domingo, 1 de noviembre de 2015

Salmos. 72.v1-20

Salmos. 72.v1-20
72.1, 2 ¿Qué cualidades deseamos más en nuestros gobernantes? Dios desea que todos los que gobiernan bajo su control caminen en justicia y juicio. Cuando usted piense en los líderes del mundo de esta época, piense en cómo cambiaría el mundo si se comprometieran con estas dos cualidades. Oremos para que lo hagan (véase 1Ti_2:1-2).

72.12-14 Dios se preocupa por los necesitados, afligidos y débiles porque son muy preciados para El. Les preocupa mucho los pobres y los ama profundamente, ¿cómo podemos pasar por alto su situación? Examine lo que usted hace para alcanzar a otros con el amor de Dios. ¿Se olvida de la necesidad que tienen?

72.17 Salomón, el hijo de David, reinó en la época de oro de Israel. Construyó el majestuoso templo y la tierra permaneció en paz. Este salmo, aunque escrito por Salomón, mira más allá de su reinado, hacia el de Jesús el Mesías que se extiende "hasta los confines de la tierra" (72.8) y es mayor que cualquier imperio humano. Esto se cumplirá cuando Cristo regrese a reinar para siempre (Rev_11:15). Cuando vislumbramos su gobierno mundial, nuestros corazones se llenan de esperanza.

72.19, 20 El segundo libro de Salmos termina con "Amén y Amén", como lo hizo el Salmo 41 que cerró el primer libro. Este último versículo no significa que David escribiera el salmo, sino que escribió la mayoría de los salmos en el segundo libro.

sábado, 31 de octubre de 2015

Salmos. 71.v1-18

Salmos. 71.v1-18
71.1 El salmista había envejecido y veía su vida como un testimonio de todo lo que Dios había hecho por él (71.7, 18). Recordar las bendiciones de Dios a través de nuestra vida nos ayudará a ver la firmeza de su gracia en todos esos años, confiar en El para el futuro y decirle a otros los beneficios de seguir a Dios.

71.14 Cuando nos enfrentamos al ocaso de la vida, reconocemos que Dios ha sido una ayuda constante en el pasado. Cuando se debilitan nuestras capacidades físicas, necesitamos aún más de Dios y nos damos cuenta de que sigue siendo nuestra ayuda constante. Nunca debemos desesperarnos, sino seguir esperando su ayuda sin importar cuán severas sean nuestras limitaciones. Depositar nuestra esperanza en El nos ayuda a continuar, a seguir sirviéndolo.

71.18 Una persona nunca es demasiado anciana para servir a Dios, ni para orar. Aun cuando la edad nos impida realizar ciertas actividades físicas, no necesita apagar nuestro deseo de contar a otros (sobre todo a los niños) acerca de todo lo que hemos visto que Dios ha hecho en los muchos años vividos.

viernes, 30 de octubre de 2015

Salmos. 70.v1-5

Salmos. 70.v1-5
70.1-5 Cuando otros nos desilusionan y amenazan, nos sentimos vacíos, como si nos hubieran robado una parte vital nuestra. Cuando otros traicionan la confianza que depositamos en ellos, quebrantan nuestros espíritus. En esos momentos secos, vacíos, debemos unirnos al salmista y suplicar a Dios que se apresure a ayudarnos. Unicamente El puede llenar nuestras vidas con su gozo (70.4). Junto con el salmista deberíamos clamar: "Apresúrate a mí, oh Dios".

70.4 Este salmo corto (similar en contenido a 40.13-17) era una súplica de David para que Dios se apresurara a ayudarlo. Aun en este momento de pánico, no se olvidó de la alabanza. La alabanza es importante porque nos ayuda a recordar quién es Dios. A menudo nuestras oraciones están llenas de peticiones para nosotros y otros, y nos olvidamos de agradecer a Dios todo lo que ha hecho y adorarlo por lo que El es. No tome a Dios a la ligera ni lo trate como una máquina expendedora de productos. Aun en medio de su temor, David alabó a Dios.

jueves, 29 de octubre de 2015

Solmos.69.v3-32

Solmos.69.v3-32 David lloró hasta quedar físicamente exhausto, con la garganta seca y los ojos hinchados. Lloró hasta no poder más, aun así seguía confiando en que Dios lo salvaría. Cuando nos sintamos devastados por la muerte o por la tragedia, no necesitamos desmayar ni desesperar, ya que podemos volvernos a Dios y pedirle que nos salve y nos ayude. Las lágrimas seguirán corriendo, pero no lloraremos en vano.

69.13 ¡Cuántos problemas enfrentó David! Se burlaron de él, lo escarnecieron, lo humillaron e hicieron objeto de la murmuración de toda la ciudad. Pero aun así oró. Cuando nos vemos completamente humillados, nos vemos tentados a apartarnos de Dios, a renunciar a todo y a dejar de confiar en El. Cuando su situación parezca desesperada, determine que sin importar cuán malas se vuelvan las cosas, usted continuará orando. Dios escuchará su oración y lo rescatará. Cuando otros nos rechazan, necesitamos más de Dios. No se aparte de su amigo más fiel.

69.28 El libro de los vivientes es la lista que Dios tiene de los que están a bien con El y le son fieles (1.3; 7.9; 11.7; 34.12; 37.17, 29; 55.22; 75.10; 92.12-14; 140.13). El uso que hace el Nuevo Testamento del "libro de los vivientes" indica a los que recibirán vida eterna (véanse Filipenses._4:3; Rev_3:5; Rev_13:8; Rev_20:15).

69.32 Cuando David dice "vivirá vuestro corazón", significa que "se sentirán contentos y gozosos". La mayoría de la gente quiere un gozo perdurable y hará casi cualquier cosa para obtenerlo, desde arrebatar el dinero hasta involucrarse en aventuras amorosas. La única fuente genuina para la felicidad es Dios y recibimos un gozo duradero solo cuando lo buscamos. ¿De qué forma trata de encontrar la felicidad? Busque a Dios y viva de la manera en la que El quiere (Mat_6:33-34) y pronto encontrará el verdadero gozo.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Salmos.68.v17-34

Salmos.68.v17-34 Este salmo celebra las etapas finales de un viaje que comenzó en el monte Sinaí con la construcción del arca y que terminó adecuadamente en el monte Sion (sitio del santuario), el lugar escogido para la morada de Dios en su pueblo. Es posible que describa el traslado del arca del pacto a Jerusalén.

68.18 Este versículo se cita en Efesios.4:8 con referencia al ministerio del Cristo ascendido. Celebra la victoria sobre el mal. Afirma a todos los que creemos en Cristo que, por confiar en El, podemos vencer el mal.

68.19-21 Dios libera a su pueblo y aplasta a sus enemigos. La salvación es la libertad del pecado y de la muerte. El pecado y la muerte aplastarán a quienes se niegan a volverse a Dios. Los atrapará el pecado que amaban y los destruirá la muerte que temían. Cuánto mejor será para los que aman a Dios y temen las consecuencias del pecado.

68.34, 35 Cuando consideramos todo lo que Dios ha hecho por nosotros, debemos sentir una sensación abrumadora de temor reverente cuando nos hincamos ante el Señor en su santuario. Alrededor nuestro hay innumerables señales de su maravilloso poder. El poder ilimitado y la majestad inexplicable nos deja sin aliento en su presencia. Cuán afortunados somos de que Dios nos cuida.

martes, 27 de octubre de 2015

Salmos. 68.v1-35

Salmos. 68.v1-35
68.1 Este salmo comienza de la misma manera que el clamor de Moisés en Num_10:35 cuando los israelitas seguían el arca del pacto. Es indudable que trajo a la mente los tiempos en que David encabezó una procesión gozosa cuando llevó el arca desde la casa de Obed-edom hasta Jerusalén (2Sa_6:11-15).

68.3, 6 Con gritos de alabanza y sonido de trompetas, David y su pueblo llevaron el arca santa hacia el monte de Sion (2Sa_6:15). Era el momento de cantar alabanzas al Señor, cuya presencia traía gran gozo. Sólo en El encuentran esperanza los huérfanos, las viudas, los prisioneros y todos los que se encuentran solos. Si usted es uno de esos que están solos o en situación desventajosa, únase al rey David en alabanza y descubra el gran gozo de amar y alabar a Dios.

68.4-6 David alabó a Dios por su protección y sustento. Cuando vemos la verdadera majestad de Dios, nuestra respuesta debe ser de alabanza. Esta era una canción de fe, ya que la mayoría de estos beneficios aún no habían llegado en el tiempo de David. También es un cántico de fe para nosotros. Debemos seguir confiando en Dios porque, a su tiempo, cumplirá todas sus promesas.

lunes, 26 de octubre de 2015

Salmos. 66.V1-18

Salmos. 66.V1-18
66.5-7 El escritor recordaba la famosa historia cuando Dios rescató a los israelitas dividiendo en dos el Mar Rojo. Dios salvó a los israelitas entonces y sigue salvando a su pueblo en la actualidad.

66.10-12 De la misma manera en que el fuego refina la plata en el proceso de fundición, las pruebas refinan nuestro carácter. Nos proporcionan una sabiduría nueva y mucho más profunda para nuestra vida, ayudándonos a discernir la verdad de la falsedad y nos capacita con la disciplina necesaria para llevar a cabo lo que sabemos que es bueno. Sobre todo, estas pruebas nos ayudan a darnos cuenta de que la vida es un regalo de Dios que debe apreciarse, no un derecho que debe darse por concedido.

66.13-15 La gente a menudo hace pactos con Dios, diciendo: "Si me curas (o me liberas de este caos), te obedeceré por el resto de mi vida". Sin embargo, en cuanto se recupera, a menudo se olvida del voto y vuelve a surgir su viejo estilo de vida. Este escritor hizo una promesa a Dios, pero recordó la promesa y pagó su voto. Dios siempre cumple sus promesas y quiere que sigamos su ejemplo. Sea cuidadoso en cumplir lo que haya prometido.

66.18 Constantemente debemos confesar nuestros pecados debido a que seguimos haciendo el mal. Pero la confesión requiere que escuchemos a Dios y deseemos dejar de hacer lo que no le agrada. David confesó su pecado y oró: "Líbrame de los [errores] que me son ocultos. Preserva también a tu siervo de las soberbias" (19.12, 13). Si nos negamos a arrepentirnos, si abrigamos y acariciamos ciertos pecados, se levanta un muro entre nosotros y Dios. Quizás no podamos confesar todos los pecados que cometimos, pero nuestra actitud hacia la vida debe ser de confesión y obediencia.