domingo, 13 de julio de 2014

1Pedro 1:13

1Pedro 1:13


Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo.



Una persona que tiene problemas de adicción no va a cambiar de un día a otro por conocer y aceptar a Jesús.  Una persona que está acostumbrada a engañar a su pareja se encontrará en la misma situación.  Si tienes un gran amor al dinero y lo material, el hecho de conocer a Jesús no hará que de un momento a otro todo cambie.  Tristemente he escuchado a pastores predicando un evangelio milagroso en el que, “por arte de magia” todo se resuelve.  Mentira.  Si esto fuera verdad no tendríamos versículos como el de hoy.  No habría necesidad por parte del Señor de darnos instrucciones y guiarnos pues todo lo que hiciéramos sería correcto y conforme a su voluntad.  Ahora, la biblia dice que nacemos de nuevo, que somos una nueva criatura y que todo es hecho nuevo.  Todo esto sucede cuando Cristo se vuelve rey de nuestra vida.  Cierto.  La diferencia es que dichos cambios se realizan en el ámbito espiritual y no en el carnal.  Debemos entender que ahora nos enfrentamos a una lucha entre nuestra carne y nuestro espíritu.  Aquí es donde aparecen la inteligencia y el dominio propio del versículo 13.  A través del espíritu, se nos revelan cosas que antes no entendíamos.  A través del espíritu, podemos ver y entender que los principios de Dios son mejores que nuestros principios.  A través del espíritu podemos darnos cuenta de cómo nuestra carne nos ha metido en tantos problemas.  Y finalmente, a través del espíritu entendemos que la felicidad y el placer de la carne son pasajeras mientras la paz y gozo que ofrece Dios es infinita.
Inteligencia y dominio propio.  Van de la mano.  Si no puedes discernir con inteligencia entre lo bueno y lo malo ¿De qué sirve tener control de las acciones de uno?  ¡De nada!  Por el contrario, nuestra inteligencia debe ir creciendo y madurando.  Así, conforme nuestra vida presenta distintos escenario, sabremos que el domino propio debe entrar en acción.  ¿Qué quiere decir dominio propio?  Significa tener un buen juicio.  Significa no dar rienda suelta a tus “instintos” o deseos.  Significa controlar tu cuerpo, tu mente y tu corazón.  Un gran ejemplo de dominio propio lo encontramos en Daniel.  Rechazó comer de lo que el rey comía.  ¿Lo puedes creer?  Algo que jamás podríamos imaginar en su grandeza, David lo rechazó.  ¿Qué más hizo?  No hizo reverencia a una estatua sabiendo que sería echado a un horno de fuego.  No termina ahí.  Caminó hacia ese horno de fuego sin saber que el Señor lo rescataría.  ¿Quieres más?  Nuevamente rechazó lo que el rey ordenaba y fue echado al foso de los leones.  Todas estas acciones involucran dominio propio.  ¿Por qué?  ¡Porque la carne nos dice que hagamos lo contrario!  Estoy seguro que la carne de Daniel decía: ¡come del banquete del rey!  ¡No seas tonto Daniel y vamos a disfrutar!  Estoy convencido que su carne decía: inclínate a esa estatua y ora con las ventanas cerradas, nadie se va a dar cuenta y te vas a evitar muchos problemas.  Su vida estaba en juego y prefirió controlar su carne para que el Espíritu reinara.  ¿Lo puedes ver?  ¡Así también nuestra carne nos grita y trata de convencer!  Por esta razón, los ejemplos que escribí al principio no cambiarán de un instante a otro.  Ahora sus ojos están abiertos.  Ahora no son esclavos de esas adicciones.  Pero también, ahora tenemos que decidir con inteligencia y ejercer el dominio propio cuando la carne comience a gritar y a querer confundirnos sobre aquello que es bueno.  La carne hará todo lo posible por convencerte que tu adicción no es tan mala.  Te hará recordar los “buenos momentos” que has pasado.  Te confundirá al decirte que seas infiel y que nadie se dará cuenta.  Te susurrará al oído para recordarte cuánto gozo te han dado tus bienes materiales.  ¡Esta es la lucha que día a día atravesamos!  En distintas formas pero todo se reduce a una: la carne luchando contra el espíritu.  ¿Qué vas a hacer?  Es momento de decidir.  No hay medias tintas.  Es frío o caliente.  Personalmente he visto los resultados de mis “instintos” y deseos.  Prefiero luchar por el espíritu.  Por eso escribo hoy.  Para compartirte mi experiencia y animarte a escoger diferente.  Decirte que hay un mejor camino que es el de Jesús.  Decide por Él.

Oración
Señor: perdóname.  Te he fallado.  He dejado que mi cuerpo reine.  He permitido que mis deseos se apoderen de mí y pensaba que tenía el control.  Hoy entiendo que no es así.  Quiero aprender a vivir por el espíritu.  Quiero aprender y desarrollar el dominio sobre mi carne.  Quiero aprender a discernir entre tus principios y mis deseos.  Renuévame mi Señor.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén

sábado, 12 de julio de 2014

NO SÓLO DE PAN VIVE EL HOMBRE

NO SÓLO DE PAN VIVE EL HOMBRE – Mateo 4:4
Mateo 4 vs 4

Jesús le respondió: Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

La palabra de Dios es esencial en la vida de alguien que dice ser un seguidor de Cristo, porque en primer lugar la Biblia nos enseña cómo ser un cristiano y luego nos enseña a seguir a Jesús en nuestra vida diaria.

La palabra de Dios fue importante en la vida de Jesús. Lo sostuvo y le ayudó en los momentos de tentación.

Tenemos que entender que la palabra de Dios es nuestro sustento. Vivimos de toda palabra que sale de la boca de Dios. Es la palabra de Dios que nos da la fuerza para enfrentar las realidades y dificultades de la vida. Por lo tanto, debemos prestar mucha atención a lo que el Señor nos está diciendo. Tenemos que vivir por la palabra de Dios, de lo contrario vamos a perecer, como está escrito en Oseas 4:6 “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento.”

La palabra de Dios da estabilidad a nuestras vidas. Jesús dijo que quien escucha Sus palabras y las obedece es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.  Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. Cuando construimos nuestras vidas sobre la palabra de Dios podemos enfrentar cualquier tormenta y seguir siendo fuerte y estable. (Mateo 7:24-27)

La palabra de Dios nos da una seguridad y una garantía de cumplimiento. Jesús dijo que incluso si el cielo y la tierra pasarán, Sus palabras nunca pasarán. Dios no es hombre para que mienta, o cambia Su mente. Podemos confiar en Sus promesas con la plena seguridad de que Él cumplirá lo que ha prometido. Abraham tenía una fe firme e inquebrantable en las promesas de Dios, incluso en situaciones desesperadas. (Marcos 13:31; Números 23:19; Romanos 4:18-21)

El Señor nos habla a través de Sus siervos y profetas en la Biblia y confirma y cumple lo que Él ha hablado a través de ellos. El Señor estuvo con Samuel y confirmó todo lo que le había dicho. Por lo tanto, debemos esperar la confirmación y el cumplimiento de lo que el Señor nos ha hablado por medio de Sus siervos. (Isaías 44:25-26, 2 Crónicas 20:20; 1 Samuel 3:19)

La palabra de Dios nos libra del peligro y la destrucción. El Señor envía Su palabra en tiempos de crisis y desesperación y nos sana y nos libera de la tumba. La palabra de Dios no volverá a Él vacía, sino que hará lo que Él desea y cumplirá con Sus propósitos. Por lo tanto, debemos recibir la palabra del Señor y obedecerla y seremos liberados de la condenación eterna. (Salmo 107:20, Isaías 55:11)

La palabra de Dios nos estimula e inspira nuestra fe. La fe viene por el oír la palabra de Dios. La palabra de Dios trae claridad y comprensión en los momentos de perplejidad y confusión. La palabra de Dios trae un mensaje de paz. Por lo tanto debemos llenar nuestros corazones con la palabra de Dios que nos dará fe y revelación. No debemos ser fácilmente perturbados por las diversas voces de miedo y desesperación que quizás nos rodean. Debemos centrar nuestra atención en la palabra del Señor. (Romanos 10:17; Salmos 119:130, Hebreos 13:5-6; Filipenses 4:6-7)

La palabra de Dios nos da consuelo y tranquilidad en momentos de dolor y angustia. Nos da descanso y paz dentro de nuestro corazón. Nos da la esperanza y seguridad de la presencia y asistencia de Dios. Este es un gran consuelo y fuente de sanación para nuestros corazones rotos. Por lo tanto debemos buscar nuestro alivio y consuelo de la Palabra de Dios en tiempos de angustia y dolor. (Salmos 119:49-50; Salmos 85:8; Isaías 41:13)

Deuteronomio 6:6 – nos dice: “Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón.” Y el Salmo 119:11: “Yo he guardado tus dichos en mi corazón. . .” La Biblia también compara la Palabra de Dios a una espada. Hebreo 4:12: “La palabra de Dios es viva, eficaz y más cortante que toda espada de dos filos: penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

Las personas necesitan más que pan para vivir, hay que alimentarse de toda palabra de Dios, ya que nos ayuda en los momentos de necesidad, nos transforma y nos da la comprensión y el aseguramiento de la vida eterna donde tendremos “el derecho a comer del árbol de la vida, que está en medio del paraíso de Dios.” (Apocalipsis 2:7)

viernes, 11 de julio de 2014

Las tentaciones de Jesús en el desierto

Las tentaciones de Jesús
en el desierto

(Mt 4,1-11)


En aquel tiempo, el Espíritu llevó a Jesús al desierto, para que el diablo lo pusiera a prueba. 2 Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre. 3 El tentador se acercó entonces y le dijo:

-Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes.

4Jesús le respondió:

Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

5 Después el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo 6 y le dijo:

Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Dará órdenes a sus ángeles para que te lleven en brazos, de modo que tu pie no tropiece en piedra alguna.

7 Jesús le dijo:

También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.

8 De nuevo lo llevó consigo el diablo a un monte muy alto, le mostró todos los reinos del mundo con su gloria 9 y le dijo:

-Todo esto te daré si te postras y me adoras.

10 Entonces Jesús le dijo:

Márchate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y sólo a él le darás culto.

11 Entonces el diablo se alejó de él, y unos ángeles se acercaron y le servían.




Ya había sido consagrado de manera solemne por el Padre, en el Jordán (cf. 3,16ss), cuando «el Espíritu llevó a Jesús al desierto», última etapa de su preparación para el ministerio de su vida pública. Los cuarenta días de desierto fueron, en efecto, una etapa de intenso retiro, en la que el Apóstol-Hijo nos brindó una prueba paradigmática de su firme determinación de no alejarse lo más mínimo de la trayectoria apostólica que le había sido trazada por el Padre. Jesús se revela en el desierto como el modelo supremo de consagración y de fidelidad al Padre, como el ser obediente por excelencia.

Jesús rechaza las tres tentaciones diabólicas emplean-do tres pasajes de la sabiduría del libro del Deuteronomio (cf. Dt 8,3; 6,16; 6,13). Existe una clara contraposición entre la actitud de Jesús en sus cuarenta días de desierto y el comportamiento de los israelitas en los cuarenta años que pasaron en el mismo lugar. Jesús, superando perfectamente todo tipo de tentación, se transforma en el israelita auténtico, que anula la desobediencia del Israel rebelde y reconstruye en positivo la historia del Israel de Dios. Jesús es asimismo el nuevo Adán que, siempre obediente al Padre, redime el pecado del viejo Adán y abre un camino de luz para toda la humanidad (cf. Rom 5,19).

En la etapa del desierto, como durante toda su vida y también en la cruz, Jesús permaneció fiel a su programa: vivir de toda palabra que sale de la boca del Padre (cf. Mt 4,4; Jn 4,34).

jueves, 10 de julio de 2014

1Pedro 1:17-19

1Pedro 1:17-19


Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo.  Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados.  El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo.



¿Cómo podemos entender el temor reverente al Padre?  ¿Cómo es posible que amemos y al mismo tiempo temamos?  ¿Es una contradicción?  ¿No dice la biblia que Dios es amor?  Entonces, cómo nos dice que debemos temer al Padre.  No hay ninguna contradicción.  Espero este ejemplo pueda ayudar.  Imagino que de niño te regañaron por haberte portado mal.  Una vez que te “cachaban” tenías miedo del castigo que vendría.  ¿Significaba que no amabas a tus padres?  No.  Simplemente sabías que habías hecho lo que no debías y vendrían consecuencias.  Con el Señor es algo similar.  No se trata de temerle como si fuera un tirano que está buscando a quién aplastar.  El temor es de reverencia.  Es un temor que busca no fallarle.  Es un temor que nos ayuda a mantenernos fuera de lo que no le agrada.  Es el temor que, como niño, te hacía discernir entre lo bueno y lo malo.  En lugar de actuar sin pensar, meditabas en el posible resultado de lo que estabas por hacer.  Ahora, de qué nos sirve este temor y cómo lo desarrollamos.  El versículo 18 nos explica por qué resulta útil.  “Ustedes fueron rescatados de la manera vana de vivir que heredaron de sus padres.”  Esa vida vana y absurda es la que guía la carne.  La vida que se basa en tus deseos, tus pasiones, tus gozos y no piensa en nada más que en ti y en sentirte bien.  No incluye al Señor y por lo tanto, el que se sienta en el trono es uno mismo.  Esa manera de vivir nos dice la palabra que nos lleva a la destrucción.  Por esta razón, el versículo 19 dice que Cristo pagó con su sangre para rescatarnos de esa destrucción.  Así podemos entender mejor el concepto de temor reverente al Padre.  ¿Cómo fallarle a alguien que ha enviado a su Hijo para pagar por lo que nosotros debemos?  ¿Cómo fallarle y darle la espalda a Aquél que nos ama incondicionalmente y quiere lo mejor para nosotros?  El temor no es malo.  De hecho, es muy bueno cuando se utiliza correctamente.  Gracias al temor, los conejos salen corriendo cuando se sienten amenazados.  ¿El resultado?  Su vida, por consecuencia, ha sido salvada.  ¿Lo puedes ver?  El temor nos lleva a tomar mejores decisiones.  El temor al Padre nos guía por Sus caminos y nos recuerda que hemos sido rescatados.
La biblia nos dice que hay dos formas de vivir.  Una es vana y absurda.  La otra es plena y abundante.  La primera la consigues cuando le das la espalda al Señor y piensas que ahora no es el momento o que estás “bien” así.  La segunda llega cuando reconoces que estás vacío y que por más que buscas y buscas, no encuentras, por más que quieres llenar esos huecos en tu corazón, simplemente terminas más vacío que antes.  Dios lo sabe.  Por esta razón nos advierte de llevar una vida sin Él.  No nos lleva a nada bueno.  De ahí lo bueno de aprender a temer al Señor.

Oración
Señor: perdóname.  He sido soberbio y te he dado la espalda.  He buscado e intentado llenar mi vida pero sigo estando vacío.  Hoy entiendo que me haces falta y te necesito.  Hoy entiendo que sin Ti mi vida es vana y absurda.  Te pido que tomes el control de mi vida y que perdones mis pecados para que pueda tener comunión contigo.  Dame sabiduría y temor para dirigirme conforme al ejemplo de Cristo.  Te lo pido en Su nombre.  Amén.

miércoles, 9 de julio de 2014

1 Pedro 2:4-5

1 Pedro 2:4-5


Cristo es la Piedra viva, rechazada por los seres humanos pero escogida y preciosa ante Dios.  Al acercarse a Él, también ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual.  De este modo llegan a ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por medio de Jesucristo.



Una piedra de río nadie la guarda.  Una piedra preciosa como un diamante es todo lo contrario.  Se pone en un lugar especial.  Se desea y se cuida.  Lo que el versículo de hoy nos quiere enseñar es aprender a distinguir entre piedras preciosas (Jesús) y piedras de río (el mundo).  El que Cristo haya sido rechazado, nos dice que la gente prefirió voltear a otro lado “otras piedras”.  Tristemente hoy pasa lo mismo.  Cuando no tenemos los principios en el orden correcto, asignamos valor a las cosas de manera inadecuada.  Pensamos que algo tiene valor cuando realmente no vale nada y, tristemente, como dice el versículo, rechazamos a Cristo, la Piedra viva, preciosa y escogida ante Dios.  ¿Cómo sucede esto?  Te voy a dar algunos ejemplos.  Hay hombres que piensan que deben tener muchas mujeres o que engañar a su pareja no está mal.  Hay mujeres que piensan que manipular a sus esposos está bien.  Hay hijos que piensan que obedecer a sus padres no tiene ningún sentido.  Tres ejemplos muy sencillos pero no carecen de popularidad.  En estos casos, podemos ver el rechazo de lo que Cristo (Dios) quiere y dice, contra lo que nuestra carne (orgullo).  Esto es escoger piedras de río por encima de una piedra preciosa.  Esto es asignar valores incorrectos.  Cuando alguien prefiere divorciarse por encima de dejar que el Señor transforme su corazón, cuando alguien prefiere “eliminar” a alguien de su vida en lugar de perdonar, cuando alguien deja que las mentiras fluyan en lugar de hablar con la verdad.  Cada una de estas decisiones nos hablan de valores incorrectos.  De principios alterados.  ¡La gente necesita de Cristo!  Si nosotros que creemos en Él y buscamos seguirle tenemos momentos difíciles, imagina cuánto más es para aquellos que no tienen la misma esperanza.  ¡Llevemos el evangelio a los demás!  Ayudemos a que aprendan a discernir y escojan a Cristo.  Ayudemos a que dejen las piedras de río y comiencen a guardar las verdaderas piedras preciosas y vivas que están en el Señor.  Solamente así podemos ser renovados.  Como dice el pasaje de hoy.  Edifiquemos una casa espiritual acercándonos a Jesús y llevemos una vida llena de testimonio para Cristo.
Es fácil ser tentado.  Es fácil ser seducido.  Es difícil escoger bien.  Sin ser una regla, el placer y gozo que causa lo carnal, es inmediato pero con duración corta.  Por el contrario, la bendición de escoger para Cristo, no es inmediata pero tiene una duración eterna.  Esto es lo que lo hace complicado.  El no ver un beneficio inmediato.  Por eso debemos ejercitar nuestra fe.  Para entender que hoy estamos tomando la mejor decisión sin importar que el resultado llegue mañana.  Esa fe nos ayuda a escoger la piedra correcta.  Nos ayuda a diferenciar entre lo que brilla y es oro contra aquello que solamente brilla.  Seamos cuidadosos.  No sea que estemos cayendo en la misma situación que aquellos que rechazaron a Cristo por dejarse “seducir” por otras piedras que parecían preciosas y vivas pero en realidad están muertas.

Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados.  Te he rechazado, te he dejado y he preferido buscar en otros lados.  Hoy me doy cuenta que nunca pude encontrar nada y que solamente Tú eres la piedra preciosa y viva que necesito.  Te pido llenes mi vida y pueda vivir en santidad.   Te pido pueda llevar testimonio tuyo y ser renovado constantemente.  Te pido que me des sabiduría y fe para poner mis principios en orden y tomar las decisiones correctas y no las de gozo inmediato.  Gracias Señor por darle sentido a mi vida.  En Cristo Jesús.  Amén

martes, 8 de julio de 2014

Filipenses 4:8-9

Filipenses 4:8-9


Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.  Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis de mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.



En varias ocasiones he tenido conversaciones sobre cómo seguir adelante o incluso qué hacer cuando hay pruebas y no entendemos lo que está sucediendo. Conversaciones donde la pregunta: ¿cómo le hago? surge como un común denominador.  Si bien no existe una respuesta única y perfecta, los versículos de hoy nos sirven como una excelente guía.  En lugar de desviar nuestra atención, la fijamos en el Señor.  En lugar de quejarnos, damos gracias.  En lugar de mentir para salir de un problema, nos encomendamos al Creador.  En lugar de maldecir y dejar que el orgullo tome control, somos amables.  Independientemente de lo que estés atravesando, tener un momento de pausa y darte cuenta hacia dónde estás dirigiendo tus esfuerzos te servirá para abrir los ojos y saber si estás por el camino que señala este pasaje o por el camino que tú has decidido crear.
Por otro lado, estos principios los podemos aplicar cuando las cosas van “viento en popa”.  Es una excelente forma de mantenernos enfocados en dar un buen testimonio.  Si trabajas en una oficina, ten cuidado de las pláticas en las que te involucras.  ¿Están criticando?  ¿Están burlándose?  No participes de ello.  No es amable ni hay virtud alguna en esas pláticas.  ¿Te preocupa ser señalado?  Hay dos opciones, que te señale el Señor por desobedecer o que te señalen tus compañeros por ser “diferente”.  Tú escoges quién quieres que te señale.
Cuando estés con amigos piensa en estos versículos.  ¿Qué sale de mi boca?  ¿Qué actitudes sobresalen de mí?  ¿Cómo me perciben?  ¿Soy una persona que constantemente busca lo bueno, lo puro y lo digno de alabanza?  Considero necesario el cuestionarnos constantemente y este parámetro  es sumamente útil.  ¿En qué dedicas tu tiempo?  ¿Qué haces de lo que el Señor ha decidido darte?
Pablo nos ha hablado de muchas cosas a lo largo de su carta a los filipenses y está llegando a las instrucciones finales.  Quiere dejarnos con lo que probablemente a él le ha servido en su vida y en sus pruebas.  Por esta razón nos dice que le imitemos.
Regresando a la pregunta inicial: ¿Cómo le hago?  Sería bueno memorizar estos dos versículos.  Busca lo que es del Señor.  Cuida tus pensamientos.  Cuida tus actos.  Cuida tus palabras.  Cuida tu corazón.  Crea una disciplina en la que constantemente te recuerdes el buscar lo verdadero, lo justo, lo puro, lo amable y lo de buen nombre.  Todo lo contrario a esta lista pasará por tu mente y tendrás deseos de hacerlo.  Hoy puedes prepararte para que cuando llegue el momento estés listo para decirle sí al Señor y no a la carne.

Oración
Padre: te doy gracias por preocuparte por mí y darme una guía para poder servirte y tomar mejores decisiones.  Te pido me fortalezcas para que independientemente de lo que atraviese, siempre pueda buscar lo que Pablo nos pide que busquemos.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

lunes, 7 de julio de 2014

Filipenses 4:10

Filipenses 4:10

En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.




Es más fácil criticar y juzgar que amar y extender misericordia.  Leíste bien.  Cuando juzgamos las palabras salen fácil y rápido.  Por el contrario, cuando amamos nos cuesta trabajo.  No estoy hablando de amar a los que nos hacen bien.  La misma biblia dice ¿Qué sentido tiene?  Me refiero a extender misericordia a aquellos que nos han fallado.  En el versículo de hoy, vemos a Pablo agradeciendo a los filipenses por haber reanudado el cuidado que le brindaban.  Gracias.  Verdaderamente me causó gozo el saber que están apoyándome nuevamente.  Les dice Pablo.  Pero piensa en algo, Pablo era un humano como tú y yo.  Se enojaba.  Se desesperaba.  Se cuestionaba.  Sufría.  Le dolía lo que a ti y a mí nos duele.  Imagina por un momento su circunstancia.  Preso injustamente.  Con lo más básico para su día a día.  Pensando en todos aquellos a quienes había predicado y que habían recibido al Espíritu Santo.  ¿Por qué no lo apoyaban ahora que los necesitaba?  ¿Por qué no recibía noticias de lo que pasaba?  En lugar de actuar como muchos de nosotros hoy en día, juzgando y criticando, decide ponerse de su lado y concluye: les faltaba la oportunidad para reanudar su cuidado de mí.  ¿Y nosotros qué hacemos?  Nos quejamos.  Señalamos.  Criticamos.  Por esta razón empecé diciendo lo fácil que caemos en señalar y lo difícil que resulta ofrecer misericordia.  Si lo piensas, es prácticamente imposible tener pleno conocimiento de lo que los demás están pensando o atravesando.  De todas formas, emitimos juicio.  Si fuera Pablo, pienso que fácilmente podría haber dicho: ¿cómo es posible que a tanta gente ayudé y hoy nadie ve por mí?  Si extendemos este pensamiento, lo podemos llevar a la vida de Jesús y ver el más grande ejemplo: después de todo lo que hizo por nosotros, al morir pide que nos perdone el Señor pues no sabemos lo que estamos haciendo.  ¿Puedes ver lo que es amar?  ¿Puedes ver lo que significa gracia y misericordia?  ¿Puedes ver cómo se aplican en tu vida?  Gracias les dice Pablo a los filipenses.  No les reclama.  No los juzga.  No los señala.  Gracias por tener cuidado de mí.  Seguramente no habían podido hacerlo antes y les agradezco que lo estén haciendo ahora.  No sé qué está pasando por tu vida, pero te recomiendo que guardes esto en tu corazón y antes de criticar y señalar, haz una pausa y reflexiona en este pasaje.  ¿Quién eres para criticar o señalar?  ¿Realmente sabes lo que pasa con tu contraparte?  Mejor extiende el amor de Dios.  Extiende su paz y su perdón.  Recuerda que debemos ser luz en las tinieblas y estas son las mejores oportunidades.  Que no te de pena ir en contra de los demás.  Si los demás critican y señalan, no participes en eso.  Espero podamos aprender de Pablo y vivir agradecidos con cada pequeño detalle que el Señor decida darnos.  Aprendamos a servir y no buscar nada a cambio.  Aprendamos a servir por el amor al Señor y a nuestro prójimo.

Oración
Padre: te doy gracias por tus enseñanzas.  Te doy gracias porque me permites entender el rumbo que mi vida debe tomar.  Te pido perdón porque he juzgado, señalado y criticado.  Hoy entiendo que estas actitudes no te agradan y por ello te pido que de ahora en adelante busque ser luz, paz y amor que de testimonio de Ti.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén