martes, 5 de agosto de 2014

1 Pedro 1:3-5

1 Pedro 1:3-5


¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo!  Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable.  Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos.



Hay estadísticas que muestran que el 50% de los que heredan una empresa (o fortuna) en excelentes condiciones, acabarán con ella en los siguientes 5 a 10 años.  Los demás, tienen 25% de probabilidad de poder continuar lo que sus padres o abuelos construyeron.  Personalmente no podía creer esto cuando lo leí pero cuando leo la biblia y me encuentro con pasajes como el de hoy, comprendo que allá afuera todo es destructible, contaminado y se marchita.  Totalmente opuesto a lo que nuestro Dios ofrece.  Nosotros buscamos estabilidad en los lugares equivocados.  Queremos encontrar paz y buenas bases donde nada permanece.  Nos frustramos.  Nos enojamos y finalmente nos desesperamos.  Mientras que nosotros solamente podemos acumular lo que hay en este mundo, el Señor nos dice que tenemos una herencia en el cielo diseñada y reservada para ti y para mí.  Una herencia que nunca se acabará.  Una herencia que nadie puede robar ni alterar.  A veces nos involucramos tanto en nuestro día a día que olvidamos que un día vamos a morir y no estaremos más aquí.  ¿Qué pasa después?  La respuesta está en el primer versículo.  Si has nacido de nuevo mediante Jesucristo, has recibido la herencia y estarás en el cielo.  De lo contrario, debes saber que el infierno será tu destino.  Sí.  El infierno existe.  No es el purgatorio que Dante escribió en su novela.  Es el lugar que Dios ha destinado para todos aquellos que han rechazado su amor y a su Hijo al no querer reconciliarse con Él.  Si hoy tienes dudas sobre dónde irías al morir, te recomiendo pidas perdón al Señor por tus pecados y reconozcas que Jesucristo ha muerto por ti para pagar esos pecados.  Pide que el Espíritu Santo venga a tu vida y que puedas nacer de nuevo pues el Señor al perdonarte deja lo viejo atrás y todo es nuevo.
Hay certidumbre sobre lo que pasará con aquellos que creemos y seguimos a Jesús.  Después de esta vida nos reuniremos con el Padre y recibiremos todo aquello que ha preparado para nosotros y que nadie ni nada puede alterar tal regalo.  Hagamos una pausa en nuestra vida.  Meditemos sobre nuestras prioridades.  Meditemos en el tiempo que le destinamos a leer la biblia y en querer obedecer y servir.  ¿Cuánto tiempo le dedicas a tus actividades?  ¿Cuánto tiempo le dedicas al Señor?  Esto habla de tus prioridades puestas en práctica.  Hoy sabes lo que Dios tiene reservado para ti.  Una herencia increíble e inimaginable.  Además, se encarga de protegernos con su poder a través de la fe.  ¿Y nosotros cómo respondemos ante tales regalos?  No tienes que irte a un lugar y permanecer soltero para dar gracias a Dios por lo que hace por ti.  No tienes que flagelarte ni realizar algún sacrificio.  Eso ya lo hizo Jesús por ti y por mí.  Lo que tienes que hacer es entregar tu corazón, entregar tu vida y buscar obedecer al Señor en cada momento de tu vida.

Oración
Padre: te pido perdón por mis pecados.  Entiendo y reconozco que Jesús murió por mí para que pueda ser reconciliado contigo y al morir pueda ir al cielo a tu lado.  Permite que así sea en mi vida.  No quiero seguir apartado de Ti sino quiero obedecerte y recibir tu protección y bendición.  Quiero tener certeza y sé que solamente la encuentro en Ti.  Gracias por la herencia que me das por la cual no he hecho nada para merecerla.  Ayúdame a buscar lo tuyo, lo que permanece y no se contamina.  Ayúdame a entender que he nacido de nuevo y ahora mi vida te pertenece.  Gracias mi Señor, en el nombre de Jesús.  Amén

lunes, 4 de agosto de 2014

Hebreos 11:2

Hebreos 11:2

Gracias a ella (la fe) fueron aprobados los antiguos.  Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve.



En el libro del Génesis capítulo 1, encontramos constantemente las palabras: Dios dijo.  Cada elemento de la creación salió de la boca del Señor.  La tierra, los mares, el cielo, las estrellas, el universo, la flora, la fauna, el ser humano, absolutamente todo lo que vemos fue creado al instante en que Jehová dijo que fuera.
Yo no soy científico pero sí me gustan los números y la estadística.  Leyendo un poco sobre la probabilidad de que el mundo se haya desarrollado a partir de una explosión, la teoría del big bang, tiene números muy desalentadores pues es prácticamente cero.  Sin embargo la gente toma esta teoría como ciencia cierta.  Hablan de la evolución como si fuera nuestra ascendencia y nos dicen que no importa que la probabilidad sea nula pues hay evidencia que demuestra que esta teoría es verdadera.  Esa “evidencia”, incluye algo que simplemente no puedo dar dimensión para creer.  Nos dicen que el universo tiene millones de años.  ¿Millones?  Me cuesta trabajo pensar siquiera en cientos de miles.  Sí.  Entiendo que la ciencia nos puede ayudar a conocer cómo el paso del tiempo afecta en todo lo que nos rodea.  Sin embargo, cómo es posible que determine un número de años muy, pero muy por encima de lo que siquiera podríamos imaginar.  Pero eso sí, critican a los que creemos en Dios y nos hacen pensar que nosotros somos los que creemos en algo que no tiene sentido.  Por la misma probabilidad.  Dios tiene el 50% de probabilidad de haber creado la tierra versus casi 0.0% con la teoría del big bang.  ¿Cómo llego a ese número?  Simple.  Solamente hay dos opciones: lo hizo o no.  Eso crea 50-50 de que haya sido.  Pasemos ahora a la parte de las evidencias.  ¡Esto es todavía mejor.  Nos dicen que la tierra estuvo en una etapa donde todo era hielo y posteriormente se derritió.  Obviamente hace millones de años.  Por esta razón, vemos que los desiertos tienen muestras de animales acuáticos y de agua.  Resulta que en el libro de Génesis encontramos que Dios mandó el diluvio donde toda la tierra fue cubierta por agua.  Esto no sucedió hace millones de años sino aproximadamente unos 8 a 10 mil.  Por lo menos podemos acercarnos a este número a través de la genealogía y no de pruebas que arrojan números enormes.  No estoy en contra de la ciencia.  Es otra mentira acerca de los que creemos en Dios.  Definitivamente me gusta la ciencia.  Sin embargo, la ciencia la creamos nosotros y no podemos suponer que lo conocemos todo.  De hecho, creo que debemos ser humildes y aceptar que conocemos muy poco.  Hasta hace no mucho tiempo creíamos que el átomo era la partícula más pequeña.  Hace menos de 100 años se descubrió la penicilina.  Personalmente creo que la ciencia nos ayuda a creer en Dios y no al contrario.  Sin embargo hay gente que lo ve al revés y piensa que la ciencia nos demuestra que Él no existe.  La biblia nos dice que Dios creó todo.  Así lo creo yo.  Lee el capítulo 1 de Génesis y aprende cómo Jehová fue creando cada detalle que hoy conocemos y vemos como parte de nuestro día a día.  No dejemos que la gente minimice nuestra creencia.  No nos sintamos menos porque está de moda la teoría x o y.  Nuestro Señor existió, existe y existirá sin importar las modas.  No dejes que tu fe se vea afectada porque el mundo te dice que estás mal.  Deja que Dios te muestre su existencia transformando tu vida y será la mejor forma de confirmar que estás en el camino correcto.

Oración

Señor: yo creo en tu palabra y creo que eres el creador de todo.  Te pido que no me confundan las teorías y pueda entender tu palabra para tener buen discernimiento.  Al mismo tiempo te pido por sabiduría para poder compartir mi fe en Ti.  Te pido que mi vida sea transformada por Ti y que sea un testimonio viviente que eres real y no un invento.  Perdona mis pecados Señor.  Te pido todo esto en el nombre de Jesucristo.  Amén

domingo, 3 de agosto de 2014

Hebreos 11:4

Hebreos 11:4

Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda.  Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía.



Aunque Abel está muerto, sigue hablando por su fe.  Quiere decir que el testimonio de fe es tan grande que hoy en día seguimos escuchando de lo que hizo y ni el tiempo ni la muerte tienen efecto sobre él.  ¿Sabes?  A veces menospreciamos el impacto que podemos causar con nuestras acciones.  Pensamos que nadie nos está viendo.  Pensamos que no es tan importante o simplemente que tu vida espiritual es un trabajo personal.  Debes saber que no es así.  La gente te está observando.  De hecho, sin exagerar, la mayoría quiere verte caer y cometer errores.  ¿Para qué?  Para que puedan justificarse.  Piensa en esto: al momento en que uno habla de Cristo y se comporta diferente, expone a los demás otra manera de vivir.  De esta forma, se expone su pecado.  Por esta razón, cuando te ven caer sienten alivio pensando que todos somos iguales.  ¿Lo entiendes?  Por esta razón es muy importante que entiendas el impacto que causan tus palabras junto con tus acciones.  Hay creyentes que por esta misma razón, prefieren no hablar de su fe.  Tienen miedo a ser observados y criticados y mejor no dicen nada.  No seas uno de ellos.  Personalmente he tenido la bendición de poder ser impactado por personas con gran fe y por consecuencia un testimonio extraordinario.  Algunos de ellos ni siquiera saben que los admiro.  Su fe puesta en práctica ha hecho que pueda ver que estamos en el camino y la dirección correcta.
Ahora, qué nos enseña el ejemplo de Caín y Abel.  Que la fe y en general nuestra vida espiritual y la manera de tener comunión con Jehová no es como nosotros queramos sino como Dios lo ha establecido.  Caín ofreció una ofrenda que él consideraba buena sin importarle lo que Dios quería que fuera ofrecido.  Sin embargo Abel presentó la ofrenda que el Señor pedía.  Irónicamente el final es triste pues aquél que obedeció fue asesinado y el otro siguió con su vida.  Aquí aprendemos otro punto: la fe no necesariamente tiene un final feliz.  Aquellos que predican el evangelio de los milagros y la prosperidad y puros finales felices, están equivocados pues también, dentro de la soberanía de Dios, puede decidir distinto a lo que nosotros quisiéramos y eso no significa que hicimos algo mal.  Abel hizo lo correcto y fue asesinado por su propio hermano.  En su momento, podríamos haber pensado que Dios es cruel y que no le importan los sentimientos.  Hoy.  Miles de años después, vemos que Abel es exaltado y utilizado como ejemplo a seguir por ese testimonio que dio al ofrendar con la fe alineada correctamente.  La fe no puede estar ligada a un resultado que sea satisfactorio para ti.  La fe debe estar ligada a la voluntad del Señor.  Abel tuvo fe y obedeció.  Caín prefirió su camino y tuvo fe en sus propios pensamientos.  Ojo.  Cada uno de nosotros tiene un Caín dentro que constantemente nos está llevando por el camino contrario.  No debemos juzgar o pensar que nosotros nunca seríamos como Caín.  Debemos abrir nuestro corazón y pedir que el Señor lo examine pues estoy seguro que tenemos muchas actitudes similares queriendo hacer nuestra voluntad por encima de la del Señor.

Oración

Padre: gracias por tu palabra.  Gracias porque puedo tener comunión contigo y aprender de Ti.  Yo te pido que examines mi corazón.  Te pido que pongas sabiduría en mí para poder trabajar en aquellas cosas que van contra Ti.  Te pido que mi fe esté alineada con tu voluntad y aprenda a vivir así.  En Cristo Jesús.  Amén.

sábado, 2 de agosto de 2014

Palabras de un Amigo


Palabras de un Amigo...
Por medio de estas líneas le envió un saludo amistoso, dese- ando que todo le vaya bien, tanto a Ud. como a sus seres queridos. Me imagino que tiene muchas cosas que hacer (¿y quién no?) pero es- pero que pueda encontrar unos minutos para leer estas palabras.
Según una investigación reciente, el promedio de la esperanza de vida de los países más desarrollados y de las demás naciones del mundo es de aproximadamente 66 años (64 años para los hombres y 68 años para mujeres).  Usted pasará la mayor parte de este tiempo trabajando, comiendo y durmiendo... pero ¿estas cosas le llenan en realidad?  Por favor, medítelo seriamente.
¿Son estas cosas el propósito de su existencia?  ¿Vive en la tierra sólo para trabajar, limpiar y arreglar la casa y el automóvil, y pasar el tiempo divirtiéndose en la playa, en el campo, en la discote- cas, etc.?  Si estas cosas le satisfacen de verdad, a lo mejor pensará que no le hace falta lo que digo a continuación.  Si es así, por favor, regale este impreso a alguien que reconozca su necesidad de algo más permanente que los placeres temporales de este mundo.
La Biblia enseña que absolutamente todo lo que existe en esta vida física (lo cual incluye los vínculos familiares) es de poca duración. Por esta misma razón, en ella encontramos la pregunta:  “¿qué es la vida de uno?  Es como una neblina que aparece por un momento y luego desaparece.”1  ¿Nunca ha visto cómo el campo se cubre de nie- bla por la mañana?  Pero en cuanto que salga el sol ¡desaparece!  Así es nuestra vida.  Aunque lleguemos a los 80 años, nuestra vida habrá pasado como un vapor de agua.
Algunos nunca llegarán a la vejez.  La esperanza de vida se define como “el número medio de años que le quedan de vida a una persona a partir del momento en el que nace.”  ¡Ese “número medio de años” no se aplica a todo el mundo!  Un ejemplo de esto se ve en la
Gran cantidad de jóvenes que mueren cada año en accidentes de circulación.  Otros no llegan a la vejez a causa de enfermedades y otras circunstancias desafortunadas.  Podría ser yo.  Podría ser usted.  Sé que no le gusta pensar en estas cosas pero ¡la vida es así! Sabiendo que un día nos tocará dejar esta tierra pregunto...
 ¿Está usted bien con Dios?
Por favor, reflexione detenidamente sobre las siguientes preguntas: Si yo muriera ahora mismo, ¿qué pasaría conmigo? ¿Mi  estilo de vida agrada a Dios? ¿Estoy bien con Dios?
Si su respuesta es “sí”, entonces ¿cómo lo sabe?  ¿Cómo sabe que está bien con Dios?  ¿En qué cosa está basada su confianza?
—Bueno —dice usted—, no hago daño a nadie.
Esto es de encomiar, ya que se basa en el segundo manda- miento más importante: “Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo.”2 ¿PERO QUÉ DEL PRIMER MANDAMIENTO?  Jesús dijo: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.  Este es el más importante y el primero de los mandamientos.”3
Sólo hay una manera de saber si amamos o no a Dios.  Jesús dice: “El que me ama, hace caso de lo que yo digo...”4  El apóstol Juan concuerda al escribir: “...amar a Dios es obedecer sus mandamientos y sus mandamientos no son pesados”5  Por tanto, OBEDECEMOS EL PRIMER MANDAMIENTO CUANDO OBEDECEMOS LAS ENSEÑANZAS DE JESÚS REVELADAS EN EL NUEVO TESTAMENTO.  (La Biblia se divide en dos partes: El Antiguo Testamento, escrito a los judíos, y el Nuevo Testamento, que es la ley de Cristo para todos los que vivimos hoy en día.)  Ahora, le pregunto otra vez: ¿Está usted bien con Dios? ¿Le obedece tal como Él especifica en el Nuevo Testamento?  ¿Lee Su palabra diariamente para saber cuál es la voluntad de Dios para su vida?  Mi anhelo es ayudarle a recapacitar, a pensar en su propio estado de vida ante Dios.
Si piensa que no está bien con Dios o simplemente no sabe, le animo a investigar las páginas del Nuevo Testamento por su propia cuenta.  Léalo y aplíquelo a su vida.  Jesús dice: “Si os mantenéis firmes en lo que os digo, sois de veras mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os dará libertad.”6  Es necesario conocer la
Palabra de Jesús para ser libres.  Sí, ha escuchado bien.  Si obedecemos las palabras de Jesús, ¡PODEMOS SER LIBRES!
—Un momento —pregunta usted—, ¿libres de qué?
Buena pregunta... y ella nos lleva al próximo punto.
 ¿Es usted “libre” en realidad? La Biblia enseña muy claramente que todos somos pecadores.7 Para muchos, esto parece un chiste... pero a los ojos de Dios es la peor tragedia de la historia del hombre. La palabra “pecado” equivale a desobedecer la voluntad de Dios.  A lo largo de nuestra vida, todos nosotros hemos desobedecido a Dios de alguna forma u otra.  Jesús dice: “todos los que pecan son esclavos del pecado.” 8
Hoy en día millones de personas, que afirman ser “libres”, llevan encima las cadenas espirituales del pecado.  ¿Es usted uno de ellos?  Aunque no se sientan culpables de nada, las cadenas siguen ahí. Aunque se justifiquen con frases tales como: “no hago daño a nadie”, “soy bueno / soy buena”,  “creo en algo”,  etc., las cadenas siguen ahí porque no obedecen las enseñanzas de Jesús en el Nuevo Testamento.
Gracias al pecado tenemos descontento, culpabilidad, soledad, angustia e inseguridad.  Enfermamos, peleamos, odiamos, engañamos y somos engañados.  El pecado destruye matrimonios, corrompe a políticos y extravía a ingenuos.  Es el autor de toda injusticia, mentira, envidia, enemistad, falta de respeto e indecencia.  El pecado hace que el humilde se convierta en orgulloso, el creyente en ateo, el buen padre en abusador de menores, el desinteresado en egoísta y el hombre pacífico en guerrero cruel.  Por si todo esto fuera poco, después de morir físicamente (que también es el resultado del pecado) el pecado puede separarnos de Dios durante toda la eternidad.
¿Cuál es la solución del problema del pecado?  La respuesta a esta pregunta se puede resumir en dos partes:    Conocer las enseñanzas de Jesús en el Nuevo Testamento.    Ponerlas en práctica  en su vida diaria.
Jesús quiere que esté bien con Dios.  ¡Tan grande es Su amor que dio Su vida por Ud.!9  Dios quiere que cambie de actitud y ¡que se salve!10  Pero, al fin y al cabo, la decisión final es suya.  Como cristiano, tengo la responsabilidad de animarle a tomar esta decisión... pero no le puedo obligar.  Jesús dijo: “Si alguno me quiere seguir,
Debe olvidarse de sí mismo y seguirme todos los días, aun a costa de su propia vida.  Porque el que quiera salvar su vida, la perderá;  pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará.”11  Sí, Jesús no obliga a la gente a seguirle en contra de su propio libre albedrío... pero el no hacer caso de lo que dice traerá consecuencias terribles.12 Soy cristiano solamente, tal como enseña la Biblia.13  He puesto mi confianza en Jesús porque Él es el único que me puede librar de las cadenas del pecado... y le animo a hacer lo mismo.
Que Dios le ayude a llegar a un conocimiento más profundo de Su voluntad. Un Amigo
Un amigo de verdad siempre le dirá lo que usted necesita oír para su propio bien.
(Las citas bíblicas se han tomado de la versión “Dios Habla Al Hombre”.) 1 Santiago 4:14  2 Mateo 22:39 3 Mateo 22:37,38 4 Juan 14:23  5 1 Juan 5:3 6 Juan 8:31,32 7 Ro. 3:23; 1 Jn. 1:8,10  8 Juan 8:34 9 Romanos 5:8 10 2 Ped. 3:9; 1 Ti. 2:4  11 Lucas 9:23,24 12 Mateo 7:21-23 13 Hechos 11:26;  Hechos 26:28;  1 Pedro 4:16
¿Le gustaría conocer a un grupo de personas que aman a Jesús y respetan Sus enseñanzas?  Si es así, le invitamos a reunirse con nosotros.
Su presencia nos será muy grata.  Asociación de Ayuda Cívica BETESDA
De Iglesia Evangélica del Vallés. EN CANOVELLES.
 

viernes, 1 de agosto de 2014

Hebreos 11:7

Hebreos 11:7

Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia.  Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe.



Conocemos de Noé prácticamente al momento en que Dios le ve con agrado y decide que será el único, junto con su familia, que dejará vivos después de mandar el diluvio.  No se menciona nada de su vida anterior excepto que tenía el “favor de Dios” (Génesis 6:8).  Sin embargo, debemos suponer, sin miedo a equivocarnos, que la vida de Noé era ejemplar.  Uno no adquiere crecimiento y madurez espiritual de un instante a otro.  La salvación es instantánea.  La madurez no.  Es importante entender que detrás de la construcción del arca y la manera tan increíble en la que Noé responde a Dios, hay un gran trabajo espiritual.  ¿Por qué digo esto?  Para que entendamos que nuestro crecimiento espiritual es un proceso.  Hay muchas cosas que hoy entiendo e incluso anhelo cambiar que hace unos años ni siquiera me pasaban por la cabeza.  ¿Te ha pasado?  Es madurez espiritual y para llegar a ella debemos empezar con el primer escalón de la fe.  Tal vez Dios no te está pidiendo que construyas un arca o que hagas algo sumamente extraordinario.  Es posible que sea algo más sencillo que para ti parecerá como si fuera el arca misma.  ¿Cómo qué?  Te preguntas.  Perdonar.  Amar.  Orar por los que te hacen daño.  Dejar una adicción.  Ser fiel y respetar a tu pareja.  Disciplinar a tus hijos.  Obedecer la palabra.  ¿Sabes?  La biblia nos dice que Dios le pidió a Noé que hiciera el arca y él simplemente escuchó, se dio la vuelta y comenzó a trabajar en ella.  ¡La idea del arca es ridícula!  ¡Una caja de zapatos gigante!  Ciento cuarenta metros de largo.  Veintitrés de ancho y catorce de alto.  Hoy lo vemos distinto porque sabemos que el diluvio ocurrió pero en ese entonces ni siquiera había llovido.  ¡No conocían la lluvia!  Imagina el nivel de madurez para poder obedecer fielmente a esta petición.  ¡Es una locura!  Por esta razón Noé es parte de los grandes ejemplos en la fe.  Porque su fe estuvo por encima de lo que su razón podía comprender.  ¡Así debe ser en nuestras vidas!  Es muy probable que no entiendas lo que va a pasar al entregar tu vida a Dios pero debes tener fe en que será la mejor decisión que puedes tomar.  Hace tiempo me escribió una persona compartiendo que llevaba tiempo meditando en realizar cambios en su vida pero no se había animado por miedo.  Leyendo un devocional, entendió que era necesario tener fe y no dejar que pasara más tiempo.  Tener fe significa tomar acción sin conocer el resultado final.  De eso se encarga Dios.  Tu te encargas de trabajar hoy y obedecerle hoy.  Él da los resultados mañana o mejor dicho, a su tiempo.  Te recomiendo leas la historia de Noé en Génesis 6 al 9.  Al terminar el diluvio Dios premió a Noé.  Además, le dejó como muestra de su pacto el regalo de ver un arcoíris entre las nubes.  Dios te ama.  Dios no quiere nada malo para ti.  Ten fe.  Ten fe en sus promesas.  Obedece su palabra sin restricción.  Ten fe y toma acción en tu vida.  Las cosas no cambian si tú no cambias.  Dios tiene planes increíbles para ti.  Da el primer paso de fe para que puedas descubrirlos.

Oración

Señor: no quiero dejar que pase más tiempo.  Hoy quiero pedirte que pongas en mí la fe y la fuerza para cambiar.  Quiero obedecerte hoy.  Quiero agradarte hoy.  Hacer tu voluntad sin cuestionar.  Hoy entiendo que quieres lo mejor para mí.  Toma mi vida mi Dios.  Guíame.  Corrige mi caminar.  Permite que crezca mi fe y pueda madurar espiritualmente.  Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús.  Amén.

jueves, 31 de julio de 2014

Hebreos 11:5-6

Hebreos 11:5-6

Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios.  En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que Él existe y que recompensa a quienes lo buscan.



Conforme estudias la biblia, hay personajes que simplemente sobresalen como David, Daniel o Pablo.  Conocemos sus vidas y cada paso que dieron.  Sin embargo, Dios no quiere que pensemos que hay que estar al “frente” para poder ser utilizados.  Enoc podría parecer un actor secundario en la biblia.  Prácticamente no se menciona nada de Él excepto que su gran fe le fue recompensada al evitar morir y ser llevado con el Señor.  No lo vemos como a Job luchando con su fe.  Tampoco es como Jonás que podemos ir analizando su rebeldía y crecimiento espiritual.  No.  Simplemente se nos dice que tuvo una fe ejemplar y en Judas 1:14 se nos dice que anunció que Dios vendría a hacer juicio y reprender a todos por sus malas obras y las injurias que habían cometido contra Él.  La cultura de hoy en día promueve estar en el protagonismo mientras que Dios también utiliza gente que está detrás.  Ahora, no estoy diciendo que Enoc no haya sido un gran hombre.  ¡Al contrario!  Seguramente fue un extraordinario hombre de Dios.  Sin embargo, dentro del contexto bíblico, es fácil que pase desapercibido pues no se nos da casi nada de información de su vida.
El autor de hebreos también nos enseña algo sencillo pero sumamente poderoso: sin fe es imposible agradar a Dios.  ¡Tan cierto!  Pero fácilmente lo olvidamos cuando hay que poner esa fe por práctica.  Recientemente tuve una plática con una persona acerca de mi postura hacia el matrimonio y le explicaba cómo el Señor ha destinado roles para cada uno.  Definitivamente las mujeres deben tener fe para poder ser la ayuda idónea que el Señor pide que sean.  Pero al mismo tiempo los hombres tenemos que tener fe para confiar en que al entregar nuestra vida a nuestra mujer como lo hizo Cristo será la mejor decisión.  ¿Cómo tomar estos pasos sin fe?  ¡Imposible!  ¿Cómo agradar a Dios entonces sin fe?  Imposible también.  Como dice Jesús, si tuviéramos fe del tamaño de un grano de mostaza podríamos hacer que las montañas cambiaran de lugar.  La fe transforma al corazón más obstinado.  La fe transforma y renueva matrimonios.  La fe encuentra al perdido y le da esperanza.  Es la fe la que nos motiva a seguir adelante y no una serie de pensamientos positivos.
Tal vez hoy te encuentres en una situación en la que Dios quiera moldear tu carácter y hacerte crecer espiritualmente.  Tal vez es momento de obedecer completamente al Señor.  Tal vez tienes tiempo que escuchas a Dios hablarte y no has querido dar ese paso.  Hoy debes saber que necesitas fe para poder darlo.  Necesitas estar convencido que no hay necesidad de ver ni tocar para estar seguro que Dios está ahí.  No dejes que pase más tiempo.  Ten fe y obedece.

Oración

Señor: ya no quiero dejar que pase más tiempo sin entregar mi vida por completo y obedecerte como Tú lo pides.  Heme aquí mi Dios.  Guíame.  Pon en mí esa fe que necesito para dejar atrás todo y caminar por tu camino siguiendo a Jesús en todo momento.  Te lo pido en el nombre de Cristo.  Amén.

miércoles, 30 de julio de 2014

1a Pedro 1:1-2

1a Pedro 1:1-2


Pedro, apóstol de Jesucristo, a los elegidos, extranjeros dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, según la previsión de Dios el Padre, mediante la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser redimidos por su sangre: que abunden en ustedes la gracia y la paz.



¿A quién se dirige esta carta?  A los elegidos, según la previsión de Dios el Padre.  ¿Por qué resulta importante saber que han sido elegidos por el Padre?  Porque nosotros, a lo largo de nuestra vida, nos encontraremos con situaciones sumamente similares a las que hace referencia este pasaje.  Eran personas exiliadas.  Se encontraban como extranjeros en otra tierra.  Probablemente no la estaban pasando bien y su situación no era muy cómoda.  Muchas veces, los extranjeros no cuentan con los mismos beneficios que los locales.  Son señalados y discriminados.  Pero ellos tenían algo mucho más valioso a su favor: eran elegidos por Dios Padre.  ¡Maravilloso!  Mientras nosotros nos preocupamos por lo que pasa en esta tierra, Dios se encarga de recordarnos que somos turistas y que nos encontramos de paso.  Nuestra verdadera residencia está en el cielo.  Nuestra verdadera identidad es ser linaje de Dios.  ¿Lo puedes entender?  ¡Cuántas cosas nos agobian el día de hoy!  ¡Cuántos problemas!  ¡Cuántas preocupaciones!  Dinero.  Enfermedades.  Celos.  Orgullo.  Contiendas.  En fin, hay una infinidad de cosas que cada uno de nosotros atraviesa día con día.  Pero está en nosotros hacer una pausa y recordar quienes somos: extranjeros escogidos por Dios Padre.  No te desesperes.  No dejes que lo que sucede en este mundo te robe la paz y todo tu esfuerzo.  Nosotros debemos estar enfocados en dar testimonio de Cristo y ser luz para el mundo.  ¡Esa es nuestra misión!  Ninguna otra cosa debe de preocuparte más que el estar trabajando para la obra del Señor.  Leíste bien.  No hay nada más importante que debas dedicar toda tu atención que en servir a Cristo.  Tal vez hoy te encuentras “disperso y exiliado” y no sabes qué hacer.  Pedro nos dice: que abunden la gracia y la paz de Jesucristo en tu vida.  Respira.  Toma un momento y reflexiona en lo que acabas de leer.  Que la gracia y la paz abunden en tu vida.  ¿Cómo puede haber paz en medio de tanta tormenta?  Simple.  Cuando reconocemos que somos extranjeros y confiamos plenamente en que el Señor hará conforme a su voluntad y, por consecuencia, lo que será mejor para nosotros.  Allá afuera nos enseñan que la paz llega cuando estás sentado viendo el mar con una cerveza en la mano.  Nos enseñan que la paz llega cuando tu cuenta de banco tiene varios ceros.  Nos enseñan que la paz es tener una casa.  ¿Sabes?  ¡La publicidad puede decirte tantas mentiras con tal de convencerte de comprar algún producto!  Los hermanos a los que Pedro escribe la carta se encontraban en una situación difícil.  Por esta razón les recuerda que eran escogidos de Dios Padre y que, sin importar dónde y cómo se encontraran, la gracia y la paz podrían abundar en sus vidas.  ¿No quieres eso hoy para ti?

Oración
Padre: quiero que tu gracia y paz abunden en mi.  He confiado y buscado en muchas otras cosas para darme cuenta que no hay nada más allá que en Ti.  Te pido perdones mis pecados.  Te pido pueda entender y recordar siempre lo que significa ser tu hijo y escogido por Ti.  Gracias Señor en el nombre de Cristo Jesús.  Amén