domingo, 8 de febrero de 2015

Hebreos 13:24-25

Saluden a todos sus dirigentes y a todos los santos.  Los de Italia les mandan saludos.  Que la gracia sea con todos ustedes.



El día de ayer aprendimos sobre la importancia del compañerismo y amor entre hermanos mientras que el día de hoy tenemos la palabra que nos guía para poder llevarlo a cabo: gracia.  Proviene del griego jaris y significa la influencia divina sobre el corazón y su reflejo en la vida (concordancia Strong).  La realidad es que por tus propias ganas no vas a amar a tu prójimo ni a tener la mejor comunión con tus hermanos en Cristo.  Tarde o temprano, tu YO, o el de ellos, saldrá a la luz y surgirán problemas.  Cualquier relación interpersonal siempre encontrará conflictos.  Es normal.  No es ser pesimista sino realista.  Por eso, la biblia nos enseña cómo podemos realmente amar y convivir con los demás: a través de la gracia.  La gracia que Dios tiene para con nosotros y la manera en que la canalizamos con los demás.  Piénsalo.  Cuando haces consciente lo poco que mereces el amor incondicional de Dios y experimentas cómo derrama su gracia sobre ti y te llena de bendiciones, puedes darte cuenta que el siguiente paso, y lo más lógico, es salir y compartirlo.  Sin importar que merezcan o no tus buenas actitudes.  Así como Cristo sufrió por ti sin siquiera merecerlo, tú y yo, vamos a amar a nuestro prójimo, a nuestros hermanos en Cristo, a nuestros familiares y a nuestros amigos sin importar lo que ellos hagan o dejen de hacer.  Todo por la gracia que Dios derrama sobre nosotros.  Él inicia todo y no tus buenas intenciones.  Él se encarga de transformar tu corazón de piedra por uno de carne y no un conjunto de retiros espirituales y de buenas vibras.  Él se encarga de renovar tu mente y tus pensamientos y no las “leyes de la atracción”.  Sin la gracia, los discípulos habrían sido despedidos al primer día de estar con Jesús.  ¡Cuántos errores cometían!  Así los seguimos cometiendo el día de hoy.  Por lo tanto, aprende lo que significa la gracia y cómo actúa en tu vida.  Aprende a llevarla dentro de tu rutina diaria y permite que la gente pueda verla a través de tus acciones.  Recuerda, el mejor testimonio es el de hechos y no de palabras.
El autor de hebreos concluye enviando saludos y cerciorándose que la base de su relación con Dios esté bien fundamentada a través de la gracia.  Hay un libro extraordinario de Philip Yancey llamado “Gracia Divina vs Condena Humana!  En él encontramos un desarrollo interesantísimo sobre lo que la gracia hace.  Tristemente nos cuesta trabajo entender lo que significa Gracia porque no la vemos por ningún lado.  Ni siquiera en las iglesias se practica constantemente.  “Que la gracia sea con ustedes” no es una frase linda para terminar la carta de hebreos sino un pilar para la vida diaria.  Te animo a que leas el libro y trates de meditar en lo que realmente significa gracia y cómo Dios la derrama todos los días sobre ti.  Por el contrario, también piensa en cuánto juzgas a los demás aplastando al mismo tiempo la oportunidad de extender la gracia que has recibido.

Oración

Señor: nunca dejo de sorprenderme al estudiar tu palabra.  Gracias por mostrarme que mis juicios interfieren para que tu gracia llegue a más personas.  Gracias por enseñarme que tu gracia es la que me da el alimento necesario para poder amar y servir a mi prójimo.  Gracias porque tu gracia abunda para los que te amamos y nos la das sin restricción.  Te pido pueda convertirme en un instrumento que todos los días promueva y actúe conforme a tu voluntad llevando como premisa tu gracia en mi vida.  Te pido perdones mis pecados en el nombre de Jesús.  Amén.

viernes, 6 de febrero de 2015

Gálatas 2 11 13

Gálatas 2:11-13


Pues bien, cuando Pedro fue a Antioquía, le eché en cara su comportamiento condenable.  Antes que llegaran algunos de parte de Jacobo, Pedro solía comer con los gentiles.  Pero cuando aquellos llegaron, comenzó a retraerse y a separarse de los gentiles por temor a los partidarios de la circuncisión.  Entonces los demás judíos se unieron a Pedro en su hipocresía, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por esa conducta hipócrita.



Dicen por ahí “mal de muchos, consuelo de tontos”.  ¡Qué cierta es esta frase!  ¡Cuántas veces queremos justificar nuestra conducta comparándola con alguien más!  El problema no está en escoger al mejor o peor ejemplo sino en pensar que cualquier persona puede siquiera ser ejemplo comparado con Cristo.  Pero así somos.  Está dentro de nuestra naturaleza y dentro de nuestras costumbres.  El mismo Pedro sucumbió ante su tradición y la presión social.  ¡Pedro!  A quien Jesús le dijo que sería el encargado de apacentar a sus ovejas.  Esta responsabilidad no se la dijo a nadie más.  Pedro es uno de los ejemplos más extraordinarios que tenemos en la biblia, sin embargo, debes entender que no es un súper héroe ni sobrenatural.  Pedro era una persona común y corriente.  Era como tú y como yo.  Sin embargo, logró realizar cosas extraordinarias y sobrenaturales por entregar su vida al Señor.  Sanó ciegos, cojos, mudos y todo tipo de enfermedades.  Lo más impresionante de su vida es que dentro de su biografía, puede incluir el caminar sobre el agua.  ¡Caminó sobre el agua!  Tristemente después de quitar la mirada de Jesús, sabemos cómo terminó ese momento.  Pero debemos entender que logró cosas extraordinarias gracias a su entrega, obediencia y fe en el Señor.
Esta gran persona.  Este fabuloso ejemplo a seguir también tuvo sus caídas y hoy tenemos que aprender de ellas.  La presión cultural y social pudieron más que su madurez espiritual.  Decidió llevar una doble vida.  Pensó que podía tener dos comportamientos distintos y seguir sirviendo al Señor.  ¿Ya te identificaste?  ¿Cuántas veces has pensado en que puedes tener una “doble” vida?  Tal vez ni siquiera te has dado cuenta que llevas una doble vida.  ¡Se honesto!  No dejes que tu orgullo te cierre los ojos y no te deje ver más allá.  Medita en tu comportamiento de cada día que pasa.  No separes un mal día de uno “bueno” incluye todos.  Ahora utiliza a Cristo como parámetro.  ¿Qué tal saliste en la comparación?  No te preocupes, yo salí igual de mal que tú.  De hecho, el mismo Pedro saldría también reprobado y es precisamente lo que Jesús quiere que entiendas.  ¡Recibimos la salvación por gracia!  ¡Por misericordia!  No porque la merecemos.  No por lo que hayamos hecho o dejado de hacer sino por el amor tan grande que Dios tiene contigo y conmigo.  ¡Qué bendición!  Por esta razón no debes sentir que lo que escribo hoy es para señalarte que estás haciendo mal las cosas y darte de “bibliazos” para que cambies.  ¡Por supuesto que no!  Lo que quiero que entiendas es que no hay nada que puedas hacer para que el Señor te ame más o que te ame menos.  ¡Ya no puede amarte más!  Ese sentimiento de acusación que tienes, esa tristeza y remordimiento que tienes son causados por Satanás.  Por eso se le llama el Acusador.  Piénsalo, Cristo YA te perdonó.  Cristo le dijo a la prostituta que se fuera y que no pecara más.  Pedro no fue destituido de su puesto ni dejó de ser apóstol por haber hecho lo que hizo.  Se arrepintió, pidió perdón y siguió adelante en su camino con el Señor.  ¡No te dejes engañar por el maestro del engaño!  Dios está ahí contigo.  Nunca se ha alejado.  Lo que quiere es que regreses.  Lo que quiere es que abras tu corazón y le entregues todas tus cargas.  Lo que quiere es que sepas que te sigue amando igual que antes.  Pedro se equivocó.  Tú y yo nos equivocamos.  Esto no es el fin del mundo.  Ahora, nuestros errores tienen consecuencias y a veces son muy graves como lo vemos con lo que hizo Pedro.  No solo cometió una falta sino que arrastró a varias personas dentro de su error.  Debes ser cuidadoso y procurar ser una ayuda a los hermanos y no una piedra de tropiezo.  Pide perdón y vuelve la mirada a tu Señor.  Él está ahí esperando.

Oración
Padre: perdóname.  He llevado una doble vida.  He dejado que la cultura, mis costumbres y la presión social me hagan tomar decisiones que van en contra de tu voluntad.  Hoy traigo a tus pies todo aquello que me hace desobedecerte.  Te pido que me transformes.  Te pido que entienda que me amas y que no me has abandonado en ningún instante.  Quiero volver a casa mi Señor.  Quiero reconciliarme contigo y entregarte mi ser en su totalidad.  Quiero caminar sobre el agua e ir por donde Tú decidas que deba ir.  Te lo pido en el nombre de Cristo mi Señor.  Amén 

miércoles, 4 de febrero de 2015

Gálatas 4:24-27

Gálatas 4:24-27


Ese relato puede interpretarse en sentido figurado: estas mujeres representan dos pactos.  Uno, que es Agar, procede del monte Sinaí y tiene hijos que nacen para ser esclavos.  Agar representa al monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la actual ciudad de Jerusalén, porque junto con sus hijos vive en esclavitud.  Pero la Jerusalén celestial es libre, y ésa es nuestra madre.  Porque está escrito: alégrate, mujer estéril, tú que no has dado a luz; prorrumpe en gritos de alegría, tú que no has sufrido dolores de parto; pues la abandonada tiene muchos hijos, más que la casada.



Conforme voy conociendo más de Cristo a través de leer y estudiar su palabra, me doy cuenta que el mundo va en dirección totalmente opuesta a sus principios.  Puede parecerte obvio o sencillo, pero para mí, resulta impresionante.  Pasajes como el de hoy, me recuerdan que no hay comunión entre lo espiritual y lo carnal.  No puede haber oscuridad junto con luz.  Una excluye a la otra.  Por eso, el pasaje dice que una mujer representa la esclavitud mientras que la otra nuestra libertad en Cristo.  O se está en esclavitud o se está en Cristo.  ¡No se pueden las dos al mismo tiempo!  Esto quiere decir, que si ya conoces y has aceptado a Dios en tu vida, no tienes pretexto para seguir andando en esclavitud al pecado.  ¡Ahora eres libre!  Él te ha librado y quitado las cadenas que no te dejaban caminar.  Antes, nada podías hacer para cambiar tu comportamiento pues eras esclavo.  Hoy es distinto.  Hoy, el Señor te ha liberado.  Él ha traído luz a tu vida mientras que antes había oscuridad.  Ahora tienes entendimiento.  Ahora puedes discernir.  ¿O acaso quieres seguir poniendo pretextos para no cambiar ni dejarte ser transformado?  La verdad es que ya no hay más excusas.  El pasaje de hoy es muy claro.  Tenemos dos opciones: vivir en esclavitud o vivir en libertad.  La primera viene desde la caída del hombre con Adán.  La segunda llega cuando reconocemos a Cristo y confesamos su nombre.  ¿De qué lado estás?  No puedes tener un poco de cada uno así como no puede haber un poco de luz en la oscuridad ni un poco de libertad en la esclavitud.  ¿Lo puedes ver?  ¿Te das cuenta de lo que Dios quiere decirte el día de hoy?  ¡Quiere que tu vida tenga congruencia!  ¡Quiere que vivas con sentido!  ¡Quiere que tu vida sea testimonio de Aquél que amas y te amó primero!  ¡Quiere renovarte, bendecirte y guiarte!  El problema es que debes entender que para ello, debes dejar atrás todo lo que vienes arrastrando.  Debes cortar con todo aquello que estorba en tu comunión con Jesús.  ¡Debes dar ese paso de fe!
¿Crees en Dios pero vives amargado?  ¿Te dices creyente pero tienes celos, rencores y odios?  ¿Vives con tristeza y soledad?  ¿Tienes deseos de no seguir más?  ¿Dices una cosa pero haces otra?  Has una pausa y medita en esto: ¿de qué lado quieres estar?  Dios te ofrece libertad a cambio de entregarle el trono de tu vida.  Si sigues arrastrando problemas como los ejemplos anteriores, debes ser honesto contigo mismo y reconocer que no has dejado que el Señor tome las riendas por completo.  Has limitado lo que quiere hacer en ti y por consecuencia sigues como antes.  ¡Basta!  ¡Decídete!  Está en ti y en nadie más.  No te escondas ni pongas pretextos.  Tú sabes lo que hay en tu corazón y Dios también lo sabe.  ¿No quieres cambiar?  ¿No quieres vivir distinto?  ¿No quieres dejar atrás todo aquello que te causa tanto daño?  Es momento de decidir entre la luz y la oscuridad.  Es momento de definir si quieres vivir en libertad con Cristo o en esclavitud con tu pecado.

Oración
Padre Santo: te pido perdón por mis pecados.  Te pido me liberes de esa esclavitud que me tiene aplastado y sin dejarme mover.  Quiero vivir en tu libertad.  Quiero vivir conforme a tu voluntad.  Ayúdame a dejar atrás todo lo que va en contra de tus principios.  Dale sentido y congruencia a mi vida Señor.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

martes, 3 de febrero de 2015

Gálatas 6:14-16

Gálatas 6:14-16


En cuanto a mí, jamás se me ocurra jactarme de otra cosa sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo.  Para nada cuenta estar o no estar circuncidados; lo que importa es ser parte de una nueva creación.  Paz y misericordia desciendan sobre todos los que siguen esta norma, y sobre el Israel de Dios.



Hace poco más de 8 meses se cruzó frente a nosotros un perro mientras veníamos manejando.  Estaba cojeando y nos paramos para ver su collar y llamar al dueño.  Como no tenía información, después de muchas pláticas con mi esposa, decidimos adoptarlo.  Se llama Tomás.  Ha sido una bendición tenerlo.  A pesar de que ha tenido muchos problemas de salud y como saben también tenemos un problema legal, el gozo y satisfacción que causa el animal es increíble.  Pero lo que más me sorprende es su fidelidad y la poca importancia que le da al lugar en el que esté o la ropa que yo traiga.  Así esté vestido en pijama, traje o en pants para sacarlo a pasear, él se emociona de verme y puedes ver que está contento.  No sabe si he tenido un buen o mal día.  No está preocupado por la demanda.  No está preocupado por la renta ni por qué comerá.  Él está preocupado por no separarse de mí.  Sabe que lo cuido.  Sabe que lo alimento.  Sabe que le doy un techo.  Sabe que es parte de la familia.  Pero antes no era así.  Vivía en la calle.  No tenía protección.  La gente lo maltrataba.  No había comida y si la había, tenía que pelear por ella.  Todavía muestra algunos reflejos de cómo vivió.  No puedo imaginar todo lo que atravesó ese pobre perro en la calle.  Pero el Señor decidió que se cruzara en nuestro camino y ahora forma parte de nosotros.
¿Por qué digo esto?  Porque nosotros debemos aprender a ser una nueva creación tal y como Tomás lo hace día a día.  Si bien, al no tener a Cristo debemos estar preocupados por absolutamente todo, una vez que venimos a Él, no podemos seguir igual.  Ahora Él se encarga de darnos sustento, abrigo y techo.  Ahora nosotros debemos levantarnos y buscar todo el tiempo estar en comunión con Él.  De cierta manera, Pablo es como Tomás cuando dice que no se jacta de la circuncisión ni de alguna otra cosa más que la cruz de Cristo.  A mi perro no le importa absolutamente nada más que estar con nosotros.  Nada.  Pero a nosotros nos encanta dificultar nuestra comunión con el Señor.  Ponemos trabas.  Dudamos.  Desconfiamos.  Pensamos que debemos arrastrar algunas de nuestras “experiencias” y “aprendizajes” de la vida.  ¡Así no funciona la vida en Cristo!  ¿Por qué crees que me sorprende cómo mi Tomás no le importa nada sobre dónde vivimos ni cómo vestimos?  Porque traído a la vida espiritual me recuerda que no debo andarme con tantos líos.  Debo aprender a entregarme al Señor y confiar plenamente en Él.  Así te animo a que hagas también.  No sé si hoy tengas un día difícil o lleves varios de esta manera.  Lo que sí te puedo decir es que la palabra de Dios nos dice que la paz y la misericordia descienden sobre aquellos que abrazamos el sacrificio de Jesús, sobre aquellos que buscamos su camino y queremos servirle, sobre aquellos que entendemos que somos una nueva creación y ahora vivimos diferente.  ¡Esto es lo que Pablo nos está diciendo hoy!  ¡Dejen de estar discutiendo sobre la circuncisión!  Dejen de perder su mirada en el Señor.  Así, hoy te digo: deja de estar perdiendo el tiempo en tantas cosas que te distraen y realmente entiende que, si eres una nueva creación en Cristo, tu vida no puede seguir igual.  Confía.  Preocúpate por estar en comunión constante con Él y deja todo lo demás.

Oración
Padre: sé que me amas y que además de estar en los cielos y gobernar todo lo que vemos y no vemos estás aquí para permitirme tener comunión contigo.  ¡Gracias!  Sé que no lo merezco y que es una muestra de que cumples tus promesas pues me llenas de amor, paz y gracia.  Te pido perdón por dejarme distraer por tantas cosas.  Te pido perdón porque sigo arrastrando mi vida anterior a Ti.  Ayúdame a deshacerme de todo ese “peso” y a vivir “ligero” buscándote en todo momento.  Ayúdame a que mi preocupación sea el levantarme y dormirme en comunión contigo.  Ayúdame a jactarme de nada más que de la salvación y amor que me has dado.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén

lunes, 2 de febrero de 2015

Filipenses 1:12-14

Filipenses 1:12-14


Hermanos, quiero que sepan que, en realidad, lo que me ha pasado ha contribuido al avance del evangelio.  Es más, se ha hecho evidente a toda la guardia del palacio y a todos los demás que estoy encadenado por causa de Cristo.  Gracias a mis cadenas, ahora más que nunca la mayoría de los hermanos, confiados en el Señor, se han atrevido a anunciar sin temor la palabra de Dios.



Es sumamente complicado darle sentido a las cosas cuando están de cabeza.  Darle una explicación a lo que nos acontece no es fácil cuando atravesamos momentos difíciles.  ¿Cómo explicar el por qué nos sucede esto o aquello?  La verdad es que solo Dios sabe.  Podemos tener algunas ideas e hipótesis, pero nuestra visión de las cosas es sumamente limitada.  Nosotros no podemos ver ni siquiera un segundo en el futuro mientras que nuestro Señor es eterno.  Por esta razón, nos resulta imposible poder darle sentido a las cosas cuando nos “llueve sobre mojado”.  Pero de algo estoy convencido, que así como Pablo entendió en su momento que su encarcelamiento estaba sirviendo no solo para compartir el evangelio a los guardias sino a gobernadores y reyes, pudo ver cómo otros hermanos en la fe se fortalecían por el testimonio que él estaba dando, así también, con tu vida y con mi vida, muchas personas fortalecerán su fe y entrega al Señor cuando nos vean reaccionar ante la adversidad.  Y, a su debido tiempo, el Señor se encargará de revelarnos lo que considere necesario para su gloria.
Ahora, recordemos un poco de historia.  Pablo iba a ser asesinado.  Había ya un grupo de personas que hicieron un pacto para no tomar alimento hasta que lo asesinaran.  El hecho de que fuera encarcelado interrumpió esos planes.  ¿Qué quiero decir con esto?  Que a primera instancia, lo que parece un mal, es un bien.  Dios tenía planes para Pablo y no iban a ser interrumpidos por este grupo de personas.  Así también tiene planes para ti y para mí que no serán interrumpidos por una u otra circunstancia.  No sé lo que estás atravesando.  Puede ser algo sumamente difícil y estás cansado o más bien exhausto.  Tal vez tienes tiempo tratando de darle sentido a las cosas sin éxito.  Hoy no te voy a dar una respuesta a esas interrogantes.  Solamente Dios puede hacer eso.  Lo que sí puedo hacer, es recordarte que el Señor no te ha abandonado.  Él te ama y está ahí a tu lado con los brazos abiertos.  No se ha movido un solo centímetro aunque piensas que te ha dejado solo.  Él está ahí.  Dobla tus rodillas.  Llora.  Desahógate.  Búscalo.  Arrepiéntete.  Pide que pueda llenar tu corazón de paz y plenitud de la forma que solo Él puede.  La biblia está llena de ejemplos con situaciones duras y sin sentido.  ¿Por qué Daniel tuvo que ser expuesto a un horno de fuego y a un foso de leones?  Solamente porque sabemos el resultado no quiere decir que en su momento no tuvo miedo o cuestionó si tenía sentido lo que estaba pasando.  Él sabía que Dios era soberano y solamente Él tendría la última palabra sobre lo que pasaría.  Gracias a su vida, hoy somos fortalecidos en lo que el Señor puede hacer en nuestras circunstancias.
No te agobies ni aferres a querer darle sentido a lo que te pasa.  Mejor trata de pedir al Señor que tus reacciones, que están siendo observadas por muchas personas que ni te imaginas, puedan servir para dar testimonio y que otros puedan ser motivados y fortalecidos por tu testimonio.  Confía en que Dios te ama y solamente está viendo por tu bien.  Permanece en Él y cuestiona si estás siendo un siervo fiel.
Oración
Padre: es difícil.  La angustia, la incertidumbre y el miedo toman control.  Hoy quiero entender que no me has abandonado.  Que estás a mi lado.  Que me amas.  Te pido que pueda tener paz.  Te pido que me consueles.  Te pido confortes mi corazón.  Sé que tienes un plan.  Sé que es para mi bien.  Ayúdame a confiar en Ti y no solamente creer en tus promesas sino vivirlas día a día.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén 

domingo, 1 de febrero de 2015

1 Pedro 4:12-14

1 Pedro 4:12-14


Queridos hermanos, no se extrañen del fuego de la prueba que están soportando, como si fuera algo insólito.  Al contrario, alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también sea inmensa su alegría cuando se revele la gloria de Cristo.  Dichosos ustedes si los insultan por causa del nombre de Cristo, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre ustedes.




Siempre he dicho que todo lo que hacemos tiene consecuencias.  Pero hay ocasiones en las que sin hacer nada, nos llegan sorpresas que simplemente no esperábamos.  Esta es la situación que estaban atravesando los cristianos en la época de Pedro.  Estaban siendo perseguidos no por haber asesinado, robado o cometido algún otro delito.  Ellos estaban haciendo lo correcto.  Estaban entregando su vida a Dios y dejando que Él los transformara.  De hecho, estaban convirtiéndose en mejores personas de lo que eran antes.  ¿Lo irónico?  Ahora, siendo mejores que antes, estaban siendo perseguidos.  ¡Que no les extrañe!  Les dice Pedro.  ¡Al contrario!  Siéntanse felices y gozosos por los sufrimientos por causa de Cristo.  Definitivamente una gran enseñanza para nosotros hoy en día.  Si bien, la mayoría de nosotros podemos externar nuestra fe y convicción sin temor a represiones, encarcelamientos o lapidaciones, tenemos una lucha distinta que de igual manera nos frena y nos hace dar unos pasos atrás cuando no estamos bien cimentados en el Señor.  ¿Cuál es esa lucha?  Luchamos contra nuestro orgullo.  Contra el qué dirán.  Luchamos para no dejar de “encajar” en la sociedad mientras que Dios nos dice que no pertenecemos a este mundo.  Luchamos para no recibir señalamientos ni críticas mientras que Cristo sufrió todo lo que alguien pudo haber sufrido por nosotros.  El diablo existe.  Satanás está buscando alejarte de Dios.  No está en los lugares donde hay perdición como mucha gente piensa.  ¡Al contrario!  El está en las iglesias y en los lugares donde se predica a Cristo.  Él está buscando cómo hacerte tropezar.  Está buscando a que caigas para acusarte y tratar de aplastarte.  Está tratando de confundir tu mente y tu corazón.  ¡Por eso le llaman el engañador!  Queridos hermanos, nos dice Pedro, no se sorprendan de lo que pueda venir a sus vidas o de lo que ya están soportando.  Manténganse firmes y gozosos de sufrir por seguir a Cristo.  ¡Qué mejor que sufrir las consecuencias de entregarte al Señor!  Piensa en esto: ya hemos sufrido las consecuencias de no obedecerle y los resultados simplemente no son alentadores ni los queremos repetir.  Por el contrario, cuando se trata de sufrir por Dios es distinto.  De alguna manera que no comprendo, Dios nos llena de paz y gozo.  Aunque las cosas estén de cabeza y pareciera que sería mejor que fueran distintas, en tu corazón hay paz y tranquilidad.  Si has entregado tu vida al Señor, debes saber perfectamente de lo que estoy hablando.  Pues eso es lo que Pedro quiere que aprendamos y recordemos siempre.  Que sin importar lo que venga, sin importar lo que atravesemos, estemos buscando constantemente gozarnos en el Señor.  Aprendamos a sufrir por Cristo y a disfrutar ese sufrimiento porque no hay mejor lugar, mejor decisión ni mejor acción, que el servir al Señor.

Oración
Padre: gracias.  Gracias por traer paz y gozo a mi vida sin importar que las cosas estén de cabeza.  Gracias por recordarme que sufrir por causa de tu nombre no solo es un honor sino causa de gozo y satisfacción.  Padre, que la gloria sea para Ti siempre y que mi vida sirva para llevar tu amor a los demás.  Perdona mis pecados.  Perdona mis quejas.  Te pido me fortalezcas y renueves para caminar por donde Tú dirijas.  En el nombre de Jesucristo.  Amén.

sábado, 31 de enero de 2015

Hebreos 11:35-37

Hebreos 11:35-37

Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos.  Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad.  Otros sufrieron a prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles.  Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada.  Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados.



La vida no es fácil.  Ya lo sabías antes que lo leyeras.  Tristemente hay personas que se aprovechan de aquellos que están pasando situaciones difíciles y utilizan el nombre de Jesús para engañarlas y tomar ventaja.  Sí.  La biblia está llena de promesas.  Sí.  Dios te ama y quiere bendecirte.  Sí.  Dios nos da paz como en ningún lugar la podemos encontrar.  Sin embargo, conforme uno estudia y aprende de la biblia, la palabra misma de Dios, se encuentra con un común denominador: el sufrimiento físico es parte de nuestra vida y por lo tanto parte también de nuestro crecimiento espiritual.  Me explico mejor.  A diferencia de lo que algunos predican sobre la abundancia y el bienestar en todo momento a través de Cristo, la biblia nos enseña que el atravesar problemas o situaciones difíciles es parte de nuestro crecimiento espiritual y debemos verlo como algo normal.  Perder un empleo.  Perder a un ser querido.  Tener problemas económicos.  Estar solo.  Estar deprimido.  Sufrir algún problema de salud.  Ser engañado.  Como siempre he dicho, hay miles de ejemplos y solamente tú conoces el tuyo.  Te pido que vuelvas a leer el pasaje poniendo atención a lo que los creyentes atravesaron y recordando que estamos estudiando la fe.  ¿Puedes ver lo equivocado que es pensar que Dios solamente quiere bienestar físico?  ¡Eso no predicó Cristo!  Todo lo contrario.  Él nos dijo que en este mundo tendríamos aflicción.  Él nos dijo que cada día tiene su propio mal.  Él nos dijo que seríamos perseguidos.  El problema llega cuando pensamos que no está bien predicar con estos temas.  Nos enfocamos en el amor y la gracia desechando una parte vital en nuestro camino con Él: las pruebas.  Absolutamente todo lo que vivimos nos ayuda a formar nuestro carácter espiritual.  En cada decisión estamos optando por lo carnal o por el espíritu.  No es exageración.  Es un hecho.  Si estás en abundancia o en escases, da gracias a Dios.  Él vino a reconciliarnos con Dios Padre y liberarnos de la esclavitud al pecado.  Vino a darnos vida eterna y esperanza.  Vino a enseñarnos que esta vida es temporal y que lo material no es importante sino lo espiritual.  Los apóstoles lo entendieron al igual que los discípulos que aparecen como ejemplo en este pasaje y no conocemos sus nombres.  ¿Lo puedes entender tú?  ¿Puedes desprenderte de lo físico y material para abrazar lo espiritual?  No importa si tu situación es muy complicada.  No puedes excusarte diciendo que no entendemos lo que estás viviendo.  ¡Tienes razón!  No lo entendemos.  Sin embargo, no tenemos que comprenderte para decirte lo que Dios quiere de ti.  Dejemos atrás nuestro cuerpo carnal y aprendamos a caminar día a día a través del Espíritu.  Solamente así podremos realmente tener una buena comunión con el Señor.

Oración

Padre: perdóname.  He pecado contra ti.  Busco lo material y lo carnal y te hago a un lado sin dejarte parte en mi vida.  Pensaba que creía en Ti pero me doy cuenta que no puedo creer y hacer las cosas a mi manera sino que deben ser a tu manera.  Tú conoces mi corazón y mi situación.  Tú sabes qué me cuesta trabajo hacer.  Te pido me des fuerza para no volver atrás y caminar siempre siguiendo tus pasos.  Transfórmame.  Renuévame.  Quiero aprender a vivir en el espíritu y morir a la carne.  Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.  Amén.