viernes, 9 de septiembre de 2016

El Llamado de Gedeón. Jueces 6.

El Llamado de Gedeón. Jueces 6.
Cuando los seres humanos hacemos las cosas bien por lo general siempre tratamos de que todo el mundo lo sepa, pero la verdad es que no siempre las cosas nos salen bien hay ocasiones donde hacemos las cosas mal y esto nos hace sentir como prisioneros. V 1 “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años”
Los temores nos llevan a meternos a cada uno en una cueva. V 2 “Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados.”
Que cueva utilizas tú para evadir la responsabilidad de enfrentar a los problemas. Algunos ante los problemas con la pareja prefieren enmudecer, huir de la casa y hasta renegar de Dios.
Las personas que no se atreven a salir de su cueva siempre permiten que los demás los destruyan, con sus comentarios, con la indiferencia. Etc.  V 4 “Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos.”
Cada vez que huyes de los problemas ellos en lugar de mermar crecen de manera innumerable. V 5 “Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para devastarla.”
Cuando una persona deja de luchar o deja que los temores lo invadan empieza un proceso de empobrecimiento y no solo en lo económico, el empobrecimiento es en todas sus áreas. En lo cultural, en lo moral, en lo emocional y hasta en lo espiritual, cada día en lugar de avanzar va en retroceso. Hay cristianos que por los años que dicen haber recibido a cristo ya deberían ser maestros pero cada día van peor. Hebreos 5: 12 “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.”
Gedeón estaba hecho para lograr grandes cosas al igual que tú. Como lograrlo:
1. No temer. Tener miedo es normal lo que no es normal es dejarse dominar por el miedo, el  miedo paraliza. V 10 “y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz”
2. Cambiar la manera de pensar. La inutilidad y la mediocridad de una persona se generan en su mente. V 12 “Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente” Dios nos enseña que hay que llamar lo que no es como si fuera. Romanos 4: 17 “(como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.” El débil debe aprender a declarar que es fuerte. Joel 3: 10 “Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.”
3. No sentirse rechazado por Dios. Y por los demás, hay personas que sus complejos les hace creer que nadie la quiere. V 13 “Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas? que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas”
4. No menospreciarse ante los demás. Tu eres capaz lo único que necesitas es atreverte hacer las cosas. V 15 “Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.”
5. Con lo que Dios te ha dado es más que suficiente para triunfar, no envidies lo que los demás tienen. V 14 “Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?”
6. Cree que siempre Dios está contigo, no le creas al diablo cuando te dice que estas solo, tu nunca estas solo. V 16 “Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.”
7. Supera el miedo esfuérzate y podrás lograrlo. V 27 “Entonces Gedeón tomó diez hombres de sus siervos, e hizo como Jehová le dijo. Más temiendo hacerlo de día, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hizo de noche.” busca un momento apropiado para hacerlo pero nunca renuncies a lo que tienes que hacer.
Tú solo inténtalo el resto y lo más difícil lo hace Dios, es el espíritu santo el que convence y da gracia. V 34 “Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Gedeón, y cuando éste tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él”

Dios no hace basura tu eres un tesoro precioso, tu eres capaz solo inténtalo y si fallas no importa vuelve a intentarlo. No es más hombre aquel que nunca cae, lo que verdaderamente distingue a un hombre es cuando sabe levantarse con dignidad las veces que  cae.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Josue 1,1-9) ES TIEMPO DE SER VALIENTES

Josue 1,1-9)      ES TIEMPO DE SER VALIENTES ( Es común que el hijo de Dios pase por diversos tiempos de temor y angustia. Pero no es la voluntad de Dios que esto ocurra con demasiada frecuencia. Me atrevería a decir que no es su voluntad que ocurra (¿..?). Pero como Él sabe que nos enfrentaremos a esos “gigantes”, nos prepara para que les hagamos frente, dándonos valor y ejercitándonos contra el desánimo  y la profunda depresión.
Es una verdad bíblica que “el temor pone lazo” (Proverbios 29,25).      Josué y su pueblo tienen la responsabilidad de entrar y poseer, – ¡y había que hacerlo pronto!–. La expresión: “levántate y pasa este Jordán” (v.2), implican prisa, obediencia sin retraso. No puede haber dilación en nuestra voluntad para hacer lo que Dios dice. Ellos no deberían claudicar entre dos pensamientos. Al final de la vida de Josué (cap24), todavía se alcanza a ver este dilema en el pueblo.   Debían extenderse por todo el vasto territorio de Canaán y hacerlo suyo. El límite era: “todo lugar que pisare la planta de vuestro pie…”. La promesa para Josué era que “nadie le haría frente en todos sus días” (v.5). Dios le promete que estará con él, le asegura su presencia diariamente: no lo iba dejar ni a desamparar.

Como representante y jefe del pueblo, la promesa incluía no sólo a Josué sino a todos. Las frases: “estaré contigo”, “no te dejaré”, “ni te desampararé” son una misma promesa dicha en tres modos diferentes, por repetición sinonímica (propio del idioma hebreo), para asegurarle la certeza de su presencia. Debió de ser una tranquilidad para Josué saber que Dios estaba comprometido con su presencia diaria y constante, cada vez que lo necesitara y donde lo necesitara, siempre estaría ahí.     El término usado para esforzarse es jazaq, que implica una combinación de fortaleza moral y física. Tres veces Dios le pide a Josué que se esfuerce y sea valiente (v.6.7.9) y hasta la misma gente le dice a Josué que se esfuerce y sea valiente (v.17.18). Con todo esto en mente, lo más seguro es que Josué −el buen espía, valiente y esforzado de otros años (cuando Moisés lo envió a reconocer la tierra junto con Caleb), lleno de experiencia y conocimiento, es ahora el hombre temeroso, miedoso y al que le faltan las fuerzas−. Había crecido a la sombra del “poderoso” Moisés, y remplazarlo, era otra cosa.

Pero Dios era el mismo. ¿Cuál temor había que temer? Ninguno. Pero Josué lo tiene, es un ser humano, a veces fuerte, creyente, confiado, valiente; otras veces, dubitativo, triste, y hasta derrotado sin emprender aún la batalla. ¿Qué necesita?: la presencia de Dios. Es eso lo que Dios le promete, después de la orden de marcha. Vuelve y le reitera que tendrá su presencia a “donde quiera que él vaya” (v.9).  III  REFLEXIONES


¿A dónde iremos, que sea demasiado lejos de Dios? No existe tal lugar. “Donde quiera que vayas…” (v.9), ése era el límite que Dios ponía a Josué.  Si meditamos en su palabra y guardamos su ley, podremos seguir cualquier camino y extender aún más nuestro territorio. Tendremos la certeza de que poseeremos la tierra que Él ya nos ha entregado; haremos las obras que de antemano preparó para que anduviésemos en ellas (Ef 2,9-10). ¿Y cómo sabremos cuál es el camino y cuál la tierra de promisión? Solamente hay que hacer una cosa: meditar en lo que el Señor nos dice, dejar que Dios clarifique nuestros pensamientos y deseos, que sean filtrados por medio de su palabra.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Moisés. La excusa de la lógica (Éx 4.13)

«—Señor —insistió Moisés—, te ruego que envíes a alguna otra persona.   La respuesta de Dios ubica a Moisés frente al creador de todo, como lo es también de su boca, su lengua, su paladar. El Señor, soberano sobre todas las cosas, también decide mostrar su gloria a través de un hombre que no es elocuente a la hora de hablar.    Cuando Moisés acaba de enumerar sus propias dudas sale a la luz el verdadero problema: sencillamente no quiere ir. No quiere dejar el lugar ni la vida donde está. Todas sus excusas no eran más que una cortina para «esconder» esta realidad que no quería afrontar.  Su último pretexto se basa en la lógica y la razón. «La verdad, ¡hay gente mejor que yo, más santa, más preparada, más capacitada, menos pecadora, con más fe, con más experiencia!» El Señor, sin embargo, no escoge según nuestros criterios de quién es apropiado, sino los de él. En el fondo, es precisamente la debilidad del siervo la que permite que el poder de Dios se manifieste en toda su gloria.



Con su respuesta Dios (Éx 4.14) deja en claro que su paciencia tiene un límite. Nuestras interminables excusas pueden encender su ira.



Conclusión


La voluntad de Dios prevaleció y Moisés terminó representando los intereses del Creador del universo ante el faraón. Recorrió un camino con muchas luchas, pero fue testigo de una de las más asombrosas victorias operadas por el Señor en favor de su pueblo. Al final, porque se animó a creer al Señor, se convirtió en uno de los profetas más distinguidos de la historia de Israel.

martes, 6 de septiembre de 2016

Grandeza que Dios concedió a José

Génesis 41:37-46

Objetivo:

Considerar los principios donde estaba sustentada la grandeza que Dios concedió a José.



Introducción:

A los treinta años una persona en nuestra cultura tiene que haber logrado aspectos que le den estabilidad social, económica, familiar, etc. Es mas a esa edad hemos visto gente que ha triunfado en la vida de una manera sorprendente.

José es un ejemplo bíblico de cómo Dios los próspero y lo levantó como líder de una de las grandes civilizaciones antiguas. Ahora bien todo lo que a esa edad logró fue a través de un proceso encaminado durante su juventud, ya que es la edad de las bases de toda la vida.

Oración de transición:

Consideremos las tres cosas que hicieron de José un hombre grande.



I. FUE UN HOMBRE DE CONVICCIONES.

A. A pesar del hostigamiento familiar.

B. A pesar de su devaluación social.

C. A pesar de su transculturación.

II. FUE UN HOMBRE DE SANTIDAD.

?
A. Lo demostró con la mujer de Potifar.

B. Lo reconoció el copero.

C. Lo reconoció el Faraón.

III. FUE UN HOMBRE QUE APRENDIÓ A PERDONAR.

A. José nos enseña que perdonar es olvidar el pasado.

B. José nos enseña a ver hermanos en los ofensores.

C. José nos enseña que hay que perdonar para ver al padre.

?
Conclusión


La grandeza de la vida se fundamenta en la juventud, más que con principios materiales, los espirituales, como los que vivió José. Hoy es el momento de empezar a fundamentar la grandeza espiritual, nunca olvides, tus convicciones, una vida de santidad y un corazón perdonador harán de ti, una persona cristiana grande para Dios y para los hombres.

lunes, 5 de septiembre de 2016

La naturaleza sin pecado de Jesús

La naturaleza sin pecado de Jesús

¿Cómo Jesús tuvo una naturaleza sin pecado? El himen de María fue roto por dentro. Ella era virgen. María sabía esto cuando preguntó: "¿Cómo será esto? pues no conozco varón" (Lucas 1:34; cf. Mat. 1:23; Gal. 4:4; 1 Tim. 2:15). El ángel explicó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el santo ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios" (Lucas 1:35). El Espíritu Santo cubrió con su sombra a María. Lucas utiliza la figura de una nube, el símbolo de la presencia divina que viene a María. El Espíritu Santo descendió sobre María y la cubrió a ella con Su poder, a través del cual ella quedó embarazada. La presencia de la sombra de Dios causo que María quedara embarazada. Fue un milagro.

Jesús nació de Dios, no por seres humanos. Toda la operación desde la creación en el feto, el desarrollo normal diario en el vientre durante nueve meses, fue obra del Espíritu Santo.

Porque Él era "la simiente de la mujer" Jesús era Dios encarnado. Él era Dios-hombre. Él fue un ser humano igual que tú y yo, pero él  no fue caído de la humanidad pecaminosa. Su humanidad y la divinidad  fueron entretejidas, que usted no podía haber visto la diferencia, excepto cuando Su deidad  es manifiesta en la Transfiguración. El Apóstol Pablo dijo, grande es el misterio de la encarnación (1 Timoteo 3:16).

Los puntos de nacimiento de la virgen, vuelven a la promesa en el Protoevangelio o el primer destello del evangelio de la redención.

El hijo de la promesa es "la simiente de la mujer", que es la rama de David, el Verbo eterno hecho carne.

Para estudio adicional, pase algún tiempo reflexionando sobre Cristo como el cumplimiento de la promesa de la "simiente de la mujer" en Mateo 1:18, Gálatas 3:16, 19; 4:4; Génesis 12:7; 2 Samuel 7:8, 12; Romanos 1:1, 3; 16:20.

La oposición eterna es más vista en la golpiza  o el aplastamiento de la cabeza de Satanás en Génesis 3:21, Lucas 1:26-35, Juan 8:44, Mateo 1:18; Isaías 53, Gálatas 3:16, 19; Juan 19: 30; Apocalipsis 20:10.

Cristo fue hecho maldición por nosotros. "Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, hecho por nosotros maldición, (porque está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero»"  (Gálatas 3:13).

La muerte simboliza la herida del talón por Satanás y se lleva a cabo antes del aplastamiento de la cabeza de Satanás por la simiente de la mujer. La herida parece ser la muerte en la cruz, ya que Cristo identifica sus  ejecutores como la semilla de la serpiente. Jesús dijo: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y  los deseos de  vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él..." (Juan 8:44).

Esta muerte  precedente hace obligatoria la resurrección de la simiente de la mujer para llevar a cabo el aplastamiento de la cabeza de la serpiente.

Esta promesa fue sin duda la causa de gozo de Abraham del "día de Cristo" con seguridad de alegría en Juan 8:56.




Génesis 3:15 es la primera luz que brilla en el horizonte de la vida eterna. Es la raíz de la obediencia de Abraham al Señor, al ofrecer a Isaac como un holocausto. ¿Por qué además él haría tal sacrificio si él no tuvo la esperanza ante él,  que Dios levantaría el hijo de la promesa de los muertos? Abraham probablemente creyó que la simiente de la mujer fue la promesa de una simiente a través de Isaac. Hebreos 11:19, Abraham "pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde,  en sentido figurado, también le volvió a recibir." Jesús dijo: "Abraham, vuestro padre, se gozó de que había de ver mi día; y lo vio y se gozó" (Juan 8:56).

Partícipes de la gloria

Génesis es más que una historia. Es el registro de la obra de Dios en nombre de los redimidos. Es la historia de la obra redentora de Dios.

Romanos 16:20 dice, "El Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies." Este aplastamiento ciertamente comprende todo el trabajo de Jesús el Mesías. La esperanza de la resurrección es tan vieja como los hombres pecadores, y es poderosa para apoyarlos en todas sus peregrinaciones al cielo.

Génesis 3:15 se ha convertido en el verso más importante en toda la Biblia, porque el mensaje central de toda la Biblia son la muerte y resurrección de Jesucristo.

El mayor comentario sobre Génesis 3:15 es Juan 3:16. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, más tenga vida eterna" (Juan 3:16).

Satanás pensó que había ganado en la batalla  sobre el Hijo de Dios en el Calvario, pero todo el peso de la crucifixión cayó sobre él tres días después, cuando Cristo resucitó de entre los muertos. El Dios todo sabio soberano cumplió Su propósito eterno de la redención.

La fe en la resurrección está en el centro de la provisión de salvación de Dios por los pecadores. En el aplastamiento de la cabeza de la serpiente, la liberación fue prometida. Además, para efectuar aquel rescate, el redentor tenía que ser capaz de vencer a la muerte. Cristo resucitó de entre los muertos triunfantemente. ¡Él está vivo! La "simiente de la mujer" tomó sobre Sí Mismo las consecuencias de la picadura de la serpiente y resucitó de entre los muertos.


Sin duda, la "simiente de la mujer" se refiere al nacimiento virginal de Cristo. El nacimiento de una virgen, del Hijo de Dios vence a la muerte, el infierno y la tumba. Cristo dará el golpe mortal a Satanás cuando regrese.

domingo, 4 de septiembre de 2016

JACOB, LUCHA POR SU BENDICIÓN

JACOB, LUCHA POR SU BENDICIÓN

Génesis  32:24-26 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.

Jacob fue un israelita que luchó por su bendición desde el vientre de su madre, anhelaba ser bendecido por Dios. Compró por un plato de lentejas la herencia de su hermano Esaú como primogénito, y la obtuvo. Buscó que su padre le bendijera a cambio de su hermano Esaú y alcanzó esa bendición. Como hijo, era obediente a sus padres, los honraba y alcanzó gran bendición por eso.

Dios le hablaba en sueños y le decía lo que él haría con su vida, Dios le daba promesas para su futuro, las cuales se cumplieron. Después de luchar con Dios toda una noche, Dios le cambió su nombre de Jacob a Israel, de engañador a luchador. Jacob es recordado como un hombre que amó y obedeció a Dios.

A pesar de su debilidad de carácter, Jacob tenía tenacidad para enfrentar la vida, Jacob era un luchador comprometido. El es un modelo a imitar, cuando de enfrentar las dificultades se trata.

¿Por qué la vida de Jacob es tan desafiante para nosotros?

Jacob sabia que la única forma de conquistar las bendiciones de Dios, era por medio de la fe, de creerle a Dios y sus promesas. Veamos en la vida de Jacob, seis características como luchador.

No se dejó vencer por los contratiempos, ponía todo su esfuerzo para lograr sus propósitos. Pagó con dedicación un precio por alcanzar las bendiciones de Dios y estas llegaron.
Deseó que Dios lo bendijera: “Tú mismo afirmaste que me harías prosperar, y que mis descendientes serían tan numerosos como la arena del mar, que no se puede contar.» Génesis 32.12.
Tenía espíritu de persistencia. Insistió hasta lograr la bendición. Luchó con el ángel toda la noche y no se rindió.
Primero Dios en su vida y después los hombres. La Biblia dice que Jacob se quedó solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Jacob trataba primero con Dios sus problemas y después con los hombres. Conocía el secreto de estar a solas con Dios en el lugar secreto.
Aprendió a no lamentarse en la adversidad. Cuando el varón con el que luchaba vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. A pesar del dolor que pudo sentir, continuó en su propósito, no se concentró en lo que estaba sintiendo, sabia separar sus sentimientos de dolor y continuó adelante.
Jacob cojeaba, esto simboliza lo que le costó perder, y perdió orgullo. Dios sabe que el orgullo nos lleva al fracaso y Dios buscará la forma de quitarnos el orgullo, haciéndonos pasar por situaciones donde nos creemos muy seguros, Dios permite que nos equivoquemos y pidamos su ayuda.

6. Reclamó su bendición. Y el varón que luchaba con Jacob le dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices.

Sabia reclamar su bendición, conocía sus derechos como hijo de Dios. El sabia que tenía prometida la bendición y la pidió, luchó por ella toda la noche. Esto nos indica que debemos perseverar, insistir hasta lograrlo, no rendirnos.

No dejemos a Dios, no dejemos su palabra, no dejemos de orar, no nos cansemos de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Hoy pídele a Dios Padre tu bendición. Como hijos de Dios, tú y yo tenemos derecho de reclamar las bendiciones que están en su palabra. Jacob lo hizo y dijo: no te dejaré, si no me bendices.


Pelea por tu bendición.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Isaac una figura de Cristo"

Isaac una figura de Cristo"

Por la fe Abrahán, cuando fue probado., ofreció a Isaac, y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia. Hebreos 11:17-18

En la ofrenda de Isaac, Dios tuvo el propósito de prefigurar el sacrificio de su Hijo. Isaac era una figura del Hijo de Dios que fue ofrecido como sacrificio por los pecados del mundo. Dios deseaba impresionar en Abrahán el Evangelio de salvación para los hombres... Había de entender en su propio caso cuán grande era la abnegación del Dios infinito al dar a su Hijo para rescatar al hombre de la ruina.

Para Abrahán, ninguna tortura mental podría igualar a la que sufrió al obedecer la orden de sacrificar a su hijo.... Padre e hijo edifican el altar, y llega a Abrahán el terrible momento de hacer saber a Isaac lo que ha hecho agonizar su alma durante toda esa larga jornada: que Isaac mismo es la víctima... El hijo se somete al sacrificio porque cree en la integridad de su padre. Pero cuando todo está listo, cuando la fe del padre y la sumisión del hijo están plenamente probadas, el ángel de Dios detiene la mano levantada de Abrahán y le dice que es suficiente. "Ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único" (Génesis 22: 12)


En el ejemplo de Abrahán se nos enseña que nada de lo que poseemos es demasiado precioso para darlo a Dios... Nuestro Padre celestial entregó a su Hijo amado a las agonías de la crucifixión. Legiones de ángeles contemplaron la humillación y angustia de alma del Hijo de Dios, pero no se les permitió interponerse como en el caso de Isaac. No se oyó ninguna voz que detuviera el sacrificio. El amado Hijo de Dios, el Redentor del mundo, fue insultado, mofado, escarnecido y torturado hasta que reclinó la cabeza en la muerte. ¿Qué prueba mayor podía dar el Ser infinito de su amor divino y compasión? "El que no escatimó ni a su propio Hijo sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?" (Romanos 8: 32)