viernes, 13 de junio de 2025

Agradando a Dios nuestro Salvador


 Agradando a Dios nuestro Salvador

«Exhorto, ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo» 1 Timoteo 2:1-6
Que extraordinaria exhortación hace Pablo en su carta a Timoteo y que palabra tan actual para aplicarla nosotros en este tiempo difícil, cuando nuestros gobernantes necesitan de un vallado de oración para que vivan y procedan con compasión, virtud y honestidad, así como también orando unos por otros. Aportar a las soluciones es implorar a Dios cada día, levantar altar para Dios en cada casa, no es colocar imágenes con veladoras, sino disponer nuestros corazones para estar en comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones, unánimes alabando y adorando a Dios, pues de esto se agrada Él.
Dios quiere que todos los hombres vengan al conocimiento de la verdad, pero la verdad solo la encontramos en la Biblia. 2 Timoteo 3:16-17 dice: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» No hay otro camino para conocer la Verdad de Dios, sino las Escrituras.
También Dios quiere que todos los hombres sean salvos, Jesús dijo: «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» (Apocalipsis 3:20). Jesucristo toca a tu vida, solo si lo aceptas en tu corazón y crees en Él serás salvo, pues recibes salvación como regalo de Dios. Debes confesar con tu boca que lo aceptas como el único mediador entre Dios y los hombres. Jesús también dijo: «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios» (Juan 1:12).
Hermano, si Cristo está en tu corazón eres hijo del Gran Rey y lo más importante es que tu nombre estará escrito en el libro de la vida, así un día será abierto aquel libro y te darán la bienvenida al cielo, porque los nombres que allí no estén inscritos serán lanzados al lago de fuego. Oración.
«Amado Dios, elevo a ti mi oración, mi súplica y mi acción de gracias, por los que están en altos cargos directivos o de gobierno, para que la sabiduría y la inteligencia que provienen de tu boca sea sobre ellos, para que actúen en toda piedad y honestidad en estos difíciles momentos y ante todo te conozcan a ti a través de tu Palabra. Gracias Señor. Amen.

jueves, 12 de junio de 2025

Instrumentos de tu Amor

 


Instrumentos de tu Amor

“Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó.” Mateo 10:1-4

“Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” Mateo 10:7-8

Mateo inspirado por el Espíritu Santo, deja registrado en el primero de los evangelios, los nombres de aquellos doce hombres que fueron escogidos por Jesús como sus apóstoles. La palabra apóstol viene del griego apóstolos (ἀπόστολος) que significa: “delegado; específicamente embajador del evangelio; oficialmente comisionado de Cristo”, y a ellos les dio autoridad para echar fuera los demonios, para sanar toda enfermedad y dolencia y aun sobre la muerte pues les dice: “resucitad muertos”; para que de esta manera, como sus delegados, compartieran el evangelio, el mensaje de que el reino de los cielos se había acercado, de que su mesías, su salvador había llegado. A pesar de que inicialmente ellos fueron enviados exclusivamente al pueblo judío, más adelante Jesús les amplió el llamado, para que su predicación fuera hasta lo último de la tierra. Y hoy gracias a la obra de Cristo, y al poder del Espíritu Santo, se sigue expandiendo por todo el mundo este mensaje poderoso del evangelio, el cual es poder de Dios para Salvación, a todo aquel que cree.

Hermanos, hoy en día Jesús sigue llamando a hombres y mujeres comunes y ordinarios para continuar con su obra extraordinaria, que ante el llamado de Cristo no surjan excusas de nuestra parte, pues si miramos aquella lista de los doce apóstoles, ellos no se destacaban por sus virtudes, antes bien, ellos recibieron lo necesario de parte del Señor para cumplir la misión a la que fueron enviados por pura gracia, por eso Jesús les dice: “de gracia recibisteis, dad de gracia” Por lo tanto, de la misma manera como el Señor llamó a los apóstoles, nos ha llamado a nosotros, nos ha capacitado y nos ha enviado, sin merecerlo, solamente por su gracia y amor. Demos nosotros también de gracia, y continuemos llevando este poderoso mensaje: que en Cristo hay perdón de pecados, salvación y vida eterna.    Oración.

«Señor Jesús, de gracia he recibido tu llamado, de gracia he sido capacitado, ayúdame en el poder de tu Santo Espíritu a dar de gracia, úsame como instrumento de tu amor. Amén.

miércoles, 11 de junio de 2025

Llamado de Amor

 


Llamado de Amor

“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió. Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.” Mateo 9:9-10

“Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” Mateo 9:36-38

Mateo, aquel joven recaudador de impuestos, quien para el pueblo judío era considerado como un traidor por trabajar para el imperio Romano, es precisamente a quien en medio de sus labores el Señor Jesús le hace un llamado muy especial diciéndole: “Sígueme”, y en respuesta, deja su puesto levantándose y siguiéndole; después de lo cual ofrece un banquete en su casa, al que asistieron muchos publicanos y pecadores; los publicanos eran personas judías que al igual que Mateo cobraban impuestos a sus propios hermanos, y eran despreciados por ese motivo. Lo maravilloso de este episodio es ver cómo el amor de Jesús salva a un pecador como Mateo, pero no solamente el amor de Cristo impactó en la vida de aquel hombre, sino que seguramente, algunos conocidos de él, que estaban dentro de esos publicanos y pecadores que se sentaron a la mesa junto al Maestro, también fueron impactados por el mensaje que más adelante, en esa reunión, da Jesús cuando le dice a los fariseos: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.” Mateo 9:12-13

Hermanos, Jesús conoce de la necesidad que tenemos de Él, por eso cuando mira a las multitudes, nos dice la escritura, que tuvo compasión de ellas porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor, y por eso pide a sus discípulos orar a Dios para enviar obreros a su mies; que fue precisamente lo que Mateo con su disposición hizo, cuando puso al servicio de Jesús su casa, para que ahí muchos conocieran al Salvador. Así mismo nosotros tenemos ese llamado de amor a compartir el evangelio, así que como Mateo, dejemos aquello que nos separa del Señor, levantémonos, sigámosle y sirvámosle en amor.    Oración.

«Señor Jesús, gracias por hacerme ese llamado de amor para seguirte, gracias porque a pesar de ser un pecador, me has llamado para ser un instrumento de tu amor. Señor, al igual que lo hiciste con Mateo, transfórmame y ayúdame para poner a tu servicio mi vida. Amen.

martes, 10 de junio de 2025

El toque del Amor

 


El toque del Amor

“Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.” Mateo 8:1-3

“Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.” Mateo 8:13

“Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.” Mateo 8:15

Mateo nos menciona cómo, después de que Jesús bajó del monte, un hombre con lepra se postró delante de Él, y le dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”, pero lo más sorprendente es la declaración de Jesús y su acto de amor, “Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio”, ese acto sencillo pero poderoso de tocar a aquel hombre leproso nos deja ver cómo Jesús pone en práctica el amor; lo mismo ocurrió con el criado del centurión, el cual no recibió un toque físico sino el toque sanador del amor de Dios, de igual manera ocurrió con la suegra de Pedro, quien pudo experimentar la ternura del toque sanador de Jesús.

Hermanos, de estas tres personas que tuvieron su encuentro con Jesús podemos aprender: 1) que al igual que aquel hombre leproso, es necesario reconocer a Jesús como Dios, y llegar a él en esa maravillosa actitud de adoración, postrándonos ante Él, reconociendo que todo lo puede hacer, pero pidiéndole con total humildad que se haga de acuerdo a su voluntad, es decir, si él así lo quiere; 2) que para acercarnos a Jesús, necesitamos fe, pues como dice la escritura, sin fe es imposible agradar a Dios; y 3) que en agradecimiento a lo que Jesús ha hecho en nuestras vidas debemos ser intencionales en servir con amor.

Además, al igual que Jesús, cada uno de nosotros debe ser sensible ante las necesidades de nuestros semejantes, pues muchos como aquel hombre leproso, están marginados por causa del pecado; otros están como el centurión, sufriendo porque algún ser querido está padeciendo alguna enfermedad; y tal vez unos cuantos más se encuentren postrados en cama sin poder pararse como la suegra de Pedro; por eso al compartir del evangelio también extendamos nuestras manos permitiendo que Jesús siga manifestando ese toque de amor por medio de nosotros.    Oración.

«Señor Jesús, hoy anhelo un toque de tu amor, me rindo ante ti en adoración, lléname con tu Santo Espíritu y permíteme ser ese instrumento para que tú sigas llevando ese toque de amor al perdido y necesitado. Amen.

lunes, 9 de junio de 2025

La regla de oro

 


La regla de oro

“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.” Mateo 7:12

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.” Mateo 7:24

“Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.” Mateo 7:28-29

El pasaje de Mateo 7:12 es conocido como la regla de oro, y nos enseña que así como queremos ser tratados debemos tratar a los demás, es decir que nuestro trato con las demás personas debería ser con el mismo amor y respeto con el cual nos gustaría que nos trataran.

Es maravilloso ver cómo Jesús relaciona en el sermón del monte este principio básico, con el cumplimiento de la ley y los profetas, dándonos a entender la profundidad de la ley, que si bien en nuestras fuerzas es imposible de cumplir en su totalidad, gracias a la obra de Cristo, ahora esa ley se convierte en espíritu y vida para el creyente, como dice Juan 6:63b “las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”, y por eso ahora en Cristo, y gracias a que su amor ha sido derramado en nuestros corazones, podemos tratar a los demás con el mismo amor que nos gustaría recibir en el trato de nuestros semejantes para con nosotros, cumpliendo así con esta regla de oro.

Por eso hermanos a la hora de actuar, tengamos en cuenta las palabras de Jesús en Mateo 7:24, para oírlas y hacerlas, pues así con la ayuda del Espíritu Santo podremos tratar a las personas con el amor de Dios, y entonces podremos edificar relaciones sanas y fuertes sobre la Roca, teniendo amistades verdaderas, matrimonios estables y familias sólidas.

Hermanos al igual que Jesús, aprendamos a tener vidas coherentes, pues de Él se admiraban por que enseñaba con autoridad como declara Mateo 7:28-29, y esta autoridad se la daba su integridad, pues lo que enseñaba era lo que él mismo practicaba. Así que como seguidores de Cristo que predicamos su amor, apliquemos en nuestro diario vivir la regla de oro, amando a los demás de la misma manera como Cristo nos ha amado a nosotros.   Oración.

«Espíritu Santo, ayúdame para que tu amor se manifieste en el trato diario que tengo con mis semejantes, que pueda amarlos como Jesús me ha amado y me ha enseñado a hacerlo, que tu amor sea brotando de mi vida como ríos de agua viva. Amén.

domingo, 8 de junio de 2025

Verdadero tesoro

 


Verdadero tesoro

«Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.” 2 Corintios 4:7

“Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.” Mateo 13:44

“Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.” Éxodo 19:5

Hacer tesoros en el cielo, como lo veíamos en el devocional de ayer, hace referencia a anhelar lo mismo que Dios anhela, a desear hacer su voluntad, a que sus tesoros sean los nuestros, en ese sentido cuando miramos a Cristo, reconociendo como lo manifiesta 2 Corintios 4:7, que Cristo es el Tesoro, y al ver su extraordinario, eterno e incomparable amor por la humanidad, un amor tan grande que lo llevó a la cruz, para dar su vida, como pago por nuestros pecados, y así mostrarnos cómo cada uno de nosotros los creyentes puede ser ese vaso de barro donde él habite, debe llevarnos a desear que muchos puedan tener este gran tesoro en su corazón.

Por eso es que para nosotros el hacer tesoros en el cielo debe llevarnos a compartir de Cristo, pues cuando una persona recibe a Cristo en su corazón está recibiendo el más grande tesoro en su vida, y a su vez nosotros quienes le compartimos estamos haciendo tesoros en el cielo, pues es un alma más que Jesucristo salva, una persona más que recibe el reino de los cielos, un pecador más que se arrepiente.

Qué maravilloso que nuestro anhelo sea poder ver en el cielo a nuestro cónyuge, a nuestros hijos, a nuestros padres, a nuestros hermanos, a nuestros familiares y amigos y aun a aquellos que son desconocidos, pues esos son los tesoros más valiosos que podremos tener, valiosos en Cristo Jesús.

En este sentido podemos ver, como lo reflejan los pasajes de Mateo 13:44 y Éxodo 19:5, que para el Señor un tesoro importante es que los hombres puedan hallar el reino de los cielos, que como dice Romanos 14:17 es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Pero más aún que Dios pueda tener a su pueblo, que es su especial tesoro junto a Él, gracias a Cristo.    Oración.

«Señor Jesús, tú eres el más grande tesoro en mi vida, contigo lo tengo todo y sin ti nada soy, que tu Santo Espíritu me lleve a compartir este gran tesoro con la humanidad. Amén.

sábado, 7 de junio de 2025

Tesoros Celestiales

 


Tesoros Celestiales

«No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” Mateo 6:19-21

Esta enseñanza de Jesús registrada en Mateo 6:19-21, apunta directamente a los deseos de nuestro corazón, a lo que para nosotros es realmente importante, aquello de valor que representa un tesoro para nuestras vidas, y en ese sentido el creador de todo nos dice enfáticamente que no nos hagamos tesoros aquí en la tierra sino en el cielo, pues donde coloquemos nuestros afectos, ahí estará nuestro corazón.

Y es realmente importante que lo que sea prioridad para nosotros los creyentes sea lo mismo que es para Dios, es decir que nuestros tesoros sean los mismos de Dios, y en ese sentido Jesús nos enseña que hay una manera incorrecta y otra correcta de ofrendar, de orar y de ayunar, así, si lo hacemos siguiendo nuestros deseos egoístas, seguramente lo haremos de manera incorrecta, pero si lo hacemos a la manera de Dios como se nos enseña en Mateo 6:1-18, buscando los tesoros celestiales, entonces recibiremos recompensa de parte de Dios.

Por eso es que Jesús enfatiza que nuestro ojo debe ser bueno, refiriéndose a la lámpara del cuerpo, es decir a esa visión que debe llevarnos a desear las cosas espirituales y a fijar nuestra mirada en ellas, para que nuestro corazón anhele lo espiritual por encima de lo terrenal (Mateo 6:22-23 y Colosenses 3:2), así podremos aún manejar de manera equilibrada nuestras finanzas, sin tener amor por el dinero, pues como dice su Palabra no podemos servir a dos señores (Mateo 6:24).

Por tal razón, pidamos al Señor obediencia para hacer tesoros celestiales, con lo cual aún el afán y la ansiedad no podrán afectarnos, pues tanto el afán como la ansiedad son producto de tener la mira en las necesidades terrenales, de las cuales, nuestro Padre Dios tiene conocimiento y es poderoso para suplirlas conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Mateo 6:25-34 y Filipenses 4:19).   Oración.

«Padre bueno, gracias porque sé que tú suples todas mis necesidades, por eso te pido me ayudes por medio de tu Santo Espíritu a poner mi mirada en las cosas realmente importantes, aquellas que están de acuerdo a tu voluntad, para que con valentía y amor pueda trabajar para hacer tesoros celestiales. Amén.