandes imperios que se levantarían en el pasado, como el de babilonia, el medo-persa, el griego y el romano, hasta lo que pasará en el futuro con la gran tribulación, indicando también los tiempos en que llegaría el Mesías, mostrando así la fiabilidad histórica de la Biblia; pero sobretodo la inspiración divina que tiene la misma. (Daniel 2:25-45; 9:25)

Es sorprendente saber que en las Escrituras encontramos profecías dadas en el Antiguo Testamento que se han cumplido como se anunciaron. Esto debe llevarnos a creer en Cristo, pues como sabemos por la Palabra de Dios, Él maneja los hilos de la historia y pone y quita reyes. (Daniel 2:21)

Como hijos amados de Dios, gracias a Cristo, podemos tener una revelación de las escrituras, para entender lo que fue escrito en el pasado, que impacta nuestro presente y que nos da claridad del futuro. Hermanos, que como Daniel podamos disponernos a entender y humillarnos en la presencia de Dios, siendo testigos de su amor, para comprender nuestro pasado, tener propósito en nuestro presente y alcanzar esperanza para nuestro futuro.   Oración.

«Señor Jesús, hoy dispongo mi corazón para humillarme en tu presencia y entender el gran amor que has tenido conmigo, reconociendo que en cada prueba y dificultad me has acompañado, gracias porque sé que tú seguirás a mi lado como lo has hecho siempre. Amén.

viernes, 14 de febrero de 2025

El encuentro del Señor con los amigos de Daniel

 


El encuentro del Señor con los amigos de Daniel

“Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey. Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.” Daniel 3:24-25

Sadrac, Mesac y Abed-nego llegaron a Babilonia después que Nabucodonosor sitiara Jerusalén y los llevara cautivos para servir en su corte, estos jóvenes a pesar de estar en medio de una cultura y una sociedad muy distinta a la suya, con costumbres y pensamientos diferentes a los suyos, pudieron permanecer firmes en sus convicciones gracias a su fe, ellos nos dan ejemplo de la importancia de tener claros los pensamientos pero sobre todo de tener las creencia correctas acerca de Dios.

Frente a una situación tan difícil como la que tuvieron que enfrentar, que era de vida o muerte, escogieron no adorar una estatua, ni un dios pagano, porque sabían quién era su Dios, el Dios verdadero, por lo cual fueron capaces de decir: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado” Daniel 3:17-18

Ellos tenían esta fuerte convicción pues creían al mandato que el Dios verdadero les había dado a sus antepasados de no adorar a dioses ajenos, lo cual nos deja ver el temor reverencial que tenían a Dios. Y precisamente fue esta fe la que les permitió tener ese maravilloso encuentro con Cristo pre-encarnado en el horno de fuego, pudiendo experimentar ahí la protección y amor de Dios.

Esto nos debe llevar a reflexionar qué tan fuertes son nuestras convicciones, pues en ocasiones no actuamos como lo hicieron estos valientes jóvenes, sino que cedemos ante las tentaciones que se nos presentan. De ahí la importancia de reforzar nuestra fe, que como dice la Biblia viene por el oír la Palabra de Dios, para mantenernos firmes en nuestras creencias y así poder ver la manifestación del amor de Dios en nuestras vidas (Juan 14:21).    Oración.

«Señor Jesús permítenos regresar al primer amor, queremos ser restaurados por ti, llévanos a ser sensibles a tu voz, y que por tu Santo Espíritu creamos en tus Palabras, auméntanos la fe para obedecer sin vacilar cuando tú nos hables, queremos experimentar la manifestación de tu amor en nuestras vidas. Amén.

jueves, 13 de febrero de 2025

Abraham testigo del Amor

 


Abraham testigo del Amor

 “Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.” Génesis 18:17-19

“Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.” Génesis 22:7-8

Abraham es un hombre reconocido por su fe, cuando estudiamos su vida en la Biblia nos damos cuenta que sus encuentros con Dios lo marcaron profundamente, a tal punto, que por la fe, fue movido a tomar decisiones, que para la mayoría de las personas serían difíciles de tomar, como por ejemplo: dejar la seguridad de su familia para emprender una nueva vida en un lugar que aún no conocía. Su comprensión de Dios le permitió obedecer a tal punto que Hebreos 11:17-19 dice: “Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.”

Abraham pudo tener esa fe adecuada, porque conoció el amor de Dios, él había entendido correctamente lo que Dios enseñó cuando vistió con pieles de animales a Adán y Eva, es decir que era necesario un sacrificio para cubrir el pecado para poder acercarse a Dios, lo cual era una representación del amor de Cristo que lo llevaría a ser el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo; y es por eso que en Génesis 18:17-19 Dios manifiesta que Abraham trasmitiría esta enseñanza a sus hijos y a su casa, lo cual es ratificado en Génesis 22:7-8 cuando Abraham dice: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío.”

Al recibir a Cristo en nuestro corazón y al convertirnos en sus testigos gracias a la comunión del Espíritu Santo, podremos al igual que Abraham, tener una creencia correcta de Dios que nos lleve a entender de dónde venimos, es decir, a tener un concepto claro de la creación, del pecado, de la caída del hombre, y del gran amor de Cristo el Salvador.    Oración.

«Señor Jesús, gracias porque al ser testigo de tu amor tengo un entendimiento más claro de la vida, y puedo comprender de dónde vengo y para donde voy, gracias por tu amor. Amén.

miércoles, 12 de febrero de 2025

El encuentro del Señor con Abraham

 


El encuentro del Señor con Abraham

“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” Génesis 12:1-3

Abraham fue escogido por Dios para formar una nación que debía encargarse de darlo a conocer, y de donde vendría el Salvador de la humanidad, Dios sabía que él enseñaría a sus hijos y su casa a buscar, creer y amar a Dios, y eso fue lo que hizo, pues su hijo Isaac en una pregunta reflejaba claramente esta enseñanza: “¿dónde está el cordero para el holocausto?”, Abraham había entendido bien, aquella enseñanza dada por Dios en el jardín del Edén, donde se realizó el primer sacrificio para cubrir los pecados del hombre, y donde se dio la promesa del Salvador, Abraham creyó y transmitió esta creencia a su familia.

En el antiguo testamento encontramos registrados varios encuentros que tuvo Abraham con Dios, pero en los capítulos 18 y 22 de Génesis podemos ver la figura de Cristo pre-encarnado hablando con Abraham, y esto es importante para nosotros como creyentes porque podemos observar esa Eternidad de Cristo, y cómo Él estaba ahí, guiando los hilos de la historia, pues sin duda el nacimiento de la nación de Israel tenía, y tiene que ver con los planes de Dios para la humanidad.

Al mirar al pasado, podemos maravillarnos de la fidelidad de Dios, pues desde la promesa hecha a Abraham hasta el día de hoy se ha cumplido su juramento, y aquel pueblo que inició en Abraham, hoy se ha convertido en la nación de Israel, pero más importante aún, aquella promesa de un Salvador dada por Dios en un inicio cuando el hombre pecó, se cumplió en Cristo, y ahora nosotros como testigos de su amor podemos sentirnos afortunados, pues el pasado lo que nos muestra es que Jesús es el Señor de la historia, y que nuestra fe está fundamentada en Cristo y por ende podemos encontrar en su Amor la respuesta a esa inquietante pregunta ¿De dónde vengo?   Oración.

«Padre Dios gracias porque así como buscaste a Abraham, me has buscado a mí, para continuar realizando tu plan maravilloso de salvación, permíteme al tener esos encuentros preciosos con tu amado Hijo Jesús, por medio de la comunión con tu Santo Espíritu, conocer más profundamente tu gran amor, ese amor que has mostrado desde la creación, que se manifestó cuando el hombre pecó, que se ejecutó por medio de la obra de Cristo en la cruz y que tú nos llevas a entender gracias a la revelación de tu Santo Espíritu. Te pido guíes mi vida ayudándome a comprender que soy el resultado de tu Eterno Amor. Amén.

martes, 11 de febrero de 2025

Obras son amores

 


Obras son amores

“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” Génesis 3:15

“Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.” Génesis 3:21

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efesios 2:10

Dios nos ha manifestado por medio de su Palabra que con Amor Eterno nos ha amado, como dice Jeremías 31:3 “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” Y como lo hemos estado aprendiendo por medio de su creación también nos ha declarado su Amor, así que continuando con el estudio de la preexistencia de Cristo, podemos ver que este amor que Dios manifiesta con sus palabras se ve expresado en acciones, y es sorprendente, que cuando el hombre peca, desobedeciendo a Dios, él mismo manifiesta su amor, declarando en Génesis 3:15 ese plan de salvación que vendría por medio de Cristo, y luego en un acto de amor cubre al hombre con pieles como se observa en Génesis 3:21, enseñándonos que el amor se expresa con palabras y ratifica con acciones.

Por eso al ser testigos del amor de Cristo no solamente llevamos el mensaje del evangelio con palabras sino también con manifestaciones y actos de amor, pues como dice Efesios 2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”

Hoy en día muchos problemas de la humanidad, vienen como consecuencia del pasado, un pasado que produce vergüenza por el pecado o por malas decisiones tomadas, o hace daño por el pecado o malas decisiones de otros, y esto puede conducir a depresiones y tristemente hasta suicidios. Llevar el amor de Cristo al predicar el evangelio, acompañándolo de un abrazo, una sonrisa, una ayuda, puede ser determinante, por eso hermanos compartamos el amor de Cristo, ese amor que es capaz de quitarnos la vergüenza que nos hacía esconder y nos alejaba de Dios, como le pasó a Adán y Eva, pero que ahora nos impulsa y motiva para ayudar a otros.    Oración.

«Señor Jesús, gracias porque ahora que soy testigo de tu amor he aprendido que obras son amores y no tan solo buenas intenciones, gracias porque me motivas a compartir tu evangelio, enseñándolo, predicando y sobre todo viviéndolo. Amén.

lunes, 10 de febrero de 2025

APRENDER A ESPERAR EN DIOS

 


APRENDER A ESPERAR EN DIOS

“Oh SEÑOR, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré ante ti y esperaré.”, Salmos 5:3

Qué difícil es esperar, sobre todo en la sociedad actual donde podemos tener algo con un sólo click o con manipular nuestro teléfono. ¿Pero cuándo es el momento propicio para hacer algo o comprar algo? ¿No será que muchas cosas las hacemos sin esperar el tiempo de Dios? De seguro que esto traerá consecuencias. Habrá otras cosas que por mucho que las deseemos no las tendremos cuando queramos. Así que tendremos que aprender a esperar, y este principio es muy importante, hace parte del carácter que Dios quiere que formemos, pues por no saber esperar cometemos muchos pecados. Por ejemplo, no esperamos hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales, lo que lleva a la fornicación y al desorden sexual, no esperamos el tiempo adecuado para un negocio, lo que lleva a la ruina, a perder la tranquilidad ante las deudas, queremos ya el último dispositivo inteligente, la última ropa de moda, queremos ya y pagamos después, lloramos al final.

Dios quiere guiarnos a su verdad y enseñarnos a esperar en su voluntad (Salmo 25:5) y darnos las cosas en el tiempo preciso, ya que en ese tiempo exacto es cuando será una bendición para nosotros (Salmo 145:15-16). Él sabe que antes de tiempo no estaremos preparados, y si recibimos lo que estamos pidiendo será para nuestro mal. ¿Acaso Dios quiere hacernos algún mal? Por supuesto que no, así que vale la pena esperar con paciencia que nuestro Dios venga a ayudarnos y a proveernos lo que pedimos; mientras tanto esperemos sin quejas, sin contiendas y con paciencia, fortalecidos en el poder de su Espíritu, (Lamentaciones 3:24-26). Hermano, piensa en este momento en aquello que le estás pidiendo a Dios y que necesitas, pídele que te dé la paciencia y la fortaleza para esperar el momento que Él disponga, mientras tanto sé diligente en prepararte para el día en que recibirás de Dios su bendición y una vez la recibas no te olvides de honrarlo y darle la gloria. Oración.

"Gracias mi Señor, estoy seguro que me darás lo que estoy pidiendo conforme a tu voluntad, en la forma y el tiempo que tu consideres apropiado, mientras tanto esperaré en ti con paciencia, fortalecido en ti y con gozo. Amén.