lunes, 31 de octubre de 2016

La miopía espiritual

La miopía espiritual
LUCAS 16.19-31
En Lucas 16, Jesús cuenta la historia de un hombre rico que vivió para sí mismo sin tomar en cuenta a Dios. Después de morir, experimentó la consecuencia de su decisión —su separación eterna del Señor.
Jesús lo describe como alguien que vivía rodeado de lujos (v. 19), proveyendo para sí lo mejor que el dinero podía comprar, pero dando poco al pobre que estaba a su puerta. Es importante entender que este hombre no fue juzgado severamente por Dios por su riqueza. Él no se opone a nuestro éxito. Ni tampoco quedó separado del Señor por su falta de caridad hacia los demás. No hacía daño deliberadamente a otros, sino que no notaba a quienes padecían necesidades por estar concentrado solamente en sí mismo.
El error del hombre rico fue que hacía toda clase de provisión para su cuerpo, pero ninguna para su alma. Nuestra cultura practica un estilo de vida parecido. Adquirir riquezas materiales y la satisfacción propia, son la búsqueda principal de muchos en nuestro mundo. Lograr lo que uno quiere parece ser el objetivo, ya sea luchando para llegar a fin de mes, o teniendo la cuenta bancaria rebosante.
La Biblia dice que fuimos creados para relacionarnos con el Padre mediante la fe en su Hijo. El hombre rico ignoró a Dios y pagó el precio final. Nuestro destino eterno depende de la decisión que tomemos en cuanto a Cristo.

Quien acepta el regalo de la salvación de Cristo, vivirá eternamente con Él en el cielo. Quienes rechacen a Dios sufrirán la eternidad separados de Dios. Si usted conoce a personas que son miopes espirituales, ore por ellas para que pongan su fe en Cristo.

domingo, 30 de octubre de 2016

Hebreos 8:1-2

Hebreos 8:1-2
Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, aquel que se sentó a la derecha del trono de la Majestad en el cielo, el que sirve en el santuario, es decir, en el verdadero tabernáculo levantado por el Señor y no por ningún ser humano.
Por un lado, estamos nosotros tratando de sobrevivir. Por el otro, está Dios buscándonos todos los días para que nos reconciliemos con Él. Por un lado estamos buscando sentido a nuestra vida. Por el otro está Dios con sus manos abiertas esperando a que lo veamos y abramos nuestros brazos para recibirlas. Por un lado estamos aferrados a lo que tenemos. Por el otro, no tenemos idea de cuánto nos estamos perdiendo por no voltear al Señor. Por un lado nos sorprendemos de los templos u otro tipo de arquitectura mientras que por el otro no podemos comprender lo que significa leer que hay un tabernáculo levantado por el Señor y por ningún ser humano.
Hay una línea que divide lo espiritual de lo carnal. Es importante encontrarla. Es importante respetarla y aprender a mantenernos del lado correcto en todo lo que hacemos. No podemos traspasarla para algunas cosas y al mismo tiempo permanecer en la espiritual. O se está de un lado o se está del otro.
¿Por qué escribo esto y qué tiene que ver con el pasaje de hoy? Al leer los versículos me doy cuenta de lo poco que entendemos a Dios y lo mucho que lo limitamos. Confiamos más en lo que podemos oír y tocar en lugar de la palabra de Aquél que es alabado en el cielo. Tenemos a un sacerdote que intercede por nosotros y está sentado a la diestra de Dios. ¡Nos ama! Quiere llenarnos de bendiciones. Sin embargo nosotros no le entregamos nuestra vida. ¿Por qué? ¿Por qué cuesta tanto trabajo dejar atrás todo y perseguir una vida entregada al Señor? Sé que no soy el único que se ha cuestionado esto. Espero tú también te lo hayas preguntado pues es señal de nuestro deseo de seguirle y romper con tantas cosas que estorban en nuestra comunión con Él. El pasaje nos dice que Cristo está a la derecha del Padre (Majestad). Nos dice que habita en donde ningún ser humano ha construido. ¿No te parece increíble? ¿Qué más podemos pedir? Cristo murió por nosotros. Resucitó para estar con el Padre e interceder por nosotros. Quiere ser nuestro sacerdote. No necesitamos realizar ningún sacrificio. Él ya hizo todo. Insisto. ¿Qué más podemos pedir? Sin embargo nos cuesta trabajo morir a nosotros y tomar su cruz. Nos cuesta trabajo compartir de Él en el trabajo o con nuestros vecinos. Nos cuesta trabajo creer que pueda hacer algún milagro en nuestra vida. No tiene sentido. Si realmente creemos en la biblia no podemos seguir así. Si realmente somos seguidores de Él, nuestra vida, nuestras acciones, deben de confirmar esa creencia y convicción. De lo contrario nos estamos engañando. Estamos en un juego de apariencias donde tristemente nosotros somos los únicos perjudicados. Piénsalo. ¿En dónde estás parado?
Oración

Señor y Padre mío: alabado seas. Has hecho todo por mí y yo no merezco tanto. Te pido perdón por mis pecados. Te pido perdón por ignorarte y no dejarte reinar en mi vida. Quiero tomar tu cruz y seguirte. Quiero dejar atrás todo lo que estorba en mi comunión contigo. Quiero mirar a la meta que es a tu lado y caminar confiado en que Tú alumbras mis pasos. Gracias mi Señor. Gracias por tanto que me das. En Cristo Jesús. Amén.

sábado, 29 de octubre de 2016

La importancia de las relaciones positivas

La importancia de las relaciones positivas
HEBREOS 10.23, 24
El tema de las relaciones positivas está cercano a mi corazón, porque Dios me ha dado amigos muy buenos. Son las personas que me desafían a hacer más para el Señor. Mis amigos me aman, ¡pero sin duda no están contentos con que quede como estoy! Si detectan un pecado en mi vida o ven algo que podría hacer mejor, me lo dicen.
Pablo daba también una alta prioridad a las relaciones. El apóstol se rodeó de personas que podían ayudarlo a lograr dos cosas: el cumplimiento de la misión que Dios le había dado, y su conformidad a la imagen de Cristo. Mientras Pablo se derramaba en las vidas de otros, él también estaba siendo edificado y fortalecido por sus hermanos en la fe. Eso, en resumen, es el plan del Señor para cada uno de sus hijos.
¿Y usted? ¿Tiene ciertas relaciones que le motivan a buscar a Dios con más fervor? Es muy importante saber a quiénes permitimos que influyan en nuestras vidas. El Padre celestial prepara a sus otros hijos para invertirlos en usted, como hermanos suyos en la fe, para animarle, para que oren por usted, y para que lo estimulen a tener una fe más completa, de modo que esté preparado para dedicarse a servir a otros. Las buenas relaciones con personas que se edifican mutuamente puede ayudar a los creyentes a cumplir con el plan de Dios para sus vidas.

Las mejores relaciones surgen entre personas que se animan mutuamente en la fe, y por eso “[se estimulan unas otras] al amor y a las buenas obras” (He 10.24). En otras palabras, nuestros mejores amigos son los que nos aman a pesar de como somos, pero no dejan de retarnos a mejorar para el Señor.

viernes, 28 de octubre de 2016

La influencia de las relaciones correctas

La influencia de las relaciones correctas
ÉXODO 17.8-13
El Señor diseñó el plan para su vida antes de la fundación del mundo, y cada día le guía por el camino marcado con su nombre. Él nunca tuvo la intención de que usted caminara solo. Los seres humanos fueron creados para relacionarse entre sí. Por eso, quiero decirle con toda seguridad que el mismo Dios le ayudará. Pero, además, Él da también hermanos en la fe para que sean nuestros alentadores, mentores, amigos y colaboradores.
No hay un solo personaje de la Biblia para quien la búsqueda de Dios fue una aventura en solitario. Pensemos en Moisés, por ejemplo, el héroe humano de la liberación de Israel, el receptor de los Diez Mandamientos, y el líder de los israelitas durante su largo viaje hacia la Tierra Prometida. Suena como una operación dirigida por un solo hombre, pero Moisés tenía una red de amigos y parientes que le daban sabios consejos y la ayuda necesaria. Él confiaba en Aarón y Josué, en particular.
Para la batalla contra Amalec, Dios diseñó una estrategia que involucró a los tres hombres. Moisés envió a Josué a liderar el ejército, mientras que él mantenía levantada su vara en honor al Señor quien les había prometido la victoria. Cuando la resistencia de Moisés flaqueaba, Aarón y Hur sostenían sus brazos en alto, dándole fuerzas para apoyar su misión. ¡Qué hermoso símbolo de amistad verdadera!

La autosuficiencia no es el propósito de Dios para sus hijos. Un grupo de personas bien conectadas puede hacer mucho más que un hombre o una mujer actuando solos. Moisés lo demostró. Fue un líder sabio y formidable, debido en parte al apoyo y el consejo de amigos leales.

jueves, 27 de octubre de 2016

El que refrena su lengua protege su vida

Proverbios 13:3
El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina.
Lo primero que me viene a la mente es recordar cuántas veces he tenido que pedir perdón por algo que dije que no estaba bien. ¿Cuántas veces has dicho: cómo pude haber dicho esto o aquello? Controlar nuestra boca no es cosa fácil. La biblia está llena de advertencias sobre ella. Nos previene sobre lo destructiva que es y lo indomable que puede llegar a ser. Nuestra boca puede provocar nuestra propia ruina si no aprendemos a entregarla a Dios. Nuestra boca debe ser controlada por nosotros y no al revés.
Aquello de lo que hablamos, dice la biblia que es lo que tenemos en el corazón. ¿Estamos criticando? ¿Juzgando? ¿Mintiendo? ¿Utilizando groserías?
¿Cómo hablas?
Seguramente cuando eras pequeño te corrigieron sobre lo que debes o no decir. Pero no creo que te hayan advertido sobre lo destructivo que puede ser el no controlar tu lengua. Me parece que muy pocas personas entienden y aceptan que al cuidar nuestra lengua protegemos nuestra vida y al no hacerlo provocamos nuestra propia ruina.
¿Por qué no hacemos un compromiso y entregamos nuestras palabras a Dios?
Qué mejor que hablar lo correcto. Qué mejor que cada vez que digas algo sea constructivo, promueva la gracia y amor de Dios. Esto no significa que vas a tener que cambiar tu tono de voz o las palabras que utilizas hablando ahora pura cursilería. ¡NO! La transformación que Dios quiere no va por ese camino sino por el lado de entregar aquello de lo que hablamos no dejando que nuestra lengua nos controle y sea ella quien decida lo que habremos de decir.
Piensa en aquellos momentos en los que no controlaste tu boca y las consecuencias que se derivaron de ello…
Todos hablan, pocos controlan lo que dicen. La lengua debe ser controlada.
Para poder controlar nuestra boca, debemos analizar nuestra forma de hablar. Debemos meditar en cómo nos dirigimos a las personas, cómo expresamos nuestras inconformidades y nuestras diferencias, cómo le hablamos a nuestros superiores y a aquellos a nuestro cargo, cómo le hablamos a nuestros seres queridos cuando estamos contentos y también cuando estamos enojados, cómo contestamos cuando nos lastiman o molestan, en general: meditar en lo que sale de nuestra boca en cualquier circunstancia.
Hoy Dios nos dice que no controlar nuestra lengua traerá ruina a nuestra vida. Es probable que, como yo, ya hayas experimentado parte de esa ruina por no haber controlado tu boca. Hagamos caso de este proverbio y comencemos a poner control sobre lo que decimos y protejamos nuestra vida.
Oración
Señor: te pido perdón por tantas cosas que he dicho que no están bien. Te entrego mi lengua porque yo no puedo controlarla. Ayúdame a que de mi boca salga bendición y no destrucción. Cambia mi forma de hablar Señor. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús

Amén

miércoles, 26 de octubre de 2016

Cómo Vivir En Santidad Según La Biblia?

Cómo Vivir En Santidad Según La Biblia?  Algún Consejo Que Funcione?

Si estás buscando algunas recomendaciones para vivir en santidad y lo más importante, el conocer de uno o más consejos bíblicos sobre el tema, te invito a leer este artículo ya que es posible cumplir con este requisito para un día ver a Dios. En este punto recuerda que lo primero es la obediencia a su palabra.



De nada vale todo el conocimiento del mundo si no somos capaces de someternos a la responsabilidad que trae con el dicho conocimiento. La cualidad de ser santos sólo se aplica a hombres y mujeres que saben negarse a si mismos y vivir para Dios, te recomiendo buscar la dirección de su Santo Espíritu ya que es el consejo que mejor funciona si en verdad quieres vivir en santidad.

Qué Es La Santidad y Cómo Vivirla Según La Biblia?

Trataremos en breves palabras de definir el concepto de "santidad": la santidad es la cualidad de ser santo, esto implica vivir una vida completamente pura ante los ojos de tu creador (Dios). Por medio de la fe en nuestro Señor Jesucristo pasamos por el proceso de conversión en el cual por la gracia divina somos justificados (se no perdonan los pecados) e inmediatamente somos apartados del mundo y consagrados para la obra de Dios. Somos convertidos en nueva criatura, su iglesia pura, sin manchas y sin arrugas (Efesios 5:27).




Nadie sin la plena dirección del Espíritu Santo puede en verdad ser considerado santo, él es el que nos guía a toda verdad y a toda justicia (Juan 16:13) por lo que necesitamos de su presencia e instrucción cada día de nuestra existencia para saber qué es y cómo mantener la santidad. Te podemos dar muchas recomendaciones, consejos basados en la experiencia y el conocimiento limitado que tenemos, pero ninguno como el de dejarte moldear por tu mismo creador por medio del Espíritu Santo.

Recomendaciones Para La Vida En Santidad

1- Estudio y obediencia de los principios bíblicos

No existe forma de ser santo sin la observación de la palabra de Dios, en ella puedes encontrar todos los principios bíblicos para vivir conforme a tu creador. Ante todo sed hacedor de la palabra y no sólo oidor o estudioso de ella (Santiago 1:22).

2- Ser practicante del Ayuno

La biblia nos enseña que debemos fortalecer el espíritu y debilitar los deseos pecaminosos de la carne, en el ayuno hay un gran poder y además la misma palabra de Dios no dice que de estas cosas hablamos no con sabiduría humana, que es con la que enseña el Espíritu (1 Corintios 2:13-15). Dicho de otra forma: la lectura bíblica, el ayuno y la oración te hacen estar en mejor condición de ser dirigido por Dios.

3- Conocer el poder de la Oración

Habla con Dios, la oración es para eso, pero también en medio de ella debemos aprender a escuchar. Cuántas veces ha sido ministrado mientras oras?, el mismo Dios habla contigo te dá instrucciones. En su palabra él nos dice que debemos venir a su presencia con manos santas, el orar constantemente al padre te recordará tu compromiso de vivir en santidad.

4- Saber perdonar

Ser santo es vivir libre de pecados, al que no puede perdonar a su hermano a él tampoco se le perdonará (Mateo 6:12). Además sabemos la gran importancia de tener amor en nuestros corazones y ese amor es para todos incluyendo a quien te ofende. Los santos saben perdonar, pero los impíos guardan rencor y no alcanzan misericordia.

5- Huye de las tentaciones

Es de suma importancia saber cuidarse y de eso habla mucho la biblia: de las conversaciones dañinas, de caminos que no debemos andar, de las cosas en que debemos pensar u ocupar nuestro tiempo. También nos dicen las sagradas escrituras: "resistíd al diablo y él huirá de vosotros" (Santiago 4:7), no demos lugar al enemigo, nunca es lo mismo ser probados por Dios que ser tentado por Satanás.

6- No satisfacer los deseos de la carne: Gálatas 5:16

La única forma de ser santo es imitar a nuestro Señor Jesucristo, el fue probado en todo y en todo salió en victorioso. Si cumples con los consejos anteriores no tendrás muchos problemas en este sentido. Siempre tendremos dificultades, pero el Señor está presente para ayudarnos a no caer por lo que debemos confiar y mantener la integridad como hijos de Dios que tenemos nuestras vidas en sus santas manos.

7- Practicar justicia

Merecida o no, hacer lo que te corresponde y no esperando nada a cambio, Dios es justo y sus hijos también si es que en verdad son dignos representantes de él. No valen las excusas, es un mandato bíblico que debemos cumplir, además si somos santos, practicamos justicia y en todo tiempo.

Esta publicación fue inspirada en una de un amigo blogger que escribe de estos temas, en su artículo incluye estos y otros puntos por lo que te recomendamos leer dicha publicación bajo el tema "qué es la santidad". Ese te enlaza con otra que también vale la pena ver para tener un concepto más claro y amplio sobre este tema tan importante para en verdad agradar a Dios.


Vivir en santidad implica muchos sacrificios, pero vale la pena. Tu vida está segura en manos de Dios, no importan las luchas o pruebas en el camino, Cristo te ama, murió por ti y se merece que tú vivas en santidad.

martes, 25 de octubre de 2016

PROMESAS BIBLICAS

Recomiendo hacer declaraciones basadas en PROMESAS BIBLICAS.
1-Jesucristo está presente en medio de mi hogar, no estamos solos, no tendremos temor a nada, ni terror nocturno, ni opresión en el día, porque él está conmigo. En mi hogar él está presente y ni la maldad, ni ningún enemigo puede entrar en mi familia porque él es nuestro dueño y somos propiedad exclusiva de Dios
3-La escasez y la ruina salen de mi hogar…declaro Jehová Jireh. Salmos 37:25
5-Ninguna plaga tocara mi morada. – Salmos 91:10
6-Yo y mi casa serviremos al SEÑOR – Josué 24:15
7. Yo y mi familia honramos el día del SEÑOR – día domingo.
8. La economía de mi casa honra a JEHOVA con diezmo, ofrenda y primicias.
9. Pertenecemos a la gran comisión de Jesucristo para Salvar las almas.
10. Todos los bienes y derechos de mi casa le pertenecen a Jesucristo. Aleluya  Deuteronomio 8:18 – Pero acuérdate de Jehová tu Dios, porque [es] el que te diere el poder para hacer las riquezas, á fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como [es] el día de hoy.
3 Juan 1:2 – Amado, yo deseo sobre todas las cosas que seas prosperado y que tengas salud, así como prospera tu alma.
Malaquías 3:10 – Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobre abunde.
Josué 1: 9 – ¿No te he mandado? Esfuérzate y sé valiente; no temas, ni desmayes, porque Jehová tu Dios [está] contigo en dondequiera que vayas.

Jeremías 29:11 – Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová ., pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis