viernes, 11 de diciembre de 2020

Exhortación a la gratitud

 

Exhortación a la gratitud


“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.” Salmos 100:4-5

En el salmo de hoy y en muchas porciones de la Biblia se nos exhorta a entrar a la presencia de Dios con acción de gracias, si bien en muchos momentos de nuestra vida no es la actitud con la que quisiéramos acercarnos a Él, la Biblia nos enseña que es una de las formas más reconfortantes para nosotros y agradables para nuestro Padre, en ella se nos dice que:

Primero, nuestro Padre es digno, digno de toda gloria, honra y alabanza. (Salmos 145:3).

Segundo, debemos dar gracias en cualquier circunstancia, puesto que esta es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús (1 Tesalonicenses 5:18).

Tercero, la acción de gracias debe ser la forma en la que perseveremos en nuestra oración (Colosenses 4:2).

Cuarto, dar gracias a Dios es un acto de humildad y reconocimiento a Él por su bondad (2 Tesalonicenses 1:3).

Quinto, debemos hacer o decir todo dando gracias a Dios por medio de Jesucristo (Colosenses 3:17).

Como vemos, son muchas las motivaciones que tenemos para entrar a la presencia de Dios con acción de gracias y también para vivir en todo tiempo completamente agradecidos con nuestro Padre Celestial.

Así que, te invito para que permanezcas completamente agradecido con Papá Dios, te darás cuenta de lo inmensamente bendecido que Él te tiene y a su vez le estarás obedeciendo y glorificando.  Oración.

«Padre, gracias, una y otra vez, gracias. Tengo tanto por lo cual agradecerte, Señor, me amas, me perdonas, me restauras, me guías, me sustentas y me das el privilegio de poder acercarme a ti cada día, gracias principalmente por tu Hijo en quien me has dado todo, gracias Señor, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

jueves, 10 de diciembre de 2020

APRENDER A ESPERAR EN DIOS

 

APRENDER A ESPERAR EN DIOS

“Oh SEÑOR, de mañana oirás mi voz; de m


añana me presentaré ante ti y esperaré.”, Salmos 5:3

Qué difícil es esperar, sobre todo en la sociedad actual donde podemos tener algo con un sólo click o con manipular nuestro teléfono. ¿Pero cuándo es el momento propicio para hacer algo o comprar algo? ¿No será que muchas cosas las hacemos sin esperar el tiempo de Dios? De seguro que esto traerá consecuencias. Habrá otras cosas que por mucho que las deseemos no las tendremos cuando queramos. Así que tendremos que aprender a esperar, y este principio es muy importante, hace parte del carácter que Dios quiere que formemos, pues por no saber esperar cometemos muchos pecados. Por ejemplo, no esperamos hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales, lo que lleva a la fornicación y al desorden sexual, no esperamos el tiempo adecuado para un negocio, lo que lleva a la ruina, a perder la tranquilidad ante las deudas, queremos ya el último dispositivo inteligente, la última ropa de moda, queremos ya y pagamos después, lloramos al final.

Dios quiere guiarnos a su verdad y enseñarnos a esperar en su voluntad (Salmo 25:5) y darnos las cosas en el tiempo preciso, ya que en ese tiempo exacto es cuando será una bendición para nosotros (Salmo 145:15-16). Él sabe que antes de tiempo no estaremos preparados, y si recibimos lo que estamos pidiendo será para nuestro mal. ¿Acaso Dios quiere hacernos algún mal? Por supuesto que no, así que vale la pena esperar con paciencia que nuestro Dios venga a ayudarnos y a proveernos lo que pedimos; mientras tanto esperemos sin quejas, sin contiendas y con paciencia, fortalecidos en el poder de su Espíritu, (Lamentaciones 3:24-26). Hermano, piensa en este momento en aquello que le estás pidiendo a Dios y que necesitas, pídele que te dé la paciencia y la fortaleza para esperar el momento que Él disponga, mientras tanto sé diligente en prepararte para el día en que recibirás de Dios su bendición y una vez la recibas no te olvides de honrarlo y darle la gloria. Oración.

"Gracias mi Señor, estoy seguro que me darás lo que estoy pidiendo conforme a tu voluntad, en la forma y el tiempo que tu consideres apropiado, mientras tanto esperaré en ti con paciencia, fortalecido en ti y con gozo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

¿Me amargo o perdono?

 


¿Me amargo o perdono?

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:31-32

Cuando nos ofenden o nos sentimos ofendidos por alguien, generalmente tenemos dos opciones, perdonar o no perdonar. Perdonar, implica dejar ir; no perdonar, implica retener. Pero ¿qué es lo que debemos dejar ir o retener? ¿Será la acción o la reacción? ¿Cuál será mi parte? Evidentemente yo tengo el dominio sobre lo que hago, digo, siento o pienso y no sobre lo que los demás hicieron o dijeron, es por eso que aquello que puedo y debo dejar ir es mi reacción, esa emoción o sentimiento negativo que produjo en mí esa acción.

Imaginemos que cada vez que nosotros pecamos y vamos a la presencia de Dios a pedir perdón, nuestro Padre recuerda una y otra vez el momento en que su Hijo amado fue pisoteado, escupido y crucificado por nuestros pecados. ¿Cómo quisiéramos que el Señor reaccionará al recordar ese momento?, ¿quisiéramos que Él nos amara y perdonara por la sangre que derramó su hijo en la cruz, o mejor que sintiera odio, enojo, ira o amargura y no nos perdonara por la misma sangre que derramó su hijo en la cruz? Finalmente ¿cuál es su elección? Indudablemente amarnos y perdonarnos.

¿Qué hemos de hacer nosotros? Amar y perdonar. ¿Para qué guardar, amargura, enojo, ira, rencor u odio en nuestro corazón? Son sentimientos que solo nos atan y nos destruyen. La palabra de Dios hoy nos exhorta a que seamos misericordiosos y nos perdonemos unos a otros como Dios también nos perdonó a nosotros en Cristo Jesús.  Oración.

«Papito Dios, gracias Señor por Cristo Jesús en quien tengo el perdón de mis pecados, gracias por tanto amor en tu Hijo, el cual enviaste para mi salvación, permíteme Padre perdonar como Cristo me enseñó, y cada día honrarte más y más. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

martes, 8 de diciembre de 2020

Ser sabio

 

Ser sabio


“El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.” Proverbios 9:10

Muchos de nosotros, los seres humanos, pasamos gran parte de nuestra vida tratando de resolver interrogantes, de encontrar un porqué, lo que es verdad o buscando conocimiento para llegar a ser “alguien en la vida”; y en muchas ocasiones, después de haber estudiado por muchos años consecutivos, nos damos cuenta que nos quedamos en lo técnico, lo matemático, las hipótesis y todo aquello que al final termina siendo tan superficial; que luego, cuando encontramos la verdadera sabiduría e inteligencia, decimos “si esto lo hubiese sabido o me lo hubiesen enseñado antes, no había cometido tantos errores en mi vida”.

Y es que hay dos tipos de sabiduría, la terrenal y la que viene de lo alto (Santiago 3:14-17). La terrenal, por su parte, encierra todos aquellos conceptos que llenan mi mente; la que desciende de lo alto o del cielo va mucho más allá, pues ésta no solo llena o aumenta mi capacidad intelectual, sino que además de esto edifica mi corazón, puesto que el corazón también piensa y decide (Proverbios 16:9, 2 Corintios 9:7). Pero, ¿dónde me enseñan esta sabiduría o como la puedo hallar?, Proverbios 9:10 “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.”

Te invito hoy para que leas la Biblia y te acerques a la fuente de toda sabiduría e inteligencia, ahí aprenderás de Dios y de todos sus maravillosos, poderosos y eficaces pensamientos y principios que, llevados a la práctica, serán tu mejor carta de presentación y con toda seguridad te ayudarán a ser no solo “alguien en la vida” sino un ser que le encuentre verdadero sentido a su vida.    Oración.

«Papito Dios, te alabo y te bendigo por la misericordia que has tenido al dejarnos tu palabra, a través de la cual te conocemos y nos enseñas a tener una relación personal e íntima contigo, gracias Señor; bendito y alabado seas Tú por los siglos de los siglos, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

lunes, 7 de diciembre de 2020

 


El corazón alegre es buena medicina

“El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.” Proverbios 17:22

“Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.” Salmos 19:8

Hay momentos en nuestra vida donde sentimos que se secan nuestros huesos por la tristeza, angustia, depresión y todas esas emociones o sentimientos de nuestra alma que son tan profundos, que llegan a afectar nuestra salud; de hecho, se han conocido muchos testimonios donde el dolor, incomodidad o limitación física en algunas personas eran por causa de cargas emocionales, situaciones donde había falta de perdón, rencor, envidia, entre otros. Adicional a esto, la Biblia también lo dice, en el libro de proverbios nos lo señala claramente, dice que el corazón que está contento, alegre o gozoso constituye buen remedio, pero que el espíritu o el ánimo triste seca los huesos o resta energía. Es decir, que el dolor emocional es igual o mucho más impactante en nuestra vida que el mismo dolor físico, pues en muchas ocasiones el dolor emocional lleva al físico.

Por lo que, a ese fuerte dolor emocional hay que prestarle la suficiente atención y cuidado, y el remedio o cuidado que nos brinda hoy Dios a través de su palabra es el siguiente: Salmos 19:8 “Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.”; esto quiere decir que, para que gocemos de buena salud, es importante poner en práctica lo que Dios nos dice a través de su palabra, porque sus principios traen alegría al corazón y un corazón alegre es la mejor medicina.   Oración.

«Papito Dios, tu Palabra Señor es mi medicina, mi alimento diario y mi esperanza; te pido Padre que me ayudes a estudiarla cada vez más para poder entenderla y vivirla de manera experimental, que me hagas un fiel testigo del poder y la eficacia de ella. Gracias Señor, porque sé que, si te pido algo conforme a tu voluntad, tú me oyes, y si me oyes ya puedo estar seguro de que me darás lo que te he pedido, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Somos Luz, somos Sal

 

Somos Luz, somos Sal


“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.” Mateo 5:13

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.” Mateo 5:14

Hoy en día se habla de “toxicidad” o “personas tóxicas” y se dice que son aquellas personas que no le aportan nada positivo a tu vida y que mas bien son como parásitos que te debilitan, te desaniman, roban tu paz, tu alegría y tu esperanza; pues ellas viven así y de alguna forma persuaden a los demás para que también vivan en ese desánimo y en ese mundo triste y oscuro; pero, ¿nos hemos tomado un momento para pensar por qué estas personas viven y quieren que los demás vivan así? o ¿solamente las miramos como personas que debemos sacar de nuestra vida, ignorar, señalar o criticar?

La palabra de Dios dice que nosotros somos luz en medio de tanta oscuridad, nos dice que somos sal, aquellos que le damos sabor no solo a nuestras vidas sino a la de las personas que nos rodean. Por esto, la mención de hoy sobre aquellas “personas tóxicas” no es precisamente para criticar, juzgar o señalar; todo lo contrario, es un llamado a la empatía, a ponernos en los zapatos de los demás e importarnos su situación, es un alto para dejar de pensar en mí y por un momento pensar en el otro, en cómo lo puedo ayudar y ser lo que Dios dice que debo ser en los demás, dejar a un lado la defensiva y poner en lo alto esa luz que hay en nosotros para que pueda alumbrar la vida del otro.

Nosotros tenemos a Cristo en nuestro corazón y su Santo Espíritu habitando en nosotros, tenemos todo para irradiar no solo luz sino amor, gozo, paz, esperanza y todo ese sabor característico al ser la sal de la tierra. Así que nuestro deber no es precisamente rechazar a aquel que no le halla sentido a su vida; por el contrario, es compadecernos de aquella persona y ayudarle a encontrar el sentido a su vida, presentándole a aquel que le da sentido a la nuestra, a Cristo Jesús, nuestra luz (Juan 8:12)     Oración.

«Padre, me amas y me has dado todo para vivir una vida en victoria, amor y esperanza. Gracias por tu palabra que es donde encuentro la verdad que derrumba toda mentira. Ayúdame Señor a creer lo que Tú dices de mí y no lo que los demás dicen; bendice mi vida y permíteme ser bendición para las personas que me rodean, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

sábado, 5 de diciembre de 2020

En el Amor no hay temor

 

En el Amor no hay temor


“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero.” 1 Juan 4:18-19

La palabra de Dios nos dice “En el amor no hay temor” y nos está hablando de nuestra relación con Dios; en el versículo 19 dice “Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero”. Pero es muy curioso porque esto también se cumple exactamente en nuestra relación con los demás y el ejemplo claro, común y sencillo lo vemos con los niños; cuando ellos hacen alguna travesura y tienen la certeza del amor de sus padres, van y con toda sinceridad le cuentan lo sucedido, saben que sus papás los aman y punto, no hay nada por encima de eso. Pero caso contrario es cuando ese niño o niña no le cuenta a sus padres aquello que hizo mal, quiere decir que prevalece más el temor, el temor al castigo o el temor al regaño; es decir, que aquel niño no ha sido perfeccionado en el amor, porque como dice la palabra de Dios hoy “el perfecto amor echa fuera el temor”. Papá, Mamá, perfeccione ese amor en su hijo, dígale que lo ama, lo perdona, que su amor por él o ella es más importante que cualquier otra cosa.

Lo mismo sucede con nosotros como hijos de Dios, cuando cometemos pecado y huimos de Dios o no lo confesamos, es sencillamente porque no hemos CONOCIDO y EXPERIMENTADO el verdadero AMOR de Dios, nos falta ser perfeccionados en el amor, escudriñar las escrituras y apropiarnos del gran amor de Dios. (2 Pedro 1:7-9)

Le tememos al castigo como si nuestro Dios fuera un Dios injusto, iracundo o malo, cuando en realidad es todo lo contrario; la Biblia nos lo revela claramente, nuestro Dios y Padre es amor, es perdón, es justicia, también es disciplina porque ¿qué Padre que ama no disciplina? Hebreos 12:6-7.

Así que, no temamos, acerquémonos a nuestro Padre con total confianza y certeza de su gran amor; recordemos lo que dice el versículo 18 “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”   Oración.

«Papito Dios, clamo a ti “Abba Padre” porque me has dado tu Espíritu, me has amado tanto que tu amor lo derramaste en mi corazón por medio de tu Santo Espíritu, ¡cuán grande amor mi Dios! Te pido Padre que me ayudes a experimentarlo cada día de mi vida. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.