viernes, 15 de junio de 2012

LA COMISION DE JONAS A NINIVE:


LA COMISION DE JONAS A NINIVE: SU HUIDA, CASTIGO, Y PRESERVACION MILAGROSA.
1. Jonás—significa en el hebreo, paloma. (Véase Gen 8:8-9, donde la paloma busca en vano dónde reposar después de volar de Noé y del arca: así Jonás. Grocio no tan bien explica: “un oriundo de Jonia” o sea, Grocia, donde había profetas llamados Amythaonidae. Amittai—expresión hebrea por “verdad,” “relator de la verdad:” apropiado para un profeta. ve a Nínive—al este del Tigris, frente a la moderna Mosul. El único caso de un profeta que fuera enviado a los paganos o gentiles. Jonás, sin embargo, es enviado a Nínive, no solamente para el bien de Nínive, sino también para avergonzar a Israel, por el hecho de que siendo Nínive una ciudad pagana, se arrepintió a la primera perdicación de un solo profeta extranjero, mientras que el pueblo de Dios no se arripentía, aun cuando se le predicaba por medio de muchos profetas nacionales, anterior y posteriormente. Nínive significa la residencia de Nínus, eso es, de Nimrod. Gen 10:11, donde la traducción debe ser: “El (Nimrod) salió a Asiria y edificó a Nínive.” Investigaciones modernas de las inscripciones cuneiformes confirman el relato de la Escritura, de que Babilonia fué fundada antes que Nínive, y que ambas cíudades fueron fundadas por descendientes de Cam que se infiltraban en el territorio asignado a Sem (Gen 10:5-6, Gen 10:8, Gen 10:10, Gen 10:25.) ciudad grande—480 estadios de circuito, 150 de largo, y 90 de ancho (Diódoro de Sicilia,Gen 2:3). Tomada por Arbaces el medo, en el reinado de Sardanápalo, alrededor del séptimo año de Uzías; y una segunda vez por Nabopolasar de Babilonia y Ciaxares el medo en el año 625 a. de J. C.

jueves, 14 de junio de 2012

La Medida de la Obediencia a la Autoridad


La Medida de la Obediencia a la Autoridad
La sumisión es absoluta (se debe de hacer), pero la obediencia es relativa (se hace o no se hace).  La sumisión es un asunto de actitud, mientras que la obediencia es un asunto de conducta. 
Pedro y Juan respondieron al concilio judío: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios”  Hech 4:19. Su actitud no era rebelde, puesto que todavía se sometían a los que estaban en autoridad. 
 La obediencia, sin embargo puede no ser absoluta.  A algunas autoridades es necesario obedecer, mientras que a otras no, especialmente cuando están en juego principios cristianos.
Solo Dios recibe la obediencia absoluta sin medida; toda persona inferior a Dios solo puede recibir obediencia limitada. Debemos someternos a la persona que ha recibido la autoridad delegada de Dios, pero tenemos que desobedecer la orden que ofende a Dios.
Ejemplos Bíblicos de esto: 
1.- Las parteras de que desobedecieron las órdenes de Faraón. - ¿?
2.- Los tres amigos de Daniel que se negaron a adorar la estatua. – horno de fuego
3.- Daniel desobedeciendo el decreto real de no orar. – pozo de los leones
4.- Pedro predicando el evangelio a pesar de la orden del consejo gobernante.- prisión
En estos casos se desobedece a la autoridad delegada por principios cristianos pero se sufren las consecuencias a la desobediencia. 
Señales indispensables que acompañan a los obedientes
A.- Una persona que ha conocido la autoridad procurará desde luego, hallar la autoridad  dondequiera que vaya. 
B.- Una persona que ha tenido un encuentro con la autoridad de Dios es mansa y  tierna. Ha sido ablandada y no puede ser dura ni legalista, es apacible.
C.- Una persona que de veras ha tenido un encuentro con la autoridad jamás quiere estar en  autoridad. No tiene la preocupación ni el interés de llegar a ser una autoridad. No  se complace en dar consejos ni menos dominar a otros.  Sólo los que no conocen la  autoridad son los que desean ser autoridad.
D.- Una persona que ha tenido contacto con la autoridad mantiene la boca cerrada.  Está en sujeción, y no se atreve a hablar descuidadamente porque en ella  hay un sentido de autoridad.
E.- Una persona que ha estado en contacto con la autoridad es sensible a todo acto  de anarquía y rebelión que le rodee.  

martes, 12 de junio de 2012

El «reino»

El «reino» se refiere al gobierno soberano de Dios en el universo. El es el Rey de los cielos. (véase Gn 1.1) Pero aquí se refiere, más específicamente, a la entrada del tan esperado Ungido. El Mesías profetizado, el prometido Hijo de David quien sería no solamente el Salvador, el Libertador y el Rey de Israel, sino de toda la humanidad. A «los gentiles» (o todas las naciones) se les prometió que serían recipientes de esta esperanza (Is 9.6, 7; 11.10; 40.5). Al declarar que el reino «se ha acercado», Juan anunciaba que el gobierno de Dios derrocaría el poder y el gobierno del mal, tanto humano como infernal. Como Rey y Señor, Jesús ofrece la bendición del gobierno de Dios, ahora disponible para traer vida a toda experiencia humana, así como libertad del dominio de la carne o del diablo.

domingo, 10 de junio de 2012

bendiciones y victorias

Te has hecho alguna vez la pregunta de ¿Por qué la Biblia esta tan llena de guerras, armas y guerreros?
La Biblia enseña estrategias y que detrás de cada batalla esta la bendición de Dios.
La vida cristiana no es solo recibir a Cristo, tener comunión con Dios y ser llenos del Espíritu Santo. Tenemos enemigos que vencer y batallas que pelear. El pueblo de Israel con Josué, estaban en la tierra de la promesa, pero pasaron años peleando para vivir en la bendición de Dios. Israel sabia que el derecho que tenía era la tierra, pero tenían que poseerla, lo mismo es para nosotros. Dios nos ha llenado de bendiciones y muchos se creen que la bendición, viene por que alguien ore por ti y si algunas bendiciones vienen de esa manera, pero hay muchas que tenemos por las que tenemos que luchar y no sucede en el mundo natural, sino en el espiritual. Los negocios, bendiciones y victorias, suceden en el mundo espiritual, pero necesitamos estar fuertes y apoyados en la fuerza del poder de Cristo.

sábado, 9 de junio de 2012

Planeado para agradar a Dios


Planeado para agradar a Dios

"Porque el Señor se complace en su pueblo"

SALMO 149:4 (NVI)



Agradar a Dios se conoce como adoración. El propósito primario de la vida debiera ser agradar a Dios. Todo lo que hagas para complacer a Dios en un acto de adoración. Así como el diamante, la adoración tiene muchas facetas.

La adoración es un estilo de vida.

Cuando adoramos, nuestro objetivo debería ser complacer a Dios, no a nosotros mismos. La adoración no es para ti. Es para Dios. Por supuesto, adorar tiene sus beneficios; pero no adoramos para darnos el gusto. Nuestro motivo debe ser glorificar a nuestro Creador y complacerlo o agradarlo.

"El Señor se complace en los que lo adoran, en los que confían en su gran amor"

SALMO 147:11 (PAR)

La adoración no es lo que hacemos con nuestros labios; es lo que hacemos con nuestra vida. Todos los cantos, las oraciones y las alabanzas son en vano si no van unidas a un cambio y compromiso personal. No hay lugar para espectadores en la adoración. La adoración pasiva es una incongruencia. La verdadera adoración es ofrecer nuestra vida para agradar a Dios.

¿Qué hace sonreír a Dios?

Ya que agradar a Dios es el principal propósito de nuestra vida, la tarea más importante que tenemos es descubrir cómo hacerlo con exactitud. Es una dicha que la Biblia nos presente un ejemplo claro de una vida que agradó a Dios.

El hombre se llamaba Noé. Del estudio de su vida aprendemos cinco actos de adoración que hacen sonreír a Dios.

Dios sonríe cuando lo amamos por encima de todo.

Cuando confiamos en él completamente.

Cuando lo obedecemos de todo corazón.

Cuando lo alabamos y le manifestamos una gratitud continua.

Y cuando cumplimos sus propósitos.



Lo que Dios más quiere de nosotros es que tengamos comunión con él. Él te ama de todo corazón y desea, en reciprocidad, que tú también lo ames. El anhelo de Dios es que lo conozcamos y que pasemos tiempo con él. Él se complace con nosotros. Tener comunión con Dios, aprender a amarlo y ser amado por él, debería ser el mayor objetivo de nuestra vida. No hay ninguna otra cosa que tenga tanta importancia.

Jesús dijo:"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con tu alma y con toda tu mente... Éste es el primero y el más importante de los mandamientos"

MATEO 22:37-38 (NVI)

viernes, 8 de junio de 2012

COMO VIVIR LA VIDA CRISTIANA


COMO VIVIR LA VIDA CRISTIANA

Pasos en su Nueva VIDA.


CREA
Crea los sucesos de la Biblia, que es la Palabra de Dios, y que por Cristo usted ha recibido vida eterna (1 Juan 5:10-13). Después, por fe, camine en nueva vida (2 Corintios 5:17). Recuerde que ahora usted es un testimonio vivo del poder salvador del Señor Jesucristo y que, la nueva vida de resurección en Cristo está manifestada en usted, el creyente, por siempre.
LEA
Lea y estudie su Biblia, memorizando las citas que son de ayuda y bendición para usted. Dé especial atención a las promesas que Dios dá a los creyentes. Medite en esto y será alimento para su alma (1 Pedro 2:2). Recuerde que la Palabra de Dios es la luz para su camino (Salmos 119:105) y su arma de batalla (Efesios 6:17).
ORE
Ore constantemente a Dios, su Padre eterno, en el nombre del Señor Jesucristo. Agradezca a Dios por todo (Efesios 5:20); alábele por Sus bendiciones (Pilipenses 4:6). Pídale victoria sobre el pecado y la debilidad (1 Juan 1:9). Ore por las necesidades de los demás cuando ore por sus propias necesidades. Una vida de oración constante le mantendrá espiritualmente fuerte y en crecimiento.
CONFIESE
Confiese al Señor Jesucristo como su Salvador personal como un testimonio de su fe (Romanos 10:9-11). Todos los que han creido en su corazón "en salvación" serán capaces de confesar su realidad interior ante otros. El Cristiano es un embajador de Cristo ante el mundo perdido (2 Corintios 5:17-21).
EVITE
Evite las tentaciones. La Biblia nos dice que vendrán, pero nosotros debemos tener cuidado de no andar en sus caminos (Salmos 1:1). Es también importante que evitemos esas cosas que sabemos que puedan estorbar nuestro testimonio Cristiano, o causarnos tropezar (1 Tesalonicences 5:22). Cuando comienza la tentación, recuerde que Dios ha prometido una forma de escape, para aquellos que fielmente le sirven y obedecen. (1 Corintios 10:13).
 
TESTIFIQUE
Testifique de otros acerca del Señor Jesucristo (Hechos 1:8). Muchos no tienen al Salvador, ¿quién les hablará? (Romanos 10:13-14). El gozo más grande el creyente es el privilegio de contar las buenas nuevas. No hay nada más importante que pudieramos hacer por otras personas que hablarles del poder de Dios para salvación. ¡Haga que el Evangelio sea conocido por los perdidos (Romans 1:16)!
SIRVA
Sirva al Señor Jesucristo con alegría (Salmos 100:2). Dios tiene un ministerio para cada creyente (1 Corintios 12:12-21). Intégrese a una Iglesia local fundamental, independiente, separada, no-carismática, Bíblica-creyente. Usted necesita el cuidado pastoral, adoración, instrución y compañerismo con otros de la misma fe, y la iglesia le necesita también a usted. (Hebreos 10:25). Invierta su tiempo, talentos y dinero en la eternidad (Colosenses 3:1-3).
PERMANEZCA
Permanezca firme en la Palabra de Dios (Efesios 6:10-18). Esté alerta de los falsos maestros y de las falsas doctrinas (2 Pedro 2:1-3). Pruebe todo de acuerdo a la Palabra de Dios, no por experiencias (Isaías 8:20). Recuerde que Dios ha prometido la victoria para aquellos que le honran a El y a su Santa Palabra (1 Corintios 15:58).

miércoles, 6 de junio de 2012

haga a Jesúscristo el Señor de su vida.


AL PASAR lentamente la caravana de automóviles por la ciudad, miles de personas se aglomeran en las veredas con la esperanza de captar algo de lo que sucede. Las bandas en marcha anuncian la llegada con gran fanfarria, y los agentes de seguridad revisan la multitud y corren al lado de la limusina. Con pompa y protocolo, símbolos modernos de eminencia e importancia, se pregona el arribo de un jefe de estado. Sean estos líderes por nacimiento o por elección, los honramos y respetamos.
Los judíos esperaban a un líder que poetas y profetas inspirados habían anunciado siglos antes. Creían que ese Mesías («el Ungido») los rescataría de la opresión romana y establecería un nuevo reino. Como rey, gobernaría la tierra con justicia. Sin embargo, muchos judíos no se habían fijado en las profecías que decían que aquel rey también sería un siervo sufrido que primero sería rechazado y asesinado. Por lo tanto, no es de extrañar que pocos judíos reconocieron a Jesús como el Mesías. Con su humildad y simplicidad, ¿cómo podía aquel humilde maestro de Nazaret ser su rey? Pero Jesús era y será siempre el Rey de toda la tierra.
Mateo (Leví) fue uno de los doce discípulos de Jesús. Había sido un despreciado recaudador de impuestos, pero aquel hombre de Galilea lo transformó. Mateo escribió este Evangelio para sus compatriotas judíos con el propósito de demostrarles que Jesús era el Mesías y explicarles el Reino de Dios.
Mateo comienza su relato con la genealogía de Jesús. Luego se dedica al nacimiento de Jesús y sus primeros años, la huida de su familia a Egipto para evitar al asesino Herodes y su regreso a Nazaret. Después de que Juan el Bautista lo bautiza (3.17) y sufre la tentación en el desierto, Jesús comienza su ministerio público, escoge a sus primeros discípulos y enseña el «Sermón del Monte» (capítulos 5 al 7). Mateo a continuación muestra la autoridad de Jesús al relatar sus milagros de curar a los enfermos, liberar a los poseídos por el demonio y aun resucitar personas.
Pero el ministerio de Jesús enfrentó oposición y los capítulos 12–15 narran el odio y el hostigamiento a que fue objeto por los que estaban vinculados al sistema religioso.
En los capítulos 16–20, Mateo continúa relatando las enseñanzas de Jesús relacionadas con el Reino. Durante ese tiempo, Jesús habló con sus discípulos acerca de su muerte y resurrección inminentes (16.21), y reveló su verdadera identidad a Pedro, Jacobo y Juan (17.1–5). Al final de su ministerio, Jesús entró triunfalmente en Jerusalén (21.1–11). Pero muy pronto la oposición entró en acción y su muerte estuvo próxima. De modo que Jesús impartió a sus discípulos enseñanzas relacionadas con el futuro: qué debían esperar antes de su regreso (capítulo 24) y cómo vivir hasta ese entonces (capítulo 25).
En Mateo, la parte final (capítulos 26–28), enfoca los días finales de Jesús en la tierra: la última cena, su oración en Getsemaní, la traición de Judas, la huida de los discípulos, la negación de Pedro, los juicios ante Caifás y Pilato, las palabras finales de Jesús en la cruz y su sepultura en una tumba prestada. Pero la historia no termina allí, porque el Mesías resucitó de la muerte, derrotando a la muerte y enviando a sus discípulos para que continuaran su obra haciendo discípulos en todas las naciones.
A medida que lea el evangelio, escuche el claro mensaje de Mateo: Jesús es el Cristo, el Rey de reyes y Señor de señores. Celebre su victoria sobre el mal y la muerte y haga a Jesúscristo el Señor de su vida.