lunes, 4 de agosto de 2025

Solo tengo 5 panes y dos peces

 


Solo tengo 5 panes y dos peces

“Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.” Juan 6:5-11

Y con solo esos 5 panes y dos peces, Jesús puede hacer que sobre y que abunde. ¿Cuáles son tus 5 panes y tus dos peces? ¿Qué tienes en tus manos? Tu carrera, tu profesión, tu negocio, o incluso no tienes nada, Él puede llenarlo y multiplicarlo todo, pero de seguro, algo tienes, al menos tu necesidad.

Se trata entonces de que dispongamos lo poco o mucho que tenemos para que, en las manos de Jesús, sea multiplicado y todos los que están a tu alrededor, tu familia, tu cónyuge, tus amigos, coman y se sacien. Por supuesto no se trata de alimento físico, sino de colocar al servicio de Cristo, todo lo que tienes y aun lo que te falta, para que Él o lo llene o lo encause para sus propósitos que son más grandes, más loables y verdaderos que los que nosotros podríamos tener y como consecuencia, estos se conviertan en verdadero alimento, verdadera bendición para los que te rodean.

La mejor disposición de nuestro corazón surge cuando nos despojamos de lo que tenemos y lo entregamos en manos de Jesús para que lo use para cumplir la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios. Hermanos, tengamos el sentir que tuvo Cristo, que se despojó así mismo para morir por nosotros en la cruz, sin mirar cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros (Filipenses 2:4-11) y empecemos desde hoy a disponer de nuestros dones, talentos y trabajo, para que Dios sea glorificado por el conocimiento de Cristo que ellos permitirán. Oración.

«Solo tengo Señor, 5 panes y dos peces, lo que me has dado, eso mismo lo entrego en tus manos para que tú lo multipliques, lo uses de acuerdo con tu voluntad y sacies del conocimiento de tu Palabra que requiere el mundo entero. Todos estamos hambrientos y sedientos de tu Palabra; que lo poco que tengo sea para que muchos te conozcan. Amén. 

domingo, 3 de agosto de 2025

Su Palabra

 


Su Palabra

“Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.” Salmos 107:20

¿Imaginas qué sería de nosotros sin su Palabra?

Esta es una pregunta que sin duda nos lleva a reflexionar. Podemos pensar en unos cuantos versículos que hemos memorizado para respaldarla, recordar testimonios de personas donde la palabra de Dios ha transformado vidas o quizás suspirar al recordar cómo ha transformado la nuestra.

Y es que la palabra de Dios es realmente como leíamos ahora, ese poder de Dios para sanarnos y liberarnos, para salvarnos como nos complementa Romanos 1:16, el cual dice “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” Poder, poder de Dios para salvación, algo extraordinario y en lo que Dios quiere que reflexionemos el día de hoy.

Nosotros debemos ser conscientes que tenemos a nuestro alcance y disposición el poder milagroso de Dios para la salvación de absolutamente todo aquel que lo cree. Esto debería responsabilizarnos y motivarnos a usarlo tanto como a nuestro celular, pero tristemente en ocasiones lo tomamos con pereza, como simple rutina o con poca importancia.

Te invito para que te animes a escudriñar, vivir y compartir ese gran poder que el Señor nos ha dejado, piensa en lo afortunado que has sido desde que lo conociste y corre a compartir tu fortuna inagotable con todo aquel que conozcas, bendícete y bendícelos.

Y la pregunta para cerrar ¿cuántos versículos estamos memorizando de su Palabra?

Motivémonos a memorizar su Palabra, es una poderosa forma de transformar nuestra manera de pensar.  Oración.

«Padre Dios, tu palabra es mi deleite, dulce más que miel y deseable más que oro. Te doy gracias, Señor, por permitirme acceder a ella cada día y por usarla como instrumento poderoso para revelarme a tu Hijo amado con la dirección de tu Santo Espíritu. Amén. 

sábado, 2 de agosto de 2025

Un corazón que construye puentes

 


Un corazón que construye puentes

“Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él. Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti”, Marcos 5:17-19

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.”, Ezequiel 36:26

Cuando el Señor Jesús libera al endemoniado gadareno, ocurren dos cosas que contrastan el efecto que produce el evangelio: unos al ver lo sucedido, lo rechazaron y le pidieron que se fuera de esos lugares, (prefirieron seguir con sus vidas cómodas cuidando cerdos); pero el que fue liberado “le rogaba que le dejase estar con él”. En otros pasajes recordamos cómo el Señor al pedir que lo siguieran, muchos no quisieron hacerlo (Marcos 10:21-22), pero este hombre que había estado endemoniado, le rogaba estar con él; esto nos dice claramente de un hombre que verdaderamente no se quedó solo con el milagro, sino que se quedó en su corazón con el que los produce. También podemos observar este contraste cuando Jesús sana a 10 leprosos pero sólo uno regresa a dar gloria a Dios y se va con Jesús en su vida, pues él mismo le confirma “tu fe te ha salvado” (Lucas 17:17-19).

Lo anterior nos lleva a entender que la escritura da testimonio de que nadie puede decir Señor a Jesús, sino por el Espíritu, entonces la única manera de que nosotros podemos dar testimonio, es porque tenemos al Espíritu en nosotros, pues llamar a Jesús «Señor» (griego: Kyrios) significa adorarlo y someterse a Él, aceptando Su deidad y autoridad total sobre todo, incluida nuestra propia existencia. (1 Corintios 12:3)

El hombre gadareno se negó a sí mismo, para querer profundamente “estar con él”, y luego vemos cómo obedeciendo el mandato de Jesús, fue a publicar lo que el Señor había hecho con él, no le dio vergüenza compartir su testimonio. ¿Por qué a veces nos da vergüenza compartir nuestra fe?

Nosotros hemos creído en Jesús porque escuchamos el testimonio de alguien más, y por fe en Cristo, nuestro corazón ha sido cambiado, cumpliéndose Ezequiel 36:26: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.”

Ese nuevo corazón, que tiene a Cristo, es el puente para que otros lo conozcan, pues contiene una nueva mente, la mente de Cristo. Un sentir nuevo, el sentir de Cristo y una manera de hacer radicalmente diferente: la obediencia de Cristo en mi. Así que nuestro corazón nuevo es el puente para que otros conozcan a Jesús, no tardemos en mostrarlo a otros (1 Corintios 2:16, Filipenses 2:5-8, Romanos 5:19).  Oración.

«Padre, me has colocado en Jesús por medio de la fe, unido por medio del Espíritu, me has dado un nuevo corazón para que sea visible a otros, la mente de Cristo, el sentir de Cristo y el amor en acción de Cristo, para que te conozcan de manera personal, a través de mi vida, para gloria de tu nombre, amén.

viernes, 1 de agosto de 2025

Construyendo puentes

 


Construyendo puentes

“sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”, 1 Pedro 3:15

En la escritura encontramos el testimonio de una liberación extraordinaria. Un hombre estaba poseído por una legión de demonios (una legión romana podría tener entre 4,200 y 6,000 soldados), y tiene un encuentro con Jesús, quien lo libera y envía los demonios a unos cerdos, quienes se precipitan al mar y se ahogan.

Y vienen los que apacentaban los cerdos y ven al hombre que había estado endemoniado sentado, vestido y en su juicio cabal y tuvieron miedo. El hombre le pidió a Jesús que lo dejara estar con él, como dice Marcos 5:18 “Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él.”

Pero Jesús hace algo que nos deja intrigados, en el versículo 19 le dice “Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.” (Marcos 5:19)

Entonces vemos cómo en el versículo 20, el hombre liberado empieza a hacer la misión encomendada: “Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban”.

Este hombre tendió puentes entre él y su comunidad para que conocieran a Jesús, a través de su testimonio personal. Pues todos habían sido testigos de un hombre que moraba en los sepulcros y que no podían amarrarlo ni aun con cadenas, pero ahora observaban a un hombre tranquilo, transformado, que hablaba de Aquel que podía liberar verdaderamente.

Pero el punto de esta historia, es saber que nosotros, luego de creer en Jesús, podemos tender puentes para que los que nos rodean conozcan a Jesús, contándoles cuán grandes cosas ha hecho el Señor con nosotros.   Oración.

«Padre, que ahora mi vida nueva en Cristo sea evidencia y el puente que comunique a otros con tu amor; que cuando conozcan la expresión del fruto de Cristo en mi vida, puedan tener un encuentro real contigo, para gloria de tu nombre, amén.

Entonces, ¿cuáles son esas grandes cosas que el Señor ha hecho por ti? Ve y cuéntales a los tuyos cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti; cuando las personas crucen ese puente encontrarán algo extraordinario: cómo por la fe se te ha otorgado gratuitamente una esperanza de vida eterna, Cristo en ti.

jueves, 31 de julio de 2025

Dios es infinitamente bueno

 


Dios es infinitamente bueno

“Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían”

Muchas personas no toman en cuenta a Dios en el momento de tomar decisiones y luego de hacer cosas que los llevaron a golpes le echan la culpa a Dios, no así sucede con aquellos que antes de emprender cualquier proyecto de vida, consultan a Dios buscando su respaldo. Oración.

Padre Nuestro que estás en los cielos, en este momento me rindo a ti y gracias te doy porque tú eres mi fortaleza en el día de la angustia; reconozco que tú eres bueno y que siempre tienes cuidado de mí, toma el lugar y el espacio que te corresponde dentro de mí, no permitas que las dificultades, las dudas los miedos me alejen de tu presencia y tu poder, Amén.

miércoles, 30 de julio de 2025

Amando a Dios, todas las cosas nos ayudan a bien


 

Amando a Dios, todas las cosas nos ayudan a bien

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28

“¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?” Romanos 8:31

Nuestro Dios de Amor ha establecido que, a los que en Cristo Jesús tenemos herencia, por haber sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad (Efesios 1:11) y que amemos a Dios con todo nuestro corazón, y con toda nuestra alma, y con toda nuestra mente, y con todas nuestras fuerzas; todas las cosas nos ayuden a bien, que todas las cosas, sin excepción, que acontezcan en nuestra vida conlleven a nuestro ser y a nuestra vida un beneficio espiritual, material o ambos. Por ello debemos siempre dar gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios 5:20)

Teniendo de Dios Padre Todopoderoso una promesa tan grande, de que si le amamos todas las cosas nos ayudarán a bien, todo temor, toda duda, toda indecisión debe apartarse de nuestro espíritu, de nuestra alma, de nuestra mente y de nuestro corazón para declarar ante el mundo en plenitud de fe confianza y esperanza “Todo lo puedo en Cristo, que me fortalece” (Filipenses 4:13)

Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?, si el todopoderoso, omnisciente, omnipresente y creador de todo lo que existe, es nuestro Padre, y nos cuida como la niña de sus ojos y si nosotros le amamos, creemos, confiamos y esperamos en Él podemos expresar de todo nuestro corazón, de nuestra alma y de todas nuestras fuerzas “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? (Salmos 27:1)   Oración.

«Padre, Señor y Dios nuestro, en tu amor y en tu misericordia para con nosotros haces que todos los tiempos, los momentos y las circunstancias de nuestra vida, por más duros y terribles que puedan parecer, involucren un propósito de bien para nuestro crecimiento espiritual, tú eres un Dios de propósitos y eres un Dios de Amor de tal modo que, en tu amor, tus propósitos siempre serán lo mejor para nosotros. Gracias te damos Padre Amado porque sabemos que esto es posible en ese perfecto amor que tú derramas por tu Santo Espíritu en nuestros corazones y que nos permite amarte como tú esperas de nosotros. Amén. 

martes, 29 de julio de 2025

CIELOS ABIERTOS PARA MÍ

 


CIELOS ABIERTOS PARA MÍ

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo y en el trono, uno sentado”, Apocalipsis 4:1

El apóstol Juan fue transportado al cielo en forma sobrenatural, con el fin de recibir una revelación acerca de sucesos futuros y miró la puerta que da acceso a Dios, por medio de Jesucristo. Cuando Juan entró por la puerta del Cielo vio el trono que simboliza la soberanía y la autoridad absoluta de Dios.

En tiempos anteriores, hombres usados por Dios tuvieron el privilegio de mirar en visión los cielos abiertos; dice la Biblia: "Los cielos se abrieron y vi visiones de Dios" (Ezequiel 1:1), manifestando su soberanía y su verdad a los que le buscan, luego, cuando Jesús fue bautizado por Juan, Jesús vio los cielos abiertos, y al Espíritu descender sobre Él. Esto muestra que cuando una persona abre su corazón y su alma a las cosas de arriba, el Espíritu de Dios desciende a su encuentro. Jesús le anunció a Natanael: “Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre (Juan 1:51). El profeta Isaías también dice: “vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. (Is.6:1-3).

Ahora, la adoración genuina de un corazón en santidad provoca la apertura del cielo sobre la tierra y las bendiciones hasta que sobreabunden, la adoración nos lleva al trono de Dios y prepara el ambiente para que su presencia se manifieste. Y es cierto que algún día los cielos se abrirán para mostrar la gloria de Cristo; y ese día traerá un fuego de gozo a los que le hayan aceptado y obedecido, y un temor indescriptible a los que le hayan rechazado.

Dios está buscando adoradores, corazones con hambre de Dios, con un apasionado deseo de conocerle, y Él responderá manifestándose en la intimidad de tu adoración, Él te hablará, los cielos se abrirán y el Espíritu Santo vendrá sobre ti, conocerás los secretos y diseños de Dios y entenderás con mayor plenitud el precio que Jesús pagó por ti.  Oración.

"Señor, quisiera tener las palabras más hermosas y sublimes, el lenguaje celestial en mis labios para decirte que eres digno de recibir gloria, honra y honor. Quiero expresarte todo mi amor y gratitud, porque has abierto cielos al paso de mi caminar, he visto tu bondad aquí en la tierra de los vivientes. Gracias Señor. Amén.