jueves, 7 de noviembre de 2024

Creo, luego existo

 


Creo, luego existo

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” Juan 5:24.

El que no cree es condenado, porque no creyó en aquel que envió Dios para salvarle y darle vida eterna, por esto le espera un juicio: “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:15).

Lastimosamente hay muchos que no han creído y viven muertos en vida, esto lo confirma el Señor Jesús cuando dice “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

Así que, el que no cree vive una vida sin propósito e incertidumbre, no tiene vida eterna en Cristo, mas el que cree tiene una existencia eterna como hijo de Dios. Pues lo que cree determina la existencia misma del ser, su eternidad y su trascendencia, gracias a la maravillosa obra de Cristo: su muerte y su resurrección.

Si has creído en Jesús, puedes tener la certeza y la convicción de que tienes vida eterna.   Oración.

«Padre, soy lo que soy gracias a que tú enviaste a Cristo para darme vida eterna cuando estaba muerto en mis delitos y pecados, me has dado en abundancia, me has salvado por gracia por medio de la fe y soy tu hijo, te doy toda la gloria y alabanza, en el nombre de Jesús. Amén.

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Ausencia de luz. Parte 2

 


Ausencia de luz. Parte 2

“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.” Juan 3:19-20

“porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,”, 2 Corintios 10:4-5

Como terminamos reflexionando en el devocional de ayer, ¿a qué nos debe llevar este conocimiento de lo que significa el mal?. A dos cosas esencialmente: a permitir que la luz de Cristo resplandezca en nuestra vida, que en esencia es reflejar su carácter; para colocar en acción el bien. Y segundo, a usar las armas espirituales de luz para contrarrestar la influencia del mal y no permitir que se dañe lo bueno.

Profundicemos en estas dos ideas bíblicas:

Colocar en acción la luz, colocarnos en alto significa ir y predicar el evangelio, anunciar a Cristo es no escondernos debajo de la mesa (Mateo 5:14-16), sino hacer lo que dice 1 Tesalonicenses 5:6: “Por tanto, no durmamos, como los demás, sino velemos y seamos sobrios”, ya que en pocas palabras, el adormecimiento de los que pueden dar luz, es la causa de que el mal invada la tierra, las familias y gane terreno en muchas áreas.

Usar armas espirituales, pues si el mal también es una influencia maligna, no podemos quedarnos quietos cuando algo malo ocurre o está por ocurrir, detrás de muchas situaciones e incluso de hombres, hay influencias de maldad que los empujan, así que debemos luchar espiritualmente en oración para detener la influencia del mal como dice 2 Corintios 10:4-5.

Hermanos es tiempo de despertar y ser diligentes para que reflejando el carácter de Cristo por el poder de su Espíritu, llevemos su amor y su Palabra a todo el mundo, pues es tiempo de gracia; llegará el día que los creyentes seamos quitados de la tierra, entonces no habrá quien detenga el mal y la oscuridad avanzará hasta que Cristo regrese y venga a juzgar con justicia a los que rechazaron su luz. (2 Tesalonicenses 2:7, Apocalipsis 19:11-15)    Oración.

«Padre, me has dado tu Palabra y tu Espíritu para aprender tus principios y reflejar el carácter de Cristo, de esta manera llevar el verdadero evangelio a todos los que tienen hambre de ti, entonces el mal no avance en mi familia y en mi nación, no permitas que los afanes de la vida enfríen y oculten la luz de Cristo que debe brillar en mi vida  amen.

martes, 5 de noviembre de 2024

Ausencia de luz. Parte 1

 


Ausencia de luz. Parte 1

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”, Mateo 5:14-16

Los versículos de hoy hacen una comparación entre la luz y la oscuridad, relacionando el mal con la oscuridad y el bien con la luz. Esto denota o significa que el mal es la ausencia de luz, la carencia de virtud o el deterioro de funcionalidad de lo bueno.

Hay varias palabras en la Biblia que se usan para referirse al mal, en Mateo 6:34 se usa la palabra Kakós (κακός), «Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal (kakós).»; esta Palabra «Kakós» generalmente se traduce como «malo» o «mal» y es utilizado para describir cosas que son inherentemente malas o dañinas, no solo moralmente, sino también en términos de calidad o funcionalidad.

En Mateo 7:17-18 se usa la palabra “saprós”, «Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar frutos malos (saprós), ni el árbol malo dar frutos buenos.»; se traduce como»podrido» o «corrupto «, y se usa para describir cosas que se han deteriorado o están en un estado de descomposición.

En Mateo 6:13 se usa la palabra ponerós (πονηρός), «Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.»; aquí «mal» en este contexto puede entenderse como el mal en general o el «malvado», o haciendo referencia a una influencia o entidad maligna.

Es decir, que el mal también se relaciona con la inacción del bien, o cuando alguien que puede hacer el bien no lo hace. Indiferencia, insensibilidad, falta de disposición para ejecutar el bien como enseña Romanos 12:21: “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.”

Entonces, podemos reflexionar sobre tres definiciones bíblicas del mal: primero, la falta de funcionalidad de algo; segundo el deterioro o descomposición de ese algo; y tercero, la influencia maligna.

Entonces, ¿a qué nos debe llevar este conocimiento de lo que significa el mal? Lo profundizaremos en el devocional de mañana.    Oración.

«Padre, en la guía de tu Espíritu ayúdame amado Señor a ser luz en este mundo, a orar y predicar a los que no conocen tu Palabra, pero sobre todo a reflejar el carácter justo y santo de Cristo en todas mis acciones, siendo lleno de paz, perdón, sabiduría y amor; por amor a Cristo, amén.

lunes, 4 de noviembre de 2024

Ser uno con Cristo

 


Ser uno con Cristo

“Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.”, Juan 17:20-23

Nuestra relación ha pasado de iniciar caminando con Dios para ya no caminar en nuestro propio camino; luego, en ser amigos de Dios por medio de Cristo, quien nos ha reconciliado y por su gracia somos de la familia de Dios.

Pero el nivel superior al que debemos llegar es ser uno con Cristo. Es decir, que Cristo refleje toda su gloria, amor y favor a través de nuestras vidas. Claro que sí, es una amistad con Cristo, pero mucho más íntima y personal; cuando pasamos más tiempo con él y lo conocemos más, empezamos a parecernos cada día más a él pero también pasamos a ser parte activa del propósito y de la misión que tiene él para cada uno de nosotros.

Se trata entonces de consolidar en mi experiencia diaria los atributos de Cristo que Dios ya me ha dado por la fe, su humildad, paciencia, su carácter santo, su obediencia y en si todo el fruto de su Espíritu, deben empezar a ser evidentes en mi, cuando soy uno con Cristo.

Por esto ora Jesús al Padre fervientemente para que todos seamos uno en el Padre y en el Hijo, es decir, si la Triunidad divina es una relación de amor eterna en perfecta comunión, cuando creemos en Cristo somos unidos a él y por lo tanto entramos a ser parte de la familia de Dios; esto tiene un propósito que revela el Señor: “para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.”, el mundo conoce que somos de Cristo, cuando podemos amar de la manera que Cristo nos amó primero y cuando llegamos a ser perfectos en unidad con otros hermanos en la fe, para alcanzar a muchos. Él es el primero entre muchos, porque la gloria que le dio el Padre nos la dio a nosotros y todo esto por medio de la fe; por eso dice: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:20-21).    Oración.

«Padre, por la fe me has insertado en Cristo para llevar mucho fruto. Él vive a través de mi, siendo mi vida el reflejo de tu gloria, permíteme entender este misterio de unión con Cristo y cada dia ser más y más parecido a él a medida que soy transformado a su gloriosa imagen. En el precioso nombre de Jesús, amén.

domingo, 3 de noviembre de 2024

Ser amigo de Dios

 


Ser amigo de Dios

“Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.”, Isaías 41:8

“Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.”, Santiago 2:23

Somos seres creados para vivir de manera social, por esto en los mandamientos de Dios es consistente el principio de que si amo a Dios, debo manifestarlo amando a los demás (Mateo 22:37-39). Sin embargo, el pecado nos lleva a pleitos, contiendas, diferencias irreconciliables y a romper relaciones; corazones heridos, lágrimas y finalmente enemistades.

La solución a esto es iniciar y cultivar la mejor amistad de todas, la amistad con Dios. Abraham es nuestro ejemplo, pues Dios mismo dice: “Abraham mi amigo” (Isaías 41:8b); qué maravilloso sería que también afirmara esto de cada uno de nosotros; (ahora te invito para que digas tu nombre y completes con la frase «mi amigo»). Y esto es posible gracias a Jesús, pues él con su muerte nos reconcilió con el Padre: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:18). Es decir, no solo nos dio la oportunidad de ser sus amigos, sino que nos puso la misión de traer a otros amigos cuando les compartimos acerca de Jesús.

La amistad con el mundo es enemistad contra Dios, la amistad con el mundo es incierta y llena de traiciones, desengaños y dobleces; en contraste, la amistad con Dios es la amistad con un Padre bondadoso, lleno de amor, un Dios justo que para darnos su amistad dio en sacrificio a su propio Hijo, para que creyendo nosotros en él fuese pagado el precio de nuestra condena. Así como Abraham inició esta amistad cuando le creyó a Dios, nosotros, creyendo en Jesús por medio de su sangre nos es contado por justicia y somos entonces sus amigos: “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.” (Gálatas 3:14). El Espíritu Santo es la garantía de nuestra amistad eterna con el Padre.    Oración.

«Padre amado, gracias porque me ofreciste tu amistad enviando a Cristo a salvarme, cuando era enemigo tuyo por mi pecado, pero Cristo pagó el precio de mi maldad con su muerte y al resucitar confirmó la victoria que ahora por la fe tengo también para mi. Te adoro Señor por amarme tanto y darme tu Espíritu que me confirma que soy ahora tu amigo. En el nombre de Jesús. Amén.

sábado, 2 de noviembre de 2024

Caminar de la mano de Dios

 


Caminar de la mano de Dios

“Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.” Génesis 5:24

Para caminar con Dios, estamos llamados a ser hombres de fe como Enoc: “Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios”, (Hebreos 11:5). Esta es la clave “por la fe”, Enoc le creyó a Dios, confió plenamente y en su diario caminar tuvo presente al Señor. Por esto el escritor de Hebreos inspirado por el Espíritu Santo, escribe acerca de diferentes hombres que por la fe hicieron grandes cosas y soportaron pruebas tremendas; menciona a Enoc como uno de aquellos que al tener la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, pudo agradar y ser partícipe de la bendición que Dios da a los que creen, conforme está escrito en la palabra de Dios que la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios (Hebreos 11:1, Romanos 10:17).

Nosotros también si caminamos con Dios, estando atentos a lo que dice su palabra para vivirla diariamente, sin dudar y siendo constantes en esto, lograremos cosechar una relación de amor que nos llevará a que su paz nos eleve por encima de todos los dolores y problemas de la vida. No a evadir la realidad, sino a enfrentarla con la actitud, la verdad y poder de la fe.   Oración.

«Padre, quiero caminar contigo y sé que el único camino es Cristo, llevar mi vida a la cruz para morir y resucitar con él, para que así en mi diario caminar pueda ir de tu mano, sabiendo que tienes el control de mi vida y tu Palabra guía mis pasos. En el nombre de Jesús. Amén.

viernes, 1 de noviembre de 2024

La paciencia de nuestro Señor, es para salvación

 


La paciencia de nuestro Señor, es para salvación

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. 2 Pedro 3:9

“Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito”. 2 Pedro 3:14-15

Al observar el mundo de hoy y cómo la maldad se ha multiplicado, las guerras, la violencia, la inmoralidad y la corrupción en todo, muchas personas están sufriendo y se preguntan ¿por qué Jesús no vuelve ahora y trae paz y solución a todos los problemas?

Muchos quizás nos preguntamos: ¿Por qué Dios se demora? El apóstol Pedro nos advirtió sobre este tiempo y dijo que mucha gente se burlará de los creyentes y dirán: ¿Qué hubo de esa promesa de su venida? 2 Pedro 3:4.Y nos aclara que hay una buena razón para su demora y es que el Señor está dando tiempo para que muchas personas se arrepientan antes de su regreso.

Dios nunca tiene prisa, pero siempre llega a tiempo, porque para el Señor un día es como mil años y mil años como un día.

Dios no está demorado en cumplir su promesa, sino que es paciente porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan, su demora es para salvación. Se está refrenando por todos aquellos que todavía no se vuelven a Él. Está retrasando el final para que muchos se salven, está dando un tiempo de gracia para que se conviertan y cambien. Dios está manteniendo con amor la puerta abierta para la salvación de ellos.

Pero, ¿Qué hacemos mientras esperamos que Dios haga lo que ha prometido hacer? 1)Debemos confiar en el Señor, llenándonos de vida y de gozo en la medida que nos perfeccionamos para ser más como Él. 2)Siendo dependientes de Dios, permaneciendo a pesar de que vengan cosas difíciles y siendo pacientes, recordando que el control de todo está en sus manos. 3) Volviéndonos de corazón a Él, cambiando radicalmente la dirección de nuestra vida, alejándonos del pecado y santificandonos cada día. 4) No siguiendo las ideologías y antivalores de este mundo que nos llevan a la perdición y a alejarnos de su Presencia.

El Señor vendrá cuando menos pensemos y el mundo tal como lo conocemos será puesto al descubierto. Habrá un cielo y una tierra nueva en donde morará la justicia, 2 Pedro 3:13. Vivamos entonces lo mejor posible en pureza y paz, creciendo en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, 2 Pedro 3:18.    Oración.

«Señor, mientras espero tu regreso, ayúdame a vivir una vida santa y piadosa para que todo mi ser: espíritu, alma y cuerpo sea guardado irreprensible hasta tu segunda venida. Dispón mi corazón para que pueda compartir esta promesa para que muchos se arrepientan, te conozcan y sean salvos. En el nombre de Jesús, amén.