martes, 21 de enero de 2025

¿Dónde está Dios?

 


¿Dónde está Dios?

“Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. Más ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. Y aconteció que, estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; más él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” Lucas 24:28-32

El domingo de resurrección iban dos seguidores del Señor camino de Emaús, hablando de todo lo que había sucedido en Jerusalén, el Señor Jesús había sido crucificado, había muerto y perdieron la esperanza, a pesar de que habían escuchado decir que no hallaron su cuerpo y que estaba vivo. Mientras hablaban Jesús se les acercó y se puso a caminar con ellos, pero no lo reconocieron.

“Y nosotros que habíamos creído que Él era el que había de redimir a Israel”, eran las palabras de estas personas cuyas esperanzas estaban muertas y enterradas. Pero entonces vino Jesús, y habló con ellos, y se les aclararon las tinieblas y el sentido de la vista. Lo invitaron a comer y en el momento del partimiento del pan fueron abiertos sus ojos y fue revelada su presencia.

Hoy ese Jesús vivo anhela que lo reconozcamos en medio de nuestras dudas, que lo invitemos a nuestra vida, porque Él puede abrir nuestros ojos a la verdad de la Escritura y a su propia resurrección. Él está dispuesto a entrar y revelarse en los momentos cotidianos de nuestra vida.

Si alguna vez hemos atravesado temporadas en las que nuestra fe y esperanza en Dios se desvanecen y sentimos que nuestra vida está en oscuridad, como si el Señor no estuviera en nosotros. Es el momento de invitar a Jesús a cenar con nosotros, a tener momentos de intimidad donde su Palabra sea esa luz que nuestra alma necesita, trayendo renovación y restauración espiritual, pues la fe es por el oír la palabra de Dios, (Romanos 10:17); entonces nos daremos cuenta de que Dios siempre estuvo ahí.

Muchos hemos caminado algunas veces el camino de Emaús, preguntándonos ¿dónde está Dios? cuando todo el tiempo Él ha caminado a nuestro lado. Por eso si hoy nos encontramos luchando contra la duda, la falta de fe, y la desesperanza por todo lo que acontece en nuestra vida, animémonos y aferremonos a la promesa que Él nos hizo en Mateo 28:20 “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”

Jesús está caminando hoy a nuestro lado y nunca nos dejará, no nos desamparará, su amor por nosotros es tan grande, que aun cuando no lo veamos Él permanece con nosotros. ¿Cuándo fue la última vez que tuvimos una conversación con Jesús y sentimos que nuestro corazón ardía al leer o escuchar su Palabra?    Oración.

«Señor Jesús, te invito a caminar conmigo, deseo que seas el centro de mi hogar, de mi vida y mi corazón. Quiero tener una íntima y estrecha relación contigo, sé que estás a mi lado siempre y es mi petición que mis ojos sean abiertos como fueron abiertos los de tus discípulos para que tu presencia fuera revelada en ellos, igualmente anhelo que sea revelada también en mi vida, llenándome de esperanza inagotable. Te amo mi Jesús, amén.

lunes, 20 de enero de 2025

Una vida renovada

 


Una vida renovada

“Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma. Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; en ti me refugio. Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud”. Salmos 143: 8-10

“Y dijo al hombre: he aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia”. Job 28:28

Hoy mucha gente posee mucha inteligencia y conocimiento, cada vez las posibilidades para aprender son más fáciles gracias a la tecnología, hay acceso a cualquier conocimiento; pero al mismo tiempo, a pesar de tanta información, el hombre cada vez es más desdichado e infeliz, las personas son insensatas, y esto se ve en su comportamiento, porque viven en su propio razonamiento, en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido y dejándose arrastrar por los deseos y placeres de este mundo, ajenos de la vida de Dios, (Efesios 4:17-18).

Solo la vida es sabia cuando la vivimos a la luz de la Palabra de Dios, como dice el Salmo 119:105 “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. Solo el Señor a través de su Palabra nos muestra la senda por donde debemos andar y cuida cada uno de nuestros pasos para que no nos desviemos. Por eso cada vez que leemos su Palabra, debemos pedir al Espíritu Santo sabiduría, y comprensión para poder aplicarla a nuestra vida y agradar a Dios en obediencia.

Proverbios 9 :10 nos dice: “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia”. La sabiduría comienza cuando conocemos a Dios. Le da un propósito a nuestra vida porque Él la creó. Conocer a Dios no solo es saber datos de Él, sino permanecer en temor reverente y tener comunión con Él. ¿Queremos en verdad ser sabios? Conozcamos cada vez más a Dios.

El Señor, a través del apóstol Pablo nos dice que debemos renovarnos en el espíritu de nuestra mente, por eso nos manda a despojarnos del viejo hombre viciado con deseos engañosos y a vestirnos de la nueva creación que solo la podemos obtener cuando aceptamos a Jesús en nuestro corazón como nuestro Señor y Salvador y así, nacer de nuevo, para llevar una vida nueva de justicia y santidad. Esto ocurre solamente por su gracia regeneradora a través del Espíritu Santo que viene a morar en nosotros y que nos transforma por el poder omnipotente de Dios, (Efesios 4:22-24).

Por medio del poder del Espíritu, podemos sacar todos los principios corruptos que regían nuestra vieja naturaleza y tener principios de gracia que Jesús nos da para vivir vidas renovadas, no tenemos excusas porque el gran privilegio de los cristianos es que tenemos la mente de Cristo, revelada por su Espíritu, para poder experimentar su poder santificador en nuestros corazones y dar buen fruto en nuestras vidas,(1 corintios 2:16). Hermanos, Dios nos ha revelado sabiduría verdadera por su Espíritu para vivir sabiamente.   Oración.

«Señor, hoy te pido especialmente que abras mi corazón al mensaje de la Escritura, entiendo que tú quieres enseñarme y guiarme para que pueda cumplir tu voluntad, y vivir en tu temor, quiero buscar la verdad de tu Palabra y comprenderla para vivir con sabiduría y agradarte con mis acciones, pensamientos y palabras; en Cristo Jesús, amén.

domingo, 19 de enero de 2025

Abre tu corazón a Jesús

 


Abre tu corazón a Jesús”

“Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”. Apocalipsis 3:14-20

Las palabras más duras del Señor Jesucristo son dirigidas a la iglesia de Laodicea. Su problema era el orgullo y la ignorancia, provocados por su autosuficiencia y complacencia. Por esta razón recibió la condenación más severa de todas las que encontramos en estas siete palabras a las iglesias.

El Señor Jesucristo, se presenta aquí como: «He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero». Esta expresión subraya la fidelidad del Señor Jesucristo. En Él todas las promesas son firmes e inconmovibles. Él es el que garantiza todos los pactos de Dios para con el hombre.

Como vemos el carácter del Señor contrasta con el carácter y la infidelidad de estos cristianos. No hay ninguna palabra de alabanza, sino que Cristo reprocha a esta iglesia que no eran «ni fríos ni calientes». Ni amaban ni odiaban. No se apasionaban por nada, ni por lo bueno ni por lo malo. Eran indiferentes. Desagradables como beber agua tibia.

Con frecuencia, muchos de nuestros problemas nos vienen por irnos a los extremos y no guardar el necesario equilibrio. Pero aquí vemos que al Señor le desagrada que no seamos ni fríos ni calientes. Bueno, en realidad quiere que seamos calientes en el amor por él y que su obra arda continuamente en nuestros corazones.

La iglesia en Laodicea estaba en un grave peligro, porque si persistían en esa actitud, el Señor los vomitaría de su boca. La implicación es que, si no había un arrepentimiento genuino, la amenaza se iba a cumplir inmediatamente.

¿En qué consiste la tibieza? Implica indiferencia por las cuestiones espirituales. La persona no se preocupa por la enseñanza bíblica. No le importa si hay errores doctrinales y tampoco se preocupa por combatirlos. Falta el compromiso por la obra del Señor y despreocupación por el crecimiento espiritual personal. Se llega a un punto donde el creyente se confunde con el mundo y tampoco actúa como luz.

Describe a un cristianismo sin entrega verdadera, hipócrita, falso, mecánico, mezclado con el materialismo. Esta es una condición muy peligrosa en la que podemos llegar a caer y un cristiano carnal se puede comportar igual que un inconverso.

La iglesia de Laodicea decía que era rica y que no tenía necesidad de ninguna cosa. No veían ningún problema en su situación. Se negaban a verse tal como eran realmente. Demasiada confianza en sí mismos, ¿en dónde habían puesto su confianza? Expresaban su orgullo y satisfacción por lo que habían ganado con sus propios esfuerzos. Eran un pueblo orgulloso, tibio, infeliz, miserable, espiritualmente pobre, ciego y desnudo.

El orgullo espiritual no sólo es insensato, sino que también es peligroso, porque como la Escritura señala, «antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu», (Proverbios 16:18); en lugar de la dependencia del Señor, podemos llegar a sentirnos tan seguros de nosotros mismos, que podemos llegar a excluir al Señor de nuestras vidas. El Señor nos hace un llamado al arrepentimiento, a abrir nuevamente nuestro corazón a Él, a revestirnos de Cristo y a pedir discernimiento espiritual para ver nuestra condición. El Señor quiere entrar para tener una cálida comunión con nosotros.    Oración.

«Señor Jesús, me arrepiento de corazón de todas las ocasiones en las que he sido tibio, cuando no he dado lo mejor de mí, y con mis actitudes he negado mi fe, he sido complaciente y espiritualmente pobre. Deseo crecer en intimidad contigo, que me des claridad, que entienda cuál es tu propósito conmigo y que me llenes nuevamente con la plenitud de tu Espíritu, en el nombre de Jesús, amén.

sábado, 18 de enero de 2025

soporta pacientemente”

 


soporta pacientemente”

“Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque, aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra”. Apocalipsis 3:7-10

Jesús es Santo y Verdadero, es un Dios digno de entera confianza. Él tiene la llave para abrir la puerta que nadie puede cerrar; y cerrar la puerta que nadie puede abrir. Esta llave es sin duda un símbolo de autoridad. Nadie puede interferir en lo que decide o hace. Cristo ha abierto el camino a la salvación y nadie podrá cerrarlo. Pero también es quien, cuando las personas rechazan su Palabra, cierra la puerta de la salvación y nadie podrá abrirla. En las palabras a su iglesia de Filadelfia, el Señor usa esta llave para cerrar la puerta de la persecución contra ellos y les abre nuevas oportunidades.

Como recompensa por el fiel servicio que la iglesia había llevado a cabo a pesar de sus pocas fuerzas y recursos, sería bendecida con la posibilidad de un servicio mayor. Por supuesto, el diablo intentaría cerrar esa puerta, pero como ya hemos visto, la llave la tiene el mismo Señor Jesucristo, y nada ni nadie podría oponerse a lo que Él hace.

En este punto hemos de notar que la forma de progresar en la vida espiritual es siendo fieles en las pequeñas cosas que el Señor pone en nuestras manos. «Porque, aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre»

Parece que la iglesia de Filadelfia era pequeña, y sus miembros eran gente sencilla. Reconocer la falta de recursos propios y confiar en el Señor y en su poder, es el requisito fundamental para que Él abra la puerta de nuevas oportunidades. Era una iglesia que guardaba su Palabra, eran obedientes. Habían permanecido fieles al mensaje del evangelio, sin alterar su contenido ni abrazar enseñanzas heréticas. Esta iglesia se presenta como un ejemplo de pureza en este sentido, y no habían negado el nombre de Jesús.

Es cierto que la iglesia de Filadelfia tenía poca fuerza, carecía de grandes dones y grandes recursos económicos, pero osaron permanecer firmes en el nombre del Señor, y Él los protegió y les dio nuevas oportunidades para seguir adelante. Los judíos se convertirían al cristianismo y la iglesia crecería con algunos de sus más declarados y encarnizados adversarios: «He aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado». Eran los gentiles quienes tenían que enseñar a los judíos el camino para acercarse a Dios. Los judíos consideraban que sólo ellos eran el pueblo de Dios y, por lo tanto, los únicos a quienes amaba. Pero ahora Cristo reivindica a los creyentes como pueblo suyo amado.

En el caso de esta iglesia, el guardar «la palabra de mi paciencia», ellos habían obedecido al mandato del Señor a ser pacientes y habían seguido el ejemplo de Cristo, quien fue paciente con los hombres pecadores durante todo su ministerio terrenal y aún lo es hoy día, cuando sigue esperando que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. La iglesia de Filadelfia había perseverado fielmente a través de sus dificultades, por tanto, el Señor también los guardaría en medio de la prueba.

Cristo hoy nos exhorta a mantener firme lo que tenemos frente a las tentaciones y atracciones del mundo. En realidad, lo que Dios nos ha dado ahora, si lo conservamos con fidelidad, es lo que constituye nuestra corona en el futuro.   Oración.

«Señor Jesucristo, dame la firmeza necesaria para permanecer fiel, para guardar tu Palabra y para no negar tu Nombre, no permitas que las pruebas y tentaciones de este mundo me aparten de tu Presencia, por el contrario, quiero estar en ti y saber que cuento con tu respaldo. Dame las fuerzas para continuar con paciencia en medio de los problemas de la vida, en el nombre de Jesús, amén.

viernes, 17 de enero de 2025

sean auténticos

 


sean auténticos”

“Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles”. Apocalipsis 3:1-5

El Señor hoy, a través de las palabras de la iglesia de Sardis, quiere hacernos una invitación a oír la voz del Espíritu Santo; Jesús nos llama a la santidad, y ésta es opuesta a la hipocresía, significa ser auténtico, honesto y sincero.

Esta iglesia tenía la reputación de estar muy viva, pero en realidad era una iglesia muerta, se había vuelto laxa. Jesús la llama a arrepentirse y dice: “acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete”.

Habían escuchado el evangelio y habían recibido al Espíritu Santo, pero se habían vuelto autocomplacientes, habían caído en hipocresía y falta de autenticidad. Sólo unos pocos habían permanecido en integridad y Jesús los llama “dignos” porque no se habían contaminado y les promete que andarán con Él vestidos de blanco, que jamás borrará su nombre del libro de la vida, sino que reconocerá su nombre delante de su Padre y de sus ángeles.

El Señor se presenta a esta iglesia como “El que tiene los siete espíritus de Dios», esta expresión describe los infinitos recursos espirituales del Señor que son los que esta iglesia necesita para volver a la vida; lo que nos recuerda que no podemos mantener nuestra vida espiritual por nosotros mismos, necesitamos del poder que viene del Espíritu Santo. Las siete estrellas hacen referencia a los mensajeros de las iglesias o líderes espirituales que también están en las manos de Cristo y que deben ser instrumentos de bendición.

El Señor exhorta a la iglesia, de hecho, hace la condenación más severa que hemos escuchado hasta ahora: “estás muerto”. Quizás, sus cultos eran ordenados y concurridos, la música sonaba con ánimo, tenían un buen número de programas, e incluso sus líderes ocupaban buenas posiciones en la vida social de Sardis. Pero esto no sirve de nada si falta lo más importante, la vida del Espíritu.

Ellos eran un perfecto ejemplo de un cristianismo «inofensivo». Se habían acomodado al mundo y no tenían que pagar ningún precio por su fe en Jesucristo. Es la iglesia que nadie perseguía.

Pensemos en algunos posibles síntomas de una iglesia moribunda: está satisfecha y descansa en los logros del pasado, está más preocupada de las formas que de la realidad espiritual, está más preocupada por solucionar problemas sociales que atender las necesidades espirituales de las personas, está más atenta a lo que los hombres dicen que lo que Dios dice, pierde la convicción de que cada palabra de la Biblia es la Palabra de Dios, le falta la llenura del Espíritu Santo.

Esta reflexión es para que despertemos y seamos vigilantes, no descuidemos nuestra vida espiritual.    Oración.

«Mi amado Señor Jesús, hoy me llamas a ser auténtico, a vivir mi vida espiritual con honestidad y verdad, me haces una invitación a tener una comunión íntima y personal contigo y a andar en el Espíritu, para que todo lo que haga sea controlado y dirigido por ti, aviva en mi corazón el fuego de tu Espíritu. En el nombre de Jesús, amén.

jueves, 16 de enero de 2025

vence el mal con el bien

 


vence el mal con el bien”

“Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación”. Apocalipsis 2:18-21

Hoy el Señor nos recuerda que hay una batalla entre el bien y el mal. Pero tiene promesas maravillosas para aquellos que vencen el mal. La iglesia de Tiatira es ensalzada por su amor, fe, servicio, perseverancia y crecimiento personal, pero Jesús la cuestiona acerca de la tolerancia hacia algunas cosas del mundo. Cuando se dirigió a esta iglesia usó el título de Hijo de Dios, la razón por la que lo hace es porque había algunos que negaban su divinidad y agrega “el que tiene ojos de fuego”, que muestra la capacidad que el Señor tiene para penetrar en los secretos más escondidos de nuestro corazón y como fuego consumidor nos recuerda su ira ardiente contra el pecado. Y por último se refiere a sus pies como “bronce bruñido” imagen ligada al juicio de Dios, parece describir viniendo victorioso en juicio, dispuesto a someter bajo su autoridad a todos sus enemigos.

Esta iglesia estaba preocupada por lo que aparentaba ser frente al mundo y de ahí esta seria advertencia del Señor para recordarles que Él veía lo que realmente eran. El Señor no daba por buenas todas las cosas, tal como algunos creían, sino que su juicio venía sobre ellos.

Cristo alaba a su iglesia, exaltando algunas cualidades que tenían: “Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras” (Apocalipsis 2:19); es decir, observaba un progreso en la vida espiritual de esa iglesia. Esto es interesante porque hay muchas iglesias y creyentes que comienzan con mucho ánimo pero que poco a poco se van desalentando.

Cristo reprende a su iglesia: “Pero tengo unas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación”, (Apocalipsis 2:20-21)

Aunque había cosas en esa iglesia que habían progresado muy bien, había otras que desagradaban profundamente al Señor. La iglesia en Tiatira había permitido que personas malvadas dañaran la iglesia desde dentro. La inmoralidad sexual estaba desde el mismo liderazgo de la iglesia. Esto hacía que fuera especialmente grave. Revelan que el mundo espiritual está lleno de falsedad y mentira; la iglesia de Tiatira se había unido a un yugo desigual con el mundo.

Vivimos en una cultura saturada de sexo, en la que se anima a ser sexualmente activos buscando la realización personal, pero sabemos que la Palabra de Dios tiene un concepto muy alto del sexo en el contexto del matrimonio, cualquier cosa fuera de éste lo lleva a la promiscuidad y a la impureza sexual.

Jesús llama al arrepentimiento y es muy importante recordar que podemos ser perdonados. La iglesia está llamada a la santidad. Y Jesús promete que compartirá su autoridad con el fiel pueblo vencedor. También compartirá su gloria. La santidad no significa ser perfecto, sino vivir una vida de integridad en todas las áreas de nuestra vida.    Oración.

«Señor Jesús dame tu sabiduría para comprender los límites de la tolerancia, ayúdame con el poder de tu Espíritu a vencer el pecado, ayúdame a obedecerte y a vencer el mal haciendo el bien, en el nombre de Jesús, amén.

miércoles, 15 de enero de 2025

Lucha por la verdad”

 


“Lucha por la verdad”

“Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco. Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”. Apocalipsis 2:12-16

Ahora las palabras del Señor Jesucristo van dirigidas a la iglesia de Pérgamo, que no había renunciado a la fe a pesar de las persecuciones, los reta a que luchen por la verdad, que no se aferren a las falsas enseñanzas, ni toleren la impureza sexual. Llama a su iglesia al arrepentimiento y a la pureza, a entender que la verdad es lo que importa. Recordemos que la ciudad de Pérgamo era un gran centro religioso pagano con muchos templos dedicados a dioses falsos. El apóstol Juan le dijo a esta iglesia en Pérgamo, que allí estaba el trono de Satanás.

El libro de hebreos se refiere a la Palabra de Dios como la espada de dos filos, (Hebreos 4:12). En este contexto el Señor la iba a usar contra su propia iglesia. Cristo alaba a su iglesia: en Apocalipsis 2:13 dice: “Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.»

Lo primero que el Señor dice es que sabía dónde moraba esta iglesia. Era un lugar especialmente difícil para una iglesia, ya que allí estaba «el trono de Satanás». No era simplemente que Satanás estaba en aquella ciudad, sino que allí había establecido el centro de su poder. El Señor, y algunos creyentes en Pérgamo, eran conscientes de la realidad de la guerra espiritual que se estaba llevando a cabo en ese lugar.

Y no deja de sorprendernos que una ciudad tan culta desde un punto de vista humano, centro del saber y del conocimiento, fuera vista por el Señor como el «trono de Satanás». No olvidemos que la sabiduría de este mundo nada tiene que ver con la sabiduría de Dios, (1 Corintios 3:19).

El Señor reconoce la fidelidad de su iglesia en medio de las difíciles circunstancias en las que se encontraba. Era un hecho que la oposición no había logrado debilitar el celo de los cristianos.

Cristo reprende a su iglesia, haciendo referencia cuando al profeta Balaam fue inducido a maldecir a Israel y no pudo. Lastimosamente el pueblo se contaminó de paganismo cuando se mezclaron con la cultura moabita. Esta doctrina de Balaam había logrado introducirse en la iglesia en Pérgamo y ellos también habían comenzado a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer fornicación. No participar de esas celebraciones implicaba separarse socialmente y había mucha presión para adaptarse a esas costumbres y evitar la persecución.

Hoy algunos creyentes con la excusa de predicar el evangelio a los inconversos, también hacen concesiones, usando el argumento de que hay que adaptarse a los nuevos tiempos. Cuando el cristianismo se mezcla con el paganismo pierde su identidad y su valor. El problema en la iglesia en Pérgamo no era sólo su participación en las prácticas del mundo, sino también la aceptación de ciertas doctrinas heréticas.

Aunque la tolerancia está de moda en nuestra cultura moderna, la iglesia no puede permitir ni actitudes pecaminosas, ni enseñanzas heréticas. Si no se ejerce una sana disciplina terminamos aceptando todo aquello que el Señor aborrece.

“Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca”. (Apocalipsis 2:16). El único remedio para cualquier conducta pecaminosa es arrepentirse, porque de otro modo, Dios mismo intervendrá con la espada de su boca para acabar con aquellas cosas que no le agradan. ¡Hermanos luchemos por la Verdad!     Oración.

«Amado Jesús, lléname con tu Palabra, no permitas que cualquier actitud pecaminosa en mí, comprometa el testimonio de tu iglesia, llévame a la santidad y a ser luz en medio de las tinieblas, a defender la sana doctrina a pesar de la presión que esto conlleva, quiero escuchar solo tu voz Espíritu Santo, ayúdame a aferrarme a tu verdad a pesar de la cultura donde vivo, mantenme fiel a ti, amén.