domingo, 2 de mayo de 2021

CÁRCELES EMOCIONALES. PARTE 1

 


CÁRCELES EMOCIONALES. PARTE 1

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos”, Lucas 4:18

Tal vez muchos no están en una prisión física, pero sí encerrados en conflictos emocionales que los mantienen atrapados en su mente.

Incluso hay personas que físicamente han ido a parar a una cárcel por algún delito cometido o incluso por injusticia, y han encontrado allí la libertad cuando han escuchado y creído en la Palabra de Dios.

Porque la Palabra de Dios, cuando la aceptamos, tiene un primer efecto y es el de liberar nuestra mente de la opresión de la mentira, que causa confusión y altera nuestra forma de actuar. La mentira nos lleva a estar cautivos de nuestras emociones, porque creerle implica no estar atento a escuchar la guía del Espíritu de Dios, pues Jesús nos prometió que Él nos guiaría a toda verdad.

¿Hay alguna opresión en tu vida que te lleva a sentirte sin salida, atrapado en sí mismo o en los problemas? Evalúa lo que es verdad en cada situación, analizando todo frente a lo que dice la Biblia y llevando el pensamiento a la obediencia a Cristo. A través de su Palabra encontramos libertad y paz para nuestro pensamiento, pues no se trata de que no tengamos ningún problema o de que se terminen inmediatamente, sino que Dios nos da la fuerza para resistir, la sabiduría para resolver y la libertad a través de su Palabra.  Oración.

"Gracias mi Señor porque me has dado libertad en mi mente, porque tu verdad revelada nos conduce hacia sendas de justicia y amor, porque donde está tu Espíritu, allí hay libertad. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 1 de mayo de 2021

Porque Dios estaba con Él

 

Porque Dios estaba con Él

“Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. Hechos 10:37-38

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Hechos 1:8

Hoy debe llamarnos la atención esta afirmación: “porque Dios estaba con Él”. Es el secreto de Jesús para entender que la única manera de estar ungidos por el Espíritu Santo y con poder, es vivir cada día en comunión con el Padre. La vida de Jesús consistía en “hacer lo bueno porque Dios estaba con Él”. Tan asombroso era lo que estaba haciendo en ese entonces, que su mensaje de paz se divulgó “por toda Judea”, comenzando por Galilea; y las buenas noticias corrían rápidamente anunciando su obra.

Juan el bautista venía predicando el mensaje de arrepentimiento para el perdón de pecados, diciéndole a las personas que enderezaran su camino para ver la salvación de Dios. Señaló a Jesús como el que los bautizaría en Espíritu Santo y fuego como dice Lucas 3:16 “Respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”.

Ese mismo poder de Jesús es el que prometió a su iglesia cuando dijo, antes de su ascensión, que seríamos investidos de poder desde lo alto, para poder llevar las buenas nuevas a todo el mundo, para sanar a los enfermos y quebrantados de corazón, para pregonar libertad a los cautivos y esclavizados por Satanás. El Señor modeló el comportamiento que esperaba que tuviéramos los que íbamos a ser sus discípulos. Con nuestra propia vida daríamos testimonio de Jesús.

Poderosos versículos que deben vigorizar nuestra vida espiritual, porque Dios nos dio su unción y poder y nos ha llamado a continuar su ministerio aquí en la tierra hasta que Él regrese. Animémonos hacia lo bueno, en cada paso del camino. El Señor nos recuerda que está siempre a nuestro lado cuando le invocamos. Si permanecemos en comunión seremos ungidos y llenos de Él para vencer las circunstancias que nos rodean.  Oración.

«Señor, ayúdame a caminar contigo cada día porque entiendo que es la única manera de estar ungido por tu Espíritu Santo y ser lleno de poder; imprégname de tu Presencia, de tu amor, de tu compasión, de tu misericordia, para hacer lo bueno dondequiera que esté y llevar las buenas nuevas a todos los que están cautivos y oprimidos por el enemigo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 30 de abril de 2021

 


Verdaderos adoradores

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.” Juan 4:23

El hombre desde el inicio de los tiempos siempre ha estado buscando algo o alguien a quien adorar, siempre y cuando sea mayor o mejor que él, buscando de esta manera su vida espiritual, pero evidentemente aquí hay algo mal y es que solo a Dios debemos adorar, dice la Biblia que solo el Creador es digno de adoración, las criaturas no (Romanos 1:25).

Cuando se nos habla de adorar a Dios inmediatamente pensamos en cantar para Él, pero claramente esto se queda corto para todo lo que conlleva una verdadera adoración; podemos iniciar diciendo que la adoración es nuestra respuesta a Dios por su incomparable amor hacia nosotros.

Para lograr una verdadera adoración a Dios, es importante saber que debe existir una relación personal con Él a través de la fe y basada en la obediencia, es decir, hacer las cosas como Él nos dice y no como nosotros pensamos que están bien, confiando en su voluntad. Para entender mejor esto vamos a ver dos ejemplos de adoración que agradaron a Dios, el primero es la historia de Caín y Abel, los cuales llevaron cada uno su ofrenda a Dios pero solo la de Abel le fue agradable porque él la hizo como Dios mandaba y no como él pensaba, lo hizo por fe (Hebreos 11:4); el segundo ejemplo lo encontramos en Génesis 22:1-13, que es cuando Dios ordena a Abraham que sacrifique a su hijo Isaac, y él por fe y en obediencia se dispuso a ir y adorar al Señor (Hebreos 11:17-19) (Génesis 22:5), aunque finalmente Dios le dice que no lo haga porque vio que él verdaderamente le iba a obedecer (Génesis 22:12).

Entonces, lo que podemos notar con esto es que los verdaderos adoradores son aquellas personas que desean por fe y de manera fiel obedecer a Dios, agradarlo en todo tiempo, bajo cualquier circunstancia o actividad, pero esto solo se logra a través de una relación personal con Él y por medio de su Espíritu Santo que mora en nosotros.   Oración.

«Padre de la gloria, gracias por tanto amor al enviar a tu Hijo a morir por mis pecados, permíteme poderoso Dios que pueda corresponder a tan inigualable acto con una vida de constante adoración a ti; Tú buscas adoradores en espíritu y en verdad, que por la fe en lo que Tú nos dices y mandas te obedezcamos de manera espontánea y continua, por lo que te pido que cada día seas transformando mi manera de pensar, de hablar y de actuar para que sean conforme a tu voluntad, en el nombre de Jesús, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 29 de abril de 2021

Bien decir

 

Bien decir


“De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?” Santiago 3:10-11

Nuestra lengua, ese pequeño pero poderoso órgano de nuestro cuerpo.

La palabra de Dios nos enseña que a través de nuestra lengua, es decir, por medio de nuestras palabras, podemos edificar o destruir a quien nos escucha, bien decir o maldecir; pero ¿Cuál debe ser nuestra elección, a qué nos llama Dios?

En primer lugar, dice Proverbios 10:11 “Manantial de vida es la boca del justo; pero violencia cubrirá la boca de los impíos”, es decir que, cuando abramos nuestra boca debe ser para bien decir, expresar bendición, vida, esperanza, amor, paz y toda virtud en la que podamos pensar, nosotros, hijos de Dios, debemos adornar la sabiduría y como dice Proverbios 12:18, hacer que lo que digamos sea como medicina para la persona que nos escucha, que alegre su corazón y no que lo hiera como con golpes de espada.

Y, en segundo lugar, Proverbios 15:28 nos indica “El corazón del justo piensa para responder; mas la boca de los impíos derrama malas cosas”, quiere decir que, para hacer posible que nuestro hablar sea como medicina, de bendición y lleno de sabiduría, debemos aprender a pensar antes de hablar, tomarnos el tiempo para preguntarnos si lo que vamos a decir impacta positivamente la vida de la otra persona; si la respuesta es un sí, podemos hablar, de lo contrario es mejor callar. Además, dice Proverbios 10:19 “En las muchas palabras no falta pecado; más el que refrena sus labios es prudente.” Hermanos, no podemos estar diciendo todo lo que pase por nuestra mente, tenemos que aprender a poner freno a nuestra lengua para evitarnos muchos pecados, tristezas y lamentaciones.

Finalmente, como nos exhorta la Palabra de Dios en Santiago 3:9, no puede ser que de nuestra boca salga bendición para Dios y maldición para el hombre que es hecho a la imagen de Dios; así que, si amamos y bendecimos a Dios, lo mismo debemos hacer con su creación porque estamos hablando de nosotros.  Oración.

«Padre Santo, me dices que todo lo puedo en Cristo que me fortalece y yo te creo, así que, te doy gracias, te alabo y te bendigo porque sé que me enseñarás a poner freno a mi lengua para pensar antes de hablar; te pido perdón por lo necio que he sido al dejarme tentar y decir todo lo que ha pasado por mi mente, confió en que me enseñarás sabiduría y prudencia, por lo que decido no apoyarme en la mía y esperar en ti Señor, sé que obrarás poderosamente a mi favor, en el nombre de Jesús.  Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 28 de abril de 2021

Honra a tus padres, parte 2

 

Honra a tus padres, parte 2


“Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Cobán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre” Marcos 7:9-12

La honra a nuestros Padres es aún después de ser hijos independientes o casados.

La Palabra de Dios hoy nos cuenta un relato muy especial y es el de Jesús amonestando a los fariseos y escribas de la época, porque habían cambiado el mandamiento de Dios que dice honra a tu padre y a tu madre, por el mandamiento de ellos que decía que si una persona entregaba todos sus bienes como ofrenda a Dios quedaba absuelto de proveer, cuidar o ayudar a sus papás.

Esta es una enseñanza gigantesca y a la vez un llamado de atención para todos nosotros, pues muchas veces se nos llena la boca diciendo que somos hijos de Dios, pero a la hora de obrar con toda verdad, justicia y bondad no lo hacemos, nos quedamos como los religiosos de ese tiempo, honrando a Dios con nuestros labios, pero en realidad nuestro corazón está lejos de Él.

Hermanos, no podemos pretender honrar, agradar o alabar a Dios si no cumplimos sus principios, si no obramos justamente, si no producimos fruto que lo glorifique; no es posible estar en la iglesia cantando y danzando para Dios cuando al mismo tiempo nuestros padres están necesitando de nuestro cuidado, atención o compañía, debemos comprender que honrar a nuestros padres es honrar a Dios.

Existe un momento muy particular en la crucifixión de nuestro Señor Jesús y en el cual es muy importante que reflexiones hoy, y es cuando Él le entrega su madre a su discípulo amado, dice Juan 19:26-27 “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.” ¿Logramos notar lo importante que es para Dios la honra a nuestros padres?, es casi imposible que se cumpla el propósito de Dios para nuestras vidas si hay falta de honra a nuestro padre o madre. Jesús, el hijo de Dios, fue intachable en su obediencia al Padre y el perfecto modelo a seguir en honra a su madre.  Oración.

«Dios, eres mi Padre Celestial pero también me has dado padres terrenales que me mandas a honrar y que, a diferencia de ti, son imperfectos, cometen errores y también, en muchas ocasiones, necesitan de mi atención y provisión; es por esto que te pido me des la humildad y misericordia para no juzgarlos, y el amor y bondad para sustentarlos, te doy gracias por sus vidas y por el privilegio de poderlos honrar, pues sé que a la vez te estoy honrando a ti, gracias Señor, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 27 de abril de 2021

Honra a tus padres, parte 1

 

Honra a tus padres, parte 1

“Honra a tu padre y a tu madre, q


ue es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.” Efesios 6:2-3

La honra a nuestros padres es de tanto agrado para Dios, que es uno de los mandamientos más atacados por el enemigo, pero hoy nuestro Padre celestial nos anima a no dejarlo de practicar bajo ninguna circunstancia.

La relación con nuestros progenitores es una de las más variantes en nuestra vida. Cuando somos bebés y niños, el amor, respeto, admiración y dependencia hacia nuestros papás es indiscutible, somos la alegría y bendición del hogar; pero luego llega la adolescencia y la juventud, y es cuando las cosas empiezan a cambiar, creemos que nuestros padres son unos amargados, anticuados y fastidiosos, entonces empezamos a dejar de confiar en ellos, de decirles un te quiero, de obedecerlos y de respetarlos, a lo que también se le suma el juzgarlos por sus errores, defectos y debilidades, nos creemos con el derecho de criticarlos por lo que hicieron o dejaron de hacer con nosotros durante la crianza, y entonces nuestra respuesta es indiferencia, rechazo, desobediencia y falta de amor, porque según nosotros ellos no son dignos merecedores de nuestra honra, y es con esta actitud con la que probablemente los seguimos tratando durante muchos años.

Queridos hijos, la Biblia nunca dice que dependiendo de la excelencia moral o del tipo de persona que sea tu padre o madre es el grado de honra que les debes dar, simplemente nos dice obedézcanlos en todo porque esto es justo y agradable al Señor (Colosenses 3:20, Efesios 6:1). Evidentemente, no es una opción, es un mandato.

Proverbios 20:20 dice “Al que maldice a su padre o a su madre, se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa.” según este Proverbio, una terrible oscuridad de vida nos espera si insultamos a nuestros padres.

Debemos entender que solo por el hecho de ser las personas que Dios escogió para traernos al mundo ya merecen todo nuestro respeto, a ellos debemos total y continuo agradecimiento por todo el amor, cuidado, educación, protección y provisión cuando nosotros tan solo éramos unas pequeñas criaturas; así que, si deseas larga vida y prosperidad, honra a tus papás.    Oración.

«Señor, tu primer mandamiento con promesa es honrar a nuestros padres, que bendición es conocer y obedecer tu Palabra. Te doy gracias por esas personas que escogiste para traerme a la vida y te pido los bendigas hoy y siempre; así como también te ruego me permitas verlos y tratarlos con respeto y mucho amor, quita de mi toda mentira en su contra y toda actitud de deshonra, en el nombre de Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 26 de abril de 2021

Despojaos del viejo hombre

 

Despojaos del viejo hombre


“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.” Efesios 4: 17-18

Recibir por fe a Cristo Jesús como nuestro Señor y Salvador personal tiene para el creyente un significado de transformación de su vida, es el nacimiento de un nuevo hombre. “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:17-18).

Un nuevo hombre, debe vivir como hombre nuevo y, una nueva criatura como criatura nueva; “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Efesios 4: 22-24).

Más aun, el Señor en su palabra nos manda: “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas” (Isaías 43:18) aunque el enemigo siempre estará tratando de recordarnos nuestra pasada manera de vivir para hacernos sentir culpables y robarnos la bendición que nos dice: “Yo deshice como nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.” (Isaías 44:22)

“Despojaos del viejo hombre” es un mandato a vivir en obediencia, con el temor de Dios en nuestro corazón, honrando y glorificando su nombre todos los días que Dios nos permita vivir. Recordemos siempre el propósito que Dios tiene para con nosotros al habernos escogido y llamado: “Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.” (Isaías 43:7) Por tanto, para gloria de Dios debemos vivir, renovados en el espíritu de nuestra mente.  Oración.

«Santísimo Señor, Dios Padre Todopoderoso y Eterno, en el nombre de Jesucristo de Nazareth, te damos gracias porque en tu amor eterno con que nos has amado, enviaste a tu hijo unigénito para que ofreciera su vida y derramara su sangre en la cruz del calvario a la cual llevó todos nuestros pecados, culpas e iniquidades; y por la gracia que nos has dado en Cristo Jesús, al recibirle por fe, fuimos juntamente crucificados con Él y con Él juntamente resucitados, de modo que nuestro viejo hombre, crucificado quedó en la cruz del calvario y ahora somos nuevas criaturas en Cristo Jesús y como nuevas criaturas, sustentados por tu Santo Espíritu, vivimos para honra y gloria de Dios. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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