lunes, 11 de abril de 2022

Agradando a Dios nuestro Salvador

 

Agradando a Dios nuestro Salvador


«Exhorto, ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo» 1 Timoteo 2:1-6

Que extraordinaria exhortación hace Pablo en su carta a Timoteo y que palabra tan actual para aplicarla nosotros en este tiempo difícil, cuando nuestros gobernantes necesitan de un vallado de oración para que vivan y procedan con compasión, virtud y honestidad, así como también orando unos por otros. Aportar a las soluciones es implorar a Dios cada día, levantar altar para Dios en cada casa, no es colocar imágenes con veladoras, sino disponer nuestros corazones para estar en comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones, unánimes alabando y adorando a Dios, pues de esto se agrada Él.

Dios quiere que todos los hombres vengan al conocimiento de la verdad, pero la verdad solo la encontramos en la Biblia. 2 Timoteo 3:16-17 dice: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» No hay otro camino para conocer la Verdad de Dios, sino las Escrituras.

También Dios quiere que todos los hombres sean salvos, Jesús dijo: «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» (Apocalipsis 3:20). Jesucristo toca a tu vida, solo si lo aceptas en tu corazón y crees en Él serás salvo, pues recibes salvación como regalo de Dios. Debes confesar con tu boca que lo aceptas como el único mediador entre Dios y los hombres. Jesús también dijo: «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios» (Juan 1:12).

Hermano, si Cristo está en tu corazón eres hijo del Gran Rey y lo más importante es que tu nombre estará escrito en el libro de la vida, así un día será abierto aquel libro y te darán la bienvenida al cielo, porque los nombres que allí no estén inscritos serán lanzados al lago de fuego.    Oración.

«Amado Dios, elevo a ti mi oración, mi súplica y mi acción de gracias, por los que están en altos cargos directivos o de gobierno, para que la sabiduría y la inteligencia que provienen de tu boca sea sobre ellos, para que actúen en toda piedad y honestidad en estos difíciles momentos y ante todo te conozcan a ti a través de tu Palabra. Gracias Señor. Amen. .  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 10 de abril de 2022

Oportunidad de Reconocer al Rey

 


Oportunidad de Reconocer al Rey

“Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”. Zacarías 9:9

Esta profecía nos relata la llegada del Rey de Israel, hecho que aconteció cuando el Señor Jesús entró en Jerusalén justamente como se nos describe, montando sobre un pollino, manso y humilde, con su corazón dispuesto a, en muy pocos días, entregar su vida para la salvación y justicia de todo aquel que cree en Él.

A pesar de la gran alegría con la que lo recibió su pueblo, como nos menciona Lucas 19:37-38 que dice “Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto, diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!”, realmente fue un asunto de emociones, ya que al poco tiempo, como nos lo cuenta Lucas 23:21, estarían alzando sus voces pero esta vez para gritar “¡Crucifícale, crucifícale!”

Quizás esto es lo que acontece mucho hoy en día, especialmente por esta época de semana santa, pues son grandes las multitudes asistiendo a los templos y congregándose para escuchar y honrar la historia de Jesús, pero luego de que terminan todas las celebraciones religiosas, son también igual, o más grande, la cantidad de personas que con sus actos y participación desbordada en las celebraciones mundanas, deshonran y aún más, niegan la obra redentora de Jesucristo en la cruz.

Por lo que es importante hermanos, que consideremos este tiempo sin tanta religiosidad o emoción y mejor busquemos que sea una oportunidad para conocer y acercarnos de corazón a Dios.  Oración.

«Dios bueno, para gloria de tu Santo nombre tenemos cada año una oportunidad clara y marcada para acercarnos a ti y permitirnos conocerte por esa obra de amor y redención que has tenido con el mundo entero. Te pido que por tu infinita misericordia este tiempo sea de gran bendición para todos los que escuchemos tu voz, que nos volvamos a ti de corazón, en el nombre de Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 9 de abril de 2022

Nuestros hijos

 

Nuestros hijos


“Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será bendita.” Salmos 112:1-2

A pesar de tanta maldad que hoy en día se ve multiplicada en los que son el futuro de la sociedad, es decir, los niños y los jóvenes, nosotros los creyentes siempre debemos creer y tener presente las promesas que Dios tiene para nosotros y para nuestros hijos.

Vemos cómo cada día se están tomando decisiones apresuradas, faltas de fe e impulsadas por las circunstancias en cuanto a nuestra descendencia; tenemos temor de tener hijos y no nos estamos multiplicando (Génesis 1:28). Nos desanimamos porque vemos diariamente cómo el corazón de los hijos se levanta contra los padres y tememos que esas malas conductas sean aprendidas y tomadas por nuestros hijos, pero no nos tomamos el tiempo de examinar que esas son consecuencias que se ven reflejadas en personas que no tienen a Dios en su corazón y que nunca instruyeron a sus hijos en los caminos del Señor.

Es por eso que, desde que nuestros hijos nacen, debemos inculcarles el temor de Dios; si ellos temen a Dios, honrarán a sus padres, y no solo esto, sino que sus vidas serán guiadas y determinadas por la palabra de Dios. Proverbios 22:6 dice “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”; es la ley de la siembra y la cosecha, y si nosotros hacemos la tarea con nuestros hijos desde su temprana edad, Dios nos promete que el fruto se verá y perdurará aun cuando ellos sean viejos.

El Señor es poderoso para guardar el corazón y la integridad de nuestros hijos, su palabra nos dice que la generación de los que le tememos será bendita y con un propósito especial. Nosotros y nuestros hijos tenemos el respaldo y la bendición del que tiene todo poder y autoridad, así que, nuestra actitud debe ser de total confianza y obediencia en las promesas y los mandamientos de Dios.   Oración.

«Padre, gracias por cuidar de mí y de mis hijos, de esa manera tan sobrenatural y especial; donde yo no puedo tener el control, tú sí puedes, y donde yo no puedo estar, tú estás allí. Oro por el mundo entero, pidiéndote que cada día se vuelva más a ti y puedan ver los planes grandes y maravillosos que tienes para con cada uno de ellos, que tu gracia y tu poder los rescates de la potestad de Satanás y los traslade al reino de tu luz y tu verdad, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 8 de abril de 2022

Un encuentro con Cristo

 


Un encuentro con Cristo

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” Juan 5:39

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” Juan 14:26

Con frecuencia, pero sobre todo en momentos de dificultad, incertidumbre o enfermedad, deseamos tener un encuentro con el Señor, pues nos gustaría escuchar una palabra de esperanza, ánimo o tranquilidad; pero, generalmente, olvidamos o confundimos la manera correcta para escuchar la voz de Dios. Muchas veces pretendemos encontrar una respuesta de Dios en las circunstancias, el pensamiento de otras personas o en nuestro propio razonamiento, cuando realmente la manera más directa y eficiente de tener un encuentro con Cristo es a través de la revelación que nos da el Espíritu Santo, de la palabra de Dios.

¿Por qué la palabra de Dios? Leíamos en Juan 5:39 que la instrucción del Señor Jesús es que estudiemos las Escrituras, porque en ellas es donde se nos habla de Él y por ende nos podremos encontrar con Él. Ahora bien, ¿por qué dependemos de la revelación que nos da el Espíritu Santo?

Resulta que muchas veces intentamos en nuestras fuerzas y en nuestra propia sabiduría ir a leer y entender la palabra de Dios, pero terminamos encontrando solo confusión, desánimo y sueño, porque definitivamente no entendemos nada. Pero realmente ese siempre será el resultado si nosotros no buscamos ni pedimos la enseñanza o revelación del Espíritu de Dios, pues el Padre nos lo ha enviado justamente para que cumpla esa misión, como leíamos en Juan 14:26, puesto que la palabra de Dios, que es inspirada por el Espíritu de Dios, solo se puede entender de manera espiritual y no intelectual.

Así que, si realmente deseamos tener en cualquier momento un encuentro real y poderoso con el Señor, no omitamos estos dos pasos; primero oremos a Dios para que por su Espíritu nos de revelación y luego dirijámonos a leer o escuchar la palabra de Dios.   Oración.

«Padre Celestial, tantos intentos fallidos buscando la manera de encontrarme con Cristo y hoy entiendo que hay un proceso donde lo más importante es despojarme de mí y depender completamente de ti. Gracias por el acceso que tengo a tu palabra y por enviarme a tu Espíritu para que me la enseñe; de esta manera sé que siempre me encontraré con Cristo, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 7 de abril de 2022

La verdad nos hace libres

 


La verdad nos hace libres

“y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” Juan 8:32

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6

“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.” Juan 16:7-11

Hay una gran verdad que es desconocida por todo aquel que no ha escuchado el mensaje de salvación, y es, su verdadera condición delante de Dios y en el mundo, pues el Señor Jesús en sus últimos días aquí en la tierra dijo lo que leímos ahora en Juan 16:7-11, donde dice que cuando el Espíritu Santo viniera convencería al mundo de tres cosas: de pecado, de justicia y de juicio; pues les revelaría claramente a qué se refiere esto y qué tiene que ver con cada uno de ellos. Pero aquí también hay algo fundamental para todo creyente, y es que a través de nosotros, que tenemos al Espíritu Santo, es que les es enseñada o anunciada esta gran verdad a todo no creyente.

Y básicamente lo que el Señor Jesús quiere que toda persona conozca y reconozca es lo siguiente:

Primero, su condición de pecador delante de Dios y su incapacidad de hacer todo lo que Él manda; pero, así mismo, que la única manera de ser perdonado por Dios y libre de la esclavitud del pecado es creyendo en Jesús, conforme lo declara la Escritura en muchas ocasiones, entre ellas Hechos 10:43 que dice “De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.”

Segundo, que Dios ha declarado una sentencia para que se haga justicia por el pecado que cada persona cometa, la cual es la muerte, pero que, así mismo, somos librados de esa condena si aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador; dice Romanos 3:23 “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Tercero, que el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado, por ende, toda persona que acepte la autoridad y majestad de Jesucristo es libre de la potestad del diablo, en la cual nos encontrábamos esclavos; dice Colosenses 2:15 “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”

Así que, conociendo el impacto y la importancia que tiene esta gran verdad para la vida de toda persona, no podemos callar; gracias a que alguien alguna vez nos compartió del poder, amor y autoridad de Jesucristo, es que nosotros tuvimos la oportunidad de creer y ser libres de todo esto que vimos, por lo que, no nos queda más que, en el poder del Espíritu Santo, anunciar esta importante verdad.   Oración.

«Señor, nunca imaginé todo lo que, por tu gracia, hiciste por mí aun cuando yo era pecador; no me queda más que, por gratitud a ti y compasión a mi prójimo, anuncie y testifique de lo que tú también has hecho por cada uno de los que todavía no te conocen. Te pido lo único que necesito, y es la llenura de tu Santo Espíritu, para poder hacerlo con poder y autoridad, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 6 de abril de 2022

Vida y propósito

 


Vida y propósito

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.” Eclesiastés 12:13

En algún momento de nuestra vida hemos pasado por situaciones muy complejas, que nos llevan a reflexionar acerca de nuestra existencia, del porqué y el para qué vivimos; muchas veces sentimos que no valemos nada y que tampoco estamos haciendo algo importante o productivo en esta tierra, por lo que llega un momento en el que no le hallamos sentido a nuestra vida y no queremos continuar más.

Pues bien, todo esto se debe a nuestra falta de conocimiento de Dios y por ende del propósito que Él tiene para con cada uno de nosotros. Debemos partir del hecho que Dios es nuestro creador, quien nos formó desde el vientre de nuestra madre y nos permitió nacer (Salmos 139:13); pero además dice la Palabra que todo lo que existe fue creado por medio de Cristo y para Cristo (Colosenses 1:16), lo que significa que, si nosotros no nos damos la oportunidad de conocer y tener una relación con el Señor Jesucristo, nunca podremos saber con certeza cuál es el propósito de nuestra existencia en la tierra.

La Palabra de Dios, en Apocalipsis 3:20, dice “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Jesús nos está esperando, Él nunca se cansa, no se esconde y no se rinde. Recordemos cuántas veces y de cuántas maneras Él ha querido acercarse a nosotros; la predicación, la Biblia, la música y sus siervos, son tan solo algunos de esos medios. Así que, es nuestra decisión abrirle las puertas de nuestro corazón y escuchar su voz y atender al llamado y el propósito por el cual hemos sido creados. Oración.

«Señor Jesús, pasamos gran parte de nuestra vida creyendo que todo se centra en el mundo y sus ideas, desconocíamos la verdad y el Reino Celestial, por lo que nos era imposible encontrarle un sentido y un propósito real a nuestra vida. Pero gracias a ti gran Dios y Salvador, que nos alcanzaste con tus cuerdas de amor y le diste vida a nuestra vida. Te pedimos por todos aquellos que hoy en día divagan por el mundo sin hallar un rumbo fijo, para que seas tú revelándoles tu amor y tu verdad, en Cristo Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 5 de abril de 2022

El Espíritu Santo y la obediencia

 

El Espíritu Santo y la obediencia


“Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen”. Hechos 5:32

Si bien es claro que el Espíritu Santo mora en cada persona que escucha y cree en Jesucristo (Hechos 10:44, Efesios 1:13), hay una diferencia entre tener el Espíritu Santo y estar llenos de Él.

La Palabra de Dios nos habla de dos consecuencias del pecado que se pueden evidenciar en nuestra comunión con el Espíritu Santo, la primera es contristarlo, Efesios 4:30-31 dice “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia”. Y se da cuando en nuestro corazón o en nuestra vida permitimos cualquier tipo de malicia. La segunda consecuencia es apagarlo, 1 Tesalonicenses 5:19 dice “No apaguéis al Espíritu.” Y es producida cuando nosotros desobedecemos las instrucciones de Dios dadas en su Palabra, es decir, cuando preferimos hacer nuestra voluntad antes que la de Dios.

Es por esto por lo que el versículo de hoy nos habla de que Dios da el Espíritu a los que le obedecen, y el contexto de esta Palabra es justamente el Apóstol Pedro y los demás apóstoles respondiéndoles al concilio por qué ellos no dejaban de enseñar acerca de Jesucristo, pues en esta ocasión un ángel del Señor los sacó de la cárcel donde los sacerdotes y saduceos habían encerrado a los apóstoles, y les dijo que continuaran enseñando a todo el pueblo acerca de la salvación en Jesucristo (Hechos 5:17-20). Pero esto era todo lo contrario a lo que el concilio les había mandado, pues ellos les habían prohibido enseñar o sanar en el nombre de Jesucristo (Hechos 5:28). Así que, con la premisa de obedecer a Dios antes que a los hombres, los apóstoles con autoridad declararon que tanto ellos como el Espíritu Santo eran testigos de lo que enseñaban acerca de Jesucristo, pues claramente el Espíritu Santo era el que obraba a través de ellos cuando se disponían a obedecer a Dios.

La pregunta es, ¿el Espíritu Santo está siendo testigo y obrando a través de nosotros en cada actividad de nuestro día o sencillamente lo hemos apagado o contristado?    Oración.

«Padre Santo, qué don tan maravilloso el que he recibido por tu inagotable gracia, me has dado tu Espíritu, mi ayudador y mi consolador y te pido que por amor a ti me permitas cada día renunciar a hacer mi voluntad y someterme a la tuya, pues quiero que en todo momento tu Santo Espíritu me acompañe obrando a través de mi vida y siendo testigo de todo lo que hago, pues no es mi deseo apagarlo o contristarlo. Gracias Señor, en el nombre de Jesús, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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