sábado, 9 de julio de 2016

Llamar las cosas que no son como si fuesen

Llamar las cosas que no son como si fuesen
“La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”.Proverbios 18:21
Las palabras son un asunto serio. Como creyentes, necesitamos considerar seriamente cómo usarlas. Necesitamos empezar a ponerlas a trabajar en nuestro favor como Dios lo hace. La Biblia dice que Dios usa palabras para llamar "las cosas que no son como si fuesen" (Romanos 4:17).

La mayoría de nosotros no tenemos la menor idea de cómo hacer eso. Hemos pasado nuestra vida "diciendo las cosas como son". Constantemente hemos usado nuestra boca para informar acerca del estado lamentable de la situación a nuestro alrededor. De este modo, el solo pensamiento de llamar "las cosas que no son como si fuesen" parece un poco descabellado.

Hablar por fe es simplemente decir palabras que están de acuerdo con la Palabra de Dios, no con las circunstancias a su alrededor. Es hablar con su espíritu, no con su mente.

Como el apóstol Pablo dijo en 2 Corintios 4:13: "Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos". Eso es importante. Lea ese versículo de nuevo. "Creí, por lo cual hablé".

Hay personas que hablan las palabras, pero no tienen la fe para respaldarlas, y como resultado, fracasan en sus vidas espirituales. No llamaron "las cosas que no son como si fuesen" sino que las llamaron de la manera que querían que fuesen.

Estos son dos aspectos muy diferentes. Las palabras pueden ser las mismas. Pero sólo desear y esperar no cumplirá la tarea, hay que "creer". Empiece hoy a poner tanto su boca como su corazón en armonía con la Palabra. Deje de "decir las cosas como son" y empiece a hablar y a creer las promesas de Dios. Ponga el poder de las palabras a trabajar en su favor.

viernes, 8 de julio de 2016

Vencer con el bien el mal

Vencer con el bien el mal

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

Romanos 12:21

Devolver bien por mal es una de las obligaciones más difíciles de un cristiano. Pero desde la época del Antiguo Testamento, esa ha sido la orden de Dios para el creyente: "Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, y si tuviere sed, dale de beber agua; Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará" (Pr. 25:21-22).

La expresión "ascuas amontonarás sobre su cabeza" se refería a una antigua costumbre egipcia. Una persona que quería mostrar arrepentimiento público llevaba sobre la cabeza una sartén de carbones encendidos para simbolizar el ardiente dolor de su vergüenza y de su culpa. Cuando usted ama a un enemigo tanto como para esforzarse por satisfacer sus necesidades, espera avergonzarlo por el odio que le tiene a usted.

A fin de evitar ser vencido por el mal que se le ha hecho, en primer lugar no debe dejar que lo agobie. En segundo lugar, no debe permitir que lo opriman sus propias reacciones indebidas. En ambos casos, el mal mismo debe ser vencido por el bien. ¿Quién es su prójimo?

Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Mateo 22:39

Jesús respondió a la pregunta del abogado judío "¿Y quién es mi prójimo?" con la parábola del buen samaritano (Lc. 10:30-37). En esa conocida historia, a un judío se lo golpea y se lo deja por muerto en el camino. Un samaritano compasivo salva al hombre, aunque por lo regular los samaritanos y los judíos se odiaban.

La moraleja de la historia es que el prójimo es cualquiera que se cruza en nuestro camino con una necesidad. ¿Habría reaccionado usted como reaccionó el samaritano si se hubiera encontrado al hombre herido a la orilla del camino? Espero que usted no habría pasado de largo, como hicieron el sacerdote y el levita de la historia.

La lección de la parábola no es que usted se detenga y ayude a alguien a quien se le haya desinflado un neumático, o que tenga que darle dinero a todos los mendigos que se encuentre. Pero Dios quiere que sea sensible ante semejantes situaciones y esté dispuesto a ayudar si piensa que su ayuda es la única que la persona pueda recibir. En otras palabras, siga la regla de or "Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos" (Mt. 7:12).

jueves, 7 de julio de 2016

Jeremías 17:14:

ESCRITURA:
Jeremías 17:14: “Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque Tú eres mi alabanza.”
La mente humana puede ser herida con dos tipos de lesiones. Una es el dolor y la otra es la culpa. El dolor es una herida limpia. De alguna manera, su corazón se repondrá al Espíritu Santo aplicar su bálsamo sanador. Él derramará el “óleo de alegría”. El tiempo y la gracia de Dios le sanarán. Por el contrario, la culpa es una herida sucia y nunca sanará hasta no ser confesada y limpiada con el antiséptico del Calvario. Un esclavo sólo le teme al látigo de su amo, sin embargo el hijo teme desagradar a su padre.
PUNTO DE ACCIÓN:
¿Está sufriendo bajo una carga de culpa? Permita que el Espíritu Santo le muestre su pecado. Luego, confiéselo y obtenga el gozo del perdón de Cristo. ESCRITURA:
San Juan 14:26: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que Yo os he dicho.”
El Señor Jesús llamó al Espíritu Santo el Consolador. Cuando la paz entra a su corazón en medio del pesar. Cuando el gozo entra a su corazón en medio de una tribulación. Cuando usted ve evidencia de la vida de Cristo en su propia vida, puede estar seguro que el Espíritu Santo está obrando en su vida. ¿Puede el Espíritu olvidarlo? Nunca. El sello del Espíritu Santo, el Consolador, está sobre su vida si usted es hijo de Dios. Cuando usted pasa por un salón o camina entre una muchedumbre, ¡el óleo de alegría del Consolador aromatiza el aire con un dulce aroma de Cristo!
PUNTO DE ACCIÓN:
Por favor lea2 Corintios 1:3-5. ¿Cómo puede usted mostrar el consuelo de Cristo a alguien que está sufriendo?

miércoles, 6 de julio de 2016

Filipenses 4:6-7

Filipenses 4:6-7
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Si Dios lo sabe todo ¿para qué nos dice que debemos decirle nuestras peticiones? Realmente no vamos a decir nada que Él no sepa. Personalmente he encontrado algunas razones por las cuales se nos pide orar independientemente de que el Señor tenga conocimiento pleno de lo que diremos. Primera. Crea una relación con Él. Segunda. Podemos darnos cuenta del orden de nuestras prioridades. Tercera. Nos ayuda a discernir entre lo espiritual y lo carnal. Y cuarta. Trae paz a mi corazón.
El afán surge fácilmente y se quita con dificultad. ¿Sabes si estás afanado? A veces podemos estar afanados por una persona, por circunstancias o por cosas materiales y ni siquiera nos damos cuenta. Solamente sabes que hay una piedra en el zapato que no te has podido quitar pero en lugar de detenerte y sacarla, sigues y sigues caminando pensando que solita se saldrá. La realidad es que no saldrá y por ello el afán es peligroso. Sin notarlo se roba tu paz y tranquilidad. Te impide ver lo que tienes y te recuerda lo que no tienes. Acapara tu atención. Te quita tiempo y esfuerzo. Por eso la biblia nos advierte sobre él y nos da una guía sobre cómo evitar el vivir afanados: lleva tus peticiones delante de Dios en oración, ruego y acción de gracias. La oración es la respuesta. La oración es sumamente poderosa. El mismo Jesús oró y eso nos debe mostrar la importancia de la misma. Él se encontraba angustiado porque sabía lo que le acontecería en su calvario y por ello decide ir a pasar un tiempo en oración. Él y el Padre. No era para decirle algo nuevo. Era para decirle cómo se sentía. Era para decirle que sabía que venía una tormenta pero que estaba dispuesto a atravesarla si esa era Su voluntad. Fue a orar para entrar en comunión con el Padre. Fue a orar para poder abrir su corazón y expresar lo que tenía. ¡Debemos ser imitadores de esta actitud! Cualquier sentimiento que está robando tu paz. Ve a un lugar íntimo. Abre tu corazón. Ten comunión con Jehová. Dile lo que sientes. Dile lo que piensas. Escucha. Da gracias. Pide que te llene de entendimiento y de su paz. Pide que guarde tu corazón para no pecar contra Él. No permitas que el afán dirija tu vida. ¡Es muy fácil caer en esta situación! No pienses que a ti no te va a pasar. Mejor busca constantemente al Señor y el estar en comunión con Él a través de la oración. Tal vez la oración no resulta muy atractiva porque no siempre hay una reacción inmediata, pero su poder es increíble. No te desanimes y aplica este conocimiento en tu vida. Ten un lugar donde puedas estar solo. Donde no haya distracciones. Un lugar donde puedas sentirte tranquilo y puedas entrar en comunión con Dios. Lleva tus peticiones al Señor y pide que te llene de su paz que sobrepasa todo entendimiento. Pide porque tu corazón y tus pensamientos estén en línea con los del Señor.
Oración
Padre: traigo mi vida a tus pies. Te entrego mi corazón. Te entrego mi ser. No quiero vivir afanado. No quiero vivir sin sentido ni dirección. No quiero vivir sin paz. Te pido que puedas llenarme de tu paz y que pueda vivir conforme a tu voluntad. Guíame Señor. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.

martes, 5 de julio de 2016

Marcos 12:30

ESCRITURA:
Marcos 12:30: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.”

Jesús afirmó de Satanás: “Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44b).

Satanás es un astuto mentiroso. De hecho, muchas de sus mentiras suenan como la verdad. Satanás juega con nuestra mente para confundirnos. Él miente en cuanto al tema más vital: Dios. Satanás quiere engañarnos con referencia a Dios. Si el diablo puede distorsionar su concepto de Dios, entonces sin lugar a dudas él dominará cualquier otra área de su vida.

PUNTO DE ACCIÓN:
¿Qué significa amar al Señor con todo su corazón, alma y mente? ESCRITURA:
San Juan 14:26: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que Yo os he dicho.”

El Señor Jesús llamó al Espíritu Santo el Consolador. Cuando la paz entra a su corazón en medio del pesar. Cuando el gozo entra a su corazón en medio de una tribulación. Cuando usted ve evidencia de la vida de Cristo en su propia vida, puede estar seguro que el Espíritu Santo está obrando en su vida. ¿Puede el Espíritu olvidarlo? Nunca. El sello del Espíritu Santo, el Consolador, está sobre su vida si usted es hijo de Dios. Cuando usted pasa por un salón o camina entre una muchedumbre, ¡el óleo de alegría del Consolador aromatiza el aire con un dulce aroma de Cristo!

PUNTO DE ACCIÓN:
Por favor lea2 Corintios 1:3-5. ¿Cómo puede usted mostrar el consuelo de Cristo a alguien que está sufriendo?

lunes, 4 de julio de 2016

ESCRITURA

ESCRITURA:
Hebreos 12:14: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.”
La amargura es un cáncer que consume la primavera eterna que en un tiempo florecía en el corazón de muchos. ¿De dónde proviene? Usualmente germina cuando somos heridos. Tal vez usted fue abusado en su niñez, rechazado por alguien, despedido de un trabajo, o incluso ignorado en la iglesia. La amargura toma residencia cuando el agravio no se resuelve. Existe una solución. Si usted ha sido lastimado y la amargura ha tomado tanta raíz en su vida que hasta puede saborearla, es tiempo de acorralarla con una venganza santa. Tome la espada del Espíritu y extráigala. Dibuje un círculo que incluya a todos aquellos que le han hecho daño. ¡Perdónelos en el nombre de Cristo!
PUNTO DE ACCIÓN:
Póstrese ante del Señor hoy y suplique gracia y poder para desarraigar esa amargura que ha esclavizado su corazón y le roba el gozo que usted anhela.

domingo, 3 de julio de 2016

Romanos.8.v29-30

Romanos.8.v29-30 La meta suprema de Dios en cuanto a nosotros es hacernos semejantes a Cristo (1Jo_3:2). A medida que vamos siendo como El, descubrimos lo que en realidad somos, las personas para lo cual fuimos creados. ¿Cómo podemos ser conformados a la imagen de Cristo? Leyendo y prestando atención a la Palabra de Dios, estudiando su vida en la tierra a través de los Evangelios, llenándonos con el Espíritu Santo y haciendo la obra de Dios en la tierra.
8.29, 30 Algunos creen que estos versículos dicen que, antes de la fundación del mundo, Dios determinó quiénes habrían de recibir la salvación. Señalan pasajes como Eph_1:11, que dice: "Habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad". Otros dicen que Dios sabía quiénes responderían positivamente, y sobre ellos puso su marca (predestinó). Lo que está claro es que el propósito de Dios en cuanto al hombre no fue producto de un pensamiento tardío, sino que se determinó antes de la fundación del mundo. La humanidad se creó para servir y glorificar a Dios. Si usted aceptó a Cristo, regocíjese porque Dios siempre lo ha conocido. Su amor es eterno. Su sabiduría y poder son supremos. El le guiará y le protegerá hasta el día en que llegue a su presencia.