2 Corintios 7:1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. 1 Corintios 3:16 ¿No sabéis que sois TEMPLO de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 1 Corintios 3:17 Si alguno destruyere el TEMPLO de Dios, Dios le destruirá a él; porque el TEMPLO de Dios, el cual sois vosotros, santo es. 1 Corintios 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es TEMPLO del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? AQUÍ EN ESTOS VERSÍCULOS TAMBIÉN ENTRA EL QUE FUMA. FUMAR ES PECADO. Somos imitadores de Cristo yo no me imagino a Cristo fumando. El fumar es una atadura y Dios nos a llamado a ser libres de toda clase de atadura que estamos siendo esclavos. Porque a libertad nos a llamado DIOS.
viernes, 22 de julio de 2016
jueves, 21 de julio de 2016
Los profetas
Los profetas, que anunciaron la gracia reservada para ustedes, estudiaron y observaron esta salvación. Querían descubrir a qué tiempo y a cuáles circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de éstos.
Hoy en día, algunas personas dicen que el antiguo testamento es muy distinto al nuevo testamento. Cuando Pedro escribe estas palabras, los judíos cuestionaban el evangelio y por ello explica con detalle cómo lo que estaba escrito no tiene diferencia con el evangelio sino al contrario, cumplía con todo lo que se había anunciado. Por esta razón, resulta de suma importancia que leas y estudies la biblia. Ojo, no estoy diciendo que lo importante es ser un erudito en ella. No. Todo ese conocimiento debe estar de la mano de transformación en tu vida. De nada sirve conocer y memorizar infinidad de versículos si tu corazón no es renovado. Necesitamos nacer de nuevo y entregar nuestra vida a Aquél que se entregó por nosotros. De Él es a quien Pedro se refiere y a quienes los profetas se referían. Anunciaron una salvación. Anunciaron que vendría gloria y buenos tiempos. Pero también anunciaron sufrimientos. En otras palabras, anunciaron la vida de Jesús. Nos trajo testimonio. Sufrió por cada uno de nosotros siendo santo y perfecto, pero lo más importante, es que entendamos que no se quedó en la cruz. Su sacrificio dio fruto. Ahora está junto al Padre. Ahora hay gloria y su sufrimiento nos ha librado de las cadenas del pecado. Juan 8:32 dice que la verdad nos hará libres. Cristo es la verdad. Su vida, su muerte y su resurrección nos han dado la oportunidad de ser libres. Debes saber también que no todos son libres. Solamente aquellos que reciben a Jesús y entregan sus vidas a Él. No lo digo yo. Lo dice Dios en su palabra. Hay gente allá afuera diciendo y pensando que todos son hijos de Dios y que todos participan de su gracia. Si bien, todos tienen la puerta abierta para ser reconciliados por lo que Cristo hizo, solamente aquellos que confiesen Su nombre y lo reciban podrán tomar parte en la comunión con Él.
Los profetas anunciaron la gracia de Dios. Ellos tenían al Espíritu diciéndoles lo que habría de ocurrir. Hoy esa gracia está disponible para tu vida. No conozco lo que estés atravesando en estos momentos. No sé si ya has recibido o no a Jesús. Pero si de algo estoy convencido es que Él es el único que puede llevarte por el mejor camino posible. Él es el único que puede sacarte de esa oscuridad. Él es el único que puede renovarte y llenarte de su amor y consuelo. Él es el único que no te va a fallar. Él es el único que te perdonará y estará siempre con los brazos abiertos esperando tu regreso. Él ya se entregó por ti. Él ya sufrió por ti. Es inimaginable lo que tuvo que sufrir. Su cuerpo estaba prácticamente irreconocible. Lo hizo por ti y por mí. Lo hizo porque nos ama. Te ama. Es tiempo de acudir a Aquél que nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Reconcíliate. Renuévate. Deja que Dios te guíe conforme a su palabra.
Oración
Señor: gracias por haber mandado a Jesús a morir por mis pecados. Te pido perdón por todas mis faltas. Te pido que pueda recibir tu gracia y participar en la salvación que Cristo ofrece. Te pido que dirijas mi vida. Te pido que ilumines mi camino. He tomado malas decisiones y no quiero dar más pasos que no sean conforme a tu voluntad. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén
Hoy en día, algunas personas dicen que el antiguo testamento es muy distinto al nuevo testamento. Cuando Pedro escribe estas palabras, los judíos cuestionaban el evangelio y por ello explica con detalle cómo lo que estaba escrito no tiene diferencia con el evangelio sino al contrario, cumplía con todo lo que se había anunciado. Por esta razón, resulta de suma importancia que leas y estudies la biblia. Ojo, no estoy diciendo que lo importante es ser un erudito en ella. No. Todo ese conocimiento debe estar de la mano de transformación en tu vida. De nada sirve conocer y memorizar infinidad de versículos si tu corazón no es renovado. Necesitamos nacer de nuevo y entregar nuestra vida a Aquél que se entregó por nosotros. De Él es a quien Pedro se refiere y a quienes los profetas se referían. Anunciaron una salvación. Anunciaron que vendría gloria y buenos tiempos. Pero también anunciaron sufrimientos. En otras palabras, anunciaron la vida de Jesús. Nos trajo testimonio. Sufrió por cada uno de nosotros siendo santo y perfecto, pero lo más importante, es que entendamos que no se quedó en la cruz. Su sacrificio dio fruto. Ahora está junto al Padre. Ahora hay gloria y su sufrimiento nos ha librado de las cadenas del pecado. Juan 8:32 dice que la verdad nos hará libres. Cristo es la verdad. Su vida, su muerte y su resurrección nos han dado la oportunidad de ser libres. Debes saber también que no todos son libres. Solamente aquellos que reciben a Jesús y entregan sus vidas a Él. No lo digo yo. Lo dice Dios en su palabra. Hay gente allá afuera diciendo y pensando que todos son hijos de Dios y que todos participan de su gracia. Si bien, todos tienen la puerta abierta para ser reconciliados por lo que Cristo hizo, solamente aquellos que confiesen Su nombre y lo reciban podrán tomar parte en la comunión con Él.
Los profetas anunciaron la gracia de Dios. Ellos tenían al Espíritu diciéndoles lo que habría de ocurrir. Hoy esa gracia está disponible para tu vida. No conozco lo que estés atravesando en estos momentos. No sé si ya has recibido o no a Jesús. Pero si de algo estoy convencido es que Él es el único que puede llevarte por el mejor camino posible. Él es el único que puede sacarte de esa oscuridad. Él es el único que puede renovarte y llenarte de su amor y consuelo. Él es el único que no te va a fallar. Él es el único que te perdonará y estará siempre con los brazos abiertos esperando tu regreso. Él ya se entregó por ti. Él ya sufrió por ti. Es inimaginable lo que tuvo que sufrir. Su cuerpo estaba prácticamente irreconocible. Lo hizo por ti y por mí. Lo hizo porque nos ama. Te ama. Es tiempo de acudir a Aquél que nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Reconcíliate. Renuévate. Deja que Dios te guíe conforme a su palabra.
Oración
Señor: gracias por haber mandado a Jesús a morir por mis pecados. Te pido perdón por todas mis faltas. Te pido que pueda recibir tu gracia y participar en la salvación que Cristo ofrece. Te pido que dirijas mi vida. Te pido que ilumines mi camino. He tomado malas decisiones y no quiero dar más pasos que no sean conforme a tu voluntad. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén
miércoles, 20 de julio de 2016
El estrés
ESCRITURA:
Salmos 31:24: “Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.”
¿Quién le conoce mejor que aquel que le ha creado? ¿Quién se interesa más por usted que aquel que murió por usted? ¿Quién le guiará más cuidadosamente que aquel que conoce el principio y el fin? No hay mayor representación de valentía que la figura de Jesucristo: el Salvador que entregó su vida. Usted puede conocer la seguridad porque el que le ama es compasivo, amoroso, y valiente. Jesucristo le conoce, Él se interesa por usted. Él anhela guiarle hacia la vida abundante.
¿Está usted dispuesto a poner su vida por el Señor Jesucristo? ESCRITURA:
Isaías 40:31: “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.”
El estrés no es nada nuevo. Noé lo sintió cuando estuvo construyendo el arca, sin lluvia en el horizonte. Marta estuvo estresada cuando preparó una cena para nuestro Señor. El estrés es la brecha que existe entre las demandas puestas sobre nosotros y la fortaleza que poseemos para poder llevarlas a cabo. No es pecado estar estresado, ni fatigado. Sin embargo, sí es pecado no buscar alivio para aquello que derrumba el templo del Espíritu Santo, nuestro cuerpo.
¿Dónde encontrará la respuesta? Su respuesta es esperar en el Señor, esperar en medio de todas las demandas. Cuando aprende a esperar en Él, Dios creará un puente sobre esa brecha de estrés con su poderosa fuerza.
PUNTO DE ACCIÓN:
Pídale a Dios que le equipe para poder acabar con el estrés hoy. Tal vez sea su jefe o su cónyuge que esté estresado. Regocíjese en la oportunidad que tiene de compartir el amor de Dios.
Salmos 31:24: “Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.”
¿Quién le conoce mejor que aquel que le ha creado? ¿Quién se interesa más por usted que aquel que murió por usted? ¿Quién le guiará más cuidadosamente que aquel que conoce el principio y el fin? No hay mayor representación de valentía que la figura de Jesucristo: el Salvador que entregó su vida. Usted puede conocer la seguridad porque el que le ama es compasivo, amoroso, y valiente. Jesucristo le conoce, Él se interesa por usted. Él anhela guiarle hacia la vida abundante.
¿Está usted dispuesto a poner su vida por el Señor Jesucristo? ESCRITURA:
Isaías 40:31: “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.”
El estrés no es nada nuevo. Noé lo sintió cuando estuvo construyendo el arca, sin lluvia en el horizonte. Marta estuvo estresada cuando preparó una cena para nuestro Señor. El estrés es la brecha que existe entre las demandas puestas sobre nosotros y la fortaleza que poseemos para poder llevarlas a cabo. No es pecado estar estresado, ni fatigado. Sin embargo, sí es pecado no buscar alivio para aquello que derrumba el templo del Espíritu Santo, nuestro cuerpo.
¿Dónde encontrará la respuesta? Su respuesta es esperar en el Señor, esperar en medio de todas las demandas. Cuando aprende a esperar en Él, Dios creará un puente sobre esa brecha de estrés con su poderosa fuerza.
PUNTO DE ACCIÓN:
Pídale a Dios que le equipe para poder acabar con el estrés hoy. Tal vez sea su jefe o su cónyuge que esté estresado. Regocíjese en la oportunidad que tiene de compartir el amor de Dios.
martes, 19 de julio de 2016
Temor reverente
1Pedro 1:17-19
Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo. Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo.
¿Cómo podemos entender el temor reverente al Padre? ¿Cómo es posible que amemos y al mismo tiempo temamos? ¿Es una contradicción? ¿No dice la biblia que Dios es amor? Entonces, cómo nos dice que debemos temer al Padre. No hay ninguna contradicción. Espero este ejemplo pueda ayudar. Imagino que de niño te regañaron por haberte portado mal. Una vez que te “cachaban” tenías miedo del castigo que vendría. ¿Significaba que no amabas a tus padres? No. Simplemente sabías que habías hecho lo que no debías y vendrían consecuencias. Con el Señor es algo similar. No se trata de temerle como si fuera un tirano que está buscando a quién aplastar. El temor es de reverencia. Es un temor que busca no fallarle. Es un temor que nos ayuda a mantenernos fuera de lo que no le agrada. Es el temor que, como niño, te hacía discernir entre lo bueno y lo malo. En lugar de actuar sin pensar, meditabas en el posible resultado de lo que estabas por hacer. Ahora, de qué nos sirve este temor y cómo lo desarrollamos. El versículo 18 nos explica por qué resulta útil. “Ustedes fueron rescatados de la manera vana de vivir que heredaron de sus padres.” Esa vida vana y absurda es la que guía la carne. La vida que se basa en tus deseos, tus pasiones, tus gozos y no piensa en nada más que en ti y en sentirte bien. No incluye al Señor y por lo tanto, el que se sienta en el trono es uno mismo. Esa manera de vivir nos dice la palabra que nos lleva a la destrucción. Por esta razón, el versículo 19 dice que Cristo pagó con su sangre para rescatarnos de esa destrucción. Así podemos entender mejor el concepto de
temor reverente al Padre. ¿Cómo fallarle a alguien que ha enviado a su Hijo para pagar por lo que nosotros debemos? ¿Cómo fallarle y darle la espalda a Aquél que nos ama incondicionalmente y quiere lo mejor para nosotros? El temor no es malo. De hecho, es muy bueno cuando se utiliza correctamente. Gracias al temor, los conejos salen corriendo cuando se sienten amenazados. ¿El resultado? Su vida, por consecuencia, ha sido salvada. ¿Lo puedes ver? El temor nos lleva a tomar mejores decisiones. El temor al Padre nos guía por Sus caminos y nos recuerda que hemos sido rescatados.
La biblia nos dice que hay dos formas de vivir. Una es vana y absurda. La otra es plena y abundante. La primera la consigues cuando le das la espalda al Señor y piensas que ahora no es el momento o que estás “bien” así. La segunda llega cuando reconoces que estás vacío y que por más que buscas y buscas, no encuentras, por más que quieres llenar esos huecos en tu corazón, simplemente terminas más vacío que antes. Dios lo sabe. Por esta razón nos advierte de llevar una vida sin Él. No nos lleva a nada bueno. De ahí lo bueno de aprender a temer al Señor.
Oración
Señor: perdóname. He sido soberbio y te he dado la espalda. He buscado e intentado llenar mi vida pero sigo estando vacío. Hoy entiendo que me haces falta y te necesito. Hoy entiendo que sin Ti mi vida es vana y absurda. Te pido que tomes el control de mi vida y que perdones mis pecados para que pueda tener comunión contigo. Dame sabiduría y temor para dirigirme conforme al ejemplo de Cristo. Te lo pido en Su nombre. Amén.
Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo. Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo.
¿Cómo podemos entender el temor reverente al Padre? ¿Cómo es posible que amemos y al mismo tiempo temamos? ¿Es una contradicción? ¿No dice la biblia que Dios es amor? Entonces, cómo nos dice que debemos temer al Padre. No hay ninguna contradicción. Espero este ejemplo pueda ayudar. Imagino que de niño te regañaron por haberte portado mal. Una vez que te “cachaban” tenías miedo del castigo que vendría. ¿Significaba que no amabas a tus padres? No. Simplemente sabías que habías hecho lo que no debías y vendrían consecuencias. Con el Señor es algo similar. No se trata de temerle como si fuera un tirano que está buscando a quién aplastar. El temor es de reverencia. Es un temor que busca no fallarle. Es un temor que nos ayuda a mantenernos fuera de lo que no le agrada. Es el temor que, como niño, te hacía discernir entre lo bueno y lo malo. En lugar de actuar sin pensar, meditabas en el posible resultado de lo que estabas por hacer. Ahora, de qué nos sirve este temor y cómo lo desarrollamos. El versículo 18 nos explica por qué resulta útil. “Ustedes fueron rescatados de la manera vana de vivir que heredaron de sus padres.” Esa vida vana y absurda es la que guía la carne. La vida que se basa en tus deseos, tus pasiones, tus gozos y no piensa en nada más que en ti y en sentirte bien. No incluye al Señor y por lo tanto, el que se sienta en el trono es uno mismo. Esa manera de vivir nos dice la palabra que nos lleva a la destrucción. Por esta razón, el versículo 19 dice que Cristo pagó con su sangre para rescatarnos de esa destrucción. Así podemos entender mejor el concepto de
temor reverente al Padre. ¿Cómo fallarle a alguien que ha enviado a su Hijo para pagar por lo que nosotros debemos? ¿Cómo fallarle y darle la espalda a Aquél que nos ama incondicionalmente y quiere lo mejor para nosotros? El temor no es malo. De hecho, es muy bueno cuando se utiliza correctamente. Gracias al temor, los conejos salen corriendo cuando se sienten amenazados. ¿El resultado? Su vida, por consecuencia, ha sido salvada. ¿Lo puedes ver? El temor nos lleva a tomar mejores decisiones. El temor al Padre nos guía por Sus caminos y nos recuerda que hemos sido rescatados.
La biblia nos dice que hay dos formas de vivir. Una es vana y absurda. La otra es plena y abundante. La primera la consigues cuando le das la espalda al Señor y piensas que ahora no es el momento o que estás “bien” así. La segunda llega cuando reconoces que estás vacío y que por más que buscas y buscas, no encuentras, por más que quieres llenar esos huecos en tu corazón, simplemente terminas más vacío que antes. Dios lo sabe. Por esta razón nos advierte de llevar una vida sin Él. No nos lleva a nada bueno. De ahí lo bueno de aprender a temer al Señor.
Oración
Señor: perdóname. He sido soberbio y te he dado la espalda. He buscado e intentado llenar mi vida pero sigo estando vacío. Hoy entiendo que me haces falta y te necesito. Hoy entiendo que sin Ti mi vida es vana y absurda. Te pido que tomes el control de mi vida y que perdones mis pecados para que pueda tener comunión contigo. Dame sabiduría y temor para dirigirme conforme al ejemplo de Cristo. Te lo pido en Su nombre. Amén.
lunes, 18 de julio de 2016
Constantes en la oración
Constantes en la oración. (Romanos 12:12)
Para los cristianos consagrados, la oración será tan constante en su vida espiritual como el respirar lo es en su vida física. Eso fue así con los primeros creyentes y cómo adoraron, antes y después de la llegada del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 1:14; 2:42). Al principio la iglesia designó diáconos para que los apóstoles pudieran dedicarse persistentemente a “la oración y [al] ministerio de la palabra” (Hch. 6:4).
Dios quiere que usted ore “con el espíritu, pero… también con el entendimiento” (1 Co. 14:15) y “sin cesar” (1 Ts. 5:17). Por eso Pablo exhortó a Timoteo a que hiciera que “los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas” (1 Ti. 2:8). El espíritu de compartir
Compartiendo para las necesidades de los santos.
Romanos 12:13
La sociedad dice que cada uno de nosotros tiene determinadas posesiones, pero Dios dice que no tenemos nada. Somos sencillamente administradores de aquello con lo que Dios nos ha bendecido. Y parte de esa responsabilidad administrativa es a veces compartir los recursos personales con los hermanos necesitados.
El espíritu de compartir se vio de inmediato en la iglesia primitiva cuando los creyentes después de Pentecostés "perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones... [y] todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas" (Hch. 2:42, 44; vea también 1 Ti. 6:17-18). Pídale al Señor que lo ayude a demostrar ese mismo espíritu de compartir.
Para los cristianos consagrados, la oración será tan constante en su vida espiritual como el respirar lo es en su vida física. Eso fue así con los primeros creyentes y cómo adoraron, antes y después de la llegada del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 1:14; 2:42). Al principio la iglesia designó diáconos para que los apóstoles pudieran dedicarse persistentemente a “la oración y [al] ministerio de la palabra” (Hch. 6:4).
Dios quiere que usted ore “con el espíritu, pero… también con el entendimiento” (1 Co. 14:15) y “sin cesar” (1 Ts. 5:17). Por eso Pablo exhortó a Timoteo a que hiciera que “los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas” (1 Ti. 2:8). El espíritu de compartir
Compartiendo para las necesidades de los santos.
Romanos 12:13
La sociedad dice que cada uno de nosotros tiene determinadas posesiones, pero Dios dice que no tenemos nada. Somos sencillamente administradores de aquello con lo que Dios nos ha bendecido. Y parte de esa responsabilidad administrativa es a veces compartir los recursos personales con los hermanos necesitados.
El espíritu de compartir se vio de inmediato en la iglesia primitiva cuando los creyentes después de Pentecostés "perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones... [y] todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas" (Hch. 2:42, 44; vea también 1 Ti. 6:17-18). Pídale al Señor que lo ayude a demostrar ese mismo espíritu de compartir.
domingo, 17 de julio de 2016
Constantes en la oración
Oración genuina
Constantes en la oración.
Romanos 12:12
Para los cristianos consagrados, la oración será tan constante en su vida espiritual como el respirar lo es en su vida física. Eso fue así con los primeros creyentes y cómo adoraron, antes y después de la llegada del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 1:14; 2:42). Al principio la iglesia designó diáconos para que los apóstoles pudieran dedicarse persistentemente a "la oración y [al] ministerio de la palabra" (Hch. 6:4).
Dios quiere que usted ore "con el espíritu, pero… también con el entendimiento" (1 Co. 14:15) y "sin cesar" (1 Ts. 5:17). Por eso Pablo exhortó a Timoteo a que hiciera que "los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas" (1 Ti. 2:8). Verdadero servicio
Sirviendo al Señor.
Romanos 12:11
Todo lo que usted haga en la vida cristiana debe ser compatible con la Palabra de Dios y verdaderamente en su servicio y para su gloria. En Romanos 12:11, la palabra que Pablo empleó para describir el servicio cristiano se refiere al servicio de un esclavo, cuya única tarea era llevar a la práctica la voluntad de su amo. Así es como usted debe servir a Dios: como siervo de Jesucristo.
Pero no puede servir al Señor con sus propias fuerzas así como no pudo ir a Él por su propio poder y voluntad. El poder de servir a Cristo viene de Dios. "Para lo cual también trabajo", dijo Pablo, "luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí" (Col. 1:29). La actitud entusiasta
Fervientes en espíritu.
Romanos 12:11
Uno de los defectos más arraigados de la humanidad es la carencia de entusiasmo individual. A menudo nuestros fracasos en lograr lo que debiéramos son resultado directo de la apatía y la falta de compromiso. Pero si usted es cristiano, eso no debe ser así.
El entusiasmo requiere resolución y persistencia respaldadas por el Espíritu, no simples buenas intenciones humanas. Henry Martyn, el incansable misionero de la India, dirigió su ministerio con entusiasmo y fervor bíblicos. Era su deseo "consumirse por Dios". Y el apóstol Pablo nos exhorta a que "no nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos" (Gá. 6:9).
Constantes en la oración.
Romanos 12:12
Para los cristianos consagrados, la oración será tan constante en su vida espiritual como el respirar lo es en su vida física. Eso fue así con los primeros creyentes y cómo adoraron, antes y después de la llegada del Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos 1:14; 2:42). Al principio la iglesia designó diáconos para que los apóstoles pudieran dedicarse persistentemente a "la oración y [al] ministerio de la palabra" (Hch. 6:4).
Dios quiere que usted ore "con el espíritu, pero… también con el entendimiento" (1 Co. 14:15) y "sin cesar" (1 Ts. 5:17). Por eso Pablo exhortó a Timoteo a que hiciera que "los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas" (1 Ti. 2:8). Verdadero servicio
Sirviendo al Señor.
Romanos 12:11
Todo lo que usted haga en la vida cristiana debe ser compatible con la Palabra de Dios y verdaderamente en su servicio y para su gloria. En Romanos 12:11, la palabra que Pablo empleó para describir el servicio cristiano se refiere al servicio de un esclavo, cuya única tarea era llevar a la práctica la voluntad de su amo. Así es como usted debe servir a Dios: como siervo de Jesucristo.
Pero no puede servir al Señor con sus propias fuerzas así como no pudo ir a Él por su propio poder y voluntad. El poder de servir a Cristo viene de Dios. "Para lo cual también trabajo", dijo Pablo, "luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí" (Col. 1:29). La actitud entusiasta
Fervientes en espíritu.
Romanos 12:11
Uno de los defectos más arraigados de la humanidad es la carencia de entusiasmo individual. A menudo nuestros fracasos en lograr lo que debiéramos son resultado directo de la apatía y la falta de compromiso. Pero si usted es cristiano, eso no debe ser así.
El entusiasmo requiere resolución y persistencia respaldadas por el Espíritu, no simples buenas intenciones humanas. Henry Martyn, el incansable misionero de la India, dirigió su ministerio con entusiasmo y fervor bíblicos. Era su deseo "consumirse por Dios". Y el apóstol Pablo nos exhorta a que "no nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos" (Gá. 6:9).
sábado, 16 de julio de 2016
1Pedro 1:13
1Pedro 1:13
Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo.
Una persona que tiene problemas de adicción no va a cambiar de un día a otro por conocer y aceptar a Jesús. Una persona que está acostumbrada a engañar a su pareja se encontrará en la misma situación. Si tienes un gran amor al dinero y lo material, el hecho de conocer a Jesús no hará que de un momento a otro todo cambie. Tristemente he escuchado a pastores predicando un evangelio milagroso en el que, “por arte de magia” todo se resuelve. Mentira. Si esto fuera verdad no tendríamos versículos como el de hoy. No habría necesidad por parte del Señor de darnos instrucciones y guiarnos pues todo lo que hiciéramos sería correcto y conforme a su voluntad. Ahora, la biblia dice que nacemos de nuevo, que somos una nueva criatura y que todo es hecho nuevo. Todo esto sucede cuando Cristo se vuelve rey de nuestra vida. Cierto. La diferencia es que dichos cambios se realizan en el ámbito espiritual y no en el carnal. Debemos entender que ahora nos enfrentamos a una lucha entre nuestra carne y nuestro espíritu. Aquí es donde aparecen la inteligencia y el dominio propio del versículo 13. A través del espíritu, se nos revelan cosas que antes no entendíamos. A través del espíritu, podemos ver y entender que los principios de Dios son mejores que nuestros principios. A través del espíritu podemos darnos cuenta de cómo nuestra carne nos ha metido en tantos problemas. Y finalmente, a través del espíritu entendemos que la felicidad y el placer de la carne son pasajeras mientras la paz y gozo que ofrece Dios es infinita.
Inteligencia y dominio propio. Van de la mano. Si no puedes discernir con inteligencia entre lo bueno y lo malo ¿De qué sirve tener control de las acciones de uno? ¡De nada! Por el contrario, nuestra inteligencia debe ir creciendo y madurando. Así, conforme nuestra vida presenta distintos escenario, sabremos que el domino propio debe entrar en acción. ¿Qué quiere decir dominio propio? Significa tener un buen juicio. Significa no dar rienda suelta a tus “instintos” o deseos. Significa controlar tu cuerpo, tu mente y tu corazón. Un gran ejemplo de dominio propio lo encontramos en Daniel. Rechazó comer de lo que el rey comía. ¿Lo puedes creer? Algo que jamás podríamos imaginar en su grandeza. Los tres muchachos Ebreos Sadra. Mesal.Y Abernego. No hizieron reverencia a una estatua sabiendo que sería echado a un horno de fuego. No termina ahí. Caminaron hacia ese horno de fuego sin saber que el Señor los rescataría. ¿Quieres más? Nuevamente Daniel rechazó lo que el rey ordenaba y fue echado al foso de los leones. Todas estas acciones involucran dominio propio. ¿Por qué? ¡Porque la carne nos dice que hagamos lo contrario! Estoy seguro que la carne de Daniel decía: ¡come del banquete del rey! ¡No seas tonto Daniel y vamos a disfrutar! Estoy convencido que su carne decía: inclínate a esa estatua y ora con las ventanas cerradas, nadie se va a dar cuenta y te vas a evitar muchos problemas. Su vida estaba en juego y prefirió controlar su carne para que el Espíritu reinara. ¿Lo puedes ver? ¡Así también nuestra carne nos grita y trata de convencer! Por esta razón, los ejemplos que escribí al principio no cambiarán de un instante a otro. Ahora sus ojos están abiertos. Ahora no son esclavos de esas adicciones. Pero también, ahora tenemos que decidir con inteligencia y ejercer el dominio propio cuando la carne comience a gritar y a querer confundirnos sobre aquello que es bueno. La carne hará todo lo posible por convencerte que tu adicción no es tan mala. Te hará recordar los “buenos momentos” que has pasado. Te confundirá al decirte que seas infiel y que nadie se dará cuenta. Te susurrará al oído para recordarte cuánto gozo te han dado tus bienes materiales. ¡Esta es la lucha que día a día atravesamos! En distintas formas pero todo se reduce a una: la carne luchando contra el espíritu. ¿Qué vas a hacer? Es momento de decidir. No hay medias tintas. Es frío o caliente. Personalmente he visto los resultados de mis “instintos” y deseos. Prefiero luchar por el espíritu. Por eso escribo hoy. Para compartirte mi experiencia y animarte a escoger diferente. Decirte que hay un mejor camino que es el de Jesús. Decide por Él.
Oración
Señor: perdóname. Te he fallado. He dejado que mi cuerpo reine. He permitido que mis deseos se apoderen de mí y pensaba que tenía el control. Hoy entiendo que no es así. Quiero aprender a vivir por el espíritu. Quiero aprender y desarrollar el dominio sobre mi carne. Quiero aprender a discernir entre tus principios y mis deseos. Renuévame mi Señor. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén
Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo.
Una persona que tiene problemas de adicción no va a cambiar de un día a otro por conocer y aceptar a Jesús. Una persona que está acostumbrada a engañar a su pareja se encontrará en la misma situación. Si tienes un gran amor al dinero y lo material, el hecho de conocer a Jesús no hará que de un momento a otro todo cambie. Tristemente he escuchado a pastores predicando un evangelio milagroso en el que, “por arte de magia” todo se resuelve. Mentira. Si esto fuera verdad no tendríamos versículos como el de hoy. No habría necesidad por parte del Señor de darnos instrucciones y guiarnos pues todo lo que hiciéramos sería correcto y conforme a su voluntad. Ahora, la biblia dice que nacemos de nuevo, que somos una nueva criatura y que todo es hecho nuevo. Todo esto sucede cuando Cristo se vuelve rey de nuestra vida. Cierto. La diferencia es que dichos cambios se realizan en el ámbito espiritual y no en el carnal. Debemos entender que ahora nos enfrentamos a una lucha entre nuestra carne y nuestro espíritu. Aquí es donde aparecen la inteligencia y el dominio propio del versículo 13. A través del espíritu, se nos revelan cosas que antes no entendíamos. A través del espíritu, podemos ver y entender que los principios de Dios son mejores que nuestros principios. A través del espíritu podemos darnos cuenta de cómo nuestra carne nos ha metido en tantos problemas. Y finalmente, a través del espíritu entendemos que la felicidad y el placer de la carne son pasajeras mientras la paz y gozo que ofrece Dios es infinita.
Inteligencia y dominio propio. Van de la mano. Si no puedes discernir con inteligencia entre lo bueno y lo malo ¿De qué sirve tener control de las acciones de uno? ¡De nada! Por el contrario, nuestra inteligencia debe ir creciendo y madurando. Así, conforme nuestra vida presenta distintos escenario, sabremos que el domino propio debe entrar en acción. ¿Qué quiere decir dominio propio? Significa tener un buen juicio. Significa no dar rienda suelta a tus “instintos” o deseos. Significa controlar tu cuerpo, tu mente y tu corazón. Un gran ejemplo de dominio propio lo encontramos en Daniel. Rechazó comer de lo que el rey comía. ¿Lo puedes creer? Algo que jamás podríamos imaginar en su grandeza. Los tres muchachos Ebreos Sadra. Mesal.Y Abernego. No hizieron reverencia a una estatua sabiendo que sería echado a un horno de fuego. No termina ahí. Caminaron hacia ese horno de fuego sin saber que el Señor los rescataría. ¿Quieres más? Nuevamente Daniel rechazó lo que el rey ordenaba y fue echado al foso de los leones. Todas estas acciones involucran dominio propio. ¿Por qué? ¡Porque la carne nos dice que hagamos lo contrario! Estoy seguro que la carne de Daniel decía: ¡come del banquete del rey! ¡No seas tonto Daniel y vamos a disfrutar! Estoy convencido que su carne decía: inclínate a esa estatua y ora con las ventanas cerradas, nadie se va a dar cuenta y te vas a evitar muchos problemas. Su vida estaba en juego y prefirió controlar su carne para que el Espíritu reinara. ¿Lo puedes ver? ¡Así también nuestra carne nos grita y trata de convencer! Por esta razón, los ejemplos que escribí al principio no cambiarán de un instante a otro. Ahora sus ojos están abiertos. Ahora no son esclavos de esas adicciones. Pero también, ahora tenemos que decidir con inteligencia y ejercer el dominio propio cuando la carne comience a gritar y a querer confundirnos sobre aquello que es bueno. La carne hará todo lo posible por convencerte que tu adicción no es tan mala. Te hará recordar los “buenos momentos” que has pasado. Te confundirá al decirte que seas infiel y que nadie se dará cuenta. Te susurrará al oído para recordarte cuánto gozo te han dado tus bienes materiales. ¡Esta es la lucha que día a día atravesamos! En distintas formas pero todo se reduce a una: la carne luchando contra el espíritu. ¿Qué vas a hacer? Es momento de decidir. No hay medias tintas. Es frío o caliente. Personalmente he visto los resultados de mis “instintos” y deseos. Prefiero luchar por el espíritu. Por eso escribo hoy. Para compartirte mi experiencia y animarte a escoger diferente. Decirte que hay un mejor camino que es el de Jesús. Decide por Él.
Oración
Señor: perdóname. Te he fallado. He dejado que mi cuerpo reine. He permitido que mis deseos se apoderen de mí y pensaba que tenía el control. Hoy entiendo que no es así. Quiero aprender a vivir por el espíritu. Quiero aprender y desarrollar el dominio sobre mi carne. Quiero aprender a discernir entre tus principios y mis deseos. Renuévame mi Señor. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)