martes, 8 de julio de 2014

Filipenses 4:8-9

Filipenses 4:8-9


Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.  Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis de mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.



En varias ocasiones he tenido conversaciones sobre cómo seguir adelante o incluso qué hacer cuando hay pruebas y no entendemos lo que está sucediendo. Conversaciones donde la pregunta: ¿cómo le hago? surge como un común denominador.  Si bien no existe una respuesta única y perfecta, los versículos de hoy nos sirven como una excelente guía.  En lugar de desviar nuestra atención, la fijamos en el Señor.  En lugar de quejarnos, damos gracias.  En lugar de mentir para salir de un problema, nos encomendamos al Creador.  En lugar de maldecir y dejar que el orgullo tome control, somos amables.  Independientemente de lo que estés atravesando, tener un momento de pausa y darte cuenta hacia dónde estás dirigiendo tus esfuerzos te servirá para abrir los ojos y saber si estás por el camino que señala este pasaje o por el camino que tú has decidido crear.
Por otro lado, estos principios los podemos aplicar cuando las cosas van “viento en popa”.  Es una excelente forma de mantenernos enfocados en dar un buen testimonio.  Si trabajas en una oficina, ten cuidado de las pláticas en las que te involucras.  ¿Están criticando?  ¿Están burlándose?  No participes de ello.  No es amable ni hay virtud alguna en esas pláticas.  ¿Te preocupa ser señalado?  Hay dos opciones, que te señale el Señor por desobedecer o que te señalen tus compañeros por ser “diferente”.  Tú escoges quién quieres que te señale.
Cuando estés con amigos piensa en estos versículos.  ¿Qué sale de mi boca?  ¿Qué actitudes sobresalen de mí?  ¿Cómo me perciben?  ¿Soy una persona que constantemente busca lo bueno, lo puro y lo digno de alabanza?  Considero necesario el cuestionarnos constantemente y este parámetro  es sumamente útil.  ¿En qué dedicas tu tiempo?  ¿Qué haces de lo que el Señor ha decidido darte?
Pablo nos ha hablado de muchas cosas a lo largo de su carta a los filipenses y está llegando a las instrucciones finales.  Quiere dejarnos con lo que probablemente a él le ha servido en su vida y en sus pruebas.  Por esta razón nos dice que le imitemos.
Regresando a la pregunta inicial: ¿Cómo le hago?  Sería bueno memorizar estos dos versículos.  Busca lo que es del Señor.  Cuida tus pensamientos.  Cuida tus actos.  Cuida tus palabras.  Cuida tu corazón.  Crea una disciplina en la que constantemente te recuerdes el buscar lo verdadero, lo justo, lo puro, lo amable y lo de buen nombre.  Todo lo contrario a esta lista pasará por tu mente y tendrás deseos de hacerlo.  Hoy puedes prepararte para que cuando llegue el momento estés listo para decirle sí al Señor y no a la carne.

Oración
Padre: te doy gracias por preocuparte por mí y darme una guía para poder servirte y tomar mejores decisiones.  Te pido me fortalezcas para que independientemente de lo que atraviese, siempre pueda buscar lo que Pablo nos pide que busquemos.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

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