viernes, 7 de noviembre de 2025

¿A QUÉ SABE LA PALABRA DE DIOS?

 


¿A QUÉ SABE LA PALABRA DE DIOS?

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”, hebreos 4:12

“Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.” Colosenses 4:5-6

Cuando no hemos probado un plato delicioso, del cual nos hablan, ¿cómo vamos a conocer su verdadero sabor? O si lo hemos probado, pero hace tiempo no lo hacemos, ¿sólo nos conformaríamos con recordarlo? Por supuesto que no, queremos probarlo realmente, disfrutarlo, hasta quedar saciados.

Así mismo, lo maravilloso de la Palabra de Dios va más allá de que esté escrita en un libro; lo especial es que se revela a cada uno de nosotros por medio de nuestra vida. Cada vivencia propia en la Palabra muestra que nuestra fe es real. Cuando experimentamos lo que Dios es y Dios hace, es real en nuestra vida, nos vamos a sentir gozosos y los demás lo van a notar.

De nada sirve tener la Biblia abierta y colocada en el centro de nuestra sala. Sólo es útil si está guardada en nuestro corazón. Leerla como un rito o costumbre, o por una penitencia que busca el favor de Dios no servirá de nada. Ella funciona cuando la estudiamos profundamente y la obedecemos.

Cuando experimentamos lo que cada principio, enseñanza y promesa hace en todas las áreas de nuestra vida; cuando observamos que empezamos a tener paciencia, a tener gozo y paz, cuando nuestras relaciones con los demás empiezan a cambiar, cuando examinamos nuestro corazón y vemos que actuamos como el nuevo hombre que ha sido liberado por Cristo, entonces la Palabra se hace viva y eficaz.

Hermano, Dios quiere revelar su poder, su gloria y amor, por medio de nuestras vidas, así que nos está llamando a que volvamos a la Palabra de Dios, la escudriñemos y la coloquemos en práctica; Él anhela que la experimentemos en nosotros mismos, que probemos su sabor. Ella tiene un sabor especial y extraordinario para cada uno de nosotros.  Oración.

"Señor, que tu Palabra sea manifestada en mi vida, que cada principio que tú me enseñas se haga evidente en mi carácter, que mi fe sea la prueba más sólida de que tú existes y tu amor sea expresado a los demás por medio de mi vida. Amén. 

jueves, 6 de noviembre de 2025

Los diez mandamientos nos permiten conocer el carácter del Padre.

 


Los diez mandamientos nos permiten conocer el carácter del Padre.

“Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él” 1 Juan 4:16b

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.” Mateo 22:37-40

Cuando se nos habla de los diez mandamientos pensamos que son solo leyes del antiguo testamento que fueron dadas al pueblo de Israel, pero la realidad es que estos mandamientos son más que leyes, pues reflejan las profundidades del carácter de Dios, afirmación que podemos declarar gracias a que en 1 Juan 4:16 se nos indica que “Dios es amor”, y gracias a que sabemos que lo que fue entregado a Moisés en el monte Sinaí fueron mandamientos escritos por la propia mano de Dios (Éxodo 31:18 y Deuteronomio 5:22), para que los hombres también pudieran reflejar el carácter de Dios por medio del amor como lo declara Mateo 22:37-40.

Los diez mandamientos los encontramos en el Antiguo testamento, en Éxodo 20:1-17 y Deuteronomio 5:6-21, que como dijimos son un reflejo del carácter de nuestro Padre Dios, y determinan la manera de relacionarnos con Él y con nuestros semejantes; así los cuatro primeros rigen nuestra relación de amor con Dios y los otros seis nuestra relación de amor con el prójimo.

Por eso cuando Jesús responde a la pregunta de ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?, contundentemente dice que es “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”, dirigiéndonos a esos cuatro primeros mandamientos que nos relacionan con Dios; pero no se queda ahí, sino que agrega: “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” conduciéndonos a los otros seis mandamientos, para finalizar diciendo que: “De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” guiándonos, sin lugar a dudas, a darnos cuenta que el propósito del Padre con los diez mandamientos era llevarnos a conocer su carácter de Amor, para que de la misma manera nuestras vidas reflejaran ese carácter, tanto al relacionarnos con Él cómo al relacionarnos con otras personas.   Oración.

«Padre Dios, gracias por tus mandamientos, porque a través de ellos me muestras tu gran amor, porque en ellos está reflejado tu carácter, y me ayudan a ser más como tú. Que tu amor sea un rasgo característico que me identifique, te lo pido en el nombre de Jesús. Amen.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Alcanza las bendiciones de Dios

 


Alcanza las bendiciones de Dios

“Acontecerá que, si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.” Deuteronomio 28:1-2

Observamos en la cita bíblica de hoy, un panorama atractivo, pero a la vez complejo para el ser humano, puesto que el Señor dice que, si oímos atentamente su voz para guardar y obedecer todos sus mandamientos, entonces vendrán sobre nosotros sus bendiciones, bendiciones que, a su vez, abarcan todas las áreas de nuestra vida (Deuteronomio 28:3-14). Sin embargo, al evaluar nuestro comportamiento u obediencia hacia la ley del Señor, nos damos cuenta de que en una u otra cosa continuamente fallamos, y siendo conscientes de lo que la Escritura expone en Santiago 2:10 al decir que cualquiera que guarde toda la ley, pero que falle en un punto, ya es culpable de todos, ciertamente quedamos sin la posibilidad de llegar a ser bendecidos por nuestras obras o nuestra obediencia.

Pero, ¡gracias a Dios por Jesucristo!, porque por su obediencia ha establecido como justo, santo o perfecto a cada pecador que en Él cree (Romanos 5:19, 5:1). Y más allá de esto, nos ha concedido el derecho de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12), y como dice la Escritura en Romanos 8: 17a, “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo,” por lo que ahora nuestra esperanza de bendición, no está limitada a la excelencia de nuestra obediencia, sino mejor a la gracia y al amor de Dios para con nosotros en Cristo Jesús (Romanos 8:32).

Ahora bien, esto no quiere decir que no estemos llamados a obedecer a Dios, puesto que, si hemos sido rescatados o redimidos de la esclavitud del pecado a la libertad de Cristo, no es posible que volvamos a estar en esclavitud (Romanos 6:1-2). Por lo que, el mandato es para que ahora, por medio del Espíritu Santo que nos ha sido dado desde que creímos en Cristo como Señor y Salvador, seamos guiados y ayudados por Él para que permanezcamos en el amor de Dios, llevando fruto para su gloria (Juan 15:10, Romanos 6:22).  Oración.

«Bendito Rey de misericordia y Padre de gloria, te damos muchísimas gracias por el favor inmerecido que hemos recibido de la justificación, gracias porque nos has hecho justos, dignos y santos delante de ti por la fe en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Toda gloria y honra sean para ti hoy y siempre, amén.

martes, 4 de noviembre de 2025

Bendecido y prosperado

 


Bendecido y prosperado

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.” Salmos 1:1-3

La Palabra de Dios (la Biblia) es el libro que Dios milagrosa y extraordinariamente ha escrito y preservado a lo largo de miles de años; y esto debe llamar nuestra atención, porque ¿qué habrá ahí tan importante para ser causa de semejante prodigio?

Pues bien, a grandes rasgos podemos decir que este libro es, el medio que Dios eligió para exponer su esencia y su voluntad, dando así a toda persona la oportunidad de tener el conocimiento necesario y suficiente para vivir una vida próspera y bendecida, puesto que dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.” Josué 1:8.

Sin embargo, es necesario entender que, a partir del momento en que se empezó a escribir y hasta que se terminó, fue por inspiración del Espíritu Santo en cada persona que Dios usó (2 Timoteo 3:16), y desde luego para su comprensión, interpretación y aplicación es indispensable la revelación y obra del Espíritu de Dios (1 Corintios 2:14, Romanos 8:8-9). Hecho que solo es posible cuando creemos en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, y por medio de Él nos acercamos a Dios, pues es solo gracias a Jesús que dio su vida para nuestra salvación, que podemos ser hechos hijos de Dios y herederos de toda bendición (Juan 1:12, Romanos 8:17).

Y entonces, teniendo nuestra nueva identidad como hijos de Dios, es cuestión de que escuchemos la voz del Padre y seamos obedientes a su Palabra, pues su promesa es que todo aquel que se deleita y medita en su ley cada día, será bendecido, prosperado, sostenido y afirmado.   Oración.

«Bendito Dios, gracias por el amor que puedo conocer cuando te busco a través de tu Palabra, gracias por tu esencia ahí declarada y porque por tu Espíritu y gracia, me permites comprenderla y experimentarla en mi vida. Toda la gloria y honra para ti en Cristo Jesús, amén.

lunes, 3 de noviembre de 2025

El carácter del Padre en el Hijo.


 El carácter del Padre en el Hijo. 

“Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.” Juan 5:19

“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. ” Juan 15:4-5

Cuando pedimos a Dios que desarrolle en nosotros el carácter de su Hijo Jesús, su Santo Espíritu nos llevará a conocer íntimamente la vida de Cristo, y es sorprendente darnos cuenta que Jesús en su humanidad nos permite ver que su carácter está profundamente ligado al de su Padre Dios, como lo deja claro al decir que nada puede hacer por sí mismo, mostrándonos la importancia de la influencia del carácter de Dios en su vida, a tal punto que no solo no puede hacer nada por sí mismo indicándonos su sumisión y obediencia al Padre, sino que lo que hace es todo lo que ve hacer al Padre, revelándonos su comunión con Dios.

Podemos decir que de igual manera que un bebe aprende su comportamiento por la influencia de sus padres o su entorno, así mismo nosotros como creyentes e hijos de Dios aprendemos a vivir nuestra vida cristiana influenciados por nuestro entorno en la iglesia por medio de la comunión entre hermanos, pero sobre todo nuestro crecimiento debe ser influenciado directamente por Dios, para que al igual que su Hijo, nosotros podamos decir que nada podemos hacer por nosotros mismos, sino lo que vemos hacer a nuestro Padre.

Por eso es que Jesús nos enseña por medio de la parábola que encontramos en Juan 15:1-11, de la importancia de la comunión y la obediencia, que es lo que Él hacía para vivir una vida que llevara fruto y que glorificara al Padre. Así que debemos hacer lo mismo que Jesús nos revela, ser uno con Él, como Él es uno con el Padre. Y esto de manera práctica se logra por medio de la oración y la comunión del Espíritu Santo, quien nos guiará a toda verdad, enseñándonos todas las cosas por medio de la Palabra de Dios, recordándonos todo lo que Jesús ya nos ha enseñado y por medio de su amor y poder nos impulsará a obedecerlo para que al igual que en Cristo, el carácter del Padre también se forme en nosotros los creyentes.   Oración.

«Padre Dios, te doy gracias porque la Comunión del Espíritu Santo me permite ser uno con Cristo, y así también ser uno contigo, gracias porque ahora como hijo tuyo puedo llevar fruto que te glorifique. Enséñame de manera práctica a vivir esta realidad espiritual. Amen.


domingo, 2 de noviembre de 2025

Caminar de la mano de Dios

 


Caminar de la mano de Dios

“Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.” Génesis 5:24

Para caminar con Dios, estamos llamados a ser hombres de fe como Enoc: “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios”, (Hebreos 11:5). Esta es la clave “por la fe”, Enoc le creyó a Dios, confió plenamente y en su diario caminar tuvo presente al Señor. Por esto el escritor de Hebreos inspirado por el Espíritu Santo, escribe acerca de diferentes hombres que por la fe hicieron grandes cosas y soportaron pruebas tremendas; menciona a Enoc como uno de aquellos que al tener la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, pudo agradar y ser partícipe de la bendición que Dios da a los que creen, conforme está escrito en la palabra de Dios que la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios (Hebreos 11:1, Romanos 10:17).

Nosotros también si caminamos con Dios, estando atentos a lo que dice su palabra para vivirla diariamente, sin dudar y siendo constantes en esto, lograremos cosechar una relación de amor que nos llevará a que su paz nos eleve por encima de todos los dolores y problemas de la vida. No a evadir la realidad, sino a enfrentarla con la actitud, la verdad y poder de la fe.   Oración.

«Padre, quiero caminar contigo y sé que el único camino es Cristo, llevar mi vida a la cruz para morir y resucitar con él, para que así en mi diario caminar pueda ir de tu mano, sabiendo que tienes el control de mi vida y tu Palabra guía mis pasos. En el nombre de Jesús. Amén.

sábado, 1 de noviembre de 2025

Desarrollando el carácter de Cristo.

 


Desarrollando el carácter de Cristo.

«Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.» Gálatas 2:20

El apóstol Pablo pudo experimentar esa realidad espiritual de la nueva vida en Cristo que todo creyente debería disfrutar, por eso llegó a expresar: “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”, Pablo alcanzó la madurez espiritual para realizar dicha afirmación, y en la carta a los Gálatas 2:20 nos muestra la manera práctica para que nosotros también podamos alcanzar esa madurez desarrollando el carácter de Cristo en nuestras vidas.

Lo primero que debemos resaltar es que debemos tener claro que “Con Cristo estamos juntamente crucificados”, lo cual implica una renovación en nuestra manera de pensar, aceptando esta verdad espiritual, pues como se aclara en Romanos 6:5-12 gracias a la obra de Cristo en la cruz, cada creyente es libre del poder del pecado, es decir que ya no debemos dejarnos dominar por las pasiones ni las concupiscencias de la carne.

Lo segundo que nos enseña el Apóstol es que ya debemos dejar de vivir nosotros, para que sea la vida de Cristo la que se exprese a través nuestro, por eso declara “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”, y esto se logra a medida que aceptamos las verdades espirituales en Cristo Jesús para que por medio de la comunión del Espíritu Santo él nos permita experimentarlas de manera vivencial en nuestro diario vivir.

Ahora bien, la clave para poder dejar de vivir nosotros y permitirle a Cristo vivir su vida en nosotros se encuentra en esta poderosa afirmación: “y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”, pues la fe y el amor son fundamentales, ya que creer cada aspecto de la obra de Cristo, nos permitirá experimentar por el poder y el amor del Espíritu Santo esa realidad espiritual.

Así que hermanos, este mes nos centraremos en pedirle a Dios, que su Santo Espíritu desarrolle el Carácter de su Hijo Jesús en nuestras vidas, para poder decir al igual que Pablo: “ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.   Oración.

«Padre Dios, hoy quiero elevar mi oración a ti, para pedir tu ayuda, pues mi deseo es que tu Santo Espíritu desarrolle en mí el carácter de tu amado Hijo Jesucristo. Quiero poder experimentar esa realidad de que sea Cristo viviendo su vida en mí, para glorificarte y exaltarte a ti. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.