miércoles, 20 de julio de 2016

El estrés

ESCRITURA:
Salmos 31:24: “Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.”
¿Quién le conoce mejor que aquel que le ha creado? ¿Quién se interesa más por usted que aquel que murió por usted? ¿Quién le guiará más cuidadosamente que aquel que conoce el principio y el fin? No hay mayor representación de valentía que la figura de Jesucristo: el Salvador que entregó su vida. Usted puede conocer la seguridad porque el que le ama es compasivo, amoroso, y valiente. Jesucristo le conoce, Él se interesa por usted. Él anhela guiarle hacia la vida abundante.
¿Está usted dispuesto a poner su vida por el Señor Jesucristo? ESCRITURA:
Isaías 40:31: “Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.”
El estrés no es nada nuevo. Noé lo sintió cuando estuvo construyendo el arca, sin lluvia en el horizonte. Marta estuvo estresada cuando preparó una cena para nuestro Señor. El estrés es la brecha que existe entre las demandas puestas sobre nosotros y la fortaleza que poseemos para poder llevarlas a cabo. No es pecado estar estresado, ni fatigado. Sin embargo, sí es pecado no buscar alivio para aquello que derrumba el templo del Espíritu Santo, nuestro cuerpo.
¿Dónde encontrará la respuesta? Su respuesta es esperar en el Señor, esperar en medio de todas las demandas. Cuando aprende a esperar en Él, Dios creará un puente sobre esa brecha de estrés con su poderosa fuerza.
PUNTO DE ACCIÓN:
Pídale a Dios que le equipe para poder acabar con el estrés hoy. Tal vez sea su jefe o su cónyuge que esté estresado. Regocíjese en la oportunidad que tiene de compartir el amor de Dios.

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